Síntomas de un tumor cerebral

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Introducción

Cuando hablamos del término tumor cerebral, nos referimos a la formación, crecimiento o desarrollo de una masa de células anormales en el cerebro. Cabe destacar que, la rapidez de su crecimiento es muy variable y la afectación de la función nerviosa que tiene este va a depender tanto del índice de crecimiento como de su ubicación.

Son muchos los tipos de tumores cerebrales que se conocen, y estos pueden ser no cancerosos o benignos y cancerosos o malignos. En el caso de los tumores cancerosos, es importante tener en cuenta que, estos pueden ser tumores primarios, cuando el cáncer se inicia directamente en el cerebro o tumores secundarios o metastásicos cuando el cáncer se inicia en cualquier otra parte del cuerpo.

Tipos de tumores cerebrales

Son diversos los tipos de tumores cerebrales que se conocen actualmente, seguidamente describiremos algunos de los más conocidos.

Gliomas: generalmente estos se inician en el cerebro o la médula espinal, y dentro de este grupo encontramos: astrocitomas, ependimomas, glioblastomas, oligoastrocitomas y oligodendrogliomas.

Meningiomas: como su nombre lo indica, este tipo de tumores se inician en las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (meninges). Cabe destacar que, la mayoría de estos no son cancerosos.

 

Neurinomas del acústico (schwannomas): Se caracteriza por ser tumores benignos que se manifiestan en los nervios que controlan el equilibrio y al mismo tiempo la audición desde el oído interno hasta el cerebro.

Adenomas hipofisarios: al igual que los adenomas, estos son tumores benignos que se manifiestan en la hipófisis, que se encuentra en la base del cerebro. Cabe destacar que, estos tumores pueden afectar las hormonas hipofisarias, con lo cual se afectaría todo el cuerpo.

Meduloblastomas: se caracterizan por ser tumores cerebrales de tipo canceroso, que afectan principalmente a niños. Se caracteriza por comenzar en la parte inferior trasera del cerebro y tiende a diseminarse a través del líquido cefalorraquídeo.

 

Tumores de células germinativas: este tipo de tumores tienden a desarrollarse durante la infancia, cuando ocurre la formación de los testículos y los ovarios.

Craneofaringiomas: se trata de tumores no cancerosos, cuya frecuencia es muy baja y comienzan a desarrollarse cerca de la hipófisis del cerebro, la cual secreta hormonas cuya función es controlar muchas funciones corporales. A medida que este crece, es capaz de afectar tanto a la hipófisis como a otras estructuras cercanas al cerebro.

Causas de los tumores cerebrales

Cuando hablamos de los tumores cerebrales primarios, sabemos que estos se originan en el cerebro mismo o en tejidos cercanos. Dentro de estos tejidos podemos mencionar: las membranas que recubren el cerebro (meninges), los nervios craneales, la hipófisis o la glándula pineal.

Normalmente estos se inician cuando las células normales presentan errores (mutaciones) en su ADN. A menudo estas mutaciones permiten que las células crezcan y se dividan a una mayor velocidad, con lo cual pueden continuar viviendo mientras las células sanas mueren.

Otra de las causas de los tumores cerebrales, son los cánceres que se desarrollan en otra parte del cuerpo y se diseminan afectando el cerebro. Dentro de los cánceres que son responsables de la aparición de los tumores cerebrales, los más frecuentes son: cáncer de mama, de colon, riñón, pulmón, melanoma.

Factores de riesgo de los tumores cerebrales

Dentro de los factores de riesgo más comunes podemos mencionar: la exposición a la radiación y los antecedentes familiares de tumor cerebral.

Exposición a la radiación: las personas que resultan expuestas a radioterapia o a la radiación emitida por una bomba atómica, presentan más riesgo de padecer este tipo de tumores. Este tipo de radiaciones son conocidas como radiaciones ionizantes.

Antecedentes familiares de tumores cerebrales: aunque la frecuencia de este factor de riesgo es baja, si es asociado con el desarrollo de este tipo de tumores. Así como también en el caso de los síndromes genéticos.

 

Síntomas de los tumores cerebrales

Cabe destacar que, tanto los signos como síntomas de un tumor cerebral son muy variables y van a depender del tamaño, la ubicación y la velocidad de crecimiento del tumor. A continuación mencionaremos algunos de los más comunes.

Dolores de cabezas: los cuales pueden presentarse por primera vez o como un cambio en el patrón de ocurrencia. Esto último puede manifestarse aumentando su frecuencia e intensidad.

Náuseas o vómitos: estos a menudo se presentan sin causa aparente

Problemas de la vista: estos se producen por la opresión que produce el tumor sobre el nervio óptico y suele presentarse como visión borrosa, visión doble o pérdida de visión periférica.

Pérdida gradual de la sensibilidad e incluso del movimiento en las extremidades.

Dificultad para mantener el equilibrio, con el habla.

Diagnóstico de un tumor cerebral

Para el diagnóstico de un tumor cerebral, el médico sugerirá una serie de pruebas y procedimientos, algunos de los cuales describiremos a continuación:

Examen neurológico: dentro de este tipo de examen se incluyen: control de la visión, audición, equilibrio, coordinación, fuerza y reflejos, esto debido a que la dificultad en una o más áreas puede dar una idea de la ubicación del tumor cerebral.

Pruebas de diagnóstico por imágenes: para ello se hace el uso de imágenes por resonancia magnética (RM) con la finalidad de contribuir con el diagnóstico de posibles tumores cerebrales. Existen algunos casos en los que se hace uso de una sustancia inyectable a nivel de la vena del brazo, esto con la finalidad de hacer más visible la parte afectada.

