Síntomas de la salmonella

Introducción

Hoy en día, existen un gran número de personas afectadas a nivel estomacal por ciertas enfermedades, virus y bacterias que afectan nuestro aparato digestivo, y la salmonella es una de ellas.

La salmonella es una bacteria que produce una infección catalogada como salmonelosis y es muy común actualmente, sobretodo por además de que afecta tanto a animales como humanos, se mantiene es alimentos contaminados y agua, lo que quiere decir que es capaz de contagiar rápidamente a cualquiera.

Esta bacteria vive en los intestinos tanto de los animales, como de los humanos, y es a través de las heces por donde se libera habitualmente. Si una persona no lava sus manos luego de defecar, podría infectar todos los alimentos que toque, lo que da como resultado que la infección se propague.

Por lo general, cuando la salmonella ataca, no todas las veces lo hace de la misma forma en todos los organismos, por lo que en ocasiones muestra síntomas y en ocasiones es totalmente asintomática. Sin embargo, de forma frecuenta muestra signos de que algo anda mal, pero los afectados suelen recuperarse de forma rápida.

¿Cuáles son las causas de la salmonelosis?

Como decíamos, la salmonella vive dentro de los intestinos de animales y humanos, y suele infectar  las personas por consumir alimentos infectados con la bacteria o por ingerir bebidas que también estén infectadas.

Si bien cualquier alimento puede estar infectado, existen algunos que son muy frecuentes, como los huevos. Esto se debe a que las aves mantienen siempre en su organismo la bacteria salmonella, lo que quiere decir que sus huevos se infectan con ella.  A pesar de que estamos hablando de un alimento que tiene una cáscara protectora, la salmonella puede infectar el mismo antes de que esta barrera protectora se forme.

Si partimos desde este hecho, un gran número de alimentos basados en huevos crudo se mantienen infectados, como la mayonesa, por ejemplo, cuya preparación parte de esto. Para evitar el contagio de la salmonella, es necesario cocer bien los huevos, hasta que la yema se encuentre totalmente dura.

Otros de los alimentos que contienen la salmonella son la carne cruda, las aves y los mariscos. Estos alimentos suelen contaminarse cuando se les está en el proceso de matanza o de corte, ya que manos sucias y contaminadas, de forma automática contaminan estos alimentos.

Además de ello, las frutas y las verduras también pueden contar con la salmonella, sobretodo cuando son frescas y han sido manipuladas con la bacteria en las manos o en los utensilios a utilizar. También se contaminan al ser lavadas con agua que mantenga viva la bacteria.

En conclusión, las causas de la salmonella parten de los alimentos y de las aguas contaminadas con la bacteria, partiendo a su vez de las manos sucias de las personas que contengan la bacteria y no se laven bien las manos. Además, es importante resaltar que los niños, incluso si son muy pequeños, también pueden contenerla, por lo que el hecho de cambiar un pañal sucio también es una razón de contaminación.

Factores de riesgo de la salmonelosis

Existen factores de riesgo que tienen que ver directamente con las causas que infectan los alimentos que portan la bacteria. Es decir, las actividades que tienen que ver directamente con la salmonella y con los problemas de salud que pueden debilitar su resistencia.

Dentro de los factores de riesgo más comunes, están los siguientes:

  1. Viajes frecuentes. No importa si es a otra ciudad o a otro país, el hecho de viajar siempre se considerará como un factor de riesgo, sobretodo porque la bacteria no se ve a simple vista y porque no se sabe qué alimentos pueden o no están contaminados.
  2. Tener animales cerca. Cuando se cuidan animales o se tienen aves o reptiles en el hogar, esto de un factor de riesgo principal ya que los mismos pueden estar infectados con salmonella.
  3. Convivir con muchas personas. Si son una familia grande, y hasta el vecino vive con ustedes, es muy probable que alguno de ellos contraiga la salmonella y pueda propagar la bacteria a través de todos.

