Síntomas de la pericarditis

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Introducción

El pericardio es la membrana más delgada que recubre el corazón, protegiéndolo. Cuando esta membrana comienza a inflamarse y a irritarse, se produce lo que se conoce como la pericarditis. Cuando esta condición ocurre, la misma requiere de tratamiento inmediato, con el fin de que los síntomas se reduzcan en gran medida, y es que cuando este problema comienza, lo hace seguido de ciertos síntomas, en donde el principal tiende a ser el dolor agudo en la zona del pecho. Cuando este dolor ocurre, se refiere a que las capas irritadas e inflamadas del pericardio están frotándose entre sí, causando la molestia inicial.

La pericarditis se caracteriza por ser una enfermedad que surge de forma brusca y repentina, y en donde en la mayoría de los casos se trata de un problema agudo, lo que quiere decir que no dura demasiado tiempo. Sin embargo, es necesario prestar atención médica, ya que puede tratarse de una complicación y debe tratarse rápidamente.

No obstante, la mayoría de los casos de pericarditis tienden a ser leves y la enfermedad desaparece en poco tiempo, incluso sin tratamiento. Pese a ello, existen circunstancias que pueden empeorar el problema, en donde se requiere un tratamiento con fármacos o, en su defecto, con cirugía. Lo ideal es diagnosticar la enfermedad rápidamente y de forma temprana, ya que de este modo se pueden prevenir complicaciones a la larga.

Tipos de pericarditis

Como ya hemos mencionado de forma breve, existen dos tipos de pericarditis, en donde si bien la más leve tiende a ser la más común, esto no quiere decir que los casos más graves sean contados. Además, un caso leve puede pasar a ser crónico, por lo que el tratamiento es necesario en un 87% de las ocasiones.

Los dos tipos de pericarditis existentes, son los siguientes:

  • Pericarditis aguda

La pericarditis aguda es aquella que se considera más leve que la crónica, por el sólo hecho de durar menos tiempo, y es que en este caso la enfermedad no sobrepasa las seis semanas. Sin embargo, esto no quiere decir que no presente síntomas, ya que dentro de este proceso ocurren signos en donde el dolor agudo tiende a ser el principal. Por otro lado, surge también la acumulación de líquidos y productos de la sangre, en la membrana que se encuentra pegada al corazón y en contacto con los pulmones. En muchas ocasiones este tipo de dolor suele ser confundido con un ataque al corazón, ya que el mismo tiende a ser agudo y se extiende hacia el brazo izquierdo.

  • Pericarditis crónica

Ahora bien, se encuentra la que se conoce como la pericarditis crónica, la cual es aquella cuyo tiempo sobrepasa las seis semanas y se caracteriza por contar con un cúmulo de líquido o engrosamiento en todo el pericardio, lo que acaba causando serias complicaciones, como insuficiencia ventricular derecha o edemas.

Este tipo de pericarditis debe ser tratado rápidamente, ya que dichas consecuencias pueden acabar en un déficit en la calidad de vida del afectado.

Síntomas de la pericarditis

Los síntomas de la pericarditis son capaces de variar dependiendo del tipo de enfermedad que se esté llevando a cabo, la edad del afectado y su estado de salud en general. Por ejemplo, en el caso de la pericarditis aguda, el síntoma inicial tiende a ser el dolor punzante en la zona del pecho, especialmente en la zona izquierda del mismo. Sin embargo, para entender de forma más precisa todos los síntomas que son capaces de mostrarse en cualquier etapa de la pericarditis, a continuación les presentamos los principales síntomas de la misma:

Dolor en el pecho

La intensidad de este dolor puede variar, en donde puede ser leve o intenso, con o sin presión, desplazable o no, De forma general, el dolor puede ser intensificado cuando se realizan algunas acciones, como toser, acostarse, inhalar de forma profunda, realizar ejercicio físico o cualquier actividad física que requiera de un mínimo esfuerzo. Además, se observa una disminución en el dolor cuando se está sentado o acostado.

Dificultad para respirar

Este es un síntoma que puede aparecer en ocasiones específicas, especialmente en aquellas situaciones en donde el afectado tiende a reclinarse, hacer ejercicio o actividad física con regularidad. Puede aparecer de forma repentina o progresiva, dependiendo del estado de salud en general del paciente.

