Síntomas de la trombosis

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Introducción

La trombosis, mejor conocida como enfermedad tromboembólica venosa (ETV), se trata de un proceso que se caracteriza por la coagulación a nivel interno de las venas de la sangre. Cabe destacar que, el coágulo una vez formado puede tener consecuencias severas, bien sea porque este se fije o se desplace, desde el pulmón a cualquier parte del cuerpo.

Cabe destacar que, aunque las várices pueden ser causadas por una ETV, su presencia no debe confundirse con esta, ya que generalmente cuando hablamos de várices, nos referimos a dilataciones venosas en las cuales, la luz de la vena casi nunca está obstruida.

Características de una trombosis

Recordemos que un trombo es un coágulo que se forma en cualquier vaso sanguíneo y que se caracteriza por presentar eritrocitos incorporados, además tiende a fragmentarse y suele manifestarse como embolia pulmonar o como trombosis venosa profunda. Es importante tener en cuenta que, la trombosis venosa es considerada como la tercera causa de muerte cardiovascular después del infarto agudo de miocardio y el ictus. Además en España existen alrededor de 24905 personas afectadas por este padecimiento.

¿Cómo se produce una trombosis?

Una vez que se forma el trombo, este en muchos casos suele desprenderse del vaso sanguíneo donde se forma y es transportado hacia el pulmón en la misma dirección que lleva el flujo sanguíneo. Una vez en el pulmón este puede bloquear una de las arterias del pulmón, convirtiéndose en un émbolo pulmonar.

Factores de riesgo de la trombosis

En la actualidad se conocen tres factores principales, los cuales están asociados con el desencadenamiento de la formación de coágulos sanguíneos. A continuación los mencionaremos.

Internación hospitalaria: ya se ha demostrado que más de 2/3 de los coágulos que se forman en las piernas se producen durante esta situación. Es considerada como la principal causa prevenible de muerte a nivel hospitalario.

Cirugía: cuando se trata principalmente de cadera y rodilla, o en los casos de cirugía por cáncer, el paciente está más expuesto a padecer de trombosis.

Inmovilización prolongada: principalmente en los casos de reposo en cama por períodos de tiempo prolongado.

Existen otros factores como:

Medicamentos: principalmente aquellos cuya base principal es el estrógeno, dentro de este grupo tenemos los anticonceptivos orales y la terapia de reemplazo hormonal.

 

Las mujeres en estado de gravidez o que recientemente dieron a luz, tienen mayor probabilidad de desarrollar un coágulo.

Además existen otros factores que representan un alto riesgo de desarrollar una trombosis pero resultan incontrolables, como: la edad avanzada, este factor representa un riesgo de cinco a seis veces mayor que una persona de menor edad. Otro de los factores que no se puede controlar es el factor hereditario, así como la obesidad.

Síntomas de la trombosis

La sintomatología varía de persona a persona, pero existen algunos síntomas que resultan bastante específicos de esta afección o que son asociados con esta como: el dolor ubicado sobre todo en la zona del trayecto venoso de la pierna, el cual a menudo suele incrementarse la flexión dorsal del pie, además aparece una especie de edema en la extremidad, este se caracteriza por ser blando y se proyecta a partir de la raíz del miembro afectado. Es importante tener en cuenta que al producirse un edema en la zona, se tendrá sensación de pesadez, así como un cierto grado de impotencia funcional e incremento de calor de tipo local en la extremidad.

Además de los síntomas ya descritos, existen otros más comunes que a menudo pueden ser confundidos con otro padecimiento, dentro de los que podemos mencionar: fiebre, aumento de la frecuencia cardiaca y síntomas de tipo respiratorios (tos, disnea y ocasionalmente hemoptisis, la cual es asociada con una embolia pulmonar).

Es importante tener en cuenta que, que en muchos casos de trombosis, generalmente el pronóstico a largo plazo, es de carácter reservado ya que puede complicarse con la aparición de trombosis recurrentes, así como la presencia de insuficiencia venosa crónica, lo cual provoca problemas circulatorios y ulceraciones en la extremidad, que pueden transformarse en gangrena, recordemos que estos últimos síntomas son característicos del síndrome postrombótico. Cabe destacar que, estas alteraciones pueden producirse muy a pesar de que el paciente este tomando el tratamiento con anticoagulante.

Diagnóstico de la trombosis

Existen un conjunto de afecciones, que cursan con sintomatología similar a la de las trombosis, razón por la cual para el diagnóstico de esta se requiere de un conjunto de pruebas, algunas de las cuales describiremos a continuación.

Ecografía dúplex: se trata de una prueba que hace uso de ondas de sonido con la finalidad de generar imágenes que permitan observar el flujo de sangre en las venas. Con este tipo de prueba se pueden detectar bloqueos o coágulos de sangre en las venas profundas. Es considerada la prueba por imágenes más estándar para el diagnóstico de la trombosis venosa profunda.

