Síntomas de la otitis externa

By | junio 19, 2018

Introducción

El cuerpo humano cuenta con dos oídos, en donde los mismos están compuestos por una parte interna y por una parte externa. Específicamente hablando, el oído externo se caracteriza por estar compuesto por la oreja y por el canal auditivo, mismos que pueden observarse a simple vista, con o sin ayuda a de instrumentos especiales. El canal auditivo finaliza en la membrana timpánica, la cual sí requiere de la utilización de linternas e instrumentos que faciliten su visualización. Una vez que el tímpano es pasado, comienza lo que se conoce como oído medio.

La otitis externa es una patología que engloba una serie de causas y de factores de riesgo que se generalizan en una definición que la descompone como la inflamación de cualquier parte del oído externo. Cuando el oído medio es lo que se inflama, la enfermedad es denominada como otitis media.

Para ser más específicos, el canal auditivo es una zona que se caracteriza por tener una forma cilíndrica con unos 2,5 centímetros de longitud y 1 centímetro de diámetro. Este canal finaliza en el tímpano y comienza desde el principio de la oreja. Este canal auditivo es delicado, sobretodo en la parte interna, la más cercana al tímpano, ya que la misma cuenta con una piel muy delicada y frágil, lo que genera que las inflamaciones y heridas en esta zona sean fáciles de ocurrir. A diferencia de este hecho, ocurre en la parte externa del oído que la piel es mucho más gruesa y cuenta con diversas glándulas capaces de producir cerumen, además de otras glándulas sebáceas y una serie de folículos pilosos.

El hecho de que la parte externa cuente con una piel mucho más gruesa, protege el oído de heridas frecuentes, hecho que no ocurre con la parte interna del canal auditivo. En esta zona el hecho de contraer heridas se vuelve inminente ya que la piel es muy delgada y se mantiene en contacto directo con el hueso. Esto genera que cualquier tipo de inflamación, por muy pequeña que sea, provoque dolor.

¿Qué es la otitis externa?

Como decíamos, una otitis externa es aquella que ocurre cuando el oído externo se inflama, por diferentes situaciones y causas. En líneas generales, esta patología suele ser muy dolorosa y tarda más de una semana en desaparecer; sin embargo, en la mayoría de los casos no suele presentar complicaciones, y siempre que se realice el tratamiento adecuado, puede curarse sin problemas.

La característica más peculiar de la otitis externa, es el hecho de generar dolores fuertes de oído, mismos que se vuelven aún más fuertes cuando la oreja es estirada desde el lóbulo. Es decir, siempre que exista una inflamación de cualquier nivel en lo que es el oído externo, el dolor comenzará a incrementarse y empeorará siempre que la oreja sea manipulada desde lo que es el lóbulo, en donde por lo general esto se logra con un estiramiento del mismo. Por otro lado, no sólo el dolor suele ser un síntoma peculiar de la otitis externa, sino también la picazón.

Conforme vayan pasando los días sin tratamiento, la otitis externa va empeorando y la intensidad del dolor va en aumento incluso sin tocar el lóbulo o realizar estiramientos, sino con actividades comunes como masticar. Cuando esto ocurre, comienza también a surgir un líquido del oído y la inflamación no suele disminuir. Estos son, en general, los síntomas. Sin embargo, más adelante hablaremos en profundidad sobre todos los signos de la otitis externa.

Es necesario que una vez que el paciente comience a sentir síntomas y dolores, visite a un médico especialista (otorrinolaringólogo), con el fin de que el mismo pueda realizar un chequeo exhaustivo observando el canal auditivo y el estado de la membrana timpánica. Esto se logra con un otoscopio.

Una vez que se haya realizado el diagnóstico de la otitis externa, es necesario que de forma inmediata el médico se ponga en marcha con un tratamiento que debe comenzar con una limpieza profunda del oído externo, y luego exigir el uso de medicamentos específicos.

Otros datos

La otitis externa es una patología que ocurre por una diversa cantidad de causas que se vuelven aún más probables de ocurrir por ciertos factores.

En sí, en lo que se refiere al canal auditivo, el mismo se caracteriza por contar con mecanismos de defensa que ayudan a que las infecciones hagan lo suyo y comiencen a generar complicaciones. De forma específica, la oreja cuenta con sus formas tan peculiares ya que las mismas funcionan como un método de protección seguro ya que impide que objetos extraños entren en contacto con el canal auditivo. Sin embargo, este no es el único método de protección hacia la entrada de objetos extraños en el canal auditivo, sino también su tamaño, y es que el canal auditivo se caracteriza por ser muy fino, lo que incluso impide que el dedo meñique llegue hasta el tímpano.

