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Síntomas de la sífilis

Introducción

La sífilis es una enfermedad infecciosa y contagiosa, cuyo medio de contagio principal tiende a ser el medio sexual. En sí, estamos hablando de una enfermedad bacteriana, que suele mostrar una serie de síntomas específicos que ayudan a su diagnóstico. Si bien el método principal de contagio son las relaciones sexuales, existen casos en donde la sífilis se caracteriza por ser congénita; es decir, una madre es capaz de transmitírselo a su hijo. Y es que el contagio surge tras existir un contacto de piel o membranas mucosas, con todos los tejidos inflamados partiendo de la infección.

Por lo general, dentro de los síntomas principales que surgen por la sífilis, se encuentra una inflamación que se caracteriza por no contener dolor, y tiende a ser común en las zonas privadas (genitales), independientemente de que sea hombre o mujer el afectado. Eso también suele afectar la zona del recto y de la boca.

No obstante, es importante destacar que la sífilis puede curarse, siempre y cuando se diagnostique de forma precoz y se trate de inmediato. Según estudios y comprobaciones que se han realizado, si la infección se trata temprano, basta con apenas una dosis del tratamiento para eliminarse. Sin embargo, si la infección se activa y luego se duerme, esta puede durar décadas en el organismo hasta que se vuelve a activar. Por otro lado, si la infección no se trata a tiempo y de la forma correcta, pueden ocurrir ciertas complicaciones graves que pueden acabar en la muerte del afectado, como problemas cardíacos, en el cerebro y en otra cantidad de órganos.

Síntomas de la sífilis

La sífilis es una enfermedad que presenta síntomas dependiendo de la etapa en la cual se encuentre, por lo que es importante tener en cuenta que cada tipo de sífilis, muestra síntomas distintos. Las etapas se encuentran en orden, pero no siempre ocurren todas y no de la misma forma, lo que quiere decir que cada organismo responde de forma diferente ante los síntomas.

Pese a lo anterior, de forma general suele ocurrir de forma similar, por lo que a continuación les dejamos los principales síntomas de la sífilis según sus etapas:

Sífilis primaria

Cuando comienza la infección, lo primero que aparece en la etapa primaria, es una pequeña llaga que se denomina como chancro. Este síntoma es muy peculiar ya que es una llaga que aparece justo en la zona en la cual la bacteria hizo su entrada hacia el organismo. Es muy común que se presente una sola de estas protuberancias, lo cual ocurre en un gran porcentaje de las ocasiones. Sin embargo, existen individuos a los cuales les aparecen diversos chancros, en un número no mayor a ocho de ellos.

Este síntoma se caracteriza por aparecer en una media común de tres semanas luego de que ocurra el contagio, y por ser sigiloso, por lo que en muchas de las ocasiones esto ocurre de forma oculta en zonas en donde no se puede observar la llaga, como el recto o la vagina. Además, esto pasa desapercibido ya que no produce dolor. El chancro suele desaparecer en un tiempo mínimo de tres semanas y uno no mayor a seis semanas.

Sífilis secundaria

Una vez que la protuberancia ya haya desaparecido, comienza una segunda etapa en la cual aparece lo que se conoce como una erupción cutánea específica, la cual se caracteriza por aparecer en el tronco, comenzando a cubrir el cuerpo completo, incluyendo las manos en su totalidad y los pies, hasta las plantas de los mismos. Esta erupción, a diferencia de otros tipos de erupciones, no presenta picazón y en múltiples ocasiones suele estar acompañada de diversas llagas que por lo general aparecen en la boca, el recto y la zona genital.

Básicamente, esos son los síntomas de esta etapa. Sin embargo, en ocasiones se observa que algunos individuos afectados comienzan a presentar un cuadro sintomático mayor, en donde se les comienza a caer el cabello, padecen de fiebre y dolor de garganta, así como de dolores musculares similares a los que ocurren con una gripe.

A diferencia del síntoma que surge en la etapa primaria, estos síntomas son capaces de desaparecer en semanas, o en un año.

Sífilis latente

Cuando aparecen las dos primeras etapas y la infección no recibe ningún tipo de tratamiento, la enfermedad pasa a una etapa distinta, denominada como etapa latente, pero mejor conocida como etapa oculta. Este nombre se le otorga gracias a que durante este periodo de tiempo, la infección no presenta síntomas de ningún tipo y puede durar años de esta forma.

