Síntomas del Zika

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Introducción

El virus de Zika, pertenece a la familia de los flavivirus, y fue identificado por primera vez en el año 1947, en Uganda más específicamente en el Valle de Zika, de allí su nombre, en macacos. Cabe destacar que, este virus fue descubierto por casualidad, ya que para ese momento se realizaba una red de monitoreo de fiebre amarilla.

Al igual que la fiebre amarilla y el paludismo, la principal forma de transmisión de este virus es a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti. Es importante tener en cuenta que este tipo de padecimiento es típico de las zonas tropicales y subtropicales del mundo.

Historia del Zika

Luego de su descubrimiento en el año 1947 en macacos, cinco años más tarde fue identificado en el ser humano, en países como Uganda y la República Unida de Tanzania. Cabe destacar que, entre las décadas de los años sesenta y los ochenta se encontraron tanto en el continente asiático como en el africano, brotes de la enfermedad, pero estos resultaron ser leves.

Es importante tener en cuenta que, el primer gran brote de esta enfermedad considerado como real, ocurrió en el año 2007 en los Estados Federados de Micronesia, más específicamente en la Isla de Yap. Posteriormente en julio de 2015 se presentó un brote en Suramérica y Brasil uno de los países más afectado notificó que existe una asociación entre la infección por el virus de Zika y el desarrollo del síndrome de Guillain-Barré, así como en octubre del mismo año encontraron una asociación de esta enfermedad con la microcefalia.

Causas del Zika

Como ya sabemos, el agente causal de esta enfermedad es el virus Zika, el cual se transmite principalmente a través de la picadura del mosquito. Una vez que el mosquito infectado con el virus pica a una persona o un animal, el virus ingresa al cuerpo a través del torrente sanguíneo. Cabe destacar que, existen otras formas de propagación del virus como lo son: el contacto sexual y la transfusión de sangre.

Factores de riesgo del Zika

Son muchos los factores que te pueden incrementar tu riesgo de contraer este padecimiento. Seguidamente describiremos algunos de los más comunes.

Viajar a zonas endémicas: encontrarse en áreas tropicales y subtropicales y sobre todo si se conoce de la existencia de un brote en el presente o en el pasado, incrementa el riesgo de exposición al virus. Dentro de estas zonas podemos mencionar: algunas islas de la región del Pacífico, países de América Central, América del Sur y América del Norte así como las islas más próximas a África Occidental.

Tener relaciones sexuales sin protección: aunque son muy pocos los casos que se presentan con este tipo de transmisión, existen, por lo que el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades), recomienda hacer uso de la abstinencia durante el embarazo, o el uso de preservativo.

Síntomas del Zika

Cabe destacar que, la mayoría de las personas que resultan infectadas con el virus del Zika carecen de sintomatología, aunque hay otras que desarrollan: fiebre leve, sarpullido y dolor muscular o articular, así como: dolor de cabeza, ojos rojos (conjuntivitis) y una sensación general de malestar.

Es importante tener en cuenta que, los síntomas aparecen en un período que varía entre dos a 7 días después de la picada del mosquito infectado. Así como también la mayoría de las personas tienen una recuperación pronta (en una semana) y total.

Diagnóstico del Zika

Generalmente este se realiza observando la sintomatología que desarrolla el paciente, así como el lugar de procedencia, sin embargo esta evaluación debe ir acompañada de ciertas pruebas como:

Detección a través de PCR del material genético (ARN) del virus: esta prueba es recomendable realizarla cuando se sospeche que existe circulación del virus en la sangre, es decir, durante el período de viremia. Este período se presenta durante los primeros 3-5 días de la etapa donde se presenta la sintomatología de la enfermedad. El material genético puede ser analizado en saliva, sangre u orina.

Detección de anticuerpos contra el virus del Zika en sangre: esta prueba es recomendable realizarla entre el 5to y 6to día de la enfermedad con sintomatología. Aunque es importante tener en cuenta que, esta prueba no es cien por ciento confiable, ya que si el paciente previamente ha padecido alguna infección por otro flavivirus, esta prueba será positiva.

Cabe destacar que, hasta ahora el diagnóstico de esta infección genera más interés a nivel epidemiológico que para el tratamiento, debido a que el resultado se entrega en un período que varía entre 4 y 14 días.

Tratamiento del Zika

Cabe destacar que, no existe un tratamiento específico para esta afección, sino más bien sintomático, por lo que es recomendable guardar reposo, consumir abundantes líquidos y medicamentos como: paracetamol e ibuprofeno, este último utilizado para aliviar los dolores articulares así como la fiebre. Hasta ahora no se ha creado una vacuna.

Complicaciones del Zika

El virus del Zika, aunque pareciera ser casi inofensivo, sino es atendido a tiempo puede generar un conjunto de complicaciones, alguna de las cuales mencionaremos a continuación.

Abortos espontáneos y microcefalia: estas son dos de las principales complicaciones que se presentan cuando una mujer embarazada adquiere la infección. Cabe destacar que, la microcefalia se trata de un trastorno cerebral de tipo congénito que, en la mayoría de los casos resulta mortal, además de la microcefalia puede presentarse: cráneo parcialmente hundido, Daño cerebral, a los ojos, reducción de los tejidos en el cerebro entre muchos otros.

Síndrome de Guillain-Barré: recordemos que el virus del Zika, afecta principalmente el cerebro y los nervios, razón por la cual, resulta sencillo el desarrollo de este síndrome.

Medidas preventivas contra el Zika

Evitar la picadura del mosquito: para ello es necesario el uso de mosquiteros, la aplicación de repelentes. Además de ropa protectora como: camisas y pantalones largos, calzados y calcetines.

Eliminar los criaderos del mosquito: Estos mosquitos habitan y se reproducen en las aguas estancadas que se pueden encontrar en platos de animales, macetas y neumáticos usados.

Evitar los viajes a zonas endémicas: sobre todo si se trata de mujeres embarazadas, se debe evitar viajar a lugares donde haya un brote de la infección, o donde predominen los mosquitos transmisores. Además de evitar tener relaciones sexuales con personas que recientemente hayan viajado a estas zonas.

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