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Síntomas de reflujo

El reflujo gastroesofágico es algo que muchos hemos sentido alguna vez en la vida, normalmente se siente una acidez en la garganta y el esófago.

Produce además un malestar en la zona del esternón o la boca del estómago, el reflujo es una enfermedad, aunque también puede ser el síntoma de otro mal de nuestro aparato digestivo.

Esa sensación ácida que se siente es debido a los ácidos que produce el estómago para digerir los alimentos.

Esos ácidos regresan por el esófago hacia la boca provocando una serie de síntomas que se manifiestan cada cierto tiempo, esta frecuencia depende del cuadro de cada paciente.

La enfermedad del reflujo o ERGE puede tratarse y la recuperación es rápida, aunque esto implica cambio en los hábitos alimenticios y estilo de vida.

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Principales síntomas del reflujo

Los síntomas del reflujo también incluyen dolencias a nivel respiratorio, es algo a tener en cuenta pues nos ayuda a identificar la enfermedad.

Estos síntomas no siempre son constantes, pero sí aparecen cada cierto tiempo, incluso en periodos cortos, es decir, en las noches son más frecuentes que de día o luego de comer.

  • El reflujo provoca mal aliento.
  • Hay dificultad para tragar los alimentos y al mismo tiempo se siente dolor en el pecho.
  • Cuando se ingiere alimentos o bebidas ácidas o agrias es muy posible que el organismo las rechace, es decir, las regurgita.
  • En muchas personas puede haber la sensación de tener un nudo en la garganta o algo atascado.
  • La persona puede experimentar tos y dolor de garganta.
  • El reflujo puede causar problemas respiratorios, en muchos casos el asma o si la persona padeció anteriormente de asma, se puede reactivar.
  • Muchas veces también es posible llegar a vomitar.
  • Los ácidos del estómago son muy potentes, si hay constante reflujo con el tiempo puede haber un desgaste en las piezas dentales.
  • Puede haber problemas de sueño como insomnio ya que muchas veces el reflujo se manifiesta por las noches.

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¿Cuáles son las causas del reflujo?

El reflujo gastroesofágico normalmente es causada por un mal funcionamiento del mecanismo de defensa de nuestro organismo, principalmente el que protege el esófago.

Hay un claro debilitamiento en los esfínteres del esófago, el esfínter es un músculo que se encarga de regular la salida y entrada de alimentos.

Por lo tanto el mal funcionamiento de dichos músculos provocan ese “escape” de los ácidos hacia el exterior que como vimos es directamente por el esófago.

A su vez, los esfínteres pueden debilitarse por causas como las siguientes:

  • El embarazo o el padecer de obesidad, en ambos casos hay una presión en el abdomen que pueden causar el debilitamiento de los esfínteres.
  • La ingesta de ciertos medicamentos también influye, sobre todo los que se usan para tratar problemas de la presión y alergias, algunos relajantes musculares y cierto tipo de antidepresivos.
  • El hábito de fumar también causa un daño en los esfínteres.
  • Volviendo al tema de la presión en el abdomen, el padecer de hernia de hiato también incrementa el riesgo de sufrir de reflujo.

Señales de alerta para acudir al médico

Hemos mencionado hace un momento los síntomas, de por sí eso ya nos da una idea de que algo va mal y es necesario hacernos un chequeo médico.

Pero como en mucha enfermedades y trastornos, se sabe que hay casos severos y leves, en cualquiera de los casos se recomienda acudir al médico, pero no hay que dejar pasar tiempo si en cuanto al reflujo sentimos lo siguiente:

  • Vómitos constantes y abundantes.
  • Estos vómitos son violentos y muy repentinos.
  • Si en el vómito hay manchas de sangre o tienen una coloración verduzca y amarillenta.
  • Luego de vomitar hay una clara dificultad para poder respirar.
  • Si el dolor en el pecho es constante y muy fuerte.
  • En algunos casos la persona puede sentir que el dolor se irradia hacia el maxilar o hacia uno de los brazos, esto hay que tomarlo en cuenta ya que podría ser un aviso de un problema cardíaco.
  • Si la persona ingiere fármacos y el reflujo se manifiesta varias veces a la semana, es aconsejable visitar al médico.

Tratamientos

El tratamiento depende de la gravedad, aunque lo normal es que el médico indique al paciente cambiar sustancialmente sus hábitos alimenticios.

Esto implica dejar hábitos como el fumar o consumir medicamentos sin receta médica y en exceso, si la causa fue la obesidad es muy probable que se mande una dieta y la práctica de deporte para eliminar los síntomas del reflujo.

En cuanto a la comida, además de dietas balanceadas y bajas en grasas y condimentos, se hace mucho énfasis en comer bien, es decir, masticar bien los alimentos antes de tragarlos, hacerlo sin prisa y evitar el comer en exceso.

Existen los llamados bloqueadores H2, son medicamentos que hacen que el organismo reduzca la producción de ácidos estomacales por lo que hay un alivio en los síntomas.

Dichos bloqueadores pueden adquirirse sin receta, pero lo recomendable es que se haga bajo la asesoría de un médico.

En algunos casos se puede requerir de cirugía, sobre todo cuando los tratamientos mencionados antes no surten efecto.

La cirugía para el reflujo es llamada “funduplicatura” y se lleva a cabo con un laparoscopio el cual se introduce por la boca y se maniobra gracias a una cámara diminuta que lleva en su extremo.

No siempre se recomienda la cirugía, pero de ser necesario y si se hace de forma correcta puede aliviar el reflujo por un largo periodo de tiempo.

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Complicaciones que se pueden presentar

Si el reflujo no se trata a tiempo el paciente puede sufrir de complicaciones a la salud como es la estenosis esofágica, esto quiere decir que el tejido interno del esófago se desgasta a causa de los ácidos.

Esto provoca la aparición del “tejido cicatricial” el cual se puede abultar y provocar una obstrucción para el paso de los alimentos al estómago.

También hay un riesgo de úlceras, por los mismos ácidos estomacales que mencionamos, se tratan de heridas abiertas y que sangran, esto provoca un dolor intenso y problemas para digerir los alimentos.

El paciente que no recibe tratamiento a tiempo puede desarrollar el “esófago de Barrett“, es cuando los daños provocados en las paredes internas del esófago son tales que alteran los tejidos y esto a su vez aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de esófago.