Síntomas de la rotura de menisco

By | abril 16, 2018

Introducción

Los meniscos en nuestras rodillas no son más que ciertas estructuras fibrocartilaginosas, que se caracterizan por contar con una forma de cuña, en donde se observan dos caracas: una superior cóncava y otra inferior plana.

Son dos los tipos de meniscos que existen en nuestras rodillas, uno interno y el otro externo. Ambos suelen diferenciarse en que uno se encuentra en la parte interna y es abierto, y otro que se encuentra en la parte externa y es más cerrado.

Los meniscos suelen cumplir diversas funciones que ayudan a que nuestra salud locomotora se encuentre siempre estable, y es que dentro de las funciones principales de los meniscos, se encuentran las siguientes:

  1. Ayuda a soportar las cargas del cuerpo. Es decir, los meniscos cumplen con el hecho de ayudar a repartir el peso de nuestro cuerpo para que el individuo logre realizar diversas actividades diarias y comunes.
  2. Además de lo anterior, los meniscos se encuentran en su sitio con el fin de lograr encajar las dos superficies óseas que conforman las articulaciones principales de la rodilla.
  3. Por otro lado, otra de las funciones principales de estas estructuras, es que ayudan con nuestra estabilidad articular y participan en la propiocepción.
  4. Y por último, ayudan con el deslizamiento articular.

Como pueden observar, los meniscos son estructuras importantes que cumplen funciones específicas y peculiares, que brindan además brindan seguridad en los movimientos y el peso que pueda cargar un individuo.

Estas estructuras se consideran una de las más principales en el conjunto de partes del cuerpo que más se lesiona una persona, sobretodo los deportistas. Esto se debe a que al realizar diversos ejercicios musculares y de fuerza, los meniscos se van desgastante si no se le da el trato adecuado. Esto, a su vez, afecta sus funciones.

Si nuestro cuerpo humano no tuviese meniscos, nuestro fémur no pudiese soportar cierta cantidad de peso y las articulaciones se viesen afectadas de sobremanera, ya que estas estructuras se encargan de protegerlas.

Rotura de menisco

La rotura de menisco surge tras alguna lesión o el desgaste prolongado de las articulaciones y meniscos, y cuando ocurre por lo general un dolor punzante se arrastra por toda la rodilla, generando una hinchazón automática.

Cuando se genera una rotura de menisco, a pesar de que podría ser considerada esta afección común en personas mayores con cartílagos débiles, en realidad la incidencia arroja que la mayoría de las personas con rotura de menisco son jóvenes, sobretodo aquellas que practican deportes y realizan ejercicios con regularidad.

Por lo general, cuando esta lesión ocurre, los afectados suelen escuchar un leve sonido similar a un chasquido proveniente de la rodilla, seguido de un bloqueo en la rodilla. Es decir, al sentir el dolor, de forma automática la rodilla impide cualquier movimiento que el individuo quiera realizar. Ocasionalmente puede sentirse dolor, aunque en la mayoría de los casos esto depende de la causa del problema.

Sin embargo, a pesar de que estos signos pueden ser los principales que aparecen cuando el menisco de lesiona de esta forma, en realidad es importante realizar pruebas pertinentes para poder diagnosticar la rotura del menisco, ya que el problema podría ser otro similar y es necesario establecer las diferencias exactas.

Es importante revisar la inflamación en la rodilla y tratar los síntomas que puedan aparecer de forma inmediata, ya que cuando se dobla la rodilla y el menisco está lesionado, los dolores suelen volverse insoportables. Por lo general, los movimientos se limitan debido al dolor o al tipo de gravedad que generó la lesión, por lo que es recomendable no mover la rodilla hasta saber qué ha ocurrido.

Síntomas de la rotura de menisco

Ya hemos establecido que los meniscos son estructuras sumamente importantes en nuestras rodillas, ya que a partir de ellas nuestro cuerpo humano puede soportar una gran carga de peso, partiendo del hecho de que nuestras rodillas soportan este peso. Debido a esto, se dice que son una de las más afectadas, sobretodo por las diversas enfermedades degenerativas.