Cabe destacar que, existen casos en los que es recomendable la realización de otras pruebas de diagnóstico por imágenes, como la tomografía computarizada, la tomografía por emisión de positrones.

Biopsia de tejido: normalmente durante la cirugía se hace la extracción y posterior análisis de una muestra de tejido anormal. Sin embargo, esto también puede hacerse con una aguja sin necesidad alguna de una cirugía.

Biopsia estereotáctica con aguja: esta generalmente es realizada en los casos de tumores cerebrales que se encuentren en zonas de difícil acceso o muy sensibles dentro del cerebro, las cuales pueden resultar afectadas durante la operación. Para ello el neurocirujano hace un pequeño orificio en el cráneo y luego inserta una aguja fina a través del mismo y se extrae el tejido con la aguja.

Cabe destacar que, generalmente esta es guiada a través de una tomografía computarizada o mediante exploración de imágenes por resonancia magnética. Posteriormente la biopsia es analizada a través del microscopio con la finalidad de determinar si el tumor está formado por células malignas o benignas.

Tratamiento de un tumor cerebral

Cabe destacar que, el tratamiento de un tumor cerebral, va a depender del tipo, el tamaño y la ubicación del tumor, así como de la salud general del paciente. A continuación describiremos algunas de las técnicas y tratamiento utilizados en los tumores cerebrales.

Cirugía: existen casos en los que, los tumores son pequeños y fáciles de separarse del tejido cerebral que los rodea, lo cual hace que sea posible una extracción quirúrgica completa. En otros casos, los tumores no pueden separarse del tejido que los rodea, o bien están localizados cerca de partes sensibles dentro del cerebro, lo cual hace que la cirugía sea riesgosa. En estas situaciones, el médico extrae la mayor cantidad de tumor que sea seguro extraer. Incluso extraer una parte del tumor cerebral puede ayudar a reducir los signos y síntomas.

La cirugía para extraer el tumor cerebral conlleva riesgos, como infección o sangrado. Otros riesgos pueden depender de la parte del cerebro donde esté localizado el tumor. Por ejemplo, la cirugía sobre un tumor que se encuentra cerca de los nervios que están conectados a los ojos podría implicar un riesgo de pérdida de la visión.

Radioterapia: Esta técnica usa haces de alta energía, como rayos X o protones, con la finalidad de destruir las células del tumor. Existen dos tipos de radioterapia: radioterapia de haz externo y braquiterapia.

En el caso de la radioterapia de haz externo, esta es capaz de actuar únicamente en la parte del cerebro donde está ubicado el tumor o también puede ser aplicada en todo el cerebro. Recordemos que esta última es recomendada cuando el cáncer se ha diseminado hasta el cerebro desde alguna otra parte del cuerpo y termina formando varios tumores en el cerebro. Cabe destacar que, los efectos secundarios de esta van a depender del tipo y la dosis de radiación que se aplique. Dentro de estos efectos encontramos: fatiga, dolores de cabeza, pérdida de la memoria e irritación del cuero cabelludo.

En la actualidad se están realizando estudios sobre la radioterapia con rayos de protones para el tratamiento de personas con tumores cerebrales. Esta sería ideal en pacientes con tumores que están muy cerca de zonas sensibles del cerebro, ya que esto reduciría enormemente los efectos secundarios.

Radiocirugía estereotáctica: se trata de una técnica que hace uso de haces de radiación específicos para atacar células del tumor. Lo más novedoso de esta técnica es que actúa en un área muy pequeña. Cabe destacar que, aunque un solo haz de esta técnica no funciona, la unión de todos sí arrojando una dosis muy grande de radiación.

Quimioterapia: esta es la más recomendada, ya que usa medicamentos para matar las células del tumor. Estos medicamentos pueden ser tomados por vía oral en forma de tableta o por vía intravenosa. Cabe destacar que, el más utilizado recibe el nombre de temozolomida (Temodar), y se administra por vía oral a través de una tableta. Además es de hacer notar que, estos medicamentos al igual que muchos otros tienen efectos secundarios, y estos van a depender del tipo y de la dosis del medicamento. Dentro de estos efectos secundarios tenemos: náuseas, vómitos y caída del cabello.

Terapia con medicamentos dirigidos: este tipo de terapia va dirigida especialmente a determinadas anomalías presentes en las células cancerosas. Cabe destacar que, estos actúan bloqueando las anomalías y destruyendo las células cancerosas.

Rehabilitación pos tratamiento: luego del tratamiento, es necesario la aplicación de ciertas terapias que incluyen: terapia de lenguaje, fisioterapia, terapia ocupacional, así como clases de apoyo en el caso de niños en edad escolar. Recordemos que generalmente los tumores cerebrales se presentan en zonas del cerebro responsables del control de las habilidades motoras, el habla, la vista y el pensamiento, con lo cual en la mayoría de los casos es necesaria la rehabilitación.

Cabe destacar que, la fisioterapia es necesaria para recuperar las habilidades motoras o la fuerza muscular perdida. Por otro lado la terapia ocupacional, le permite al individuo retomar sus actividades diarias habituales.

En el caso de la terapia de lenguaje, esta lógicamente es ejecutada por especialistas conocidos como logopedas. Además las clases de apoyo son dictadas para ayudar a afrontar tanto los cambios en la memoria como en el pensamiento.

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