A pesar de no parecerlo, el hecho de contar con vellos en las orejas también es un indicativo de protección, aunque más débil que los demás mecanismos. Por otra parte, está la producción de cerumen que sirve de barrera y como mecanismo de disminución del pH del canal auditivo. En otras palabras, el hecho de contar con cerumen es sinónimo de evitar el crecimiento de hongos y bacterias en un lugar tan pequeño y húmedo como es en oído.

El oído, de forma general, es un órgano que cuenta con un proceso de limpieza individual, lo que quiere decir que no se necesita el uso de hisopos o cualquier otro objeto con el cual limpiarlo. Esto se debe a que la piel va creciendo de afuera hacia adentro, lo que comienza a empujar la suciedad, la cera y la descamación directamente hacia la parte externa del oído, llegando hasta la oreja.

A pesar de todo lo anterior, cuando se forman lesiones en el canal auditivo, estos mecanismos de defensa reducen sus resultados y las barreras se debilitan, y es que cuando las bacterias logran atravesar estas lesiones, las infecciones comienzan. Las bacterias pueden llegar hasta el oído a través de diferentes maneras.

Causas de la otitis externa

Como ya hemos venido comentando, existen diversas causas que pueden causar la aparición de una otitis externa. La causa principal, como hemos mencionado en el bloque anterior, es el hecho de contar con lesiones de cualquier tamaño en la piel de lo que conforma el canal auditivo. A su vez, estas lesiones pueden aparecer por una mala limpieza, por utilizar instrumentos u objetos extraños para introducir en el oído. Cuando estas lesiones se encuentran en el oído externo, las bacterias comienzan a encontrarlas y se introducen en la piel, causando así una infección.

A su vez, estas bacterias pueden aparecer de diversas maneras, en donde la más común es por aguas contaminadas. La infección suele empeorar una vez que la cera es retirada del conducto auditivo, ya que el cerumen ayuda a evitar que los hongos y las bacterias se reproduzcan con más facilidad.

La otra causa principal de esta enfermedad, suele ser el hecho de nadar en alguna piscina que esté contaminada con bacterias y se cuente con una lesión, por más minúscula que esta pueda ser, en el canal auditivo. Partiendo de este hecho, se le conoce mejor a la otitis externa, como la otitis del nadador. Una vez que las bacterias entren en el conducto auditivo, no suelen salir fácilmente. A su vez, a pesar de que contar con cera es algo bueno, el hecho de que esta cantidad sea exagerada impide que el agua salga inmediatamente del oído, lo que genera que las bacterias se reproduzcan con más facilidad.

Otra de las causas principales de la otitis externa, es el hecho de contar con una otitis media crónica que genere secreción por largo tiempo. Esto puede ocurrir por alergias comunes o productos de higiene, como el jabón o el champú.

Por otra parte, a pesar de no ser demasiado común, el hecho de contar con una cámara húmeda en el oído también contribuye a la formación de la otitis, lo que  su vez ocurre por el uso prolongado de audífonos, tapones o algodón en el oído. Por último, en ocasiones muy pequeñas, la otitis externa puede ocurrir por la formación de un tumor maligno.

Factores de riesgo de la otitis externa

Además de contar con causas específicas, la otitis externa también cuenta con una serie de factores que aumentan el riesgo de contraer una otitis externa, y suelen ocurrir cuando los sistemas de protección mencionados con anterioridad, son interrumpidos.

Los principales factores de riesgo de la otitis externa, son los siguientes:

  • El hecho de estar expuesto al agua de forma frecuente y prolongada. Si bien no cualquier piscina forma la otitis externa, ni mucho menos todas las regaderas, es imposible saber cuándo el agua estará contaminada, por lo que es incierto. Mientras más expuesto estés a recibir agua en los oídos, más probabilidades tendrás de sufrir una otitis externa.
  • El hecho de limpiar de forma frecuente el canal auditivo genera que el cerumen se remueva de forma exhaustiva, lo que ataca de forma directa una de las barreras protectoras de la piel del oído. Esto genera que las bacterias cuenten con más facilidad de llegar hasta las posibles lesiones existentes en el oído, provocando así la infección.
  • Utilizar hisopos. Los bastoncitos no son recomendables en lo absoluto, ya que los mismos en vez eliminar el exceso de cera, lo que hacen es empujarla más a fondo en el canal auditivo, causando tapones.
  • Utilizar dispositivos que obstruyan los oídos, sobretodo si se utilizan de forma frecuente. Los aparatos auditivos o audífonos, son de los principales dispositivos que ayudan a producir la otitis externa.
  • La edad. A pesar de que la otitis externa es capaz de surgir a cualquier edad, se toma la edad como un factor de riesgo ya que tras diversos estudios e investigaciones, se ha llegado a la conclusión de que la enfermedad es más común en niños cuyas edades varían entre los siete y los doce años.

