Síntomas del VIH

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Introducción

Cuando hablamos del VIH o Virus de Inmunodeficiencia Humana, nos referimos a un virus, el cual pertenece a un subgrupo del grupo retrovirus conocido como lentivirus. Recordemos que al igual que el resto de los virus este ataca el sistema inmunitario de la persona infectada con el mismo. Cabe destacar que, el sistema inmunitario representa o constituye la defensa natural con la que cuenta nuestro cuerpo frente a los microorganismos infecciosos, dentro de los que podemos mencionar: las bacterias, virus y hongos, los cuales son capaces de invadir nuestro organismo.

Es importante tener en cuenta que, su principal forma de actuación consiste en el ataque y destrucción de los linfocitos CD4, cuya función es la de la producción de anticuerpos con la finalidad de combatir las infecciones causadas por estos agentes externos. A continuación describiremos de una forma más detallada la forma de actuar de este virus.

 

Forma de actuar del VIH

Antes de describir, la forma de actuar de este virus, debemos tener en cuenta que, en general los virus no son capaces de reproducirse por sí mismos, para ello requieren infectar a otros seres vivos, esto con la finalidad de multiplicarse y sobrevivir en el interior de estos.

Una vez que un individuo se infecta con este virus y por lo tanto este ingresa al organismo, el VIH se dirige a sus células diana, conocidas como los linfocitos CD4, una vez que los ubica se fija a la membrana de estos y fusiona su cápside con la membrana celular, lo cual le permite introducir su material genético al interior de la célula, para que esta facilite su reproducción y posterior multiplicación, este proceso se conoce con el nombre de replicación.

Cabe destacar que, una vez que ha ocurrido la replicación, el virus es expulsado a la sangre, a través de la cual es propagado uniéndose a otras células, donde se repetirá el mismo proceso. Además es importante tener en cuenta que, una vez ocurrida la multiplicación del virus, podremos encontrar copias del virus circulando por todo el organismo, esto se denomina carga viral. Al multiplicarse la carga viral, disminuirá la población de  células CD4 del organismo, provocando así una deficiencia inmunitaria, lo cual facilita la adquisición de infecciones, las cuales reciben en estos casos el nombre de enfermedades oportunistas.

Enfermedades oportunistas asociadas al VIH

Con este término definimos a toda aquella infección o enfermedad causada por agentes infecciosos que, ante sistemas inmunes  que funcionan con normalidad no se producirían, o lo harían sólo de forma temporal, lo cual facilitaría su tratamiento. Dentro de estas afecciones podemos mencionar:

Candidiasis: que no es más que una infección producida por un hongo, el cual ataca principalmente la zona de las mucosas.

Cánceres asociados al virus del papiloma humano (VPH): dentro de estos cánceres podemos encontrar el cáncer anal y el de cuello de útero.

Infección por Citomegalovirus (CMV): se trata de una infección causada por un virus que resulta muy similar al causante del herpes, este virus puede afectar  la retina, provocando daños en la visión.

Infecciones intestinales: estas generalmente son provocadas por parásitos como: Criptosporidium o Giardia, y causan diarreas severas que pueden durar meses.

Linfoma no de Hodgkin: se trata de un tipo de cáncer linfático, el cual es causado principalmente por un virus.

Neumonía: generalmente causada por Pneumocystis o cualquier otro tipo  de bacteria. En la mayoría de los pacientes con VIH, esta afección dura meses.

Sarcoma de Kaposi: al igual que el linfoma no Hodking, este es un tipo de cáncer cuyo origen podría ser de tipo viral.

Diferencia entre VIH y SIDA

A menudo estos dos términos son confundidos, llegando a pensarse incluso que son sinónimos, sin embargo esta no es la realidad, debido a que el hecho de tener VIH no necesariamente significa que la persona padece de SIDA. Cuando una persona está infectada con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, esto significa que el virus está en su organismo multiplicándose, lo cual provocaría un debilitamiento del sistema inmunológico de la persona, sin embargo esto no significaría necesariamente que este experimentara algún padecimiento.