Dependiendo de cómo evolucione la enfermedad, puede que la misma no vuelva a aparecer, o aparezca hasta años después, convertida en la siguiente etapa.

Sífilis terciaria (tardía)

Esta etapa es aquella que se caracteriza por aparecer en un pequeño porcentaje de la población que alguna vez sufrió sífilis y no fue tratada la infección, por lo que la misma surge con una serie de complicaciones severas que puede incluso comprometer la vida del paciente.

Durante esta etapa, la bacteria comienza a generar cambios en diversos lugares del organismo, especialmente el cerebro, los nervios, el corazón y los ojos. En igual medida, pero menos frecuencia, suele atacar órganos como el hígado y los huesos, además de las articulaciones.

Sífilis congénita

Así como su nombre nos lo indica, existe un medio de contagio diferente al sexual, y es aquel que va desde la madre hasta el bebé. El contagio puede ocurrir durante el parto o a través de la placenta, por lo que se considera una enfermedad congénita en estos casos. Un 87% de los bebés nacidos con sífilis congénita, no tienden a presentar síntomas de inmediato, mientras que otros muestran una erupción cutánea en todo su cuerpo, o bien, en sus manos y pies.

Si los síntomas avanzan y la enfermedad no se trata, ocurren otros síntomas, como sordera y deformidades en la zona de los sientes.

Causas de la sífilis

Como ya hemos dejado claro, la sífilis es una enfermedad infecciosa, causada por una bacteria cuyo nombre es Treponema pallidum. La forma más segura de ocurrir el contagio, es teniendo contacto con una llaga infectada por la bacteria, en donde por lo general ocurre a través de las relaciones sexuales. Esto tiende a ocurrir en mayor medida por la falta de visualización de los síntomas en la primera etapa, en la cual ocurren muchos contagios. Cuando la bacteria comienza a introducirse en la piel, lo hace gracias a pequeños cortes que surgen en la piel o en las membranas mucosas.

Es importante destacar que el contagio ocurre principalmente cuando las etapas son la primaria y la secundaria, ya que no ocurre durante las demás etapas. Por otro lado, existen ocasiones en donde puede ocurrir un posible contagio de la madre hacia un bebé, a través de la lactancia, pero en menor frecuencia.

En ocasiones aún menos comunes, el contagio también puede surgir tras un beso, siempre que exista una llaga en la zona de la boca, y a través de una madre embarazada al feto. Es necesario dejar claro que el contagio no surge a través de otros contactos indirectos, como utilizar el inodoro, la bañera, utensilios para comer, por bañarse en la misma piscina, y ningún otro medio que no suponga el contacto de dos pieles. Además, una vez que se cura la sífilis, el cuerpo no crea las defensas necesarias como para impedir otro posible contagio, por lo que puede repetirse si ocurre otro contacto con llagas.

Complicaciones de la sífilis

Si bien la sífilis es una infección bacteriana completamente curable, en muchas ocasiones no suele tratarse por cuestiones personales de cada individuo, por lo que comienzan a aparecer severas complicaciones en cualquier lugar del cuerpo. Además, es importante resaltar que el hecho de tener sífilis también aumenta totalmente las probabilidades de infección por VIH, así como también produce serios problemas durante el embarazo.

Cuando durante esta etapa se genera un tratamiento, el mismo evita daños futuros y detiene el problema inicial, pero no revierte de ninguna forma posible los daños que ya ocurrieron en el organismo. Dentro de las principales complicaciones en aparecer en estos casos, los bultos o tumores, tienden a ser los más comunes. Estos son unos pequeños bultos mejor conocidos como gomas que se encuentran en la piel, en los huesos y en diversos órganos, que por lo general aparecer durante la etapa final de la sífilis.

Por otro lado, dentro de las complicaciones más comunes de esta enfermedad, y las más graves, se encuentran aquellos problemas neurológicos que pueden ocasiones problemas en el sistema nervioso. Dentro de estas complicaciones, destacan los accidentes cardiovasculares, la meningitis, la demencia, la sordera, la falta de sensibilidad, dolores repentinos, problemas del corazón e impotencia. Además de esto, también suele ocurrir un cuadro de inflamación y aneurisma en la aorta, lo que ocasiona graves complicaciones a su vez.