Cuando el menisco se ve debilitado por alguna enfermedad o alguna degeneración, los mismos se vuelven frágiles, lo que acaba generando la facilidad inminente de una rotura. Es decir, cuando existe alguna debilidad en el menisco producida por una causa específica, cualquier mal movimiento o esfuerzo físico, generaría que el menisco se roture.

Partiendo de este hecho, y a pesar de que la incidencia de la rotura de menisco arroja que los jóvenes son quienes más lo sufren, cuando se trata de una causa degenerativa de estas estructuras, la edad del afectado influye de forma determinante con esta rotura, ya que por lo general ocurre en personas mayores que no necesariamente han sufrido algún golpe que genere la rotura, ni ningún movimiento específico.

En este tipo de personas, generalmente cuya edad es avanzada, la rotura de menisco puede volverse muy común con tan sólo realizar algunos movimientos leves, pero que para su cuerpo suponga un esfuerzo demasiado grande, y acabe atacando ciertas estructuras en su organismo, siendo la rodilla una de las partes más afectadas.

Ahora bien, como decíamos más arriba, la rotura de menisco es muy común en edades más jóvenes, siendo estos individuos quienes se llevan el número mayor de casos de rotura de menisco alrededor de todo el mundo. Por lo general, en la mayoría de las ocasiones esto ocurre cuando la rodilla se encuentra apoyada en cualquier superficie, y de repente se flexione de forma parcial.

La lesión puede formarse partiendo de diversos movimientos. Por el ejemplo, cuando la rodilla se lesiona y se estira hacia afuera, por lo general es el menisco más cercano a la otra rodilla el que se lesiona. Sin embargo, las lesiones más comunes son aquellas que se producen por algún desgarro común en la rodilla o por algún golpe directo.

Apenas surge el golpe, los síntomas aparecen, aunque esto puede variar según sea la causa real del mismo, o los movimientos que haya podido hacer el afectado, por lo que antes de hablar de los síntomas de la rotura del menisco, es necesario destacar el hecho de que esto puede variar según cada individuo. Además, es necesario establecer los síntomas específicos de la rotura de menisco ya que en algunos casos esto puede confundirse con otras patologías.

Los síntomas principales de la rotura de menisco, son los siguientes:

Dolor

A pesar de que esto no ocurre en todos los casos, el dolor es considerado el síntoma principal de la rotura de menisco, pudiendo variar en gravedad. Al comienzo se torna moderado, por lo que pocos individuos toman esto como un signo importante de que está ocurriendo algo en sus rodillas. Sin embargo, esto va aumentando conforme va pasando el tiempo y la rodilla va soportando más peso y movimientos bruscos en la rodilla, hasta que el dolor aumenta en gran medida.

Este dolor es capaz de ubicarse en diferentes sitios de la rodilla, generando un mismo dolor en toda esa zona. Y es que puede llegar a atacar a otras estructuras, como los ligamentos y las articulaciones. Si se palpan esas zonas, el dolor puede llegar a aumentar.

Bloqueo articular

A diferencia del dolor, este sí suele ser uno de los principales síntomas de la rotura de menisco, apareciendo en casi el 100% de los casos. Y es que es aquel síntoma que surge cuando algún fragmento del menisco ya roto se interpone entre lo que es el fémur y la tibia. Esto da como resultado que el individuo no pueda moverse como comúnmente lo hace; es decir, el movimiento es capaz de realizarse sin llegar a completarse. En ocasiones, cuando se intenta realizar el movimiento, el dolor viene acompañado de este bloqueo articular.

Derrame articular

El derrame articular es uno de los síntomas que aparecen cuando la rotura del menisco es demasiado grave. Sin embargo, es importante destacar el hecho de que esto no es del todo específico en este tipo de lesión, ya que también surge cuando surgen lesiones en los ligamentos, por lo que es necesario tomarlo en cuenta en otros casos. Por lo general, cuando el derrame articular surge, la rodilla se inflama y se vuelve imposible realizar algún movimiento.

