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Síntomas del síndrome de Estocolmo

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El síndrome de Estocolmo es probablemente uno de los que más polémica levanta, por las circunstancias en las que se genera, incluso se ha llegado a poner en duda de que realmente se trata de un síndrome.

Pero nos enfocaremos en esta ocasión a hablar del síndrome y sus síntomas, hay que explicar en breves palabras que como muchos saben, es cuando una persona víctima de secuestro o de algún tipo de abuso, empieza a establecer lazos emocionales hacia su captor.

Se identifica con él, incluso llegando a sentir cierta admiración o enamoramiento.

Han habido muchos casos famosos, de hecho uno de ellos es el que dio pie al estudio de este síndrome y que se le conociera como tal.

Lo cierto es que estas situaciones, más allá del vínculo emocional entre captores y víctimas, es un momento difícil para amigos, familiares y autoridades ya que ven un obstáculo para cumplir su labor.

Añadiendo además, que la víctima no deja de ser víctima y su integridad continúa en riesgo e incluso se agrava a causa de los síntomas del síndrome de Estocolmo.

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Origen del Síndrome de Estocolmo

Todavía no estamos hablando de las causas, sí del evento que puso a los expertos a investigar más sobre este síndrome y a darle un nombre claro.

El nombre se debe al acontecimiento que le dio “fama” por decirlo de alguna manera a este síndrome, en Suecia entre el 23 al 28 de agosto de 1973 estuvieron de rehenes tres mujeres y un hombre en un banco.

Esto luego del intento de robo que Erik Olsson saliera mal, la entidad bancaria es Kreditbanken, el hombre disparó a dos policías y mantuvo rehenes a estas personas por cinco días.

Al sexto día, luego de varios intentos de negociación, finalmente el criminal cedió y sorprendentemente sus víctimas mostraron una evidente simpatía por él.

Llegaron a defenderlo, se dice que Kristin Enmark, una de las secuestradas, mostró tal simpatía con el secuestrador que luego del incidente mantuvieron una relación sentimental que habría llegado al matrimonio.

Este incidente dio pie al nombre “Síndrome de Estocolmo” y a un sinnúmero de investigaciones en todas las décadas posteriores y con más casos reportados.

Síntomas del Síndrome de Estocolmo

Los síntomas del síndrome de Estocolmo son relativamente fáciles de identificar:

  • Sentimientos positivos hacia el secuestrador: hay una sensación de empatía, comprensión con esa persona.

Si bien es cierto, lo que se siente al principio es miedo e incertidumbre, eso va cambiando hasta sentir incluso admiración.

  • La víctima justifica al criminal: ya que ha empatizado y el vínculo emocional ha empezado, la víctima con el síndrome de Estocolmo busca justificar a su victimario.

Incluso después de haber sido resuelta la situación de peligro, la víctima continúa buscando excusas para defenderlo.

  • La víctima se solidariza con el secuestrador: cuando hablamos de solidarizarse, no solo es con el secuestrador, también con su objetivo.

A esto hay que decir que el secuestrador también puede tener estos sentimientos hacia sus víctimas.

Es por esta razón que se han dado muchos casos en los que a pesar del cautiverio en el que los tienen, les empiezan a dar libertades, buen trato, forjan cierta complicidad.

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Posibles causas del síndrome de Estocolmo

El síndrome de Estocolmo es algo que todavía se viene estudiando y como dijimos antes, todavía hay debate sobre si realmente es un síndrome como tal.

Sin embargo, es posible determinar ciertas causas que dan pie al comportamiento de las víctimas, estas son las más comunes:

  • Salir de la situación sanos y salvos, es lo principal, en el fondo ambas partes quieren que la situación se resuelva sin sufrir algún daño.

Por esta razón hay cierto nivel de colaboración, a la vez que ciertos sentimientos empiezan a aflorar.

  • Es un mecanismo de defensa, es decir, los rehenes al no tener control de lo que está pasando harán lo posible por no poner en riesgo sus vidas.

Conscientemente tratan de acatar lo que se les ordena, a la vez tratan de entender al secuestrador, son complacientes porque es la única forma en que pueden resguardar sus vidas, hacer lo contrario pone en alto riesgo la vida.

  • Mientras más tiempo pasa, el miedo y estrés inicial van desapareciendo, empiezan a conocer a su secuestrador lo que hace que esa ansiedad baje.

El riesgo sigue latente en todo momento, pero el mismo tiempo que ha pasado hace que mientras más se conozca a la persona más fuerte se vuelva el vínculo emocional.

Hay que tener cuidado con este punto, ya que puede haber cierta empatía y comprensión, todos quieren salir bien, pero si el secuestrador decide dar fin a todo no dudará en atentar contra la vida de sus rehenes; después de todo sigue siendo un criminal.

¿Existe tratamiento?

El hecho de haber pasado por una situación violenta es de por sí, un motivo para recibir tratamiento psicológico.

Por otro lado, el síndrome de Estocolmo propiamente dicho no tiene un tratamiento específico, lo que busca el tratamiento psicológico es aliviar los síntomas del conocido estrés post-traumático.

En este sentido, el tratamiento normalmente consta de terapia psicológica del tipo cognitivo conductual y terapias para retomar la interacción social con normalidad.

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Dependiendo de la evolución del paciente, podría recibir tratamiento farmacológico para evitar los cuadros de ansiedad, estrés o depresión.

El pronóstico suele ser bueno en la mayoría de los casos.

Al margen del tratamiento psicológico, el paso del tiempo y el retomar las actividades normales permiten a la persona olvidar el momento.

Obviamente no se olvida del todo, pero enfocarse en actividades sanas permite no solo dejar atrás el incidente sino también esos sentimientos hacia el secuestrador, en todo caso siempre se recomienda recibir ayuda psicológica.