Síntomas del VIH en la piel

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Introducción

El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es un virus que se propaga a través de diferentes líquidos que se encuentran en nuestro cuerpo, y así como nos lo indica su nombre, es una enfermedad que ataca a nuestro sistema inmunitario, específicamente hablando, a las células CD4, mejor conocidas como células T.

Cuando un gran número de estas células logran ser eliminadas debido a este virus, es cuando el organismo comienza a perder la capacidad que tiene de poder luchar en contra de las infecciones y enfermedades que comúnmente pueden atacar a las personas. Y estas células T son aquellas que mantienen el sistema inmunitario siempre capacitado para luchar en contra de estas afecciones.

Si el VIH no se trata, este puede acabar con casi todas las células T, lo que genera que el cuerpo quede expuesto ante cualquier infección, en donde el cáncer suele ser uno de los que más se aprovechan. Y es que cuando el sistema inmune del cuerpo se ve afectado por alguna razón, tanto endógena como exógena, es cuando comienzan a surgir una serie de enfermedades que van desde las más leves, hasta las más graves. Una vez que comiencen a surgir enfermedades como estas, partiendo de la poca cantidad de células T en el cuerpo, es cuando se dice que el SIDA ha comenzado.

Pese a lo que muchos puedan pensar, no todas las personas que tienen VIH, tienen SIDA, y es que ambas patologías son diferentes, y si bien una depende de la otra, no necesariamente vienen juntas. Es decir, el VIH es el virus capaz de crear el SIDA, lo que nos permite decir que el SIDA surge partiendo del VIH, si a esto le aunamos cualquier enfermedad existente gracias al cuadro de inmunodepresión que es capaz de causar el virus de inmunodeficiencia humana.

Una persona puede tener VIH durante años, y siempre que se le controle desde sus comienzos, puede quedar hasta allí y no seguir avanzando. Sin embargo, en muchas ocasiones nadie sabe que tiene VIH hasta que se forma el SIDA, y es que los síntomas del VIH son muy leves.

¿Qué es un cuadro de inmunodepresión?

La inmunodepresión consiste en un bajón que ocurre en las defensas con las que cuenta el cuerpo humano en defensa de alguna infección capaz de atacarnos. Es decir, es cuando nuestro sistema inmune se ve debilitado y expuesto ante diversos virus, bacterias y hongos. Cuando una persona tiene VIH, esto provoca que los linfocitos del cuerpo se vayan destruyendo conforme vaya pasando el tiempo y el virus no se esté tratando. Los linfocitos no son más que aquellas células importantes que se encuentra en nuestro sistema inmunológico.

Este proceso de destrucción de células se caracteriza por ser sumamente lento, por lo que una persona puede tener VIH y estar destruyendo su sistema inmune y no saberlo sino hasta que la enfermedad ya ha comenzado (SIDA). Esto nos confirma que el VIH puede estar durante largos años en nuestro sistema y no desarrollar el SIDA sino hasta que las células de nuestro sistema inmunológico se encuentren deterioradas y destruidas y el organismo se ve expuesto ante diversas enfermedades comunes.

Ahora bien, como conclusión y para dejar bien claro las diferencias existentes entre una cosa y la otra, decimos que el VIH es un virus que destruye linfocitos en nuestro sistema inmune, y el SIDA es la enfermedad que surge cuando esa cantidad de linfocitos destruidos ya es demasiado alta y el sistema se vuelve débil. Esto, además, supone que el cuerpo está demasiado débil y un gran número de enfermedades puede atacar.

Si lo vemos desde otro punto de vista, esto también nos indica que el VIH no cuenta con demasiados síntomas, lo que hace imposible saber sobre su existencia a menos de que una prueba se realice, y esto apenas es posible si se tiene alguna idea de haber podido contraer el virus. Es decir, sin síntomas, no hay imaginación sobre el problema, a menos de que se hayan compartido jeringas o se hayan tenido relaciones sexuales sin protección. Sin embargo, no debemos pensar que en todas las ocasiones resulta ser de esta forma, ya que algunos individuos logran sentir síntomas en cierto punto de la enfermedad, aunque suelen parecerles irrelevantes porque son síntomas similares a un resfriado común. Pese a esto, más adelante hablaremos sobre los síntomas del VIH y cómo esto afecta a nuestra piel.

