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Síntomas del síndrome de Lima

El síndrome de Lima es una serie de conductas que tiene un secuestrador hacia su víctima, es un fenómeno que entra al campo de la psicología enteramente y se han dado muchos casos en la historia.

Sin embargo, el caso más emblemático y que dio pie a que tuviera ese nombre fue el tristemente célebre secuestro en la embajada de Japón en Lima en el año 1996 a manos de un grupo terrorista, el MRTA.

Una celebración de gala se vio interrumpida por la irrupción de este grupo para mantener cautivos por meses a políticos y personalidades de gran importancia en aquellos años como embajadores y empresarios.

El punto es que pasados unos días empezaron a liberar rehenes.

El síndrome de Lima provoca que el captor tenga sentimientos de empatía, simpatía y cariño.

Y en algunos casos pueden llegar a sentir amor por sus rehenes.

Esta simpatía fue lo que ocurrió en 1996 en la embajada de Japón y varios rehenes fueron liberados con un trato bastante amical por parte del grupo terrorista.

Debemos hacer énfasis en el hecho de que el síndrome de Lima no es un trastorno, sin embargo, las personas que la llegan a tener presentan síntomas que salen de lo normal.

No es un síndrome común y tampoco se han realizado suficientes estudios como para tener mayor información sobre este comportamiento.

Vamos a profundizar más acerca de lo que se sabe en la actualidad sobre este síndrome.

Síntomas que presentan las personas con síndrome de Lima

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Es un comportamiento que llama mucho la atención en la comunidad de psicólogos y psiquiatras en todo el mundo.

Se habla mucho acerca de lo que pasa con el secuestrador para que comience a tener este comportamiento bondadoso con su víctima.

Muchas veces pueden llegar a preocuparse por el bienestar del secuestrado lo cual es bastante irónico, pero pasa y es lo que despierta muchas interrogantes.

Los síntomas que indican que una persona en posición de estar como secuestrador de otra persona, si llega a tener el síndrome de Lima manifestará el siguiente comportamiento:

  • Evita dañar a la víctima.
  • Rápidamente pasa de ser muy estricto a darle libertades, se empieza a preocupar porque se sienta cómoda.
  • Está al tanto de su estado físico y emocional.
  • Existe un diálogo, hay comunicación entre el secuestrador y el secuestrado y pueden hablar de varios temas, dejando de lado la situación.
  • El secuestrador empieza a darle información personal a su víctima, le habla sobre sus motivaciones para cometer el secuestro y lo que planea hacer en el futuro.
  • Puede llegar a prometer cuidar de la víctima con palabras que denotan ese sentimiento de afecto.
  • Puede despertar en el secuestrador una atracción hacia su víctima.

¿Qué causa el síndrome de Lima?

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Es difícil decir que hay una causa exacta que desencadena el síndrome de Lima.

Sin embargo, los acontecimientos que tienen lugar antes, durante y después del secuestro tienen mucho qué ver, sobre todo la interacción entre secuestrador y víctima.

En algunos casos hay personas que han participado en el secuestro, pero no han estado del todo de acuerdo, pero finalmente accedieron.

Su posición en contra del acto de secuestro puede desencadenar esta simpatía por los secuestrados.

También se puede dar la situación en que el secuestrador actúe de esa manera por una necesidad muy fuerte de dinero.

Esto podría causar el síndrome de Lima cuando concreta el secuestro.

Existen casos en los que el secuestrador comienza a sentir culpabilidad y algo dentro de sí lo lleve a reflexionar, si esto ocurre puede también haber ese vínculo con la víctima.

Cuando el sentimiento de amor y atracción están presentes en el secuestrador hacia su víctima, generalmente ocurre cuando desde tiempo atrás ya conocía a la persona y tenía estos sentimientos.

¿Existe tratamiento para este síndrome?

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No hay un tratamiento específico para tratar el síndrome de Lima, pero existen algunas pautas que muchos psicólogos y psiquiatras siguen para tratar al paciente.

Aunque, este tratamiento es también una forma de investigación ya que como dijimos, no es un trastorno que haya sido estudiado a profundidad.

  • Lo que se hace en primer lugar es un análisis de todas las posibles motivaciones que despiertan el sentimiento en el secuestrador.
  • También se busca determinar la motivación que llevó a la persona a planear y concretar el secuestro.
  • La evaluación del paciente es muy personal, cada persona puede tener muchas razones, estímulos, motivaciones.

Hay que añadir que puede entrar en juego el abuso de alcohol y otras sustancias además de trastornos previos.

Todo esto ayudará a llevar a cabo un tratamiento que pueda dar buenos resultados.

  • En el tratamiento psicológico se busca hacer pensar al paciente sobre qué consecuencias pueden haber a futuro.

Es importante guiar al paciente ya que en primer lugar puede que no sea consciente de que el secuestro perpetrado sea algo grave.

El especialista le debe dar recursos al paciente para que éste entienda que por encima de todo está el bienestar, integridad y libertad de la víctima.

Debe saber que la situación que atravesó le causará traumas de por vida.

  • Así mismo, es muy probable que dentro del tratamiento exista lo que se llama “reestructuración cognitiva” lo cual permite al paciente y que en realidad ha sido el secuestrador empatizar con su víctima.

Es necesario que se de cuenta que por más que haya tenido un buen trato con su víctima y le prometa cosas, sigue siendo una privación de su libertad.

Como vemos, el síndrome de Lima se basa en tratamiento psicológico ya que ese es su origen, aunque el tratamiento no siempre tiene éxito.

¿Cuál es la diferencia entre el síndrome de Lima y el síndrome de Estocolmo?

Finalmente, es probable que a muchos nos haya venido a la mente el síndrome de Estocolmo luego de haber visto las particularidades del síndrome de Lima.

Incluso a primera impresión se parecen mucho, pero hay una diferencia muy clara, en el síndrome de Lima es el secuestrador quien tiene sentimientos de afecto hacia su víctima.

En el síndrome de Estocolmo sucede a la inversa, es la víctima quien tiene estos sentimientos hacia su captor.