Signos y síntomas del VIH

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Introducción

El VIH (virus de inmunodeficiencia humana), es un virus de transmisión sexual que causa una infección incurable en el organismo. Además de contagiarse a través de las relaciones íntimas, también lo hace a través de otras formas, como entrar en contacto con sangre infectada o de una madre infectada a un hijo. Esto último puede ocurrir durante todo el embarazo, mediante el parto o por medio de la lactancia materna. Este virus se mantiene en el organismo durante toda la vida, bien sea activo o pasivo, por lo que puede durar años en el organismo hasta que el virus logre debilitar lo suficiente el sistema inmune. Una vez que el sistema inmunitario se debilite en gran medida, puede ocurrir el SIDA.

El síndrome de inmunodeficiencia humana (SIDA), es una enfermedad crónica que es capaz de poner en riesgo la vida de cualquier persona que porte la enfermedad y el virus que la causa, ya que esta es capaz de dañar en gran medida el sistema inmune, conforme van pasando los años, lo que quiere decir que el organismo ya no se encuentra preparado para combatir enfermedades comunes, incluyendo una simple gripe. Esto, si ocurre con una enfermedad importante, puede acabar en la muerte del afectado.

Por otro lado, es importante mencionar que no todas las personas que se contagian con VIH, desarrollan el SIDA. Ambas situaciones no cuentan con una cura, por lo que una vez que el VIH haya entrado en el organismo, no existe forma de eliminarlo. Sin embargo, se han logrado desarrollar medicamentos que ayudan a reducir el avance del daño, incluso del SIDA, lo que ayuda de forma significativa a tener una mejor calidad de vida. Incluso, estos tratamientos han logrado reducir la cantidad de muertes por SIDA alrededor de todo el mundo.

Síntomas del VIH

El VIH es un virus que entra en el sistema y no sale, pero que puede parecer estar en estado de letargo, ya que no siempre causa síntomas. Incluso, es muchas ocasiones es difícil diagnosticar la enfermedad, ya que no se sabe a ciencia cierta si se porta o no. Pese a ello, hemos investigado lo suficiente como para ofrecer un apartado con información importante, sobre los síntomas del VIH y del SIDA, dependiendo de la etapa en la cual se encuentra la infección, y son los siguientes;

Síntomas de la infección primaria (VIH agudo)

En muchos de los casos, una vez que ocurre el contagio, suele ocurrir una especie de cuadro sintomático similar a una gripe. Esto suele ocurrir uno o dos meses después de que haya ocurrido el contagio, y cuenta con la peculiaridad de durar más tiempo de lo que duraría una gripe común. Dentro de estos síntomas, se encuentran los siguientes:

  • Fiebre. La fiebre es el síntoma principal en aparecer, sobretodo por el efecto que busca el organismo para defenderse del virus.
  • Dolor de cabeza, muscular y articular. Este conjunto de dolores suele ser muy común y frecuente en las personas recién infectadas con VIH, sobretodo el dolor muscular.
  • Erupción cutánea. Esto es similar a una simple alergia, por lo que se asocia con cualquier cosa menos con el VIH. Suele ser una erupción sencilla, que se nota a simple vista y puede causar molestias.
  • Dolor de garganta y llagas en la boca. Este es otro de los síntomas iniciales que no tardan en aparecer y durar al menos unas semanas. El dolor de garganta puede ir cediendo más rápido, pero las llagas se mantienen un poco más.
  • Ganglios linfáticos inflamados. Es normal que los ganglios linfáticos se inflamen en estos casos, especialmente aquellos que se encuentra en el cuello.

A pesar de que estos síntomas parecen ser muy llamativos, en la mayoría de las ocasiones pueden ser tan leves, que no se toman en cuenta. No obstante, durante esta etapa es cuando el virus se encuentra más alto en el torrente sanguíneo, o en otras palabras, cuenta con una carga viral muy elevada. Esto quiere decir que es muy sencillo contagiar a otras personas durante estas semanas.

