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Síntomas somáticos

Introducción

El trastorno de síntomas somáticos (TSS), es una enfermedad que se presenta de forma muy común últimamente, y consiste en que un individuo comienza a sentir una gran ansiedad a causa de ciertos dolores físicos. Es decir, dicho de otro modo, una vez que la persona afectada comienza a sentir estos síntomas, de forma automática comienzan a pasar por su mente una serie de pensamientos negativos, lo que acaba por hacerle sentir sensaciones molestas y acaba en comportamientos que afectan su vida diaria.

Lo particular de este trastorno, es que el paciente verdaderamente siente los síntomas que lo aquejan, ya que cualquier tipo de dolor o fatiga es completamente real y pueden aparecer partiendo de alguna patología o de alguna enfermedad grave que se sabe que existe, o bien, que aún no se ha diagnosticado. Sin embargo, es importante mencionar que no existe una causa física ante los síntomas de este trastorno, ya que todo resulta mental.

El problema principal del TSS tiene que ver directamente con la reacción del cuerpo ante los síntomas físicos, que por lo general suele ser muy extrema, pasando a ser intensa cuando el comportamiento también se ve afectado.

Es importante tener en cuenta que tanto el paciente como el especialista en ayudarle,deben ponerse de acuerdo y trabajar juntos, ya que de esta forma el afectado podrá salir adelante sin afectar en gran medida a su vida cotidiana.

Por otro lado, es importante destacar el hecho de que en múltiples ocasiones los pacientes no saben que tienen un problema mental con respecto a sus problemas físicos, creyendo que todo suele ser completamente físico. Esto acaba en que los mismos generen presión en sus médicos con el fin de que busquen más alternativas de ayuda para sus dolores físicos y les realicen más y más pruebas hasta dar con el problema. Es necesario que se visite a un médico especialista en el TSS ya que de este modo la calidad de vida del paciente puede mejorar en gran medida.

Síntomas somáticos

Por lo general, quienes sufren de síntomas somáticos comienzan con los síntomas físicos antes de los treinta años, lo que genera que la calidad de vida del afectado comience a deteriorarse desde una edad temprana, influyendo directamente en ciertas etapas de su vida. En la mayoría de los casos, los afectados cuentan con una serie de síntomas somáticos bastante influyentes, en donde el más grave suele ser el dolor que pueden llegar a sentir. El problema surge cuando estos síntomas persistente en todo momento.

Lo que causa que la vida del paciente se vea realmente afectada, es la angustia que surge cuando los síntomas físicos comienzan, incluso cuando son muy leves, y es que la preocupación sobre ellos se vuelve excesiva y afecta la salud mental del individuo, llegando a acabar en una depresión latente.

Explicando de mejor forma cómo funciona esta angustia, es necesario realizar un ejemplo muy sencillo: si el afectado ha sufrido un infarto y pudo salir de ello y recuperarse por completo, el mismo nunca se recupera mentalmente del problema si no se trata su TSS, ya que los mismos acaban teniendo pensamientos sobre otro infarto o comportamientos como que aún tienen riesgo de muerte.

La peculiaridad de esto es que incluso cuando ya no existen complicaciones ni riesgos, es muy difícil lograr que el afectado deje de pensar en esto y convencerlos de lo real es más que imposible. Y es que por lo general, todo lo que ocupa la mente del paciente es la preocupación sobre enfermedades, síntomas y problemas de salud de las que incluso tan sólo han oído hablar y no padecen. Todo esto acaba en que se vuelvan sensibles a ciertos medicamentos de los que han oído hablar por sus efectos adversos, y ocurre que los sienten, incluso de forma leve.

Los síntomas somáticos son capaces de afectar cualquier parte del cuerpo y pueden variar en cuanto a la intensidad. En ocasiones, cuando ya el paciente no soporta estos síntomas y su angustia se vuelve latente, comienzan a buscar ayuda en otros individuos, generalmente profesionales, y acaban volviéndose dependiente de los mismos, sintiéndose inferiores e impotentes cuando no consiguen dar con el problema, ya que asisten con el profesional equivocado.

En otras ocasiones, cuando la angustia ya pasa a otro nivel, los pacientes amenazan con acabar con su vida, y van de médico en médico, buscando una ayuda que no sienten recibir.

Los síntomas somáticos físicos de los que hemos venido hablando, son los siguientes:

Dolor

Sin importar qué zona del cuerpo se muestre el dolor, este suele ser intenso y persistente y es el síntoma principal del TSS.

