Síntomas de la Toxoplasmosis

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Introducción

Con el término toxoplasmosis, definimos a una enfermedad cuyo origen es parasitario, es decir, es producida por un parásito denominado Toxoplasma gondii. Este tipo de padecimiento se produce cuando el ser humano ingiere los ooquistes del protozoario. Recordemos que esta infección es transmitida de los animales al hombre, es decir, es del tipo zoonótica.

Cabe destacar que, dentro de los animales que son reservorio y al mismo tiempo transmiten la enfermedad al hombre, están: diferentes especies de mamíferos, siendo el gato doméstico y el silvestre como huéspedes definitivos y otros animales de sangre caliente como las aves y otros mamíferos, los cuales actúan de huépedes intermediarios.

Distribución geográfica y prevalencia de la toxoplasmosis

Es importante tener en cuenta que, el T. gondii se encuentra distribuido a lo largo y ancho de todo el mundo. Existe una proporción que varía entre un 3 y un 70% de los seres humanos que llegan a convertirse en adultos, han experimentado o desarrollado la infección por Toxoplasma gondii. Además la prevalencia de la infección por toxoplasma afecta aproximadamente entre el 10-15% de la población cuyas edades oscilan entre los 6 y los 50 años, sin embargo en países como Brasil que es una zona tropical, la prevalencia alcanza más del 70% de los individuos con este rango de edad.

Cabe destacar que, en las zonas tropicales la principal puerta de entrada del parásito al cuerpo humano son los ojos, convirtiéndose así en la principal causa de ceguera en los niños de la zona.

Toxoplasmosis y el sistema inmunológico

Cuando se trata de personas con sistemas inmunológicos intactos o en muy buen estado, este tipo de infección pasa inadvertida, sin embargo permanece de forma latente en el organismo. Cuando el sistema inmunológico se encuentra comprometido o se vuelve vulnerable, esta infección que ha permanecido latente se reactiva, actuando en muchos casos de forma severa. Cabe destacar que, lo mismo pasa con las mujeres embarazadas.

Formas de transmisión o adquisición de la Toxoplasmosis

Son varias las formas en las que, el ser humano puede adquirir la infección, algunas de las cuales mencionaremos a continuación:

  • Ingesta de productos o alimentos contaminados: generalmente esta se produce por el consumo de alimentos que provienen directamente de la tierra o del suelo los cuales se encuentran contaminados con heces ya sea de gatos o cualquier otro tipo de felinos infectados. A menudo son correctamente lavados.
  • Consumo de carne contaminada: En este caso se trata de carnes contaminadas que no han sido cocinadas de la forma correcta y que se encuentran crudas o a medio cocer. Además esta forma de transmisión se produce si se consume carne del animal transmisor.
  • Transmisión madre-feto: Si una mujer en estado de gravidez es portadora del Toxoplasma gondii, esta le transmitirá el parásito al bebé, ya que el T. gondii es capaz de atravesar la barrera placentaria.
  • Transfusiones de sangre o implantes de órganos: Cuando el donador de órganos o de sangre se encuentra infectado por el Toxoplasma gondii, este parásito será transmitido a quienes reciban la sangre o los órganos.

Causas de la toxoplasmosis

El único agente causal de esta afección, es como ya lo dijimos, el Toxoplasma gondii, se trata de un protozoario intracelular, el cual cuenta con un ciclo de vida complejo, esto debido a que sus formas de reproducción varían y pueden ser tanto sexual como asexual, y además involucran a varios huéspedes.

En cuanto a la reproducción asexual del T. gondii, esta se produce en el interior de las células del huésped, lugar en el cual ocurren varias divisiones cuyo resultado son los llamados  ‘tachizoítos’, los cuales al quedar libres, son capaces de infectar a otras células y formar quistes en los diversos tejidos del huésped. Cabe destacar que, estos quistes son capaces de infectar a otros mamíferos cuando son ingeridos por estos. Es importante tener en cuenta que estos quistes se alojan tanto en el tejido muscular como en el nervioso, donde tienen la capacidad de permanecer vivos incluso después de la muerte del huésped.

En lo que respecta a la reproducción sexual, esta ocurre únicamente en el huésped final, que es el gato. Cabe destacar que, las formas sexuales o mejor conocidas como “merozoitos” son producidas a nivel del intestino del gato y, al unirse, forman ooquistes, estos se con una capa muy resistente y tienen la capacidad de propagarse a través de las heces del gato. Al quedar expuestos en las heces del gato, estos son infectivos para las aves y otros mamíferos, incluyendo al hombre.

Cabe destacar que, los gatos adquieren la toxoplasmosis a través de la ingesta de carne cruda proveniente de roedores o aves infectadas, o por vía fecal-oral. Una vez que el T. gondii ingresa al organismo del ser humano, puede transcurrir un período que oscila entre los 10 y los 20 días.

Toxoplasmosis en el embarazo

Es importante tener en cuenta que, cuando una mujer se encuentra en estado de gravidez, generalmente su sistema inmunológico resulta un poco comprometido o funciona de una forma deficiente, esta se encuentra más propensa a adquirir la toxoplasmosis, y si esto llegara a ocurrir la infección puede ser transmitida al feto a través de la placenta, poniendo en peligro la salud, e incluso la vida, del futuro bebé.

