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La rubéola es una enfermedad contagiosa muy antigua, conocida por su peculiar gravedad en circunstancias precisas. Se cataloga una enfermedad viral, gracias a que forma parte de la familia de los togavirus. No suele medir sexo, ni edad, por lo que afecta tanto a adultos como a niños.

Si bien es una enfermedad que siempre ha sido común y suele ser fácil de tolerar  pesar de los molestos síntomas, el problema verdadero ocurre cuando el contagio ocurre en un periodo de gestación.

¿Qué es la Rubéola?

Es decir, cuando una mujer embarazada en los primeros meses se contagia del virus, ya que el mismo puede llegar a afectar tanto a la madre como al bebé. Esto, en un gran porcentaje de posibilidad, puede causarle malformaciones al feto.

Similar a otras enfermedades, esta es catalogada como una enfermedad exantemática, ya que se caracteriza por contar con exantemas o ciertas lesiones rojizas que comienzan en el rostro y luego van apareciendo en otras zonas del cuerpo. Además de otros síntomas muy peculiares, pero comunes, también.

Al ser una enfermedad capaz de surgir en cualquier momento, en décadas anteriores se creó una vacuna que impide que la enfermedad ataque, por lo que la incidencia de su ataque fue en disminución desde este hecho. Los ataques que ocurrían de forma frecuente eran en adultos y niños no vacunados.

¿Cómo se transmite la rubéola?

Como decíamos, esta enfermedad es complicada porque es contagiosa, y suele transmitirse gracias a las secreciones respiratorias de todas aquellas personas que están infectadas, incluso si aún no lo saben. Estas pueden expulsar estas secreciones al hablar, por medio del uso de cubiertos y de vasos, etc.

En lo que respecta a la rubéola que se contagia de la madre al feto, suele ser algo más complicado de tratar, pero más fácil de contagiar, ya que si la madre se contagia de rubéola en los primeros meses, a través de la placenta, el feto tiene altas posibilidades de contagiarse, lo que acaba por generar ciertos trastornos que se consideran graves.

El proceso de contagio no tarda demasiado, ya que una vez que el virus llegue a lo que es la faringe del individuo sano, esto luego pasa a lo que es el torrente de sangre y alcanza el tejido linfático. Una vez establecido en esta zona, se mantiene y comienza un periodo de reproducción inmediato.

Una vez que se haya multiplicado en gran medida, esto vuelve a dirigirse a lo que es el torrente sanguíneo. Es precisamente en ese momento en el cual el cuerpo comienza a generar una respuesta en contra de este virus, generando una cantidad de anticuerpos que busque contraatacar la cantidad reproducida del virus.

Si los anticuerpos han sido creados, se mantienen siempre en el organismo, lo que facilita un segundo contagio. Es decir, si la rubéola vuelve a dar en algún otro punto de la vida de una persona que ya ha sido afectada con anterioridad, los anticuerpos capaces de combatirla ya se encuentran preparados en el organismo, dispuestos a acabar con el virus.

como se transmite la rubeola

¿Por qué da la Rubéola?

Como decíamos, la rubéola se contagia a través del aire siempre y cuando exista en el mismo, partículas salivales de una persona infectada, bien sea por medio de tos, estornudos o cualquier contacto existente con objetos que estén infectados.

Si una persona no se encuentra vacunada, y la misma se encuentra cerca de otra persona que tenga el virus, las posibilidades de contagio son sumamente altas. Además, es importante mencionar el hecho de que los bebés que han sido infectados antes de su nacimiento, pueden ser contagiados meses después de nacer debido a que su cuerpo aún no ha generado los anticuerpos que mantendrán su organismo inmune en años posteriores.

Además, como la causa de la enfermedad es un virus, es muy común que un gran número de personas se vea afectada por el mismo, sobretodo porque se contagia hasta dos días antes de que el afectado tenga síntomas, por lo que es imposible prevenir el contacto y evitar el contagio.

causas de la rubéola

Síntomas

La rubéola es una enfermedad que muestra síntomas, como ya hemos dicho más arriba. Sin embargo, es necesario destacar el hecho de que el virus cuenta con un periodo de incubación en donde no se muestran síntomas de ningún tipo. Este periodo oscila entre catorce y veintiún días seguidos. Sin embargo, en algunos casos durante este periodo existen afectados que presentan cierta fiebre moderada, pero los casos son muy pocos.

