Síntomas de la pancreatitis

By |

Introducción

El páncreas es uno de los órganos más importantes de nuestro organismo, sobretodo por todas las funciones que cumple el mismo. Este órgano se encuentra ubicado en una zona específica del abdomen, a la altura de lo que es el estómago, justamente detrás de una membrana que cubre la cavidad abdominal en su zona interna, denominada peritoneo. Cuando hablamos de una gran cantidad de funciones, hablamos de un nivel de relevancia importante, por lo que cuando este órgano fundamental se ve inflamado o atacado por cualquier tipo de situación que lo coloque en peligro, las consecuencias pueden ser mortales.

Dentro de todas las funciones que cumple el páncreas, existen dos en general que son fundamentales: las funciones digestivas y las funciones hormonales. Dentro de las funciones digestivas que lleva a cabo el páncreas, se encuentra la producción constante de sustancias química, o enzimas, que sirven para digerir cierta lista de alimentos (sus nutrientes, específicamente) que siempre se encuentran a nuestra disposición.

Por otro lado, dentro de las funciones hormonales que lleva a cabo el páncreas, se encuentra la regulación del nivel de azúcar en nuestra sangre, siendo esta una de las funciones más importantes de todas. Esto se logra partiendo de un equilibrio preciso, existente entre la producción de insulina que ayuda a reducir los niveles de azúcar en la sangre, y la producción de glucagón, siendo esto lo que ayuda a aumentar estos niveles. Mientras exista un equilibrio correcto entre ambos elementos, el páncreas funcionará de maravilla.

Cuando hablamos de problemas en el páncreas, el principal tiende a ser una inflamación del órgano, cuya condición recibe el nombre de pancreatitis. En sí, el páncreas se cataloga como una glándula cuya forma es plana y alargada, lo que genera que la zona en la cual se encuentra ubicada, sea la correcta. Cuando esta glándula se inflama y surge la enfermedad antes mencionada, la misma deja de realizar sus funciones de la forma correcta, por lo que la digestión y la producción de hormonas se ven afectados.

Este problema puede aparecer de forma aguda o crónica, dependiendo de sus síntomas y del tiempo de duración. Cuando hablamos de casos leves de pancreatitis, hablamos de un problema que es capaz de desaparecer rápidamente sin necesidad de un tratamiento; sin embargo, cuando hablamos de casos graves, hablamos de un problema que puede costar la vida del paciente.

Dentro de los tipos de pancreatitis que existen, se encuentran los siguientes, antes mencionados:

  1. Pancreatitis aguda. Este es el tipo de inflamación de páncreas que se caracteriza por aparecer de forma brusca y rápida, aumentando la intensidad de la misma con los días. De forma común, este tipo de enfermedad surge tras consumir alimentos dañinos o tras ingerir demasiada cantidad de alcohol. Puede desaparecer en poco tiempo y sin necesidad de un tratamiento.
  2. Pancreatitis crónica. Por otro lado, este tipo de pancreatitis es aquella que se caracteriza por durar más tiempo que la aguda y por repetirse durante periodos de intermitencia. Por lo general, la inflamación tiende a repetirse con el tiempo, causando un daño permanente conforme va pasando el tiempo.

La pancreatitis se vuelve persistentemente crónica cuando la misma consigue extenderse hacia el peritoneo, lo que puede causar una alta infección y traer complicaciones graves al organismo. Cuando esto ocurre, la enfermedad pasa a considerarse potencialmente grave y mortal, por lo que es necesario tratarla rápidamente.

Síntomas de la pancreatitis

Afortunadamente, la pancreatitis es una enfermedad que genera una serie de síntomas específicos que ayudan a establecer un diagnóstico tras estudiarlos. No obstante, los mismos pueden variar según sea el tipo de pancreatitis que se esté desarrollando y el estado de salud general del afectado.

Dentro de los principales síntomas de la pancreatitis, se encuentran los siguientes:

Dolor en la zona abdominal superior

Este tiende a ser uno de los principales síntomas de la enfermedad, especialmente porque una vez que haya comenzado la inflamación del órgano, esta se ve reflejada en un dolor en la zona superior del abdomen. Por otro lado, este dolor tiende a sufrir de ciertas variaciones, ya que el mismo puede extenderse hacia la zona superior de la espalda, simulando el mismo dolor, sólo que en la zona posterior a la principal. Además, este dolor suele ser agudo y empeora luego de comer.

