Síntomas de la otitis

By | noviembre 12, 2018

Introducción

La otitis es una enfermedad del oído que tiende a ser muy común tanto en adultos, como en niños. En sí, estamos hablando de una infección que causa que el oído se inflame, lo que quiere decir que una otitis es definida como la inflamación del oído, causada generalmente por una infección particular. Existen diferentes tipos de otitis, en donde en este artículo hablaremos sobre la más común de todas: la otitis media.

Cuando hablamos de otitis media, hablamos de una inflamación del oído medio, el cual es aquel que se caracteriza por encontrarse en la parte posterior del tímpano. Este problema es muy común en el caso de los niños, sobretodo porque los mismos tienden a estar en contacto con piscinas y con el suelo, y cuyas bacterias de estos lugares suelen ser los agentes causales de la enfermedad. En algunas ocasiones la otitis media se caracteriza por ser leve y por mostrar muy pocos síntomas; sin embargo, en la mayoría de las ocasiones este problema conlleva a la secreción de líquido que comienza a surgir del oído medio. El líquido puede observarse de diferentes colores, olores y texturas, en donde lo más común es que se observe con pus y con olor desagradable.

En sí, este tipo de enfermedad es capaz de aparecer cuando la trompa de Eustaquio, la cual se caracteriza por ser un canal que ayuda a conectar la zona media del oído con la garganta, se ve obstruida por diferentes causas. Esta zona del oído se encarga de drenar todo el líquido que es capaz de producirse en el oído, de modo que no se observe en el canal auditivo. Sin embargo, cuando este canal se ve obstaculizado, es cuando el líquido comienza a acumularse. Una vez que surja la acumulación, comienzan la infección y los síntomas.

La otitis es capaz de ser causada por cualquier agente patógeno externo, en donde los más comunes tienden a ser los virus y las bacterias. Si bien esta enfermedad no se considera peligrosa, en el caso de los niños que se mantienen durante algunos meses en este proceso infeccioso, los mismos cuentan con altas posibilidades de perder la audición, tanto parcial como completamente.

Causas de la otitis

Como ya habíamos mencionado, la trompa de Eustaquio forma parte fundamental de este proceso infeccioso, sobretodo porque la zona es aquella que vincula la garganta con el oído medio, logrando que se drene todo el líquido del oído. Mientras que esta zona se ve bloqueada, el líquido comienza a acumularse. Esto da lugar a lo que se conoce como una disfunción tubárica. Ahora bien, es importante saber la razón por la cual esta obstrucción se forma, ya que de este modo podemos evitar algunas de las razones.

Estas causas tienden a dividirse en dos tipos, las causas intrínsecas y las causas extrínsecas:

  1. Causas intrínsecas. Cuando hablamos de este tipo de causas, hablamos de un problema a nivel de la trompa de Eustaquio que parte de un problema infeccioso o alérgico. Es decir, la causa puede ser externa.
  2. Causas extrínsecas. Por otro lado, están aquellas causas que lamentablemente no podemos evitar de forma segura, las cuales son aquellas que tienen que ver con una otitis que parte de una hipertrofia adenoidea.

Ahora bien, si hemos de establecer las causas intrínsecas de la otitis con mucha más precisión, debemos hablar de aquellos gérmenes que son capaces de causar la infección rápidamente, en donde podemos mencionar como principales el streptococcuspneumoniae y el haemophylusinfluenzae. Estas son bacterias que comúnmente fomentan el desarrollo de esta enfermedad.

Por otro lado, no sólo las bacterias tienden a crear la otitis, sino también los virus. En donde el número de estos agentes patógenos que son capaces de causar la enfermedad, son mayores al de las bacterias, en donde destacan los siguientes: el virus respiratorio sincitial, el virus influenzae y el virus parainfluenzae. Por otro lado, en menor medida pero igual de conocidos, se encuentran el adenovirus, el rinovirus y el enterovirus. En cantidades mucho menores, existen otras causas que también destacan por fomentar el desarrollo de la otitis,  como algunos problemas respiratorios y alérgicos.