Por otro lado, es importante mencionar que los síntomas de la rubéola surgen según las fases de la enfermedad, que son dos. Pese a ello, algunos síntomas generales atacan de forma frecuente, como una fiebre moderada e intermitente, ciertos dolores de cabeza y malestar en las articulaciones, además de que en algunos casos se produce un cuadro de conjuntivitis.

Para entender mejor los síntomas de la rubéola, a continuación los exponemos según las fases del virus:

Síntomas de la rubéola en la fase prodrómica

Esta fase suele ocurrir en gran medida en los adultos, y en pocas ocasiones en los niños. No dura menos de un día y no sobrepasa las cuarenta y ocho horas. En esta fase ocurren síntomas similares a los del malestar general, como la fiebre, la pesadez en el cuerpo, la pérdida de apetito y un extraño catarro que impide que el afectado respire de forma adecuada y con facilidad.

Estos síntomas, a simple vista no suelen indicar que exista rubéola, ya que tienden a confundirse con una simple gripe. Sin embargo, es en la segunda fase en la cual se observan los verdaderos cambios físicos.

fase prodrómica

Síntomas de la rubéola en la fase exantemática

Si combinamos los síntomas anteriores, con los que ocurren en esta fase, se puede diagnosticar la rubéola con más facilidad, sobretodo porque en esta fase ocurren síntomas más específicos.

La fiebre es el principal, que si bien también ocurre en la primera fase, en esta suele ser más fuerte y permanente, difícil de bajar.

Los exantemas son erupciones que ocurren en todo el cuerpo, comenzando en la cabeza, generalmente detrás de las orejas. Este suele ser el síntoma más claro de la rubéola, debido a que es el más visible ante el ojo humano.

Esta erupción consiste en una gran cantidad de manchas rojizas que tienen bordes bien definidos, pudiendo aparecer en la lengua. Sin embargo, la rubéola no es la única enfermedad que cuenta con estas erupciones, por lo que a simple vista esta puede ser confundida con el sarampión o la escarlatina.

Y por último, está el aumento del tamaño en lo que son los ganglios linfáticos, siendo este el tercer síntoma principal de esta fase.

Complicaciones de la rubéola

Si bien la rubéola es fácil de tratar, en ocasiones el virus puede traer consigo una serie de complicaciones que son poco frecuentes y la cantidad de personas a las que afecta pueden ser muy pocas.

Dentro de las complicaciones que pueden ocurrir debido a la rubéola, se encuentran las siguientes:

  1. La artritis suele afectar a las mujeres que hayan sufrido de rubéola, afectando directamente las rodillas, las muñecas y específicamente los dedos de las manos.
  2. Debido a las diversas alteraciones que ocurren en el torrente sanguíneo, en ocasiones ocurren que las plaquetas disminuyen de forma brusca, lo que ocasiona ciertas hemorragias.
  3. Existen casos en donde tanto adultos como niños han sufrido de encefalitis justo después de haber contraído la rubéola.

Rubéola congénita

La rubéola congénita es aquella que hemos venido mencionando a lo largo del artículo, esa en donde una mujer embarazada contraer rubéola en los primeros meses de embarazo, lo que acaba generando que el feto también contraiga el virus.

Si bien la rubéola no se considera una enfermedad peligrosa, esto cambia cuando hablamos de una vida que aún no ha nacido, por lo que sus anticuerpos aún no se han creado y el feto se encuentra en completo desarrollo.

Malformaciones

Que un feto contraiga el virus, puede generar que el mismo desarrolle una diversa cantidad de malformaciones en sus órganos. Sin embargo, los riesgos van disminuyendo a medida que los meses van pasando, por lo que el porcentaje de contagio hacia el feto cuando ya el primer trimestre ha pasado, disminuye en gran medida.