Fatiga o debilidad

La fatiga suele ser el segundo síntomas principal de este trastorno y suele mantener con debilidad en todo momento al afectado, influyendo directamente en cualquier acción común y corriente.

Dificultad para respirar

Debido a la misma ansiedad, algunos pacientes presenta una gran dificultad para respirar que les aqueja por cierto tiempo, generando más angustia de la normal.

Estos síntomas pueden ser tanto leves como severos, y pueden afectar a los pacientes de forma individual o unida, variando en la intermitencia de los mismos. Estos síntomas se pueden deber a cierta enfermedad o no tener una causa aparente.

Ahora bien, hablando directamente de los síntomas del TSS, el principal suele ser la forma en que el individuo responde ante los síntomas físicos, que por lo general es una respuesta totalmente negativa y pueden durar hasta unos seis meses consecutivos. Estos síntomas son los siguientes:

Ansiedad extrema

Si la ansiedad común suele ser estresante y causar problemas a la larga, la ansiedad extrema que surge debido al TSS puede llegar a ser más que sólo persistente, afectando la vida cotidiana del paciente en gran medida.

Preocupación excesiva

Esta preocupación surge aún cuando los síntomas físicos pueden llegar a ser muy ligeros, causando pensamientos de gravedad en donde no existe tal punto de aseveración en los síntomas físicos. Esto acaba generando que el paciente busque ayuda excesiva en los médicos, causando que les realicen pruebas innecesarias y los sometan a procedimientos que no hacen falta en lo absoluto, incluso cuando no se creen ninguno de los resultados que arrojan una buena salud.

Desinterés por parte de los demás

Los afectados por TSS son capaces de sentir que ninguna persona le da importancia a todo lo que sienten, por lo que se sientes desplazados y poco importantes. En el caso de los médicos, los pacientes sienten que los mismos ya no toman su caso como relevantes y buscan despacharlos rápido.

Todos estos síntomas dan como resultado que los afectados acaben teniendo una serie de problemas en su vida diaria, sobretodo por sus pensamientos negativos y angustiantes, lo que acaba generando comportamientos que influyen en su día a día.

Factores de riesgo del trastorno de síntomas somáticos

Como decíamos, este trastorno suele comenzar antes de los treinta años y es mucho más frecuente en mujeres, que en hombres. Sin embargo, todavía no se han revelados las causas de que esto surja de forma repentina, por lo que no se puede establecer ni siquiera una.

Pese a ello, se han logrado establecer ciertos factores de riesgo que ayudan a que entendamos el TSS, y son los siguientes:

  1. Contar con una personalidad negativa.
  2. Ser sensible ante el dolor, tanto de forma física, como de forma emocional.
  3. Tener antecedentes familiares que incluyan depresión y trastornos psiquiátricos.
  4. Sentir ansiedad o depresión común.
  5. Estar pasando por un cuadro clínico que afecta la parte emocional del paciente.
  6. Contar con antecedentes familiares de enfermedades graves que mantenga en zozobra al afectado.
  7. Pasar por periodos de estrés, violencia o diversos traumas.

Además de esto, las personas que cuentan con un historial de abuso infantil o maltrato físico se mantienen siempre propensas a padecer de TSS. Sin embargo, no todas aquellas personas que padecen del trastorno han pasado por una situación semejante.

¿Cómo se diagnostica el TSS?

Para poder visitar al médico, es necesario tener en cuenta los síntomas anteriormente descritos, y tener presente que para poder realizar un diagnóstico, el paciente debe mantener una serie de pensamientos persistentes acerca de sus síntomas físicos y su gravedad, así como sentir ansiedad extrema.

Una vez que el paciente visita al médico especialista, el mismo deberá comenzar con un chequeo analítico en donde les realiza preguntas específicas al individuo y a sus familiares, para poder llegar a una conclusión sobre la causa que está generando el trastorno. Por otro lado, al tratarse de un trastorno que parte de síntomas físicos, el médico deberá realizar diversas pruebas para llegar a una causa. Sin embargo, el problema comienza cuando las pruebas dan negativas, ya que los pacientes no suelen tomar en cuentas estos resultados. Pese a ello, se debe evitar totalmente la repetición de las pruebas, ya que los resultados serán los mismos en altas probabilidades.

