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Introducción
Es importante tener en cuenta que, la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos, se conoce con el nombre de presión arterial. Recordemos que esta presión es la que necesita la sangre para circular a través de los vasos sanguíneos y al mismo tiempo transportar oxígeno y nutriente a los distintos órganos del cuerpo. Existen dos tipos de presiones una alta y una baja, la alta, cuyos valores oscilan entre 105 y 160 mmHg, mientras que la baja varía entre 60 y 100 mmHg, los cuales van a depender de la edad y el sexo.
Sin embargo hay que tener en cuenta que, los problemas con este tipo de tensiones se presentan cuando estas sufren alteraciones, ya sea que suban o bajen más de la cuenta. En esta ocasión vamos a hablar de la tensión baja, mejor conocida como hipotensión, que se produce cuando se establece un ritmo más lento en los latidos del corazón, quienes son los encargados de bombear la sangre al resto del organismo. Se considera que una persona sufre de hipotensión, cuando cursa con un valor inferior a 90 milímetros de mercurio (mmHg) para la presión arterial sistólica o 60 mmHg para la presión arterial diastólica.
Es importante tener en cuenta dos términos, para poder entender un poco de que va la hipotensión, uno de ellos es la presión sistólica que se trata de la presión que genera el corazón cuando actúa bombeando sangre a todo el cuerpo a través de las arteria y por otro lado tenemos la presión diastólica, la cual se produce cuando el corazón se encuentra en reposo durante los latidos.
Causas de la hipotensión
Cabe destacar que, son muchos los factores responsables de la hipotensión, pero el principal causante está relacionado con un funcionamiento inadecuado de los mecanismos fisiológicos que regulan y mantienen la presión arterial.Otra de las posibles causas está asociada con la ingesta o consumo de drogas, dentro de las que se puede incluir el alcohol, los analgésicos, diuréticos, e incluso algunos medicamentos utilizados para la cirugía.
La deshidratación, anafilaxia, diabetes descompensada o las distintas arritmias son condiciones que pueden desencadenar una baja de tensión. Cabe destacar que, este padecimiento afecta principal a los jóvenes y niños, pero sobre todo a aquellos individuos que pasan largos períodos de tiempo de pie.
Síntomas de la hipotensión
Aunque todo pareciera indicar que este padecimiento pudiera ser deseado por muchas personas, ya que a muchas no les causa ningún tipo de problema. Sin embargo hay otro grupo de personas, quienes si desarrollan algún tipo de sintomatología, la cual describiremos a continuación: los mareos y desmayos son los principales síntomas, seguido de visión borrosa, náuseas, fatiga, piel fría, húmeda y pálida.
Otros de los síntomas son: la falta de concentración, confusión sobre todo en personas mayores, respiración acelerada y bastante superficial, pulso débil y en el peor de los casos se puede presentar un shock que puede llevar a la muerte.
Tipos de hipotensión
Existen diversos tipos de hipotensión, seguidamente describiremos algunos de estos.
- Hipotensión ortostática: Este tipo de hipotensión se presenta a partir de un cambio súbito en la postura del cuerpo, principalmente cuando la persona pasa de estar acostado a estar de pie muy rápidamente. Cabe destacar que, solo dura algunos minutos o segundos.
- Hipotensión ortostática posprandrial: En este caso, la bajada de tensión se produce al cambiar de una postura a otra pero principalmente después de comer. Los adultos mayores que padecen de Parkinson o de presión arterial alta, son los que presentan mayormente este tipo de hipotensión.
- Hipotensión mediada neuralmente: Con este término definimos a aquella hipotensión que se debe principalmente a una descoordinación entre el bombeo del corazón y el cerebro, lo cual provoca descensos bruscos de la presión sanguínea. Las personas afectadas con este tipo de hipotensión tienden a no poder mantenerse en una posición vertical por mucho tiempo.
- Hipotensión grave: Este tipo de hipotensión como su nombre lo indica resulta muy severa y en la mayoría de los casos se debe a una pérdida repentina de sangre, una infección que se agrave, un ataque al corazón, entre muchas otras afecciones.
Factores médicos que pueden favorecer el desarrollo de la hipotensión
- Embarazo: Esta condición puede provocar una bajada de tensión, debido a la expansión que sufre el sistema circulatorio durante el embarazo. Cabe destacar que, una vez que se produce el parto la presión arterial vuelve a los niveles que tenía la madre antes del embarazo.
- Problemas de corazón: Existen algunas afecciones que atacan el corazón y actúan provocando un descenso de la presión arterial. Dentro de estos padecimientos podemos mencionar: problemas de la válvula del corazón, infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca.
- Problemas endocrinos: las enfermedades de tipo hormonal como: las afecciones de la glándula tiroides (enfermedad paratiroidea), la insuficiencia suprarrenal, provocada por la enfermedad de Addison, hipoglicemia y, en algunos casos, la diabetes son padecimientos que pueden desencadenar una baja en la presión arterial.
- Deshidratación: Al haber una pérdida importante de agua en el organismo, este reacciona a través de síntomas como: debilidad, mareos y fatiga. Recordemos que padecimientos como: la fiebre, los vómitos, la diarrea grave, el uso excesivo de diuréticos así como el ejercicio extenuante son responsables de las pérdidas excesivas de agua en el organismo lo que trae consigo una severa deshidratación.
Diagnóstico de la hipotensión
Para poder realizar un diagnóstico certero de este tipo de padecimiento, es necesario que el médico haga una exhaustiva vigilancia de los signos vitales, como: la temperatura, el pulso, la frecuencia respiratoria y la presión arterial, seguido de estos estudios, es necesario realizar un conjunto de pruebas que incluyen: análisis del metabolismo básico, realización de una hematología completa, radiografía de abdomen y de tórax, análisis de orina y un hemocultivo en caso de que se sospeche de la existencia de una infección.
Tratamiento de la presión arterial baja
Cabe destacar que, este tipo de padecimiento en la mayoría de los casos no requiere de tratamiento, sin embargo cuando se decide aplicar alguno, este va a depender de los síntomas que presente el paciente. Por ejemplo, si la hipotensión es provocada por un shock, será necesaria la aplicación intravenosa de sangre o de sueros, así como la administración de medicamentos que actúen elevando la presión arterial.
En el caso de que la hipotensión sea provocada por medicamentos, es necesario suspender de forma inmediata el consumo de estos y acudir al médico tratante para que los cambie o modifique la dosis.