Síntomas de la septicemia

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Introducción

La septicemia, también conocida como sepsis, es una enfermedad muy grave capaz de causar la muerte del individuo rápidamente si la misma no se trata. Se caracteriza por propagarse por medio de la sangre hacia todo el organismo, partiendo de una infección inicial, en donde la misma puede ser causada gracias a una bacteria, hongo, parásito o virus.

Sin importar demasiado cuál ha sido el agente que ha aportado a que la septicemia surja, esta enfermedad es catalogada como una emergencia médica debido a su gravedad. Estamos hablando de una infección que puede generar, en el peor de los casos, un shock séptico, siendo este un shock que viene acompañado de una grave hipotensión arterial.

Esto quiere decir que la enfermedad es mortal, y que una gran cantidad de personas alrededor del mundo han fallecido gracias a ella.

Posibles causas de la septicemia

Para ser más básicos y generales que específicos, es importante mencionar y destacar el hecho de que cualquier infección no tratada de forma correcta, puede acabar generado una septicemia. Sin embargo, es necesario especificar que esto parte de ciertos virus y bacterias.

Cualquier germen que cause la septicemia, se ha regado por todo el organismo a partir del torrente sanguíneo, reproduciéndose de forma rápida, atacando cualquier sistema inmune del individuo, lo que acaba lesionando un gran número de órganos.

Entonces bien, para establecer ciertas causas ya comprobadas, es necesario dejar de hablar del agente que lo produce y enfocarnos en las enfermedades que hacen que la septicemia de lugar, por lo que mencionaremos algunas a continuación:

  1. La meningitis. Esta enfermedad ataca el sistema nervioso, y es una de las causas principales de la septicemia siempre que no se trate a tiempo.
  2. Esto ataca a la piel de forma directa, y siempre que las heridas no se curen como es debido, puede dar lugar a una septicemia segura.
  3. Una bronquitis o una neumonía, siempre que no se curen como es debido, genera una septicemia capaz de acabar con las vías respiratorias del individuo.
  4. Una cistitis, que tan simple puede sonar, siempre que empeore y dure demasiado sin curarse en el organismo, genera una septicemia, al igual que una nefritis.
  5. Y por último, a nivel de corazón, una endocarditis no tratada puede acabar generando una septicemia.

Si bien esto no aplica en todos los casos, estas son las principales enfermedades capaces de acabar en una septicemia, siempre que su estado sea no tratado y empeore, acabando con la salud del afectado.

En otras ocasiones, las causas de la septicemia pueden no depende de una enfermedad, sino más bien de agentes externos y circunstancias específicas que generan una opción para las infecciones, como un acto quirúrgico, una nosocomial o una bacteriemia.

Síntomas de la septicemia

Para poder hablar de los síntomas de la septicemia, debemos hacerlo tanto de forma general, como de manera específica, ya que esto varía según sea el sistema inmunitario del individuo afectado y la causa de la infección. Es decir, dicho de otro, en ocasiones la septicemia viene silenciosa y tan rápido como aparece, se va, sin mostrar síntomas ni molestias. Esto ocurre ya que el cuerpo responde ante la enfermedad y logra combatirla sin ayuda de agentes externos.

En otras ocasiones, el organismo responde ante la infección de forma ruidosa, causando reacciones inflamatorias como una respuesta al ataque. Los primeros síntomas que pueden aparecer gracias a la septicemia son muy pocos y generales, similares a los de una infección común, siendo los principales los cambios en la temperatura corporal y cierto cansancio.

Cuando los síntomas comienzan a aparecer en cascada y el sistema inmunitario del individuo ya no logra ganar la batalla, y la sepsis no se trata a tiempo, es cuando comienza una invasión mayor que ataca órganos y sistemas, lo que acaba en complicaciones mayores.

Si la septicemia no se trata como es debido, puede acabar en diversas complicaciones en los sistemas del organismo, siendo los más afectados el sistema inmunitario, el respiratorio y el circulatorio. Además, la enfermedad es también capaz de afectar al corazón, al cerebro y al hígado.

Para hablar de un modo más específico, a continuación les hablamos sobre los principales síntomas de la septicemia que generalmente atacan a los afectados:

Fiebre

Como toda infección, la fiebre es el síntoma principal de la septicemia, y puede llegar a producir un número muy alto. Es necesario atacar la fiebre de forma rápida.

