Síntomas de la queratitis

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Introducción

La queratitis es una enfermedad que afecta directamente al ojo, específicamente a la córnea. Esta consiste en la inflamación del tejido transparente que recubre al ojo y que tiene forma de cúpula, situada en la parte frontal de ojo. Este tejido cumple con recubrir la pupila y el iris del ojo como un manto de protección.

Cuando ocurre una queratitis, es porque una infección ha comenzado, ya que las causas principales de esta enfermedad ocular suelen ser el ataque de bacterias, virus, hongos o parásitos, siempre y cuando la queratitis sea infecciosa. Si por el contrario la queratitis es no infecciosa, el daño suele ser menor y puede ocurrir debido al uso de lentes de contacto por demasiado tiempo consecutivo y una mala higiene con los mismos, además de que en pocas ocasiones puede ocurrir también por algunas enfermedades no infecciosas. Más adelante hablaremos a fondo sobre las causas de la queratitis.

Es importante mantener siempre un cuidado en nuestros ojos, ya que esta enfermedad suele ser ruidosa, por lo que los síntomas aparecen casi de inmediato y deben ser analizados por un especialista. Apenas se note un enrojecimiento extraño en cualquiera de los dos ojos –o en ambos-, se debe visitar al médico, ya que con un tratamiento establecido a tiempo, se puede acabar con la causa del problema y se pueden evitar complicaciones que consiguen acabar en la pérdida de la visión del ojo afectado.

Es necesario que cualquier indicio de que algo anda mal con nuestros ojos sea observado por un especialista, ya que estamos hablando de los órganos que nos permiten observar todo a nuestro alrededor. Se debe consultar al médico en un tiempo correcto, con el fin de evitar que cualquier daño que esté causando los síntomas, sea atacado a tiempo. La ceguera es irreversible en la mayoría de los casos, pero puede ser prevenida si se visita al médico en el momento justo.

Causas de la queratitis

Como decíamos, si bien ya habíamos mencionado ciertas causas principales de la queratitis, estas no son las únicas y es importante identificarlas todas y cada una de ellas para que la información esté correcta, de este modo se puede diagnosticar rápidamente la enfermedad y tratarla a tiempo.

Las causas de la queratitis son las siguientes:

Lesiones

Existen lesiones que causan un daño, por más pequeño que sea, en la córnea, lo que acaba generando una entrada fácil para cualquier agente externo, lo que acabaría en una queratitis infecciosa. Además, también se puede crear una queratitis no infecciosa si cualquier objeto lastima la superficie de la córnea.

Lentes de contacto contaminados

Existen diversos agentes contaminantes, como bacterias, hongos y parásitos, que pueden vivir por largo tiempo en la parte superficial de cualquier lente de contacto, o bien, en el estuche en donde deben mantenerse protegidos mientras no se les usa. Esto acaba generando una queratitis infecciosa, ya que cuando estos lentes de contacto se sitúan en el ojo, la infección se hace latente casi al instante.

Virus

Existen ciertos virus que son capaces de causar queratitis, en donde los más comunes en estos casos son el virus del herpes, independientemente de que sea herpes simple o herpes zóster. Además, otro de los virus que afecta directamente nuestros ojos es la chlamydia.

Agua contaminada

Sabemos que debemos lavar nuestro rostro para mantenerlo libre de bacterias e impurezas es lo ideal y debemos hacerlo de forma diaria. Sin embargo, en ocasiones el agua se encuentra contaminada con ciertos químicos o bacterias que no podemos notar, y acaban dañando nuestras córneas. Además, existen estos agentes también en las piscinas, y tampoco pueden observarse a simple vista, por lo que sería difícil determinar la situación. Esto ocasiona una queratitis química, sobretodo en el caso de los agentes químicos existentes en las piscinas. Este tipo de infección suele desaparecer rápidamente, ya que su periodo de existencia no pasa más allá de algunas horas.