Algunas circunstancias comunes de salud pueden dar lugar a que las defensas naturales del organismo no cumplan su función como debe ser, por lo que se vuelven factores de riesgo principales, y son los siguientes:

  1. Utilizar frecuentemente antiácidos por sufrir de acidez de forma común. Mientras menos acidez, más posibilidades de tener salmonella.
  2. Ingerir muchos antibióticos. Si bien esto es necesario en diversas ocasiones, y puede eliminar malas bacterias, por otro lado debilita la capacidad del ser humano para combatir la salmonella.
  3. El sida, la malaria y las enfermedades falciformes son también factores de riesgo que ayudan a que el riesgo de contraer salmonella aumente, sobretodo porque son enfermedades que afectan lo que es el sistema inmunológico.

Síntomas de la salmonella

Luego de haber consumido los alimentos contaminados, o de haber ingerido algún tipo de agua que contenga la salmonella, la bacteria cuenta con un periodo de incubación que varía entre algunas horas, y dos días como máximo, por lo que es a partir de este tiempo en que se puede hablar de ciertos síntomas.

Generalmente, una gran cantidad de personas no cuentan con síntomas, lo que cataloga la infección como asintomática. Sin embargo, en otras ocasiones muestra una gran diversidad de síntomas, en donde los principales son los siguientes:

Náuseas

Es importante que tengamos en cuenta que la salmonella es una bacteria que ataca nuestros intestinos, por lo que uno de los síntomas particulares de la infección son las náuseas que atacan de forma frecuente.

Vómitos

Cuando las náuseas se vuelven insoportables, comienzan los vómitos, sobretodo en las noches o cuando se consume algún alimento y el estómago no se encuentra preparado para ello.

Calambres abdominales

Más que un dolor, lo que ataca por la salmonella son calambres abdominales que dan de forma repentina sin importar la hora del día. Suelen ser frecuentes y desaparecen cuando la bacteria ha sido tratada.

Diarrea

Como toda infección estomacal, la diarrea es uno de los síntomas principales, sobretodo porque la bacteria busca salir de alguna forma y las heces suelen ser la más común. Puede llegar a durar hasta diez días, o meses, hasta que el intestino vuelva a su función normal.

Fiebre

Al tratarse de una infección, es común que surja fiebre, por lo que es necesario tratarla de forma rápida para evitar complicaciones debido a este síntoma.

Escalofríos

Los escalofríos forman parte de la infección por salmonella, siendo habituales en momentos en donde la bacteria se encuentra activa en el estómago.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza viene acompañado de las náuseas y de la fiebre, por lo que suelen ser habituales sólo en ocasiones específicas.

Sangre en las heces

Y por último, si bien no es demasiado frecuente, en ocasiones ocurre que surge sangre en las heces de aquellas personas que sufren de salmonelosis.

¿Cómo se diagnostica la salmonella?

Como pudieron observar, los síntomas de la salmonella son bastante comunes y pueden suceder debido a otras enfermedades comunes, por lo que es necesario realizar un diagnóstico para conocer el motivo de estos síntomas.

Para poder llegar a la raíz del problema, es necesario que se realice una prueba de heces a través del cultivo del mismo, para observar si existe alguna bacteria. Si la salmonella aparece en el examen, se deberán llevar a cabo otras pruebas para poder clasificar el tipo de salmonella para poder establecer un tratamiento certero que acabe con la bacteria.

Tratamiento de la salmonelosis

Para poder tratar la salmonelosis, es necesario comenzar por recetar un antidiarreico para detener la diarrea y otros síntomas, como los calambres abdominales y las náuseas.

La salmonella es una bacteria muy peculiar que tiene forma de vara. Los adultos infectados con ella pueden tratarse de forma sencilla una vez que se establezca el diagnóstico. El tratamiento debe ser establecido por el médico según sea el tipo de salmonella, de modo que puedan establecerse medicamentos específicos que eliminen esta bacteria.

En ocasiones, la salmonelosis puede causar deshidratación, por lo que es importante enfocarse en tratar este problema para evitar hospitalizaciones. Por lo general, al tratarse de una infección, el tratamiento común es con antibióticos, pero sólo en complicaciones.

¿Cuáles son las complicaciones de la salmonelosis?

Si bien la salmonella no es una bacteria que puede causar la muerte del individuo, en ocasiones en donde los afectados son niños y bebés, la enfermedad se complica en gran parte, además de en casos de mujeres embarazadas o adultos mayores, siempre que tengan un sistema inmunológico débil.