Prueba de dímero D: esta es mucho más sencilla que la anterior, ya que consiste en un análisis de sangre el cual es capaz de medir una sustancia que se libera en la sangre cuando ocurre la desintegración de un coágulo. Un resultado positivo de esta prueba indica la presencia de un coágulo.

Flebografía con medio de contraste: es como una especie de radiografía que hace uso de un material de contraste, el cual es inyectado a través de las venas profundas situadas a nivel del pie o del tobillo, esto con la finalidad de que el médico pueda observar las venas profundas de la pierna y la cadera. Es considerada como la prueba más precisa para el diagnóstico de coágulos en la sangre, sin embargo, es una prueba invasiva.

Resonancia magnética (MRI): este tipo de prueba utiliza ondas de radio así como un campo magnético con la finalidad de arrojar imágenes de las distintas venas que recorren el cuerpo. Es recomendada para determinados pacientes a los que el contraste los afecta, imposibilitándolos para la realización de pruebas que requieren dicho material.

Angiografía pulmonar por tomografía computarizada (APTC): se caracteriza por ser una prueba especial radiográfica que incluye la inyección de un material de contraste (tintura) a nivel intravenoso. Cabe destacar que, con esta prueba el médico tratante puede apreciar de forma más detallada los vasos sanguíneos de los pulmones

Gammagrafía de ventilación y perfusión: esta es de las pruebas más especializadas. En este caso se hace uso de una sustancia radiactiva, la cual actúa como sustancia reveladora, mostrando las partes de los pulmones que reciben oxígeno (gammagrafía de ventilación) así como el flujo sanguíneo (gammagrafía de perfusión), esta prueba se realiza con la finalidad de ver si hay partes de los pulmones en las que se presentan diferencias entre la ventilación y la perfusión.

Como ejemplo de los resultados que arroja esta prueba tenemos que, en caso de que existan coágulos en algunos de los vasos sanguíneos de los pulmones, la gammagrafía de ventilación y perfusión mostrarán cantidades normales de oxígeno, pero poco flujo de sangre hacia las partes de los pulmones que son irrigadas por los vasos sanguíneos que contienen coágulos.

Angiografía pulmonar: es otro tipo de radiografía especial, en el caso de esta se hace necesaria la inserción de un catéter grande, el cual es como una especie de tubo hueco, largo y fino, en una vena grande, generalmente se escoge la vena de la ingle o en las arterias que se encuentran adentro del pulmón. Una vez introducido el catéter, se realiza la inyección de un material de contraste (colorante) a través del catéter. Con esta prueba, las imágenes que se observan son las de los vasos sanguíneos del pulmón. Por tratarse de una prueba bastante invasiva, es recomendada para determinados pacientes.

Tratamiento de la trombosis

Anticoagulantes: este tipo de medicamentos es el más utilizado para el tratamiento de la trombosis. Recordemos que estos actúan reduciendo la capacidad de coagulación de la sangre, esto con la finalidad de evitar que el coágulo se agrande al mismo tiempo que el cuerpo lo reabsorbe lentamente.

Dentro de los anticoagulantes inyectables más comunes tenemos: heparina no fraccionada (la cual es inyectada en una vena), heparina de bajo peso molecular (inyectada bajo la piel), fondaparinux (inyectada bajo la piel), mientras que dentro de los tomados a través de la vía oral, podemos mencionar: warfarina, dabigatran, rivaroxaban, apixaban, y edoxoban.

Es importante tener en cuenta que, todos los anticoagulantes pueden causar hemorragias, por lo que solo deben ser tomados bajo estricta vigilancia médica.

Medicamentos trombolíticos: como su nombre lo indica es un medicamento utilizado para disolver los coágulos formados. Cabe destacar que, el consumo de estos medicamentos incrementa el riesgo de causar sangrado.

Filtro de la vena cava inferior: este mecanismo es utilizado cuando los anticoagulantes no funcionan, para lo cual se coloca un filtro dentro de la vena cava inferior, con la finalidad de capturar o atrapar los émbolos, esto antes de que ingresen a los pulmones.

Trombectomía y embolectomía: este es un procedimiento quirúrgico que se emplea cuando el resto de los tratamientos antes mencionados no funcionan, y se realiza con la finalidad de extraer el coágulo. En el caso de la trombectomía, esta técnica consiste en la extracción de coágulos principalmente en los pacientes con trombosis venosa profunda. En lo que se refiere a la embolectomía, este se trata de una técnica quirúrgica que consiste en la eliminación de los bloqueos que los coágulos producen a nivel de los pulmones.

Medidas preventivas contra la trombosis

Si lo que se busca es evitar o prevenir cualquier tipo de trombosis, se pueden aplicar una serie de medidas sencillas, algunas de las cuales mencionaremos a continuación:

  •  Es recomendable realizar ejercicios a diario dentro de los que se incluye: caminar con frecuencia, nadar o realizar gimnasia.
  • Durante las duchas es recomendable la aplicación de agua tibia en las extremidades.
  • El consumo de abundantes líquidos como agua, infusiones o zumos.

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