Síntomas de la infección clínica latente (VIH crónico)

Una vez que haya pasado la etapa inicial, comienza una etapa considerada como crónica, en donde no existen síntomas específicos, por lo que es difícil averiguarlos. Sin embargo, uno de los signos que principalmente se observan, es que la inflamación de los ganglios linfáticos se mantiene, mientras que los síntomas anteriores se quedan atrás. Esta etapa es capaz de mantenerse durante años, incluso décadas, por lo que los infectados con VIH pueden no saber que portan el virus, sobretodo por la falta de síntomas.

Síntomas del VIH (sintomático)

Pese a lo anterior, llega un momento en la vida de cualquier persona con VIH en el cual el sistema inmune deja de reaccionar gracias a la debilidad que se ha formado en el mismo, y es que a pesar de la falta de síntomas iniciales, esto no quiere decir que el VIH no ha hecho su trabajo, pues cada día destruye más y más células inmunitarias, hasta que ya ha destruido demasiadas y comienzan los siguientes síntomas, además del empeoramiento de aquellos que ocurren durante la etapa inicial.

  • Fatiga, debilidad y adelgazamiento. Los infectados con VIH comienzan a observarse cansados en todo momento, con demasiada fatiga, debilidad al intentan hacer un movimiento simple y un adelgazamiento anormal en tiempo record.
  • Fiebre y ganglios linfáticos inflamados. Ambos síntomas son capaces de aparecer en la etapa inicial, como ya hemos demostrado, y vuelven aún más fuertes durante esta etapa, en donde la fiebre sobrepasa los 39º C y los ganglios linfáticos no se desinflaman.
  • Otros síntomas. Además de lo anterior, en algunos casos se observan otros síntomas, como el herpes, la candidiasis y la diarrea.

Estos síntomas son capaces de empeorarse conforme va pasando el tiempo.

Del VIH al SIDA

Es importante recordar que no todas aquellas personas que cuentan con VIH, tienen el deber de desarrollar el SIDA, sobretodo no ahora cuando existen una tan cantidad de tratamientos que ayudan a reducir este hecho (antivirales específicos). Sin embargo, es importante mencionar que si no se trata el virus, el SIDA aparece unos diez años después.

Cuando el SIDA comienza, esto no es más que el aviso de que el sistema inmune se encuentra demasiado débil para seguir defendiéndose del virus, lo que a su vez abre las puertas a enfermedades graves como el cáncer. A diferencia del VIH, el SIDA sí presenta síntomas, pero sólo gracias a las infecciones que comienzan a aparecer de forma repentina.

Dentro de estos síntomas, la fiebre frecuente, la diarrea crónica e imparable, diversas manchas blancas en la boca (lengua), exceso de sudor por las noches, demasiado cansancio y pérdida de peso excesiva, son los principales.

Causas y transmisión

Ya hemos dejado claro que el SIDA es causado por el VIH, y que suele tratarse de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), siendo una de las principales en desarrollarse y propagarse a través del mundo. El contagio, como ya hemos mencionado con anterioridad, puede ocurrir de diversas maneras, incluso sin incluir el contacto sexual, y es que siempre que se tenga contacto con sangre, semen o secreciones vaginales, de personas que tengan VIH, el contagio se realizará de forma inmediata.

Los medios de contagio comunes tienden a ser las relaciones sexuales, independientemente de que cuenten con penetración o no, incluyendo relaciones sexuales vaginales, anales y orales, siempre que exista el contacto con los fluidos y la sangre del infectado; transfusiones de sangre, siempre que la sangre a transmitir se encuentre infectada con el virus; compartir agujas, en donde esto suele ser común en personas que se drogan; mediante el embarazo, siempre y cuando la madre se encuentre infectada puede contagiar al bebé de diversas maneras antes mencionadas.

Es importante, además, mencionar cómo no se contagia el VIH, y esto es necesario entenderlo ya que existen las falsas creencias de que a través de un beso, abrazo o contacto físico sin sangre o fluidos de por medio, pueda ocurrir el contagio. Tampoco se contagia gracias a cubiertos, vasos o a través del contacto con animales.

