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Síntomas de distimia

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La distimia no es un cuadro depresivo propiamente dicho, es cierto que comparte algunos síntomas, el punto está en que es un sentimiento de tristeza más leve.

Tiene sus diferencias, aunque está ligado a la depresión, se trata de un trastorno que si bien es cierto, se puede notar claramente por una tristeza leve, el peligro está en los periodos largos de tiempo que suele durar.

En ocasiones aparece y desaparece, por esa razón es que no siempre se le da la importancia que tiene.

Sí llega a afectar a la persona no solo a nivel emocional, por la falta de energía, buen ánimo y provoca la famosa aparición de pensamientos negativos. También afecta la vida social de la persona, su higiene y cuidado personal.

Altera el sueño, tiene otros síntomas que abordaremos en mayor profundidad, no sin antes decir que no es lo mismo que depresión ya que principalmente no anula a la persona en su capacidad de hacer sus actividades diarias.

Hablamos del trabajo, actividades de ocio, actividades familiares, pero sí las comienza a dañar poco a poco, este trastorno se puede tratar, pero es importante actuar a tiempo para evitar que el cuadro se agrave.

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Principales síntomas de la distimia

Como decíamos hace un momento, hay que saber diferenciar la distimia de la depresión, vamos a mencionar algunos de los síntomas y verás que son similares a los de la depresión, pero no hay que olvidar que en general son más moderados.

  • Pocas ganas de hacer las actividades del día a día.
  • Tristeza que perdura por días o incluso semanas, hay una sensación de vacío y melancolía.
  • La persona puede estar más irritable que de costumbre.
  • No siempre suele pasar, pero una persona con distimia podría llorar sin una razón aparente.
  • Hay una dificultad para mantener la concentración.
  • La persona puede bajar su rendimiento en los estudios o su productividad en el trabajo.
  • Por las bajas ganas de hacer las cosas, una persona con distimia tiene propensión a aislarse de los demás.
  • Se suele pensar en demasía en cosas que han pasado tiempo atrás, puede haber un sentimiento de culpabilidad.
  • Pueden haber alteraciones en la alimentación, puede haber un mayor apetito o falta de apetito.
  • También hay alteraciones en el sueño, insomnio o la persona puede dormir más horas de lo normal.

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¿Qué causa la distimia?

No existe una causa específica para este trastorno, la distimia se puede deber a muchos factores.

Como la depresión y otros trastornos mentales, puede ser ocasionada por una cuestión de herencia genética, es decir, si la persona tiene padres o abuelos que han padecido de depresión o distimia, hay un riesgo mayor.

Puede ser ocasionada también por un desbalance en los químicos del cerebro, para ser más exactos los neurotransmisores, cuando no cumplen su función normalmente y esta alteración puede provocar la distimia o peor aún, depresión.

En ese sentido la depresión y la distimia son similares, en relación a las causas, también hay un factor que es el haber sufrido un evento traumático, triste, como es la pérdida de un ser querido, la pérdida del trabajo, una ruptura amorosa.

Este tipo de experiencias también son una causa y provoca la aparición de la distimia y puede estar acompañada de cuadros de ansiedad, nervios y estrés.

Estas son las causas principales de la distimia y a los que hay que estar atentos.

Población de riesgo

Existen estudios que han comprobado que las mujeres son más proclives a padecer de distimia, también hay una incidencia alta en niños y adolescentes.

Las personas de edad, ancianos también tienen un riesgo alto de padecer de este trastorno.

¿Cómo se trata la distimia?

El tratamiento no es tan agresivo como el que se aplica para la depresión, nos remitimos a dicha enfermedad por las similitudes que mencionamos al principio.

Además, con esto ya tenemos una idea inicial de cómo es el tratamiento, básicamente se trata de llevar un tratamiento psicológico, no en todos los casos se suministran medicamentos, esto queda a criterio del psiquiatra y el cuadro del paciente.

Para ser más exactos, la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia son los tratamientos que mejores resultados arrojan para la distimia.

En caso de recetarse medicamentos, estos suelen ser antidepresivos y ansiolíticos, antes de esto los especialistas deben hacer un estudio en cada paciente para determinar el tratamiento que debe recibir.

De la mano con lo anterior, es común que se recomiende actividades al aire libre, se fomenta que las personas practiquen actividades que le produzcan satisfacción, el rodearse de amigos y conversar, esos momentos son muy valiosos y ayudan en el tratamiento.

Si la distimia viene con un cuadro de estrés, los médicos evaluarán un tratamiento en paralelo para tratar este síntoma ya que es también un detonante de la distimia y otros trastornos.

Lo principal, es cumplir con las sesiones tanto con el psicólogo como con el psiquiatra, es crucial para evitar que el paciente recaiga y presente síntomas propios de la depresión que en otras palabras sería un empeoramiento del trastorno.

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¿Qué pasa si no se recibe tratamiento?

La distimia por el hecho de ser más leve que la depresión no quiere decir que no necesite tratamiento, como todo trastorno mental debe recibir atención médica y no restarle importancia.

En caso de no pedir ayuda y recibir un tratamiento, la persona puede agudizar su condición, es decir, perder la capacidad para disfrutar de actividades que antes sí y esto afecta también a las personas de su entorno.

Las relaciones sociales se pueden afectar a un punto en el que el aislamiento es total y esto continúa agravando el cuadro pudiendo causar una depresión fuerte.

Con el tiempo, se puede volver crónica, la capacidad de concentración y otras habilidades cognitivas igualmente se agudizan por lo que llega un punto en el que el aspecto laboral o académico de la persona puede afectarse al punto de abandonar dichas actividades.

La persona puede empezar a consumir sustancias como narcóticos, alcohol o tabaco.

También hay un riesgo de desarrollar el llamado “dolor crónico“, además de desarrollar otras enfermedades y trastornos, incluso llegando a tener una conducta suicida.