Palpitaciones cardíacas

Las palpitaciones cardíacas son capaces de aparecer en cualquier momento, cuya intensidad y duración puede variar según sean algunos factores. Esto se asemeja a lo que se denomina como arritmia y puede ir aumentando de forma progresiva según sea el caso.

Fiebre

La fiebre que surge cuando el pericardio se encuentra inflamado e irritado se caracteriza por ser baja pero frecuente, por lo que tiende a ceder rápidamente pero vuelve a aparecer durante algunos días. En casos como la pericarditis crónica, la fiebre puede sobrepasar los 38º y durar algunos días.

Debilidad y fatiga

De forma general, el cuerpo del afectado se observa envuelto en debilidad y fatiga, en donde en ocasiones esto se ve acompañado de algunas náuseas, dependiendo del estado de salud del paciente. Estas sensaciones pueden variar en intensidad y pueden aparecer de forma repentina.

Tos

La tos es un síntoma que no aparece en todas las ocasiones y es más propio de la pericarditis crónica, ya que en este caso los pulmones se ven atacados por la membrana inflamada y fomentan los problemas pulmonares. La tos se caracteriza por ser seca y superficial, pero frecuente.

Hinchazón abdominal

Por último, muchos afectados con pericarditis son capaces de desarrollar inflamación en la zona del abdomen y de los pies. Sin embargo, este no tiende a ser un síntoma muy común, por lo que sólo ataca a algunos pacientes.

Al tratarse de un problema a nivel cardíaco, es necesario tener presentes los síntomas y mantener especial atención sobre los mismos, ya que ante cualquier combinación de ellos, es necesario recurrir al especialista.

Causas de la pericarditis

A pesar de tratarse de un problema del corazón, las causas de la pericarditis son difíciles de encontrar en la mayoría de las ocasiones, por lo que se habla de una enfermedad a la cual aún no se le ha conseguido un método preventivo. De forma común, el saco pericárdico es aquel que cuenta con dos capas que rodean de forma protectora al corazón, conteniendo siempre pequeñas cantidades de líquido lubricante que ayudan en el proceso de fricción. Sin embargo, cuando la membrana se inflama, el saco también lo hace y el dolor se forma cuando este saco comienza a tener fricción.

A pesar de que hemos mencionado que la enfermedad no cuenta con una cura en especial, tras diversos estudios realizados, se ha llegado a la conclusión de que la pericarditis es capaz de surgir tras haber ocurrido un ataque al corazón, ya que se forma la irritación en donde ocurrió el daño. Esto también puede ocurrir tras una cirugía cardíaca, en donde en ambas circunstancias puede ocurrir de forma tardía (dos o tres semanas después de cualquier acción), por lo que en estas ocasiones se denomina la pericarditis como el síndrome de Dressler.

Por otro lado, existen algunas otras causas que pueden fomentar el desarrollo de la pericarditis, como los trastornos inflamatorios sistémicos, el consumo de algunos medicamentos con demasiada frecuencia y traumatismos.

Diagnóstico de la pericarditis

Una vez que hayas tenido malestares a nivel del corazón, o hayas presentado especialmente uno o más síntomas de los que hemos mencionado con anterioridad, es importante que visites inmediatamente al especialista, en este caso el cardiólogo, quien se encargará de estudiar tu caso. En primer lugar, el especialista deberá comenzar por leer y estudiar tu historial médico, de modo que podrá entender si existen factores que puedan estar desencadenando los síntomas. Luego de analizar esto, procederá a estudiar tus síntomas y a mantenerlos siempre presentes.

El médico deberá proceder a realizar un chequeo físico exploratorio, de modo que pueda observar cómo se encuentra a simple vista tu cuerpo, tu respiración y tu corazón, escuchando sus sonidos gracias a un estetoscopio. Si existe una pericarditis, el especialista lo sabrá gracias al sonido característico que la enfermedad es capaz de producir cuando las capas pericárdicas se rozan entre sí. Si se escucha este sonido, el médico deberá proceder a realizar otras pruebas que ayuden a determinar si está ocurriendo otra situación, como un ataque al corazón o el cúmulo de líquido que hayan podido fomentar la inflamación del pericardio.