Factores de riesgo

Además de las causas anteriores, es importante tener en cuenta los factores de riesgo que existen, ya que los mismos son capaces de aumentar las probabilidades de desarrollar una otitis. Esto es importante ya que a través de estos factores, podemos prevenir la enfermedad.

En sí, de forma muy común las otitis suelen aparecer en ciertas estaciones del año, como el otoño y el invierno; esto se debe a que el frío y la humedad tienden a favorecer la vida del agente causal de la enfermedad. Sin embargo, existen otros factores de riesgo que contribuyen en gran medida a este desarrollo, y se encuentran los siguientes:

  1. Antecedentes familiares. Si bien la otitis es una enfermedad adquirida y no hereditaria, a menos de que la causa sea extrínseca, el hecho de contar con algún familiar directo que haya pasado por la misma, es capaz de fomentar el desarrollo de la misma.
  2. Sexo. Si bien esta enfermedad es capaz de aparecer en cualquier persona, sin preferencias de sexo o edad, en realidad es una enfermedad que afecta más a mujeres que a hombres, y ocurre en un porcentaje más elevado en niños.
  3. Comienzo del primer episodio. Si un bebé menor a seis meses, desarrolla una otitis, el mismo se encuentra más propenso a padecerla muchas veces luego de dicha edad.
  4. Falta de leche materna. En el caso de los niños que no ingieren leche materna durante los primeros meses de su vida, las probabilidades de padecer de otitis tiende a aumentar en gran medida. Esto se debe a que este alimento natural tiende a contener agentes antiinfecciosos.
  5. Asistencia a guarderías y lugares muy poblados. Mientras más personas estén juntas en un mismo sitio, incluyendo niños y adultos, mayores serán las posibilidades de contraer una otitis, sobretodo porque en estas zonas los patógenos se encuentran siempre presentes.
  6. Humo de cigarrillo. El hecho de encontrarse un niño con las defensas todavía vulnerables, en un ambiente lleno de humo de cigarrillo, genera que sus posibilidades de contraer infecciones respiratorias, aumente en gran medida, lo que a su vez fomenta el desarrollo de la otitis.

Cuando todos estos factores tienden a combinarse, las probabilidades de riesgo se multiplican.

Síntomas de la otitis

La otitis, al tratarse de una enfermedad que surge en los oídos, la misma es capaz de producir una serie de síntomas que son capaces de mostrarse a gran escala, sobretodo cuando la enfermedad se presenta en una forma aguda. Cuando hablamos de la otitis en los niños, estos síntomas pueden mostrarse más leves, a excepción de aquellos que se observan a simple vista. De forma común, los niños suelen quejarse de molestias y dolor, pero no es sino cuando la supuración comienza, que no se diagnostica a simple vista la infección.

Los principales síntomas de la otitis, son los siguientes:

Otalgia

La otalgia es el dolor del oído provocado por la infección que comienza a producirse, además de que el mismo comienza incluso antes de que la supuración comience. Apenas las trompas de Eustaquio se ven obstruidas, el oído comienza a sentirse molesto y doloroso. Este dolor puede volverse intenso.

Fiebre

La fiebre es un síntoma común de cualquier tipo de infección, ya que la misma es la mejor forma que tiene el cuerpo de avisar sobre un mal funcionamiento. En sí, lo que ocurre es que la temperatura corporal comienza a elevarse en un método defensivo contra los agentes patógenos causantes de la infección.

Irritabilidad

Es muy común, sobretodo en el caso de los niños, que los mismos se vuelvan irritables de forma frecuente, y es que las molestias causadas por esta enfermedad tienden a ser muy grandes.

Supuración

En muchas de las ocasiones ocurre cierto grado de supuración que no cede hasta que la infección comienza a disminuir, en donde este líquido comúnmente se observa amarillento, espeso y con un olor fuerte.