Escalofríos

Los escalofríos vienen acompañando a la fiebre en todo momento, siendo este un síntoma común en la septicemia. Puede llegar a durar hasta que la infección se elimina.

Frecuencia cardíaca elevada

La frecuencia del corazón es capaz de elevarse hasta producir un dolor en el pecho que se vuelve insoportable a medida que va aumentando. Suele ser un síntoma no demasiado frecuente, pero sí común, sobretodo cuando la septicemia ataca a nivel cardíaco.

Respiración agitada

Si la septicemia ataca a nivel cardíaco, o a nivel respiratorio, este suele ser uno de los síntomas más comunes, sobretodo en las noches cuando el cuerpo está en calma.

Shock

Cuando la septicemia avanza, puede producir un shock en el individuo afectado, de forma brusca y repentina.

Disminución de la temperatura corporal

Si bien la fiebre es el síntoma principal de la septicemia, ocurre en ocasiones que por el contrario, en vez de aumentar la temperatura, lo que hace es disminuir de forma brusca.

Caída en la tensión arterial

Esto ocurre cuando los vasos sanguíneos se dilatan y se mantienen dilatados en todo momento, lo que acaba generando la disminución en la tensión arterial. Esto, si no se trata, acaba en un shock séptico.

Coagulación de la sangre

Esto ocurre cuando la coagulación se activa de forma permanente, lo que acaba en una coagulación intravascular diseminada. Esto da como resultado que zonas azuladas o moradas aparezcan en el cuerpo.

Confusión

Cuando la infección va directo al cerebro, diversos problemas pueden ocurrir, comenzando por una confusión que se mantiene intermitente en el afectado. Esto acaba en diversos cambios en la estabilidad mental del paciente.

Ciertos dolores

En ocasiones, dependiendo de en qué nivel se encuentre la infección, pueden ocurrir circunstancias acompañadas de dolor, como el hecho de evacuar o de tener relaciones sexuales.

Si estos síntomas no se tratan, la posibilidad de muerte puede aumentar en gran medida. Y es que basándonos en estudios realizados por expertos, podemos decir que la mortalidad a causa de la septicemia ha aumentado en números que sobrepasan un 30% más de los casos.

¿Cómo se diagnostica la septicemia?

Para poder diagnosticar la septicemia, es necesario antes que nada visitar al médico cuando los síntomas aparezcan, con el fin de que el mismo se base en ellos y los analice. Si existe una herida abierta o una infección claramente visible en el cuerpo, el médico deberá observarla luego de realizar un chequeo físico.

Una vez encontrada la herida, el especialista deberá tomar una muestra de la secreción de la misma y mandarla a estudiar a un laboratorio, para determinar qué tipo de infección es, qué la causa y cómo debe ser tratada de forma correcta.

Para llegar a una conclusión mucho más certera, se recetan ciertas pruebas más específicas para la septicemia. Estas pruebas buscan observar la cantidad de glóbulos rojos y blancos en la sangre y determinar la cantidad de hemoglobina que existe en la sangre en ese momento; otras buscan determinar cuál es el tiempo que tarda el plasma de la sangre en coagularse y así estudiar este hecho para saber cómo responde la infección a nivel sanguíneo.

Por otro lado, se realiza un cultivo del líquido cefalorraquídeo con el fin de poner a prueba todas las bacterias, los hongos y los virus que se encuentran en él y establecer qué está ocurriendo alrededor de la médula espinal. Y por último, para observar más a fondo el organismo y no dejar nada por fuera, se realizan controles de orina para establecer los gérmenes y las bacterias que se encuentran en ella.

Factores de riesgo de la septicemia

Luego de establecer las causas de la septicemia, de analizar los síntomas y de conocer cómo se debe diagnosticar, es momento de establecer los diversos factores de riesgo que existen y que generan una septicemia.