Estos factores de riesgo, cuando se combinan, suelen aumentar las posibilidades de riesgo en cuanto a otitis externa se refiere.

Síntomas de la otitis externa

La otitis externa es una enfermedad que suele producir síntomas desde el primer momento, sobretodo porque las bacterias en el oído suelen reproducirse de forma rápida. Estos síntomas se caracterizan por ser molestos y por durar algunos días, dependiendo de la rapidez con la cual se comience el tratamiento.

Los síntomas de la otitis externa, son los siguientes:

Dolor

El dolor que ocurre en el oído puede ser intenso y frecuente, sin detenerse. Este dolor puede ir aumentando en intensidad siempre que el tratamiento no esté resultando o no se esté llevando a cabo, y como ya habíamos mencionado con anterioridad, puede empeorar con movimientos leves en el rostro.

Comezón

La comezón suele aparecer cuando la bacteria ya ha comenzado a reproducirse y suele ser muy persistente. Esta, combinada con el dolor, suele causa una sensación molesta y dolorosa.

Líquido en el oído

Cuando la infección ya ha comenzado, el líquido en el oído comienza a aparecer y genera más picazón de la que ya existía, causando molestias e incomodidad ya que el líquido es espeso y seguirá saliendo hasta que se comience un tratamiento.

Sordera

La sordera aparece cuando la cantidad de líquido en el oído ya es demasiada e impide que los sonidos lleguen con facilidad. Este síntoma puede ir desde una fase inicial y leve, hasta la peor de las sorderas.

Linfonodos

Los linfonodos son unas masas de distintos tamaños que se pueden palpar desde la parte externa de la piel del cuello. Este síntoma no suele aparece, pero cuando lo hace, surge en el lado del oído que esté infectado.

Enrojecimiento e irritación

Este síntoma se observa cuando se examina el canal auditivo con un otoscopio, y suele observarse una piel frágil y delicada, a causa de la inflamación.

Fiebre

La fiebre no es un síntoma del todo común y sólo aparece cuando la otitis externa se vuelve algo mucho más grave, como por ejemplo, cuando la infección ya se ha convertido en algo más extenso.

Tratamiento de la otitis externa

A pesar de tratarse de una infección en los oídos que puede ser muy molesta, la misma siempre que se diagnostique de forma rápida, puede ser tratada y puede realizarse el tratamiento desde la comodidad del hogar.

Una vez que el médico se visite, el mismo deberá realizar un lavado auditivo con el fin de dejar el canal auditivo completamente despejado, eliminando gran cantidad de líquido infeccioso. Además, se busca eliminar la piel muerta y el exceso de cera del oído.

Por otro lado, el profesional deberá recetar el uso de ciertas gotas que deberán contener corticoides, antifúngicos y antibióticos, con el fin de reducir tanto el dolor, como la hinchazón y eliminar la infección. Sin embargo, esto deberá ser preescrito siempre que no exista una perforación en la membrana timpánica.

Es necesario que las gotas se coloquen de forma correcta, con el fin de que las mismas hagan su efecto por todo el canal auditivo. Lo ideal es acostarse de lado, colocar la cantidad de gotas preescrita por el médico y mantenerse en esa posición durante algunos minutos. En algunas ocasiones el médico indicará la colocación de una bola de algodón en el oído.

Los efectos suelen no tardar más de dos días en aparecer, sobretodo el dolor. Además, es ideal que durante el tratamiento los oídos no tengan ni siquiera un leve contacto con el agua.

¿La otitis externa se puede prevenir?

La otitis externa, en efecto puede prevenirse, sobretodo si se atacan las causas y los factores de riesgo de raíz. A continuación les mostramos algunas recomendaciones preventivas, con el fin de reducir en la mayor medida posible, el hecho de contraer una otitis de nadador:

  1. Evita por todos los medios la introducción de objetos extraños en el canal auditivo.
  2. No utilices bastoncillos, ni ningún otro método de limpieza. Recuerda que el oído es un órgano que se limpia solo.
  3. No elimines la cera de tus oídos, no olvides que esta sirve como barrera protectora.
  4. Evita tener los oídos mojados. De ser necesario, utiliza tapones para los oídos durante el baño en la regadera, en el mar y en la piscina.
  5. Evita el uso prolongado de audífonos o cualquier otro dispositivo que genere humedad dentro del oído.
  6. Si eres una persona diabética, chequea de forma constante tus niveles de glucosa. Esto evitará posibles enfermedades y complicaciones.

No olvide que lo ideal es mantener los oídos limpios, pero no en exceso, y visitar a un médico de forma anual para observar cualquier posible fallo o anomalía en los oídos.

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