Síntomas de la Tos ferina

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Introducción

La Tos ferina, conocida en la actualidad también con el nombre de tos convulsa o pertussi, así como también coqueluche, es considera una infección muy contagiosa provocada por una bacteria denominada Bordetella pertussi. Cabe destacar que, esta bacteria es capaz de adherirse a extensiones pequeñas que resultan muy similares a los vellos, denominadas cilios, los cuales se encuentran recubriendo gran parte del aparato respiratorio superior. Una vez adheridas estas comienzan a liberar toxinas que dañan los cilios provocando una inflamación de las vías respiratorias superiores.

 

Es importante tener en cuenta que, en el pasado esta era considera una infección de la infancia, hasta que se desarrolló la vacuna. En la actualidad generalmente quienes desarrollan este padecimiento es porque no han cumplido en su totalidad el esquema de vacunación o porque se ha perdido la inmunidad a medida que las personas van creciendo.

En cuanto a la terminología utilizada para este padecimiento, la CDC (por sus siglas en inglés), ha decidido adoptar cambios, sugiriendo que el término utilizado para este padecimiento sea el de Tosferina (única palabra), en vez de Tos ferina, que se venía utilizando hasta octubre del año 2015.

 

Historia de la Tos ferina

En el año 1578, se realizó la primera descripción de tipo clínica de la tos ferina y recibió el nombre de tussis quinta. Cabe destacar que, luego de dos siglos aproximadamente se aisló por primera vez en un cultivo puro B. pertussis, más específicamente en el año 1906.

Catorce años después del aislamiento en cultivo puro de B. pertussis, el médico pediatra Louis W. Sauer desarrolló una vacuna contra este padecimiento y posteriormente en el año 1925, otro médico, el danés Thorvald Madsen, realizó la primera prueba a gran escala de una vacuna de células enteras contra la tos ferina. Es importante tener en cuenta que, el desarrollo de la vacuna ha contribuido de forma importante en la reducción de la gravedad de la enfermedad y su respectiva mortalidad, aunque solo en países industrializados.

Causas de la Tos ferina

Como ya lo hemos mencionado la Tos ferina es causada por la bacteria gramnegativo Bordetella pertussis. Sin embargo, hay virus y otras bacterias pueden causar un cuadro clínico similar denominado síndrome coqueluchoide.

Transmisión de la Tos ferina

Recordemos que, la Tos ferina es una enfermedad muy contagiosa y hasta ahora solo se ha presentado en seres humanos. Su transmisión es de persona a persona y ocurre en la mayoría de los casos cuando una persona infectada tose o estornuda, provocando la expulsión de pequeñas gotitas que, van cargadas de gérmenes, los cuales se esparcen en el aire y son inhalados hacia los pulmones de las personas que están cerca. Cabe destacar que, las personas infectadas son capaces de transmitir la enfermedad principalmente en un período de aproximadamente después de haberse iniciado la tos.

Es importante tener en cuenta que, los antibióticos pueden reducir el periodo durante el cual una persona actúa como foco de infección. Además hay que tener claro que ninguna vacuna es 100% eficaz, razón por la cual cualquier persona que se haya vacunado correctamente, sin importar la edad puede desarrollar este padecimiento, con la diferencia que este será menos grave.

El período de incubación puede durar aproximadamente entre 5 a 10 días, luego de estar en contacto con el agente causal. Pudiendo incluso aparecer los primero síntomas luego de tres semanas de haber ocurrido la exposición.

Factores de riesgo de la Tos ferina

Una vez que las personas son vacunadas durante su niñez, adquieren inmunidad contra esta bacteria, sin embargo esta inmunidad a medida que va pasando el tiempo se va perdiendo dejando expuestos a la mayoría de los adolescentes y adultos. Otro de los factores lo constituye la no correcta vacunación, es decir, los bebés menores de 12 meses de edad que, no hayan recibido la vacuna o las dosis completas de esta tienen mayor riesgo de complicaciones graves y muerte.

Mortalidad de la Tos ferina

Generalmente la mortalidad acarreada por este padecimiento es muy baja, y se presentan principalmente en bebés. En Chile, para el año 2005 se produjo un incremento discreto de la tasa de mortalidad por Tos ferina, alcanzando una tasa anual de 7,8 por cien mil habitantes, lo cual se ha mantenido hasta la actualidad.

Sintomatología de la Tos ferina

Es importante tener en cuenta que, la primera sintomatología que aparece en este tipo de padecimiento es muy similar a la de un resfriado, por lo que incluye tos leve así como un cuadro febril. En el caso de los bebés, la tos suele ser mínima y en muchos casos sueles estar ausente, pudiendo presentar en la mayoría de los casos apnea, que no es más que una pausa en el patrón de respiración de este.

Otros de los síntomas que podemos observar son: exceso de tos (son más frecuentes de noche que de día), tos forzada, vómitos en el caso de que se presente el exceso de tos, cianosis que no es más que la aparición de una coloración azulada en la piel debida a la falta de oxígeno, aparición de moco.

Cabe destacar que, a medida que la infección avanza aparecen una serie de síntomas que son más característico de la Tos ferina, como: Paroxismos, agotamiento (mucho cansancio) luego de los excesos de tos.

Diagnóstico de la Tos ferina

Como su sintomatología inicial es muy similar a la de otras afecciones que son muy comunes, su diagnóstico al comienzo de la enfermedad resulta muy difícil, sin embargo se debe indagar sobre el historial familiar y médico del paciente, así como también se debe realizar una exploración y una observación profunda de los signos y síntomas que experimenta. Además de una serie de pruebas que describiremos a continuación:

  • Prueba de cultivo nasofaríngeo: esta prueba consiste en introducir un hisopo o jeringa llena de solución salina, en la nariz hasta alcanzar la parte de atrás de la garganta, esto con la finalidad de tomar una muestra de mucosidad, la cual debe ser analizada para buscar la presencia de la bacteria Bordetella pertussis.
  • Análisis de sangre: generalmente se recomienda la realización de una hematología completa, con la finalidad de evaluar los niveles de glóbulos blancos, los cuales en caso de estar en presencia de cualquier infección se elevarán. Por lo que este tipo de examen resulta orientativo para el médico.
  • Radiografía de tórax: Con este examen, evalúa el médico la inflamación o presencia de líquido en los pulmones. Aunque esta prueba también resulta orientativa.

Tratamiento de la Tos ferina

Cabe destacar que, al tratarse de una bacteria el tratamiento de tipo farmacológico es principalmente con antibióticos, en este caso es recomendable utilizar eritromicina o la claritromicina al inicio de la infección. Sin embargo en la mayoría de los casos el diagnóstico es tardío por lo que el tratamiento con antibióticos resulta poco efectivo.

Complicaciones de este padecimiento

Las complicaciones de este tipo de afecciones van a depender de la edad que tenga la persona afectada, a continuación describiremos algunos tipos. En el caso de adolescentes y adultos, estos casi nunca se complican, sin embargo pueden desarrollar algunas las cuales se deben a la tos que resulta agotadora y estas incluyen: costillas fisuradas o fracturadas, hernias abdominales, así como vasos sanguíneos rotos en la piel o en la parte blanca de los ojos.

En el caso de los bebés, principalmente los menores de 6 meses, las complicaciones suelen ser más severas. Dentro de estas podemos encontrar: Neumonía, respiración lenta o en muchos casos interrumpida, deshidratación o adelgazamiento, estos debido a la dificultad que tiene el paciente para alimentarse, convulsiones, y en el peor de los casos daño cerebral.

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