Fiebre

La fiebre es otro de los síntomas principales de la pancreatitis, sobretodo por la infección. Recordemos que la fiebre es la mejor forma que tiene el cuerpo para avisarnos de que está luchando contra algún agente o enfermedad que se esté desarrollando en su interior. Es necesario prestar atención a este síntoma y calcular el tiempo que dure el mismo.

Taquicardia

La taquicardia es un síntoma que ocurre en una gran mayoría de los afectados con pancreatitis, aunque no en todos suele ocurrir de la misma forma. De manera general, el síntoma tiende a repetirse durante todo el día, por periodos de tiempo y con cierto grado de intensidad que puede variar dependiendo de cada organismo.

Náuseas y vómitos

Estos síntomas tienden a ser menos bruscos y más leves, aunque tienen tendencia a empeorar en casos de pancreatitis crónica. Puede ocurrir después de comer y más de dos veces al día.

Dolor con palpitación

Este tipo de dolor es aquel que aparece cuando el abdomen se toca o se roza con algo, sobretodo la zona superior del mismo. En sí, el dolor tiende a ser descrito con palpitaciones que aumentan la intensidad del dolor en sí.

Síntomas de la pancreatitis crónica

Los síntomas anteriores son capaces de aparecer tanto en la pancreatitis aguda, como en la pancreatitis crónica. Sin embargo, en esta última pueden aparecer algunos otros síntomas como la pérdida de peso involuntaria y heces con variaciones en el olor y en la textura (pueden resultar aceitosas).

Dentro de todos estos síntomas, es importante tener en cuenta tanto la fiebre, como el dolor abdominal persistente, ya que ambos son capaces de demostrar que algo malo está ocurriendo en el organismo. Si mantienes días con dolor abdominal, no dudes en visitar al médico de emergencias, sobretodo si el dolor se vuelve tan intenso que se te hace imposible levantarte o cambiar de posición porque duele.

Causas de la pancreatitis

Ahora bien, es importante entender las razones por las cuales la pancreatitis puede desarrollarse, con el fin de evitar todas aquellas que se encuentren en nuestras manos. En sí, esta enfermedad suele ocurrir siempre que las enzimas digestivas comienzan a activarse justamente cuando se encuentra en el páncreas, lo que da como resultado que las células del órgano se irriten y el mismo comience a inflamarse. Así como de fácil y rápido puede comenzar la enfermedad, la misma también puede desaparecer, siempre y cuando aparezca de forma aguda.

Sin embargo, cuando hablamos de una serie de repeticiones en las cuales el páncreas se inflama y se desinflama de forma consecutiva, hablamos de un problema crónico que puede causar un gran daño en la glándula. Dentro del posible daño que puede ocurrir, se encuentra el desarrollo de un tejido cicatricial que provoca que el órgano pierda una o más de sus funciones específicas. Cuando esto ocurre, el páncreas se ve debilitado, lo que entonces puede traer como consecuencia principal una serie de problemas digestivos y una posible diabetes.

Para entender mejor lo que puede causar este problema, a continuación les dejamos las principales causas de la pancreatitis: ingerir alcohol en exceso; tener cálculos biliares y no tratarlos; haber sufrido de alguna cirugía abdominal; tomar algunos medicamentos en exceso; fumar cigarrillos, tabacos o pipa de forma constante y excesiva; sufrir de fibrosis quística; contar con factores hereditarios de pancreatitis, y si bien esta enfermedad no se considera como hereditaria, ciertos estudios han demostrado que quienes cuentan con padres con la misma, tienen más riesgo de padecerla; sufrir de hipercalcemia, una afección que consiste en tener el calcio demasiado elevado en la sangre; contar con los valores altos de triglicéridos en la sangre; padecer de ciertas infecciones y no tratarlas de forma correcta; tener alguna lesión a nivel del abdomen o sufrir de cáncer en el páncreas.

Si bien la lista de las posibles causas es larga, esto no quiere decir que sea sencillo de encontrar, ya que en muchas ocasiones la causa original de la pancreatitis, según sea el caso, es difícil de encontrar.

Diagnóstico de la pancreatitis

Una vez que se tengan en cuenta los síntomas que hemos mencionado antes, es necesario consultar con un médico, con el fin de que el mismo sepa qué tratamiento debe llevar a cabo para reducir los síntomas y la inflamación. Una vez que el afectado consulte con el médico, el mismo deberá establecer un análisis de los síntomas y estudiar el historial clínico del paciente, para luego proceder a realizar algunas pruebas obligatorias que le ayudarán a diagnosticar la enfermedad que esté produciendo las molestias.