Etapas del VIH

Siempre que una persona se infecte por VIH y no lo sepa, no recibirá un tratamiento que le ayude a mantenerse bien, y les hará pasar por distintas etapas. Tres, para ser más específicos. El hecho de tomar medicamentos para mantener el VIH al margen, también es sinónimo de hacer más lenta la evolución de una etapa a la otra, o bien, de no permitirla nunca. Sin embargo, esto lo consigue un número muy pequeño de infectados con VIH.

Las etapas del VIH son las siguientes:

Etapa 1: infección aguda por VIH

La primera etapa comienza luego de que se haya contagiado el virus, especialmente dentro de las dos o cuatro semanas de haber ocurrido la infección. En este punto de partida los afectados suelen seguir un patrón de síntomas similares a una gripe común, con el pequeño detalle de que suele tardar un poco más en desaparecer. En ocasiones, los individuos no suelen sentir más que algunos síntomas tan leves como imperceptibles, y en otros casos no sentir absolutamente nada. Estos síntomas son la respuesta natural del cuerpo humano ante el virus de inmunodeficiencia humana. En ese periodo de tiempo, el cuerpo está lleno del virus y la infección es altamente contagiosa.

Por lo general son muy pocas las personas que asocian estos síntomas con el hecho de tener VIH, por lo que no hay forma de saber que se está infectado a menos de que se realicen las pruebas pertinentes para saberlo. Es necesario mantener presente que el VIH puede contagiarse a través de cualquier líquido corporal, bien sea sangre, semen, líquido preseminal, etc. Esto quiere decir que si has mantenido relaciones sexuales sin protección, con una persona insegura para tu salud, deberás realizarse una prueba luego de dos semanas de haber ocurrido la interacción. Y por recomendación, si esta ha salido negativa, repetirla un mes después. En ocasiones el virus no se observa porque aún se está incubando en el organismo.

Una vez que se sepa que un individuo tiene VIH, es necesario visitar a un médico y empezar un tratamiento.

Etapa 2: latencia clínica (inactividad o estado latente del VIH)

La segunda etapa del virus se caracteriza por ser aquella en la cual los signos del virus son casi nulos, a pesar de que el mismo sigue siempre presente. En sí, lo que ocurre es que el VIH va avanzando de forma muy lenta en el organismo de la persona infectada, y podría durar incluso años en mostrar algún tipo de síntoma. En todos aquellos casos en donde no se sabe de la existencia del virus, o de no recibir ningún tratamiento, esta etapa puede durar más de diez años y hasta más, o al menos en la mayoría de las ocasiones, porque existen algunos casos más extraños en donde esta etapa pasa demasiado rápido.

Si por el contrario se está en esta etapa bajo un tratamiento eficaz y correcto, esta etapa puede durar más de una década, pudiendo extender hasta dos o más. Sin embargo, el hecho de que no se muestren demasiados síntomas – o ninguno – no quiere decir que el virus se encuentre inactivo o dormido, por lo que se puede contagiar aún en esa etapa. Es necesario tener esto en cuenta para futuras relaciones, y así evitar mantener relaciones sexuales sin protección.

Sin embargo, también es necesario mencionar que quienes reciben el tratamiento de forma correcta, tienen menos riesgos de contagiar a otra persona de VIH. Una vez que esta etapa finaliza, la cantidad de células T comienza a bajar más y más y la etapa siguiente comienza.

Etapa 3: Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)

Actualmente se escucha más hablar sobre SIDA que sobre VIH, debido a la falta de información que existe en el mundo entero, y es que para poder llegar al SIDA (siendo esta la etapa más grave del VIH), se necesita primero tener el virus y haber vivido con él. Esta, como decíamos, es la etapa más peligrosa de la infección, ya que todas aquellas personas que tengan la enfermedad, cuentan con un sistema inmunológico demasiado dañado.

Estas personas están propensas a sufrir de un gran número de enfermedades oportunistas, que por lo general son graves y ponen en riesgo la vida de los individuos. Siempre que una persona tenga SIDA y no reciba un tratamiento que le otorgue una mejor calidad de vida, dentro de lo que se puede, tienen un periodo estándar de vida de tres años, que bien puede ser aún menor.

