Síntomas de la ovulación

By |

Introducción

A pesar de que siempre se escucha hablar sobre la menstruación, existe otro proceso incluso igual de importante que este, y que también ocurre una vez por mes: la ovulación. Es bien sabido que muchas mujeres necesitan controlar su fecha menstrual con el fin de saber si tienen retrasos (lo que es sinónimo de posibilidades de un embarazo), pero también se debe mantener un control estricto sobre lo que es el periodo de ovulación ya que a través de estos días del mes, es cuando más son altas tus posibilidades de fecundación, por lo que si estás en busca, o no, de un bebé, tienes que estar al corriente sobre este tema.

En sí, las mujeres que saben lo que es su periodo de ovulación, comienzan a tener un ojo en sus síntomas, o en los que ellas conocen, o bien, en su calendario (aunque este no sea del todo confiable), ya que muchas de estas buscan saber cuándo son sus días fértiles y así tener –o evitar-  relaciones sexuales sin protección. Lo que ocurre es que existen algunos síntomas que nos indican cuándo estamos preparadas para la fecundación embrionaria, en donde lamentablemente estos no tienden a ser demasiado obvios.

En los animales suele ser sencillo de saber ya que los mismos se ponen en celo, comienzan a inflamarse en sus genitales y otros síntomas que probablemente ya conozcas. Sin embargo, en el caso de los humanos no suele ser demasiado obvio como eso, por lo que en este artículo hemos de hablar sobre los síntomas e la ovulación, con el fin de que cada mujer que llegue hasta aquí, sepa diferenciar cada día de su mes.

Los síntomas que ocurren suelen ser fisiológicos, por lo que si prestas atención a tu cuerpo y a los cambios que de forma mensual te comienza a mostrar, sabrás cuándo es momento de programar una cita sexual o en su defecto, de protegerte de todas las maneras posibles, y es que si bien la mayoría de las mujeres buscan saber cuáles son sus días fértiles para conocer cuándo pueden buscar un bebé, muchas otras tienden a saberlo para todo lo contrario. Es importante recalcar, además, que los síntomas son capaces de variar en cada mujer, por lo que no siempre tienden a ocurrir todos, pero sí la mayoría de los principales.

En sí, y para explicarlo de otro modo, la ovulación es un proceso en el cual el óvulo se desprende de un folículo y sale del ovario, estando preparado para ser fecundado en cualquier momento. Cuando el proceso no se culmina porque no existe ningún espermatozoide a la vista, es entonces cuando finaliza este periodo y comienza la premenstruación, la cual muestra otros síntomas distintos y luego el comienza la menstruación, específicamente. El proceso del óvulo es que luego de desprenderse, el mismo va viajando a través de las trompas de Falopio, hasta llegar al útero. Si durante este viaje no ocurre la fecundación, entonces estos óvulos salen expulsados a través de la vagina.

¿Cuándo comienza la ovulación?

De forma común, el ciclo menstrual abarca veintiocho días, de modo que dentro de estos se ubica cierto número en el cual debe comenzar la ovulación, en donde comúnmente hablamos del día catorce. Sin embargo, este número es capaz de variar, tanto en mujeres, como en la misma mujer, dependiendo de diversos factores. Una vez que el organismo finaliza su ciclo menstrual de cinco días, aproximadamente, el cuerpo comienza a pasar por una serie de cambios hormonales que dura hasta que comienza la ovulación, e incluso hasta que este periodo finaliza y da paso a la menstruación. Partiendo de estos cambios hormonales, es que suceden los síntomas de ovulación.

Dentro de todas las hormonas importantes que se necesitan para la ovulación, el estrógeno es la más importante de todas. Lo que ocurre es que durante tu ciclo menstrual de cinco días, el estrógeno comienza a disminuir en gran medida, aumentando una vez que haya pasado el ciclo del periodo. Cuando esto va ocurriendo, durante la primera parte del ciclo menstrual, aumenta también la liberación de la hormona luteinizante, la cual cumple con la función de informar a los ovarios del hecho de que ya es momento de comenzar a liberar óvulos. Cuando los síntomas de la ovulación comienzan, esto es un claro sinónimo de que los niveles de estrógeno se encuentran elevados.