Sordera e inflamación

Debido a la cantidad de líquido que se encuentra en la zona del oído en general, el mismo tiende a taparse, lo que causa una sordera que con los días y un tratamiento adecuado, se resuelve. Esto también empeora cuando el tímpano se inflama.

Esta enfermedad puede surgir desde el primer mes de nacido, por lo que es importante tener en cuenta cualquier tipo de molestia que el niño pueda mostrar. De forma común, la edad en la cual es más probable que surja la otitis, es aquella que va entre los seis meses y los siete años. Cuando hablamos de otitis en bebés, hablamos de síntomas que se caracterizan por contener irritabilidad y mucho llanto, por lo que la pronta visita a un pediatra es capaz de evitar problemas mayores.

Tipos de otitis

Cuando hablamos de los tipos de otitis que existen, estamos hablando sobre una clasificación que parte de la otitis media, la cual tiende a ser la más común entre todas, como ya habíamos mencionado. A partir de la misma, se pueden observar algunos cambios que nos ayudan a diferenciar un tipo de otra.

  1. Otitis aguda. La otitis aguda es aquella que se caracteriza por afectar en gran medida al aparato respiratorio y se considera contagiosa. En esta el síntoma principal tiende a ser la tos y algunas molestias en el oído afectado.
  2. Otitis subaguda. Esta es aquella que se caracteriza por contar con la presencia de supuración, y aún así los demás síntomas se observan débiles y poco observables.
  3. Otitis crónica. Cuando la supuración dura más de tres meses seguidos, se considera entonces una otitis crónica, la cual se caracteriza por contar con síntomas muy marcados y un tiempo prolongado de síntomas que van más allá de los tres meses.

Cada tipo puede conducir al que le sigue, por lo que si empeoran, se vuelven más intensos los síntomas.

Diagnóstico y tratamiento

Una vez que los síntomas hayan comenzado, es necesario que se visite a un médico de forma inmediata con el fin de evitar complicaciones, y es que si la enfermedad dura demasiado tiempo siendo crónica, esto puede conllevar a una sordera permanente, sobretodo en el caso de los niños.

Lo ideal es visitar al otorrinolaringólogo  con el fin de que el mismo escuche atentamente sobre los síntomas que has estado sintiendo y el mismo proceda a estudiar la zona de tu garganta, de tu nariz y de tu oído. Para lograr este último proceso, debe hacer uso de un otoscopio, ya que el oído medio se encuentra detrás del tímpano y debe observarse con detalles sobre cualquier tipo de burbuja de aire, inflamación en la membrana timpánica, líquido o cualquier otra situación irregular en dicha zona. Además, se debe prestar adecuada atención a cualquier tipo de perforación timpánica que se pueda observar.

De forma general, basta con este procedimiento para diagnosticar la otitis, ya que a través de la otoscopia se puede observar con detalle cada parte del oído y del tímpano. Sin embargo, si la enfermedad ha atacado el sentido auditivo, es posible que el especialista recomiende la realización de una audiometría, con el fin de conocer cuál ha sido el daño. Además, se establece la realización de una prueba de laboratorio hacia el líquido que supura del oído con el fin de establecer el agente patógeno causal de la enfermedad.

Una vez haya finalizado el diagnostico, se procede a realizar el tratamiento. Este deberá partir del resultado de la prueba de laboratorio, ya que partiendo del agente causa de la enfermedad, se procede a establecer el medicamento ideal. De forma muy común se trata de bacterias, por lo que se establecen los antibióticos como los fármacos ideales, sobretodo si el examen los cataloga como sensibles para atacar la bacteria. La duración de su ingesta puede ir desde los diez, hasta los catorce días continuos.

Los síntomas son capaces de reducirse en gran medida pasadas cuarenta y ocho horas de haber comenzado el tratamiento. Si existen congestiones nasales partidas de un agente causal viral, entonces se recetan descongestionantes nasales, mucolíticos y antivirales con el fin de acabar con los síntomas y con el virus.

Fuente| Wikipedia

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