Dentro de los principales procedimientos para diagnosticar la pancreatitis, se encuentran los siguientes:

  1. Análisis de sangre. Los análisis de sangre deben llevarse a cabo de forma obligatoria con el fin de saber cómo se encuentran los valores en la sangre, incluyendo los niveles de las enzimas pancreáticas.
  2. Análisis de heces. Esta prueba debe llevarse a cabo con el fin de entender el nivel de grasa que se encuentra en las heces y así sacar ciertas conclusiones sobre cómo está funcionando tu sistema digestivo.
  3. Tomografía computarizada (TC). Este procedimiento es una prueba por imágenes que en estos casos se lleva a cabo con el fin de detectar cualquier tipo de causa para los síntomas, como los cálculos biliares. Además, se lleva a cabo para observar cómo se encuentra el páncreas y en qué nivel se encuentra inflamado.
  4. Ecografía abdominal. Esta es otra prueba que ayuda a observar el estado del páncreas y la existencia de cálculos biliares.
  5. Ecografía endoscópica. Por lo general, este procedimiento se realiza con el fin de encontrar el nivel de inflamación en el cual se encuentre el páncreas y detectar si existe algún conducto pancreático bloqueado por alguna razón.
  6. Resonancia magnética (RM). La resonancia magnética es una prueba con imágenes en donde se puede observar todo con más detalles y más amplitud, por lo que se puede observar el páncreas, sus conductos y la vesícula, buscando anomalías en general.

No siempre se realizan todas las pruebas, y no siempre hace falta tan sólo una, por lo que esto lo decidirá tu especialista basándose en tus síntomas y características. Sin embargo, con las pruebas de sangre y de heces, con una o dos de las demás pruebas, en la mayoría de las ocasiones tiende a ser suficiente.

Tratamiento y recomendaciones para la pancreatitis

Una vez que se haya logrado el diagnóstico y el mismo sea una pancreatitis, es importante que se establezca un tratamiento adecuado con el fin de evitar complicaciones severas, como el cáncer de páncreas o la muerte. Preferiblemente, el tratamiento debe llevarse a cabo en un hospital bajo los cuidados de los especialistas, comenzando por un ayuno específico y estricto que deberá ser supervisado por los especialistas. Esto debe llevarse a cabo con el fin de dar un respiro al páncreas, para comenzar la recuperación y detener sus funciones durante algunos días.

Una vez se haya desinflamado el órgano, se puede comenzar a ingerir líquidos transparentes y alimentos que sean estrictamente blandos. Con el pasar de los días, se puede comenzar a comer de forma normal, sin consumir alimentos difíciles de digerir de forma tan brusca. Por otro lado, el médico puede establecer algunos medicamentos para el dolor, sobretodo cuando este suele ser tan intenso y frecuente. Por último, se deben administrar líquidos a través de una vía endovenosa durante todo este proceso, con el fin de reparar el páncreas más rápidamente.

Ahora bien, es necesario tener en cuenta que una vez que dejes el hospital y egreses a tu hogar, deberás llevar a cabo una rutina diaria en donde debes realizar lo siguientes:

  1. Evita a toda costa el alcohol. Es necesario que tomes este punto como importante, sobretodo si no quieres una recaída o un daño irreparable en tu páncreas. No puedes ingerir ni una sola copa a la semana.
  2. Evita el cigarro. Si no eres un fumador activo, debes evitar inhalar el humo del cigarro, la pipa, el tabaco o cualquier otra sustancia similar.
  3. Consume alimentos bajos en grasa. No se trata de llevar a cabo una dieta específica y estricta, tan sólo se trata de que dejes de consumir grasa como de costumbre, limitando su consumo. No dejes de consumir frutas, verduras y vegetales, ya que los mismos te ayudarán a aportar todos los nutrientes necesarios para tu organismo. Del mismo modo, consume proteínas magras y cereales integrales.
  4. Ingiere muchos líquidos. Debes evitar la deshidratación, por lo que ingerir agua será tu mejor aliado para ello. Mantén siempre contigo una botella con agua potable y no la olvides.

Si llevas a cabo estas recomendaciones, te será sencillo adaptarte a la situación y podrás evitar recaídas y complicaciones.

Fuente| Wikipedia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.