Ahora bien, esto no quiere decir que una vez que finalice tu periodo ya estás en un periodo de fertilidad máxima, ya que es necesario que saques bien las cuentas y prestes atención a tus síntomas. Antes de ovular, cinco días antes de esto, específicamente, ya estás completamente fértil por lo que fecundar se vuelve sencillo. Siendo un poco más específicos, dos días antes de ovular, tus posibilidades de concebir se vuelven muy altas, sobrepasando el 89% de las posibilidades siempre y cuando la pareja sea fértil y sana.

Síntomas de la ovulación

Como ya hemos mencionado, así como la menstruación muestra una serie de cambios en el organismo, el ciclo de la ovulación también lo hace, sólo que tienden a ser menos obvios y se confunden con otras situaciones totalmente diferentes. Para conocer mejor cuáles son los cambios que nos muestra nuestro cuerpo antes de entrar en esta etapa de fertilidad natural, a continuación les presentamos los principales síntomas de la ovulación:

Aumento en la frecuencia del pulso en reposo

Aunque suene extraño y pienses que esto es difícil, se ha comprobado científicamente que la frecuencia del pulso cuando te encuentras en reposo, tiende a aumentar cuando estás a punto de comenzar tu periodo de ovulación, lo cual es totalmente diferente de lo que ocurre durante la menstruación, ya que en este proceso el pulso se vuelve muy bajo. El aumento de este tipo de frecuencia varía entre uno y dos latidos por minutos antes de comenzar a ovular.

Cuando esto ocurre y finaliza el proceso de ovulación, el pulso sigue aumentando aunque te encuentres en reposo, siempre que llega hasta la menstruación. Si el periodo comienza, la frecuencia disminuye, y si por el contrario ocurre una fecundación, la frecuencia se mantiene alta.

Cambios en la temperatura corporal basal

Este es uno de los síntomas más seguros de todos, sobretodo porque ataca a un gran número de la población femenina y tienden a notarlo la mitad de ellas. Lo que ocurre es que los niveles de progesterona comiencen a aumentar durante el periodo de ovulación, lo que causa que la temperatura basal comience a subir en gran medida, pudiendo incrementarse de 0.2 a 0.5 grados centígrados.

Sin embargo, este es un síntoma que ocurre cuando la mujer ya ha ovulado, por lo que no tiende a ser un síntoma confiable a tener en cuenta para buscar un embarazo. Es decir, no quiere decir que no puedas fecundar en este momento, pero los días fértiles más altos son antes de que la temperatura basal aumente. Esto ocurre ya que este síntoma puede ocurrir en días variados, bien sea dos o tres días luego de haber ovulado.

Cambios en la mucosa cervical

De todos, este es el síntoma con el que más se familiarizan las mujeres, ya que es el síntoma que más tiende a ser tomado en cuenta. Esto se debe a que es un síntoma molesto, incómodo y un poco estresante, ya que la mucosa cervical tiende a volverse más espesa de lo normal.

Días antes de que comience la ovulación, como ya hemos mencionado, la cantidad de estrógeno producido comienza a aumentar, lo que a su vez genera que la consistencia de esta mucosa tienda a verse modificada. El proceso funciona de la siguiente manera: mientras más te acerques a tu ciclo de ovulación, más agua comenzará a tener tu flujo vaginal, lo que se observará gracias a que el mismo se vuelve más claro y resbaladizo, así como también será espeso, siendo similar a una clara de huevo cruda.