Otra complicación común, suele ser la infección con VIH. Esto ocurre ya que siempre que ocurra el contagio de sífilis por un medio sexual, cuando la llaga comienza a sangrar, el VIH es mucho más sencillo de ingresar al torrente sanguíneo, especialmente durante la intimidad. Y por último, se encuentran las complicaciones que surgen durante el embarazo; y si bien ya lo hemos mencionado a lo largo de todo el artículo, la sífilis se puede transmitir de una madre a un bebé, así como también aumenta el riesgo de padecer de un aborto espontáneo o, como más grave, la muerte del feto antes de nacer.

Diagnóstico de la sífilis

Para poder diagnosticar la sífilis, se requiere de algunos estudios que ayuden a confirmar la enfermedad. Estos estudios tienen que ver con el análisis de algunas pruebas, y los principales son los siguientes:

  1. Análisis de sangre. Las pruebas de sangre son aquellas que se realizan con el fin de encontrar la producción de anticuerpos que el organismo crea con el fin de defenderse de cualquier infección. Estos anticuerpos son capaces de durar años en el organismo, por lo que se debe tener especial cuidado con los síntomas y con los demás resultados.
  2. Análisis del líquido cefalorraquídeo. Esta prueba tiende a realizarse para confirmar o descartar cualquier tipo de complicaciones a nivel del sistema nervioso. Esto se logra gracias a un procedimiento denominado como punción lumbar.

Es importante que la comunicación exista en todo momento entre una pareja y la otra, de modo que si existe un mínimo de posibilidad de un contagio, es importante hablarlo en pareja.

Tratamiento para la sífilis

Como ya habíamos mencionado al comienzo del artículo, la sífilis es una infección bacteriana curable, siempre y cuando se diagnostique rápidamente. De todos los estudios y pruebas realizadas a nivel mundial, se ha llegado a la conclusión de que el mejor tratamiento para la sífilis, es la penicilina. Este es un antibiótico capaz de matar la bacteria que causa la enfermedad, ya que la misma no se muestra sensible al mismo. Sin embargo, muchas personas son alérgicas a este antibiótico, por lo que es importante que tengan en cuenta este hecho antes de administrarlo.

Cuando la infección no tiene más de un año en el organismo, una inyección de penicilina tiende a ser suficiente para detener la enfermedad, por lo que se detienen las posibles complicaciones. Si por el contrario, se ha pasado de un año la enfermedad en el organismo, es probable que se requieran de más dosis, dependiendo de la opinión del especialista.

En el caso de las mujeres embarazadas, la penicilina tiende a ser el medicamento elegido por profesionales, ya que no genera riesgos para el bebé. Si la mujer en cuestión es alérgica al antibiótico, se le realiza un procedimiento de desensibilización, lo que le permitirá utilizar el fármaco. Se recomienda, además, ofrecer un tratamiento con antibióticos para el recién nacido.

¿La sífilis se puede prevenir?

Esta pregunta tiende a ser muy común entre las personas que se informan sobre esta enfermedad, sobretodo porque el contagio principal es a través de las relaciones sexuales. Desafortunadamente, no existe una vacuna que ayude a mantener la sífilis alejada de nuestro organismo, pero sí existen algunas medidas preventivas que puedes llevar a cabo con el fin de reducir tus probabilidades de riesgo. Estas medidas son las siguientes:

  1. Abstinencia o monogamia. La abstinencia es la forma más segura de evitar el contagio de la sífilis y de cualquier otra enfermedad de transmisión sexual (ETS); sin embargo, para muchas personas esto resulta ser difícil, por lo que entonces se recomienda ser monogámico, lo que quiere decir que se tiene relaciones sexuales con una sola pareja sana.
  2. Protección. Si no se puede lo anterior, recurrir a los preservativos de látex siempre será una buena opción, ya que ellos te ayudan a reducir el riesgo de contagiarte con sífilis. Sin embargo, ten en cuenta que el látex debe cubrir las llagas de la sífilis.
  3. Evita las drogas y el alcohol. El hecho estar borracho o completamente drogado, genera que el juicio se nuble, lo que acaba causando que muchas personas mantengan relaciones sexuales inseguras, con personas desconocidas y probablemente sin protección.