Partiendo de esto, es necesario que el médico descarte el trastorno de ansiedad por enfermedad, ya que ambos trastornos tienen manifestaciones muy similares, con la diferencia de que en el TAF no existen síntomas reales o son mínimos.

Para poder establecer el diagnóstico, el médico deberá realizar diversas pruebas analíticas para descartar otros trastornos y así poder generar un tratamiento para evitar complicaciones, como una salud escasa, diversos problemas de desenvolvimiento en tareas cotidianas y comunes, además de ciertos problemas al socializar o en el ámbito de trabajo.

Además, otras complicaciones del TSS engloban trastornos mentales y de personalidad, en donde los más comunes son la depresión y la ansiedad. Y cómo no, la mayor complicación de este trastorno acaba en un suicidio por depresión.

Tratamiento para el TSS

La mejor forma de tratar el trastornos de síntomas somáticos, es atacando directamente los síntomas con el fin de que los afectados cuenten con una vida más normal. Es necesario que los mismos consulten en todo momento con su médico de confianza y mantener sus exámenes en regla, para poder comenzar a tratar los que son evidentes y sí existen.

Además de tener un médico general, es necesario que se visite a un terapeuta, ya que estamos hablando de un trastorno que afecta la salud mental de los individuos. Con este médico especialista se podrán reducir los síntomas, analizar diversos sentimientos, encontrar maneras para reducir el estrés y la ansiedad, reconocer cuándo los síntomas disminuyen o empeoran y aprender a cómo manejarlos. Todo esto acaba en que el afectado se sienta sociable y pueda desenvolverse aún cuando siente síntomas.

Además de esto, existen tres formas de tratar el trastorno de síntomas somáticos, y son las siguientes:

Psicoterapia

Como ya hemos mencionado, los síntomas físicos están altamente relacionados con la angustia psicológica que puede surgir en los pacientes, así como la ansiedad también está comúnmente asociada a ello. Es por esto que la psicoterapia, también conocida como terapia de conversación, es capaz de ayudar a mejorar en gran medida los síntomas.

Terapia cognitiva conductual

Además de la psicoterapia, la terapia cognitiva conductual es maravillosa para tratar el TSS, sobretodo porque ayuda a que los pacientes sientan un alivio sintomático y ayuda a que el estrés se reduzca, a que los síntomas físicos puedan ser afrontados y a que la preocupación por los mismos disminuya en gran medida.

Además, ayuda a que el paciente logre abordar diversos trastornos de salud mental, como la depresión, lo que acaba en una mejora maravillosa en el paciente.

Medicamentos

El uso de medicamentos puede ayudar con la depresión, ya que una gran parte de los síntomas tiene que ver con esto. El médico en este caso deberá recetar un antidepresivo que ayude a que el paciente empiece a notar su propia mejora.

¿EL TSS se puede prevenir?

La respuesta a esa pregunta es compleja, ya que no se sabe a ciencia cierta si el trastorno de síntomas somáticos puede prevenirse por completo. Sin embargo, existen una serie de recomendaciones que se pueden llevar a cabo con el fin de que se observe una mejora, y son las siguientes:

  1. Si comienzas a observar diversos cambios en tu comportamiento, y síntomas de ansiedad o depresión, no dejes que pase demasiado tiempo. Es importante que busques a un profesional de forma rápida para evitar complicaciones.
  2. Si notas que te estás estresando a menudo, aprende a monitorear tu cuerpo y a saber cuándo es un ataque de estrés y observa cómo afecta esto a tu cuerpo. Si puedes, busca ayuda o realiza de forma regular diversas técnicas de relajación.
  3. Si luego de conocer el TSS y notas que cuentas con alguno de los síntomas, no dejes pasar el tiempo y busca ayuda rápidamente. De este modo evitarás que pase el tiempo y que tu calidad de vida se vea afectada.
  4. Lleva al pie de la letra cualquier tratamiento que lleves a cabo, con el fin de evitar recaídas o un empeoramiento repentino.
  5. Colabora en todo momento con tu médico, ya que el mismo siempre buscará ayudarte y mejorarte. No cierres tu mente y no dejes de buscar ayuda.
  6. Mantente físicamente activo en todo momento. Puedes realizar diversas actividades de tu preferencia que te mantengan siempre activo. En esto puedes incluir a tu familia y a todo tu ámbito laboral.
  7. Evita totalmente el alcohol y las drogas. Esto genera que te vuelvas débil y que concentrarte se vuelva difícil. Si es necesario, busca ayuda rápido.