En ocasiones, además del mal desarrollo, dependiendo de la brusquedad con la que el virus afecte al embrión, puede dar como resultado un aborto espontáneo o el riesgo de muerte intraútero.

Dentro de las alteraciones que ocurren en el embrión por el contagio de la rubéola, se encuentran ciertos trastornos a nivel cardíaco, cataratas, glaucoma y sordera. Dentro de las alteraciones más graves y singulares, se encuentra la microcefalia y el retraso mental.

Además de esto, es importante destacar el hecho de que si el bebé nace sano pero aún así se contagió del virus, el mismo se expulsa de su cuerpo luego de uno o dos años, lo que quiere decir que en ese periodo de tiempo el bebé puede contagiar a una gran cantidad de personas, siempre que convivan con él.

¿Cómo se diagnostica la rubéola?

Es necesario poder establecer un diagnóstico para la rubéola, ya que como bien decíamos, esta enfermedad puede confundirse con otras igual de similares, como el sarampión. Esto ocurre gracias a la similitud de sus síntomas y al tiempo de permanencia en el organismo.

Debido a esto, no es suficiente un diagnóstico médico que se base tan sólo en la exploración visual, inclusive si lo realiza un profesional. Es por esto que para poder establecer un buen diagnóstico, es necesario que se realicen ciertas pruebas de sangre y cultivos de faringe, orina y secreciones, con el fin de observar si el virus se encuentra en el organismo.

Por lo general, la mejor forma de confirmar el virus, es observando la cantidad de anticuerpos que se crean para combatir los togavirus. En el caso de las mujeres embarazadas es importante diagnosticar rápidamente el virus y realizar una biopsia del tejido de la placenta (luego de haber cumplido once semanas de gestación), para poder determinar la enfermedad y tomar las medidas necesarias.

diagnostico de la rubéola

Cómo se cura la rubéola

Por lo general, son los anticuerpos los que se encargan de eliminar el virus del cuerpo al cabo de unas semanas, ya que la rubéola no tiene una cura específica. Sin embargo, en ocasiones los síntomas pueden llegar a ser muy molestos, por lo que se recetan algunos medicamentos que sirven para tratar la fiebre y los dolores articulares y de cabeza.

Cuando se trata de una rubéola congénita, esta no se puede tratar, pero sí puede establecer un tratamiento para los síntomas que presenta el bebé, en donde algunos son tratables, y otros no, como la microcefalia.

Pronóstico de la rubéola

El pronóstico de la rubéola depende de la edad en la cual ocurre. Por ejemplo, cuando la enfermedad ataca en la infancia, el pronóstico suele ser muy positivo y los síntomas suelen ser leves, a diferencia de cuando ocurre la rubéola en los adultos, en donde el pronóstico varía y los síntomas suelen ser más fuertes. Pese a eso, estas personas se mantienen inmunizadas toda su vida luego de haber adquirido el virus.

Cuando hablamos del pronóstico de la rubéola congénita, este dependerá del daño que ocurra en el feto tras haber contraído el virus.

Prevenir la rubéola

Desde hace varias décadas, específicamente en el año 1969, existe una vacuna para prevenir la rubéola, aumentando de sobremanera el sistema inmunológico del individuo y debilitando cualquier virus que se encuentre en el mismo. Gracias a que esta inmunización queda de por vida en el individuo, esto quiere decir que la vacuna trabaja con los anticuerpos a cada momento, evitando así que la enfermedad ataque.

Esta vacuna debería ser aplicada en la infancia, para evitar la enfermedad en la edad adulta. Sin embargo, si no ha sido aplicada y la persona aún no ha sido afectada por el virus, puede aplicarse la vacuna para evitar el contagio en futuros meses. En las mujeres adultas que están buscando un bebé es importantísimo que se apliquen la vacuna para evitar la rubéola congénita.

Pese a ello, es de suma importancia que se tenga en cuenta que las mujeres embarazadas no deben vacunarse, sino esperar luego del parto.