Por otra parte, no sólo el agua potable o el agua de las piscinas cuentan con agentes contaminantes, ya que los océanos, ríos y lagos también son capaces de contener bacterias, hongos y parásitos. Estos agentes ingresan a los ojos siempre que se mantengan abiertos en estas zonas y suelen causar la queratitis siempre y cuando exista una lesión con anterioridad, ya que si la córnea se encuentra sana, estos agentes no son capaces de irrumpir en el ojo.

Síntomas de la queratitis

La queratitis, como bien decíamos al comienzo, es una enfermedad que no pasa desapercibida ya que muestra síntomas de inmediato. Estos síntomas, por lo general, suelen ser los siguientes:

Enrojecimiento de los ojos

Independientemente del tipo de queratitis que sea (infecciosa o no infecciosa), los ojos indican que existe un problema cuando los mismos se enrojecen de forma repentina, incluso aunque tú no los toques.

Dolor de ojos

Luego del enrojecimiento, casi al mismo tiempo comienza un dolor que genera punzadas o suele ser persistente y gradual.

Exceso de secreción

Cualquier tipo de secreción que exista en los ojos afectados, sean lágrimas o cualquier otro, se vuelve excesivo cuando existe una queratitis de cualquier tipo.

Dificultad para abrir el párpado

Abrir el párpado se vuelve difícil cuando existe una queratitis debido al dolor que esta afección es capaz de causar, además de que la irritación se mantiene latente.

Visión borrosa

Bien sea porque se tocan los ojos o porque la queratitis lleva algunas horas activa, la visión se puede ir tornando borrosa por distintas causas. Este síntoma es muy común cuando la queratitis es infecciosa.

Disminución de la vista

Además de ver borroso, en algunos individuos la visión se vuelve más densa y menos clara por largos periodos de tiempo.

Fotofobia

En algunos casos, la sensibilidad a la luz, mejor conocida como fotofobia, es capaz de afectar a los afectados por queratitis.

Sensación de piedras en el ojo

Sentir que se tiene algo en el ojo es algo que se mantiene siempre en el ojo afectado, hasta que la infección logra detenerse. Esto ocurre debido a la lesión en la parte superficial de la córnea.

Factores de riesgo de la queratitis

Si bien en ocasiones es difícil prevenir en dónde se encuentran los agentes externos que producen la queratitis infecciosa, o saber si ya es mucho tiempo usando los mismos lentes de contacto (lo que produce queratitis no infecciosa), existen algunos factores de riesgo que los médicos han establecido como riesgosos ante esta afección, y son los siguientes:

Lentes de contacto

El hecho de utilizar lentes de contacto, los cuales ya hemos venido mencionando a lo largo del artículo, es un factor de riesgo latente en todo momento ya que en ellos se pueden alojar un sinfín de gérmenes que pueden producir la queratitis. Sin embargo, no todas las personas que cuenten con estos lentes estarán propensas a padecer de la afección, sino tan sólo aquellos individuos que no mantengan un cuidado con ellos. Es decir, el riesgo se produce cuando los lentes de contacto no se desinfectan de forma correcta, cuando se utilizan para nadar o si se utilizan más tiempo del recomendado por el médico especialista.

Por otro lado, estos lentes se vuelven un factor de riesgo aún más alto cuando son de uso prolongado, por lo que es más recomendable utilizar aquellos que se utilizan durante el día y se descansan en la noche.

Inmunidad reducida

Si bien la queratitis es una afección que ataca de forma directo a nuestros ojos, es bien sabido que mientras más fuerte tengas tu sistema inmunitario, menos serás propenso a padecer enfermedades ya que tu propio organismo se encarga de reducir las posibilidades y atacar el problema por sí solo. Si cuentas con un sistema inmunitario debilitado por alguna causa ajena a ti, incluyendo en esto el uso de algunos medicamentos, cuentas con un riesgo mayor a padecer esta enfermedad.