En cambio, el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) no es más que un conjunto de manifestaciones clínicas que aparecen cuando el sistema inmunológico de una persona está disminuido, lo cual hace a la persona más propensa a la adquisición de enfermedades, contra las cuales el organismo no va a poder luchar. Cabe destacar que, esta es la etapa más grave de la infección por VIH e incluso puede causar la muerte de la persona.

Propagación del VIH

Este virus se propaga o transmite  únicamente a través de ciertos fluidos corporales de una persona con el VIH, dentro de los que podemos mencionar: sangre, semen, líquido preseminal, secreciones rectales, secreciones vaginales y a través de la leche materna. Cabe destacar que, una persona solo puede infectarse si los fluidos corporales ya mencionados se ponen en contacto con una membrana mucosa o tejido lesionado así como si son inyectados directamente a la corriente sanguínea. Como membranas mucosas tenemos: las ubicadas en el recto, la vagina, la abertura del pene y la boca.

Período de ventana

Luego de que la persona se infecta con el VIH, pasa un período de entre 3 y 4 semanas para que los primeros anticuerpos contra el virus puedan ser detectados. En ese período los análisis de sangre pueden resultar negativos, razón por la cual si se sospecha de una posible infección con el VIH, es necesario repetir el examen en el mes siguiente al contacto con el virus.

Detección del VIH

La infección por el VIH no tiene síntomas, por lo que su diagnóstico a través de la sintomatología no se puede realizar. Generalmente la detección se hace a través del test de VIH, el cual consiste en un análisis de sangre que detecta la presencia de anticuerpos contra el VIH.

Son diversas las pruebas utilizadas para el diagnóstico de la infección por el VIH, sin embargo la mayoría se basan en la detección de anticuerpos contra el virus. Cabe destacar que, aunque generalmente la detección se hace en muestras de sangre, también puede utilizarse  secreciones de la boca. Dentro de este tipo de pruebas tenemos:

Pruebas de combinación: con este término nos referimos a todas aquellas pruebas que combinan la detección de anticuerpos y de antígenos (parte del virus) en la sangre. Cabe destacar que, con este tipo de pruebas se puede detectar la infección en etapa temprana, incluso antes que una prueba de anticuerpos contra el VIH. Recordemos que, el cuerpo de una persona puede tardar entre 2 y 6 semanas en producir suficientes antígenos y anticuerpos, los cuales podrán ser detectados por este tipo de pruebas.

Pruebas de ácido nucleico: este tipo de pruebas se realizan solo en muestras de sangre. Y permiten la detección del virus en un período que varía entre 7 y 28 días después de contraer el virus. Cabe destacar que, este tipo de prueba resulta muy costoso, por lo que no son muy utilizadas para la detección de infecciones por el virus.

Prueba rápida para la detección del VIH: esta es la más común, sin embargo no es 100% efectiva. Para ello se toma una muestra de sangre completa y se separa por el método de centrifugación, obteniéndose suero, en el cual se introducirá una tira reactiva, luego se extrae y se espera un período de 20 minutos aproximadamente. Luego de este tiempo, se procede a realizar la lectura del resultado. En el caso de que resulte positiva la prueba, se hace necesario la realización de pruebas secundarias como las ya descritas, para confirmar la presencia del virus.

Tratamiento de la infección por VIH

El tratamiento diseñado para la infección por este virus recibe el nombre de antiretroviral, y consiste en medicamentos que actúan interrumpiendo la replicación del virus en el organismo. Cabe destacar que, el tratamiento antirretroviral inicial consiste en la combinación de por lo menos tres fármacos que presentan pocos efectos secundarios, y este es  muy importante.

Este tratamiento debe ser administrado a todas las personas diagnosticadas con la infección por el VIH, sin importar la población de linfocitos CD4 del paciente. Además es importante tener en cuenta que, adecuada toma de la medicación es el paso clave para el éxito del tratamiento.

Prevención del VIH

La mejor forma de prevenir la infección por VIH, consiste en no tener relaciones sexuales, sin embargo esto no es lo común por lo que se recomienda:

  • Realizarse pruebas de detección de anticuerpos y antígenos del VIH e incluir a la pareja.
  • El uso de condones o preservativos.
  • Limitar el número de parejas, ya que se ha comprobado científicamente que las personas que tienen una única pareja tienen menor riesgo a adquirir la infección por VIH.
  • No se inyecte drogas.

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