La deshidratación es la complicación más fuerte de todas, siendo la principal, ya que puede acabar mostrando ciertos síntomas molestos y graves, como la disminución del gasto urinario y cierta sequedad tanto en la boca como en la lengua. Además, la sed excesiva no se detiene y los ojos del individuo se hunden.

Otra de las complicaciones de la salmonelosis es la bacteriemia, que es el problema que surge cuando la salmonella viaja hasta el torrente sanguíneo. Esto causa meningitis, endocarditis y osteomielitis.

Y por último, la artritis reactiva es otra de las complicaciones de la salmonella. Esta enfermedad suele atacar a todas aquellas personas que han sido atacadas por la bacteria, y produce conjuntivitis,  y artritis.

¿La salmonella se puede prevenir?

Al tratarse de una enfermedad que surge gracias a una bacteria, esto quiere decir que la misma puede prevenirse. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la misma es contagiosa, por lo que es necesario tener ciertas precauciones y establecer algunas medidas de seguridad para reducir la posibilidad de contagio.

Las recomendaciones preventivas para la salmonella son las siguientes:

  1. Lava muy bien tus manos. Esto, aunque suene común, es sumamente importante ya que la bacteria se propaga fácilmente a través de los dedos. Debes hacerlo en todo momento, sobretodo cuando uses el baño; le cambies el pañal a un bebé; antes y después de manipular alimentos; y siempre que manipules, así sea de forma indirecta, las heces de tus mascotas.
  2. Mantén las cosas siempre separadas. Esto aplica tanto en la comida como en las bebidas. Separa en todo momento las carnes crudas, el pescado y las aves. Aleja estos alimentos de cualquier otro.
  3. Usa más de una tabla de cortar en la cocina, utilizando una para las carnes y otra para las verduras.
  4. No coloques alimentos en platos sin lavar en donde antes habías colocado carnes crudas.
  5. No consumas huevos crudos. Hasta que la yema no esté bien cocida, no lo consumas.

Y si tengo salmonelosis, ¿qué debo comer?

Si ya estás contagiado y tienes salmonelosis, no tienes más nada que hacer que tratar de mejorarte siguiendo un tratamiento y buscando que tus síntomas se reduzcan en gran totalidad, y esto se logra siguiendo una dieta estricta de cosas que puedes comer, y Alejandro de tu organismo todo eso que tienes prohibido.

Recuerda que estamos hablando de una bacteria que se encuentra principalmente en alimentos, por lo que debemos atacar el problema desde este mismo punto para hacer desaparecer la infección y evitar las complicaciones.

Es importante que tengas mucho cuidado con lo que vayas a comer, por lo que debes consultar con tu médico de confianza cuáles son los alimentos que debes evitar y cuáles son aquellos que tienes que comer.

Como nos es costumbre, hemos averiguado de antemano algunas de las cosas que puedes comer para que vayas anotando mientras consultas al especialista. Si tienes diarrea, debes evitar a toda costa el consumo de alimentos sólidos y debes tomar muchos líquidos, en donde el agua a utilizar debe ser previamente hervida. No detengas la diarrea de forma brusca ya que de esta forma estarás eliminando las bacterias de tu organismo, pero trata de moderarla con medicamentos. Evita los refrescos y la cafeína, ya que esta ayuda a que te deshidrates.

Nuestra recomendación con la comida es la siguiente:

Mientras tengas la diarrea, busca comer tan sólo plátanos, compotas (específicamente de manzana o pera) y tostadas de pan. Si bien este último es sólido, ayuda a que el estómago deje de estar tan flojo. Una vez la diarrea se detenga, podrás empezar a comer algunos alimentos sólidos, pero suaves, para evitar problemas estomacales nuevamente. Dentro de estos alimentos ubicamos las patatas y las zanahorias tanto hervidas como asadas, así como el arroz hervido, pollo/pescado al horno y de nuevo pan tostado. Evita el pan común, ya que la masa del mismo te hará daño al estómago.

Debes seguir estas recomendaciones algunos días, mientras tu estómago se va relajando y la bacteria va eliminándose de tu organismo. Lo ideal de esto es evitar la deshidratación y las complicaciones.

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