Síntomas del VIH

Como ya hemos dejado claro, el VIH es una infección bastante difícil de diagnosticar a simple vista debido a sus síntomas tan leves y confusos. Sin embargo, recalcando de nuevo este punto, es necesario realizar un monitoreo de las parejas sexuales que se tienen, de las jeringas que se están utilizando, entre otras situaciones, con el fin de prevenir el contagio, o de diagnosticarlo a tiempo, ya que si alguna de estas circunstancias ocurren, al cabo de dos semanas o un mes, se puede realizar una prueba de sangre y así saber si se tiene, o no, el VIH.

Mientras más rápido controles el virus, mejor calidad de vida podrás tener, al punto de olvidar que tienes una infección latente en tu interior.

Hablemos un poco sobre los síntomas comunes del VIH en algunas personas, ya que si bien no todos los organismos son iguales, no se puede determinar si todos los síntomas ocurren o de la misma forma, pero los clínicamente aceptados son los siguientes:

Dolor de cabeza

Los dolores de cabeza suelen aparecer de vez en cuando, como si se tratase de un síntoma común de un día de estrés o cansancio.

Fiebre baja

La fiebre, partiendo del hecho de que el VIH es una infección, no suele ser demasiado alta, por lo que pocos individuos se interesan demasiado en ella. Además, suele ser tratada con diversos medicamentos sencillos.

Cansancio extremo

El cansancio extremo ocurre en cualquier momento del día, aún cuando no se realizan actividades físicas que requieren de algo así. Sin embargo, es un cansancio similar al que ocurre cuando la gripe ataca en los primeros días y se asocia con este virus y no con cualquier otra circunstancia.

Garganta y ganglios inflamados

Tanto los ganglios, como la garganta pueden inflamarse y mantenerse así por algunos días, y si bien esto no suele ser demasiado normal, es un síntoma común de alguna amigdalitis o de una gripe que tenga días activa sin tratamiento.

Dolor en las articulaciones

Este suele ser otro de los síntomas comunes de un resfriado común y aún así aparecer cuando el VIH está comenzando a atacar al organismo en el comienzo de su primera etapa.

Sudores nocturnos

Sin necesidad de partir de la fiebre, los sudores que ocurren durante la noche son un síntoma que no siempre ocurre en las gripes comunes, pero que puede ser asociado con ellas y no con VIH.

Diarrea

No se sabe a ciencia cierta por qué ocurre la diarrea al comienzo del VIH, pero es un síntoma que ataca a todas aquellas personas que presentan síntomas.

Generalmente, los síntomas mejoran pronto, pudiendo esto extender hasta un máximo de dos meses. A pesar de que una gripe no debería durar este tiempo, en ocasiones si las mismas no se tratan se alargan, por lo que los síntomas se asocian con ello y no con algo más grave. Luego de este periodo de tiempo, los síntomas desaparecen y el VIH comienza su etapa 2, siempre activo, pero silencioso. Lo ideal es que el VIH se diagnosticase en esta etapa, cuando los síntomas están apenas comenzando, y no cuando surge el SIDA, ya que es más difícil de tratar en esta etapa.

Los síntomas comunes del SIDA son los siguientes:

  1. La fiebre se vuelve alta y persistente, difícil de bajar con medicamentos comunes.
  2. Una tos seca que se prolonga y dura meses sin irse.
  3. sudores nocturnos frecuentes, capaces de levantar y no dejar dormir al afectado.
  4. Edema de los ganglios linfáticos durante más de tres meses consecutivos.
  5. Dolores de cabeza constantes, que no se calman con fármacos comunes.
  6. Dolor en todo el cuerpo, como si se estuviese corriendo por horas.
  7. Cansancio y fatiga excesivos durante todo el día y al realizar tareas sencillas como cortar una papa o caminar tres metros.
  8. Pérdida de peso repentina y rápida.
  9. Manchas blancas en toda la lengua y por la boca.
  10. Un mes consecutivo de diarrea y malestares similares.
  11.  Sarcoma de Kaposi. Este es un síntoma visible que muestra manchas rojizas y pequeñas erupciones en la piel.
  12.  Padecer de una gran diversidad de infecciones y virus, como la amigdalitis y la neumonía.

El VIH en la piel

Ya hemos estudiado los síntomas del VIH, pero no hemos nombrado asuntos en la piel como si estos fuesen un síntoma del virus, y es que realmente no en todos los casos las personas con VIH son capaces de producir algún síntoma visible en la piel. Sin embargo, en un gran número de personas infectadas con este virus, surge una erupción cutánea que se caracteriza por ser rojiza, generar picazón y dolor.