Diagnóstico y tratamiento

En apartados anteriores ya hemos mencionado que diagnosticar el VIH no es tarea fácil, incluso si se sospecha de un contagio. Esto se debe a que aún cuando se desarrolla el virus en el organismo y por medio de un análisis de sangre se puede diagnosticar, esto no se logra sino hasta después de doce semanas de haber ocurrido el contagio, pues el cuerpo necesita este tiempo aproximado para desarrollar anticuerpos ante el virus. Estos anticuerpos son los que se reflejan en el examen. Por otro lado, existe una prueba más rápida que verifica la presencia del antígeno del VIH, igual de confiable que la prueba anterior. Consulta con un médico sobre cuál es la mejor prueba para este virus.

Ahora bien, una vez que se haya establecido el diagnóstico, es necesario entender que el VIH no tiene cura, así como tampoco el SIDA. Sin embargo, ya habíamos mencionado que existe tratamiento que ayudan a mantener el virus estable sin llegar a activar el SIDA. Este tratamiento se denomina como tratamiento antirretroviral, y se basa en fármacos que bloquean el virus de diversas formas. Dentro de estos medicamentos, se encuentran los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos, los inhibidores de proteasa, los inhibidores de entrada o fusión y los inhibidores de la integrasa.

Recomendaciones a tomar en cuenta

Además de llevar a cabo el tratamiento sugerido por el médico especialista, es importante que cambies algunos hábitos que tienes en tu vida, cuidando de tu cuerpo en todo momento. A continuación les dejamos ciertas recomendaciones a tomar en cuenta, siempre que se esté llevando a cabo el VIH en tu organismo:

  1. Lleva una dieta balanceada. Es importante que mantengas una dieta balanceada en todo momento, consumiendo frutas y vegetales frescos, muchas hojas verdes de todo tipo, cereales altos en fibra y proteínas magras que te ayudarán a mantenerte siempre con fuerza y energía. Debes evitar en la mayor parte el hecho de consumir alimentos crudos, incluyendo huevos y carne de res, ya que estos tienden a contener bacterias y virus que son fatales para tu sistema inmune. Si has de consumir proteínas, asegúrate de cocerlas en su totalidad, así como cualquier otro alimento que pueda consumirse crudo.
  2. Vacúnate. Es importante que tengas todas tus vacunas en regla, sobretodo aquellas que previenen de influenza y neumonía. Es necesario evitar estas enfermedades, ya que son capaces de empeorar el VIH y debilitar tu sistema inmune.
  3. Ten cuidado con los animales domésticos. Es importante que tengas especial cuidado con cualquier tipo de animal doméstico, ya que estos pueden contener parásitos que son fatales para cualquier persona con debilidad en su sistema inmune.

Prevención

Si bien no existe una vacuna que ayude a prevenir por completo el VIH, incluso ni siquiera repeler el virus, existen métodos que se pueden llevar a cabo con el fin de prevenir un posible contagio, en donde el primero es siempre utilizar protección de cualquier tipo, cada que se tenga relaciones sexuales. Si se trata de una pareja estable, pide que se realice pruebas de ETS y te las muestre cada tres meses. Evita cambiar constantemente de pareja sexual, y si alguno de ellos puede ser un posible portador, evita tener relaciones sexuales hasta estar seguro/a de lo contrario.

Si eres tú el portador, debes informar a tu pareja sexual y darle la posibilidad de elegir si desea tener relaciones sexuales contigo, o evitarlo. La sinceridad es importante en estos casos, por lo que no puedes evitarla. Si se trata del uso de agujas, asegúrate de que sean totalmente nuevas y esterilizadas, ya que debes evitar cualquier tipo de contacto con otra aguja que haya sido utilizada con anterioridad.

En el caso de una mujer portadora del VIH, embarazada, debe buscar ayuda médica de inmediato. Si bien la infección tiene un alto nivel en este caso para con el bebé, existen tratamientos que reducen estas probabilidades en gran medida, siempre que se realice de forma temprana.

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