A la hora de realizar el diagnóstico, los médicos especialistas estableces que los factores de riesgos pueden variar y se enfocan en establecerlos de la siguiente manera:

  • La edad. Por lo general, los niños y los ancianos mayores tienen más posibilidad de sufrir una septicemia debido a la debilidad en su sistema inmunitario.
  • El origen de la infección. Los médicos establecen algunas enfermedades como factores de riesgo mayores ante la septicemia, en donde la nosocomial, la meningitis, la neumonía y la celulitis infecciosa son las principales.
  • La inmunodepresión. Esta, partiendo de enfermedades graves como el cáncer o el VIH, acaba generando una inmunodepresión, siendo esta catalogada como uno de los factores de riesgo principales ante la septicemia.
  • El alcohol. Al debilitar algunos sistemas del cuerpo, si el alcohol se consume de forma abusiva, puede acabar generando una septicemia, así como también una cirrosis del hígado.
  • Operaciones quirúrgicas. Cualquier operación, al tratarse de alguna en donde se hubo abierto la piel, existe el riesgo de producirse una septicemia.
  • La diabetes. La diabetes de larga duración, específicamente, la mal equilibrada, es capaz de generar una septicemia.

Tratamiento de la septicemia

La septicemia, una vez que se diagnostica, es sumamente importante que se trate, ya que mientras más rápido se ataque el problema, menos posibilidades de muerte existirán en torno al afectado.

Establecido el tipo de infección y el estadio de la misma, debe realizarse el cultivo específico para saber qué tipo de antibiótico deberá ser recetado. Sin embargo, es importante que se establezca un antibiótico general ya que los resultados de esta prueba suelen tardar y es necesario comenzar a atacar el problema desde el primer día en el que se detecta, ya que de lo contrario podría causar la muerte del paciente.

Para una mejor eficacia, los antibióticos deberán ser administrados a través de una vía intravenosa, y una vez que los resultados hayan culminado, se establecerá un tratamiento definitivo. Por otro lado, es necesario que se lleve a cabo un control de la septicemia para observar los cambios que vayan ocurriendo en la infección.

Si se llega a la conclusión de que la causa del problema es un agente externo, debe radicarse el problema, y si por el contrario es algo aún mayor y forma parte del interior del afectado, deberán realizarse todos los tratamientos específicos y necesarios para acabar con esta causa principal, ya que la sepsis podría seguir ocurriendo, aún cuando se establezca un tratamiento a base de antibióticos. Si se tratan de obsesos o cualquier otra complicación médico, deberá realizarse una intervención quirúrgica con el fin de acabar con el problema, sin detener  los antibióticos.

¿La septicemia se puede prevenir?

La septicemia es una enfermedad que ocurre siempre que exista una infección, y tan bien como hemos venido observando a lo largo del artículo, las causas pueden ser tanto internas como externas y son muy variables, por lo que no se puede establecer un método preventivo, ya que no lo hay.

Sin embargo, existen algunas situaciones que pueden establecerse desde edades muy pequeñas, con el fin de reducir los riesgos de septicemia, como lo es la vacuna contra la gripe haemophilus B.

Esta vacuna consiste en dos vacunas combinadas, que por separado serían la vacuna contra la gripe común y la vacuna contra la neumonía por estreptococo, sobretodo porque la neumonía suele estar catalogada como uno de los factores de riesgo de la sepsis.

Esta vacuna deberá ser administrada a los niños a una edad temprana.

Otros datos sobre la septicemia

Si bien la septicemia es una enfermedad común que ataca a un gran número de personas, no todas las personas la conocen, aún cuando es una de las diez principales causas de muerte por enfermedad en los EE.UU.

La sepsis puede aparecer sin avisar, por lo que no cuenta con un anticipo de lo que podría estar ocurriendo, por lo que es importante que se establezcan debates de información, con el fin de que los individuos conozcan cuáles son las causas principales y los síntomas de la septicemia.

Es importante mencionar que cualquier persona es capaz de sufrir una septicemia, sin importar la edad. Sin embargo, según diversos estudios médicos, los adultos mayores cuentan con un sistema inmunológico más debilitado, al igual que los niños y las mujeres embarazadas o que están amamantando.

Si la enfermedad se vuelve grave, esta puede dañar una gran diversidad de órganos, generando complicaciones muy graves, por lo que es necesario que se trate a tiempo. Lo ideal es diagnosticar la sepsis a tiempo, ya que cada día que pasa sin ser tratada la infección puede ser más y más mortal. Pese a esto, no es una enfermedad fácil de observar a simple vista, por lo que los especialistas siguen en la búsqueda de otros métodos de diagnóstico más certeros y rápidos, para lograr combatir la infección en el tiempo debido.

La idea general de esto es reducir el número de personas fallecidas por septicemia y así lograr mejores resultados.

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