Clima cálido

Aunque no lo creas, el clima es capaz de afectar a tu salud, incluso a la salud de tus ojos, y es que cuando el clima se mantiene cálido, existen muchos materiales microscópicos en el ambiente que pueden entrar directamente en tu ojo y rayas el epitelio de la córnea. Si esto ocurre, cualquier sustancia química que se encuentre en el ambiente y provenga de las plantas, es capaz de causar la inflamación de la córnea, produciendo posteriormente la infección. Los agentes que se pueden encontrar en el ambiente son llamados material vegetal.

Corticosteroides

Si sufres alguna patología ocular y mantienes siempre el uso de algunas gotas para los ojos que contengan corticosteroides, el riesgo de padecer una queratitis aumenta, ya que la córnea se mantiene débil debido al medicamento utilizado de forma prolongada. Además, si ya existe una queratitis, esto puede empeorar la infección y se debe suspender su uso.

Lesiones oculares

Y por último, si existe algún daño en el ojo, específicamente en la córnea, las probabilidades de que ocurra una queratitis aumentan en gran medida. Esto ocurre debido a la debilidad que se produce en el tejido blando del ojo.

Complicaciones de la queratitis

Si la queratitis no se trata a tiempo, es posible que la misma traiga consigo complicaciones de las cuales habíamos hablado brevemente con anterioridad. Para ampliar un poco más las posibilidades, y establecer una lista de todas las complicaciones que pueden ocurrir, a continuación las exponemos:

  1. La córnea se inflama más de lo normal.
  2. Se crean una diversidad de infecciones crónicas en la córnea, afectando todo el ojo.
  3. Se crean úlceras en la córnea, lo que impide la visualización correcta.
  4. La visión puede disminuir en gran medida.
  5. Ceguera.

Es necesario que cualquier tipo de afección ocular sea tratada a tiempo para evitar la pérdida de la visión.

Diagnóstico de la queratitis

Una vez que sientas algunos de los síntomas anteriormente descritos, es necesario que visites al médico ya que cualquier cosa que ocurra en tus ojos debe ser analizado por un profesional. En lo absoluto debes automedicarte, ya que cualquier error que cometas puede costarte la visión de tu ojo.

Una vez visites al médico, el mismo deberá realizarte un examen físico y analizar tu historial médico para ir descartando algunas enfermedades hereditarias. Una vez haya hecho esto, deberá realizar algunas pruebas de la siguiente lista, según sea el caso más conveniente para él:

Examen ocular

El profesional deberá chequearte ambos ojos, incluso si abrirlos te resulta difícil o incómodo, ya que es necesario observar qué ha ocurrido en tu globo ocular y así confirmar la queratitis. Además, es necesario observar tu agudeza visual mediante otro método de prueba.

Examen con mini-linterna

Esta prueba se realiza para observar la reacción que tendrán tus ojos ante la luz de la linterna de pequeño tamaño, además de que gracias a esto se puede observar el tamaño de tu pupila y otros factores. Esta prueba también ayuda a observar cuáles son las irregularidades en la córnea y las úlceras, si las mismas existen.

Examen con lámpara de hendidura

La lámpara de hendidura es un artefacto que suelen utilizar los médicos para observar cómo actúa el ojo ante una luz más fuerte y brillante. La idea es mantener iluminadas la córnea, el iris, el cristalino y el espacio que existe entre e iris y la córnea. A través de esto se pueden observar estas estructuras con mejor perfección y en gran tamaño, para así poder establecer la extensión de la queratitis y su efecto.

Análisis de laboratorio

Y en algunos casos, siempre que el médico establezca esto necesario, se pueden tomar una muestra de las lágrimas del paciente o algunas de las células que se encuentran en la córnea con el fin de estudiarlas en el laboratorio. Esto se realiza con el fin de buscar la causa de la queratitis y poder establecer un tratamiento certero para la enfermedad.

Tratamiento de la queratitis

Para poder hablar de los tratamientos que se establecen para curar la queratitis, es necesario hacerlo de forma divisoria, ya que no todos los tipos de queratitis se tratan de igual forma.