Esto ocurre porque en las personas con VIH las infecciones cutáneas son muy fáciles de atacar, además de que este suele ser un efecto secundario común de los medicamentos que se recetan para atacar el virus. Por lo general, cuando la infección cutánea en las personas con VIH surge partiendo de los medicamentos y su efecto, no suele considerarse nada de gravedad y desaparece a los días o semanas, sin necesidad de registrar un tratamiento para ello. Sin embargo, en ocasiones estas infecciones en la piel son capaces de producir mucho dolor y es necesario consultar con el médico y pedir un cambio de tratamiento para evitar las erupciones cutáneas.

Es necesario mencionar que en muy pocas ocasiones, el hecho de tener una erupción cutánea por algún medicamento exclusivo para el VIH, puede resultar ser un aviso de que algo anda mal y puede ser mortal.

¿Cómo puedo saber si tengo VIH?

Si bien ya hemos hablado de los síntomas y de lo poco relevantes que pueden llegar a ser, estos pueden ser un indicativo de que algo no anda bien, y si los mismos se asocian con alguna imprudencia cometida dos o cuatro semanas antes de que estos síntomas surjan, es momento de realizar la prueba de VIH.

Es importantísimo diagnosticar la enfermedad con anticipación, ya que de esta forma los afectados podrán llevar una vida saludable, y una vida sexual con seguridad, ya que este virus, aunque esté silencioso, sigue siendo contagioso. La regla número 1 de saber que se tiene VIH, es mantener preservativos siempre a la mano.

Es necesario mencionar, además, que las pruebas de VIH deben realizarse luego de dos o cuatro semanas de haber ocurrido un posible contagio, sea por la situación que sea, ya que de hacer la prueba antes de ese tiempo, y aún sin síntomas, la misma podría no arrojar un resultado positivo debido a que el virus aún se está incubando. Como ya habíamos mencionado más arriba, la prueba de salir negativa, deberá ser repetida al cabo de un mes para asegurar el resultado.

Recomendaciones generales

Para evitar el VIH, si bien no es demasiado fácil, existen algunas recomendaciones que puedes poner en práctica, sobretodo si eres una persona sexualmente activa, ya que el sexo es la causa principal del contagio del VIH.

Si mantienes relaciones sexuales a menudo con diferentes personas, o incluso si es sólo con una, puedes pedirle que se realice una prueba y descartar la existencia de VIH, o bien puedes mantener relaciones sexuales con protección, tanto por el ano como por la vagina. De igual manera, evita compartir jeringas con otras personas. Recuerda que esta práctica está mal vista por una gran diversidad de situaciones, y a través de la sangre es la segunda forma más común en todo el mundo de contagio de VIH. Cada jeringa debe ser utilizada y desechada para así evitar contagios.

Evita las drogas en la mayor medida posible, sobretodo aquellas que se deben inyectar en la piel. Un gran número de personas con VIH suelen drogarse de esta forma, siendo esta práctica considerada nociva para la salud tanto por el virus, como por el uso de las drogas.

Tratamiento para el VIH

El VIH es un virus que no cuenta con una cura, por lo que no se va del cuerpo de ninguna forma. Sin embargo, si se diagnostica de forma precoz, se puede establecer un tratamiento eficaz que ayuda a mantener con mejor calidad de vida a todas aquellas personas infectadas.

Los medicamentos que se utilizan para tratar el VIH son llamados antirretrovirales, siendo esta una terapia de por vida mejor conocida por sus siglas, TARV. Estos medicamentos deben ser ingeridos de por vida y de forma diaria, con el fin de prolongar en un gran porcentaje la calidad de vida de los infectados y de retardar más de una década el comienzo de la siguiente etapa.

Además de esto, el tratamiento ayuda a reducir el riesgo de infectar a otros individuos a pesar de que esto no es un sinónimo adecuado de no utilizar preservativos en las relaciones sexuales. Es importante prevenir, y no tratar.

Actualmente, el número de personas con VIH que llevan un tratamiento correcto y de forma diaria, son capaces de llevar una vida normal, tal como las personas sanas, pudiendo vivir el mismo tiempo que las mismas y de la misma forma. Lo ideal es mantener el virus a raya y no olvidar el tratamiento, ya que al llegar al SIDA la enfermedad se vuelve mortal.

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