Síntomas del osteosarcoma

By | julio 6, 2018

Introducción

Cuando existe un cáncer en los huesos, quiere decir que existen también una serie de tumores que por teoría y definición suelen ser malignos, y aparecen específicamente en lo que es el tejido óseo del cuerpo de un individuo. Estos tumores se han estado creando partiendo de células cancerosas que se han reproducido de forma automática y veloz, dividiéndose y sufriendo una serie de modificaciones que las ha vuelto anormales. El cáncer óseo puede volverse metástasis cuando estas células cancerígenas comienzan a filtrarse a través del torrente sanguíneo o por medio del sistema linfático de algunos órganos, creando una reproducción aún más veloz, formando así más tumores.

Este tipo de tumores se dividen en aquellos que son primarios y en aquellos que son secundarios, en donde los primarios suelen ser muy poco comunes y se caracterizan por desarrollarse partiendo de la médula ósea o de las células óseas cartilaginosas. Por otro lado, los tumores secundarios son aquellos que aparecen cuando se crean consecuencias de otras enfermedades cancerosas. Es decir, son aquellos que se van creando cuando existe otro tumor primario y sus células se diseminan a través de los huesos, creando entonces una metástasis a nivel óseo.

A pesar de que los más comunes son los tumores malignos, es importante mencionar que existen también los tumores benignos, que por suerte suelen ser mucho más frecuentes que los cancerígenos, y no suelen poner en riesgo la vida del individuo afectado. Por otro lado, a pesar de no ser demasiado comunes, también existen tumores pseudomalignos que se consideran malignos en cierto punto y aún así son capaces de ser benignos; sin embargo, en realidad se puede comenzar un cáncer óseo partiendo de este tipo de tumor.

Tipos de cáncer óseo

Se han encontrado diferentes tipos de cáncer óseo, todos y cada uno de ellos dependiendo del tejido que los origina. Estos tumores pueden aparecer directamente en los huesos, en los cartílagos o en la médula ósea, dependiendo del tipo de tumor que sea.

Dentro de los principales tipos de cáncer óseo, se encuentran dos que son muy conocidos y frecuentes: el osteosarcoma y el sarcoma de Ewing. Estos dos tipos de cánceres tienen en común que suelen aparecer de forma común en los niños y en los jóvenes, con mucha más frecuencia de la que se le puede observar cuando aparece en adultos mayores. El osteosarcoma es un tumor que se caracteriza por encontrarse formado por una gran cantidad de células óseas malignas, capaces de reproducirse de forma rápida y letal; mientras que por otro lado el sarcoma de Ewing, cuyo nombre es gracias al patólogo que lo descubrió, es un tumor maligno que suele originarse en la célula ósea, lo que genera que se afecten huesos importantes y grandes, como el fémur.

Al tratarse de un cáncer muy frecuente en niño y jóvenes, se considera uno de los principales cánceres actualmente; sin embargo, si se le observa dependiendo de la edad de quienes lo padecen y les ofrecemos un puesto a los adultos, el cáncer óseo suele ser muy poco frecuente.

Causas del cáncer óseo

A pesar de tratarse de un tipo de cáncer que se considera en mayoría muy frecuente, y por lo tanto ha sido estudiado, en realidad las causas de cualquier tipo de cáncer ósea, se desconocen hoy en día. En el caso del osteosarcoma, según diversos estudios recientes, se ha llegado a ofrecer una teoría que incluye ciertos factores genéticos a este tipo de cáncer, aunque aún nada es totalmente seguro.

Por otro lado, enfocándonos también en el osteosarcoma, se habla de que la balanza se inclina en aquellas personas que cuentan con osteítis deformante, siendo esta una enfermedad no demasiado común que suele aparecer por orígenes genéticos. Además, también se refleja un factor genético ya que el osteosarcoma también ocurre en aquellas personas que cuentan con osteocondromatosis múltiple, siendo esta también una enfermedad hereditaria que suele caracterizarse por contar con diferentes tumores benignos a nivel del tejido óseo y del cartílago.

A pesar de que la siguiente teoría no está demasiado apoyada, se dice que el hecho de contar con tratamientos previos de radioterapia o quimioterapia, es capaz de generar que el cáncer de huesos se active y se desarrolle. Esta hipótesis se ve avalada por el hecho de que suelen ser niños quienes reciben estos tratamientos y años después recaen con un cáncer óseo.

Síntomas del cáncer óseo

Como decíamos, existen distintos tipos de cáncer de huesos, aunque hemos nombrado tan sólo dos, siendo estos los principales. Estos se diferencian gracias al tamaño del tumor, a dónde se encuentra y en dónde se ha desarrollado. Por lo general, es la inflamación el síntoma que revela que algo mal está ocurriendo, además de los movimientos limitados en las articulaciones.