Atrofia del complejo muscular del cuádriceps

Este es un síntoma que no es catalogado como principal de la rotura de menisco, ya que no aparece al momento de la lesión. Sin embargo, suele aparecer cuando la lesión principal no suele ser reparada y el tiempo ya ha ido pasando.

Disminución de la amplitud del arco de movimiento

Y por último, está la disminución de la amplitud del arco de movimiento, la cual surge tras una combinación de los síntomas anteriores. Es decir, llega un momento en la lesión en la cual el arco de movimiento se vuelve nulo, lo que impide la flexión de la rodilla.

Causas de la rotura de menisco

Las causas de la rotura de meniscos son muy difíciles de establecer a ciencia cierta, ya que cada una de ellas parte de una razón que compete a cada individuo. Sin embargo, hoy en día, tras la realización de diversos estudios y debates de información, se ha llegado a la conclusión de que las causas de estas lesiones se pueden dividir según dos categorías:

  • Lesiones de menisco de origen traumático

Estas son aquellas lesiones que atacan a los jóvenes, partiendo de hechos similares al estrés o a otras causas menos específicas, como las deportivas o las laborales. Es decir, cuando se sufre de un nivel de estrés demasiado elevado, o existen lesiones causadas en un ambiente laboral, por lo general las roturas de menisco suelen ser las primeras lesiones en aparecer.

  • Lesiones de menisco de origen degenerativo

Y aquellas lesiones de origen degenerativas son aquellas que surgen en personas de edad avanzada, partiendo de alguna enfermedad reumatológica crónica y degenerativa, que acaba generando lesiones en las rodillas, en donde la rotura de menisco suele ser de las principales.

¿Cómo se diagnostica la rotura de menisco?

Para poder establecer un diagnóstico certero, es necesario prestar atención a los síntomas anteriormente descritos y visitar a un médico de forma inmediata, aún cuando los síntomas sean leves. Si la rotura de menisco no se trata al momento debido, las complicaciones pueden ser graves.

Visitar a un médico en el momento inicial de los síntomas es lo ideal, y el mismo realizará un examen físico chequeando las rodillas y el resto del cuerpo para descartar otro tipo de lesiones internas que tengas que ver con ligamentos y tendones. Además de esto, para poder establecer un diagnostico completamente franco, se realizan pruebas de visión, en donde generalmente es la resonancia magnética la que muestra los tejidos blandos, ya que los rayos X no logran mostrarlos.

Una vez que los resultados ya estén en la mano del médico, el mismo deberá establecer el mejor método de tratamiento para la rotura de menisco, en donde la fisioterapia suele ser uno, y la cirugía, otro. Esto depende de la gravedad de la lesión y de acuerdo a la ubicación específica de la rotura.

Tratamiento de la rotura de menisco

Como decíamos, la mejor forma de tratar la rotura de menisco depende del tipo de lesión que se haya provocado, las zonas que haya afectado, el dolor que esté siendo causado y la edad del paciente. En los casos de las lesiones degenerativas que aparecen en las personas mayores, suele ser mucho más fácil de tolerar, ya que cuando se trata de lesiones agudas traumáticas, el menisco se valora para realizar una cirugía que ayude con el problema.

Esta cirugía, realizada frecuentemente por médicos especialistas en pacientes jóvenes, se realiza partiendo de la artroscopia, siendo este el mejor método de operación. Es decir, consiste en una cámara que se introduce a través de una incisura en la articulación, con el fin de observar el origen del problema y solucionarlo.

Por lo general, la recuperación de esta cirugía suele ser muy fácil y el mismo día de la operación se le da el alta al paciente. De presentarse alguna complicación, se deja bajo observación por veinticuatro horas y luego, de ser permitido, se envía hasta su casa.

Es importante, sin embargo, que el paciente mantenga reposo desde su hogar por al menos una semana y luego comenzar una rehabilitación con el fin de recuperar la fuerza muscular.

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