A continuación les hablamos de los posibles tratamientos de la queratitis según los tipos existentes:

Queratitis no infecciosa

Según sea la causa de la queratitis, es como se debe establecer el tratamiento de la afección. En casos simples, la queratitis no requiere de un tratamiento exclusivo, ya que la misma puede irse tan pronto como llega, siempre que surja tras una lesión leve que el mismo individuo se ejerce. Si los síntomas son duraderos, existen algunos medicamentos que el especialista puede enviarte en forma de ungüento y mejorar rápidamente la lesión.

Queratitis infecciosa

En este caso también suele variar según sea la causa, por lo que es necesario hacer un examen de laboratorio para determinar qué tipo de agente externo ha causado la infección y combatirlo según sea el caso, siempre que sea recetado por un especialista.

Si la queratitis es causada por una bacteria, en ciertos casos tan sólo se requieren de algunos antibióticos en gotas para tratar de forma eficaz la infección. Si es bacteriana y está muy fuerte, los antibióticos son establecidos de forma oral.

Si la queratitis es causada por hongos, existen gotas oculares antifúngicas que ayudan junto a otros medicamentos orales, a eliminar por completo la infección.

Si por el contrario la queratitis es causada por un virus, existen algunas gotas oculares antivirales y medicamentos orales que ayudan de maravilla a que queratitis desaparezca. Sin embargo, en algunos casos esto no elimina completamente la infección, por lo que puede volver a aparecer.

Si la queratitis es causada por parásitos, se vuelve una infección más difícil de tratar. Se recomiendan algunos antibióticos en gotas, a pesar de que algunos de ellos se vuelven resistentes al parásito. Es necesario establecer el medicamento correcto y empezar el tratamiento rápidamente.

Otro método

Sea cual sea el tipo de queratitis que tengas, en donde en la mayoría de las ocasiones es infecciosa, no funciona nada de lo anterior y la afección continúa, se recomienda como última opción un transplante de córnea con el fin de evitar la ceguera.

Recomendaciones

Existen algunas recomendaciones preventivas que puedes llevar a cabo si utilizas lentes de contacto, ya que este suele ser el principal factor de riesgo de la enfermedad. Es necesario que lleves a cabo una serie de cuidados específicos para que mantengas tus lentes de contacto desinfectados y limpios en todo momento, con el fin de evitar una queratitis.

Las recomendaciones son las siguientes:

  1. Trata de utilizar lentes de contacto cuyo uso sea de diario, de modo que tengas que quitártelos durante la noche.
  2. Antes y después de manipular los lentes, es necesario que desinfectes tus manos. Esto deberás hacerlo lavándote de forma minuciosa tanto tus manos, como tus antebrazos, con agua caliente y un jabón antibacterial, de preferencia.
  3. Sigue al pie de la letra todas las instrucciones que te ha otorgado el médico para mantener tus lentes de contacto siempre limpios y protegidos.
  4. Mantén siempre presente el tipo de lente que utilizas y compra los productos de cuidado que sean específicos para ellos.
  5. Mientras están limpiándolos, frótalos de forma suave y evita manipularlos de forma brusca, de modo que no los rayes y los mantengas siempre limpios.
  6. Según sea el tiempo establecido, reemplaza los lentes de contacto sin pasarte de este tiempo. Y reemplaza el estuche de cuidados cada cierto tiempo, siempre y cuando no exceda los seis meses.
  7. No utilices lentes de contacto si vas a nadar, independientemente de en dónde vayas a hacerlo. Recuerda que los agentes contaminantes se encuentran tanto en piscinas, como en el mar.
  8. Y por último, descarta la solución estéril que viene en el estuche de los lentes de contacto siempre que los utilices, sin rellenar lo que sobraba.
  9. No toques tus ojos con los dedos, ni siquiera cuando no tengas los lentes de contacto puestos. Recuerda que las bacterias se alojan en nuestros dedos y son invisible ante nuestros ojos.

Si sigues estos consejos, reducirás de sobremanera el riesgo de sufrir queratitis. No olvides que lo que está en riesgo es tu visión, y no hay nada que debamos que cuidar más que esto.

No lo olvides, la ceguera no es reversible, pero la queratitis sí.

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