Una vez que el parásito penetra al organismo del feto a través de la placenta, este invade las células, donde se multiplica, produciendo lesiones en los tejidos de los órganos del feto que se están formando.

Síntomas de la Toxoplasmosis

Cabe destacar que, generalmente esta afección pasa desapercibida, ya que produce una sintomatología similar a la de un resfriado o en muchos casos no produce ninguna, sin embargo la poca sintomatología que aparece se manifiesta en tres grupos principales, los cuales se clasifican dependiendo de de la situación inmunológica del paciente así como del inicio de la infección, los cuales describiremos a continuación:

  • Pacientes inmunocompetentes

En el caso de este tipo de pacientes, se trata de una infección y sintomatología de tipo leve, incluso tiende a resolverse satisfactoriamente sin la necesidad de tomar ningún medicamento. Afecta entre un 10 a 20% de los adultos. Dentro de los síntomas más comunes tenemos: malestar general que incluye: fiebre, dolores a nivel muscular y de cabeza, dolor de cabeza, sudoración nocturna y faringitis.

Otra de la sintomatología incluye: inflamación de los ganglios linfáticos sobre todo en cabeza y cuello, exantema maculopapuloso, hepatoesplenomegalia así como coriorretinitis unilateral.

  • Pacientes inmunodeprimidos

Al estar deprimido el sistema inmunológico, la sintomatología que se desarrolla resulta más grave, manifestándose con una encefalitis toxoplásmica, que incluye la presencia de abscesos múltiples en el cerebro, cuya sintomatología es: debilidad, alteración del estado mental, convulsiones, fiebre, signos a nivel del cerebelo, alteraciones del movimiento, entre muchos otros.

Existen otros síntomas de tipo psiquiátrico dentro de los que se pueden mencionar: psicosis, demencia, ansiedad y agitación.

  • Toxoplasmosis congénita

En este tipo de toxoplasmosis, los síntomas varían y no tienen un momento preciso para mostrarse por lo cual pueden aparecer en cualquier etapa después del nacimiento. Generalmente es producida por una infección aguda adquirida por la madre durante el embarazo, dentro de los síntomas más comunes tenemos: neumonía, exantema, anemia, ictericia, coriorretinitis ( se caracteriza por una retinitis necrosante focal), estrabismo, ceguera, retraso mental o psicomotor, hidrocefalia.

Existen otros síntomas como: las convulsiones, hipotermia y microcefalia.

Diagnóstico de la Toxoplasmosis

Este tipo de infección generalmente pasa desapercibida, ya que a menudo su sintomatología es muy similar a la de un resfriado común, por lo que el diagnóstico no puede hacerse a través de esta, sino de pruebas de laboratorio especiales específicas, como la realización de un análisis de sangre, a través del cual se determinará la presencia de anticuerpos específicos de tipo IgG o IgM. Es importante tener en cuenta que, un resultado positivo para IgG, indica que la persona ha generado anticuerpos por una infección pasada.

En el caso de los recién nacidos, el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas, los resultados del análisis de sangre, así como la detección del parásito tanto en el líquido cefalorraquídeo del recién nacido. El seguimiento ecográfico puede dar a conocer las posibles consecuencias que esté generando la infección al feto, con notable importancia también de cara a una posible interrupción del embarazo.

 

Para la detección de la infección en el feto, es necesaria la realización de una amniocentesis, a través de la cual se extraerá una muestra del líquido allí presente y mediante PCR se hará la detección de la presencia de Toxoplasma gondii.

Tratamiento de la Toxoplasmosis

Cabe destacar que, para el tratamiento de esta afección, el médico suele prescribir pirimetamina combinada con sulfadiazina y ácido folínico. En el caso de los pacientes inmunocompetentes o inmunosuprimidos el tratamiento es el mismo, solo que cambia tanto la dosis como el tiempo de tratamiento.

Es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los pacientes inmunocompetentes con toxoplasmosis no se hace necesario la prescripción de tratamiento alguno, a menos que presenten síntomas graves persistentes.

En el caso de las mujeres gestantes, lo ideal es un tratamiento farmacológico temprano, ya que se puede reducir el riesgo de infección fetal así como la gravedad de la enfermedad si ya ha sido transmitida la afección al feto de una forma importante. En el caso de que, los pacientes estén afectados con coriorretinitis, es necesario el uso adicional de corticoides.

Los pacientes inmunodeprimidos deben ser tratados hasta 4-6 semanas después de la desaparición de los síntomas. Aquellos que presentan una infección asintomática no requieren tratamiento.

Consecuencias de la infección intrauterina

Cabe destacar que, la intensidad o la gravedad de las consecuencias para el feto, van a depender del momento de la gestación en el que se produzca la transmisión de la enfermedad, es decir, si esta es adquirida durante los primeros tres meses del embarazo, las consecuencia para el feto serán las más severas.

 

Dentro de las consecuencias que se pueden generar tenemos: retraso en el crecimiento a nivel intrauterino, lo cual va a derivar bajo peso al nacer y en el peor de los casos un aborto espontáneo o incluso la muerte del feto. Otras de las consecuencias son: afecciones a nivel del cerebro, los pulmones, el hígado, los ojos, los músculos, el tubo digestivo o el corazón.

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