Una vez que finalice el proceso de la ovulación, también partiendo de los niveles elevados de la progesterona, este flujo vaginal comenzará a secarse rápidamente. Este síntoma tiende a ser tomado en cuenta para saber cuándo se va a ovular en los próximos días al mismo, por lo que tiende a ser un síntoma magnífico para ubicar los días fértiles. Mientras más mucosa cervical observes, más fértil te encontrarás, mientras que cuando observes que esta se ha secado, esto quiere decir que tu proceso de ovulación ya ha quedado atrás.

Dolor en los senos y/o pezones

Si bien este síntoma suena más a un síntoma de la menstruación, en realidad los senos siempre sufren cambios y la ovulación no es la excepción. Ocurre que cuando se está próxima a ovular, los senos comienzan a volverse sensibles debido a todos los cambios hormonales que ocurren, preparando al cuerpo para una posible fecundación.

A diferencia de lo que ocurre cuando comienza la menstruación, que los senos se inflaman y se vuelven duros, en este caso ocurre que se vuelven dolorosos y los pezones se vuelven sensibles al tacto. Sin embargo, esto no tiende a ser demasiado molesto como en la menstruación.

Dolor pélvico

Aunque no lo creas, y la cantidad de mujeres que lo sienten sea muy pequeña, existen algunas chicas que se quejan de un dolor en la zona de la pelvis y es precisamente durante la fase de ovulación que esto ocurre. Parece ser que esto ocurre luego de que los óvulos madurados se van desprendiendo de los ovarios, generando ciertas molestias. Sin embargo, esto no siempre ocurre del mismo modo y no tiende a ser un síntoma confiable de ovulación o fertilidad, ya que apenas un 15-20% de las mujeres tienden a sentirlo durante algunos meses.

Manchado

Cuando aumentan los niveles de estrógeno, el revestimiento del útero comienza a crecer, lo que quiere decir que el cuerpo comienza a prepararse para un posible embarazo. Esto genera que leves manchas de sangre, cuyo color no es similar a la menstruación, ocurran algunos días antes de que la ovulación comience.

Aumento de la libido

Este síntoma es importante tenerlo en cuenta de forma precisa y detallada, ya que si bien el hecho de que la libido tiende a aumentar durante el periodo previo y durante la ovulación, esto no quiere decir que pueda ser tomado como un síntoma a tener siempre presente. El deseo sexual es capaz de aumentar o disminuir gracias a diversos factores, en donde si bien la ovulación tiende a tener algo que ver por los niveles de progesterona, este no suele ser un síntoma a tomar en cuenta para saber cuándo se está próximo a ovular.

En pocas palabras, los días previos a la ovulación tienden a ser días en donde el deseo sexual tiende a aumentar, pero esta no es señal suficiente para identificar la fecha. Así como también está el hecho de que no contar deseo sexual, no es sinónimo de que no se esté ovulando.

Cambios en la postura cervical

El cérvix es un lugar que se encuentra en la zona interna de la vagina, y que por lo general se encuentra en una zona bastante baja de la vagina. El cérvix se caracteriza por contar con una abertura muy pequeña y por poder sentirse cómodamente. El cambio que se produce se caracteriza por ser muy sutil, ya que este lugar tiende a subir un poco, volviéndose suave y más abierto. Si bien esto no se puede confirmar desde fuera, siempre puedes revisar tu cérvix con regularidad y notar el cambio.

Esto puedes logrando siempre que insertes un dedo –totalmente limpio- en la zona vaginal, hasta que consigas una protuberancia al final de todo el canal vaginal. Cuando lo palpes, estarás tocando tu cérvix.

Ganglios linfáticos inguinales inflamados

Por último, se encuentra este síntoma, el cual se caracteriza por ser poco conocido pero no por eso menos probable, ya que las estadísticas aclaran que más del 70% de la población femenina tiende a pasar por el mismo mientras se encuentran ovulando.

Cuando hablamos de ganglios linfáticos inguinales inflamados, hablamos de glándulas que se encuentran a los lados de la pelvis. Cuando estos se inflaman, es porque se está liberando el óvulo en el lado que sientan hinchado.

Fuente| Wikipedia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.