Lo primero a tomar en cuenta es la realización de una prueba de sangre, con el fin de determinar si existe algún tipo de infección que pueda estar causando los síntomas, y observar cómo se encuentran los valores en general. Además de esto, deben realizarse uno o más de los siguientes estudios cardíacos:

  1. Electrocardiograma (ECG). Este tiende a ser uno de los principales estudios a llevar a cabo cuando se escuchan anomalías en el corazón, el cual consiste en la colocación de parches con cables en la piel, de modo que se puedan medir los impulsos producidos por el corazón. Esto puede observarse en pantalla o a través de papel, de modo que quedan registrados los impulsos del corazón a través de ondas.
  2. Radiografía de tórax. La radiografía de tórax se busca observar a simple vista el tamaño del corazón, además de que se busca establecer si su forma es la correcta. A través de esta prueba también se puede observar el estado de los vasos sanguíneos.
  3. Ecocardiograma. Esta prueba es aquella que se realiza con el fin de observar a detalles el estado del corazón, gracias a las ondas sonoras de alta frecuencia que son capaces de producir imágenes del músculo y de toda su estructura, en donde el especialista puede medir el tamaño de cada zona del corazón y notar si existe acumulación en la zona del pericardio. Se pueden realizar impresiones de ciertas zonas si se requiere.
  4. Tomografía computarizada (TC). Esta prueba es aquella que se realiza a través de rayos X y es capaz de producir imágenes aún más detalladas que aquellas que se observan en el ecocardiograma. En sí, este estudio se realiza cuando se busca descartar otros problemas que hayan podido causar algunos síntomas, como el dolor, por lo que se descartan problemas más específicos como un coágulo sanguíneo o un desgarro en la aorta.
  5. Resonancia magnética. Esta prueba tiende a realizarse gracias a un campo magnético y ondas de radio que producen imágenes específicas y detalladas del corazón, lo que ayuda a conservar cambios en el pericardio con más detalles.

Estas pruebas pueden realizarse en conjunto, por separado o una tras de otra según sea necesario, por lo que en ocasiones no hacen falta más de dos conjunto a los exámenes de sangre.

Tratamiento para la pericarditis

De forma general, una vez que se haya diagnosticado la pericarditis, el especialista debe realizar un tratamiento basado en medicamentos que ayuden a reducir los síntomas y a eliminar el problema de raíz, previniendo complicaciones como las que veremos más adelante.

Principalmente, se establecen medicamentos que ayuden a reducir la inflamación en la zona del pericardio, como analgésicos sin receta médico que ayuden a reducir la inflamación y ataquen el dolor agudo. Por otro lado, de ser necesario, se debe recetar colquicina, siendo este un medicamento que reduce la inflamación del cuerpo en general, reduciendo además los síntomas y su duración. Este medicamento también es capaz de reducir la reaparición de la pericarditis.

Si por alguna razón el cuerpo no reacciona ante la ingesta de analgésicos, el especialista puede optar por recetar corticoesteroides, en donde la prednisona tiende a destacar. Y si se descubre alguna infección bacteriana que pueda estar fomentando la inflamación del pericardio, se recetan antibióticos específicos.

Complicaciones de la pericarditis

Si por el contrario, la enfermedad no se trata, surgen complicaciones que son capaces de poner tu vida en riesgo o de fomentar síntomas más molestos. Dentro de las principales complicaciones que se pueden observar tras no tratar la pericarditis, se encuentran las siguientes:

  1. Pericarditis constrictiva. Esta tiende a ser un tipo de complicación poco frecuente, pero surge si la pericarditis es crónica y la misma no se trata. Los síntomas que surgen tras esta complicación tienden a ser engrosamiento y cicatrización. Esto se debe a que el pericardio pierde elasticidad y se observa rígido alrededor del corazón.
  2. Taponamiento cardíaco. Por otro lado, se encuentra lo que se conoce como taponamiento cardíaco, siendo esta una acumulación excesiva de líquido en la zona del pericardio. Esta complicación es peligrosa, ya que el exceso de líquido en el corazón produce presión en el corazón, lo que impide que la cantidad de sangre en fluir hacia y del corazón, sea suficiente.

Si estas complicaciones no se tratan, en especial la segunda, pueden ser mortales par el afectado.

Fuente| Wikipedia

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