Para comprender mejor de qué trata esta enfermedad, a continuación hablaremos sobre los síntomas de los dos principales tipos de cáncer óseo existentes hoy en día.

Síntomas del osteosarcoma

Este suele ser el tipo de cáncer óseo más frecuente de todos, y se caracteriza por aparecer principalmente en los huesos de los brazos y de las piernas. Si hemos de explicarlo más a fondo y de establecer un punto exacto en el cual aparece, se habla de la zona que está entre el final de una articulación y el eje de un hueso hueco. A su vez, se le conoce como un hueso hueco, a todas esos huesos que son largos y grandes, por lo que el fémur suele ser una de las zonas preferidas de atacar para el osteosarcoma.

Sin embargo, y pese a lo que podamos pensar, el osteosarcoma no cuenta con demasiados síntomas, sobretodo no en su comienzo, y los mismos suelen ser confundidos con otras patologías, generalmente leves. Partiendo de este hecho, se habla de un diagnóstico difícil de realizar.

Pese a esto, los síntomas principales del osteosarcoma suelen ser los siguientes:

  • Inflamación dolorosa

La inflamación de los huesos junto con una oleada de dolor, es uno de los principales síntomas del osteosarcoma, en donde por lo general se trata de zonas en donde los huesos son largos y grandes, o bien, cuando se utilizan con demasiada frecuencia, como la rodilla, por ejemplo.

  • Falta de movilidad

Una vez que se inflaman los huesos, la falta de movilidad es otro de los síntomas principales que surgen cuando ocurre un cáncer óseo, sobretodo el osteosarcoma. Esto suele afectar la movilidad de ciertas zonas muy utilizadas, de forma gradual, por lo que puede comenzar por una dificultad muy pequeña e ir aumentando hasta que la movilidad de ve altamente comprometida.

  • Fracturas

Cuando el osteosarcoma está muy avanzado, cualquier tipo de presión, por más leve que sea, es capaz de provocar una fractura, en donde este suele ser uno de los síntomas más relevantes de este tipo de cáncer.

  • Masa palpable

En ocasiones, aparecen masas palpables que suelen llamar la atención de los enfermos y de sus personas alrededor, sobretodo porque suele crecer a medida que va pasando el tiempo.

  • Cojera

La cojera suele ser, en ocasiones, el único síntoma en aparecer en los niños. A pesar de que los dolores se mantienen, no suelen ser demasiado llamativos y se confunden erróneamente con los dolores comunes del crecimiento.

Síntomas del sarcoma de Ewing

Este tipo de cáncer óseo no suele ser muy frecuente en los adultos, pero después del osteosarcoma, suele ser el más frecuente en los niños y jóvenes. Dentro de este tipo de cáncer, ocurren ciertos síntomas notorios, aunque por lo generan suelen confundirse con otras patologías, igual de graves, o muy leves. Dentro de los síntomas principales de este tipo de cáncer ósea, se encuentran los siguientes:

  1. Dolor. El dolor puede variar, dependiendo de la zona en la cual se halle el tumor y de su tamaño, y puede ir desde el más leve de los dolores, hasta el más intenso de ellos.
  2. Inflamación. Cuando los huesos comienzan a inflamarse, los dolores suelen aumentar en intensidad, generando así una incomodidad dolorosa que a veces suele ser incontrolable.
  3. Fiebre. La fiebre es el síntoma peculiar de este tipo de cáncer, sobretodo porque no suele ser común. Cuando la fiebre comienza, los enfermos comienzan a sentirse enfermos de todo el cuerpo.

Cuando el sarcoma de Ewing ya ha avanzado lo suficiente, comienzan a aparecer otros síntomas, sobretodo cuando la metástasis ya ha comenzado. Dentro de estos síntomas, se encuentran el cansancio extremo y la pérdida de peso brusca e involuntaria. Este tipo de cáncer suele ser muy frecuente en zonas en donde los huesos son largos, por lo que las piernas son las zonas favoritas en aparecer.

¿Cómo se diagnostica el osteosarcoma?

Una vez que se identifican los síntomas como un sinónimo de que algo anda mal, es momento de visitar a un médico, por lo general un traumatólogo, con el fin de que el mismo averigüe la razón de los síntomas del paciente. Si el profesional observa a simple vista la inflamación en los brazos, piernas o cadera, el mismo deberá analizar los síntomas nuevamente y realizar un chequeo físico exploratorio, para avanzar y realizar pruebas específicas.

Si se sospecha de un cáncer de huesos o de algo similar, se establece una realización de una radiografía en donde se encuentra la zona afectada. Sin embargo, esto no siempre es suficiente, por lo que se pueden recomendar otras pruebas, como la ecografía, la tomografía computarizada (TC), con el fin de observar el resto del cuerpo, o una resonancia magnética (RM). Es casos en donde se busca más a fondo, sobretodo en casos de metástasis, se establece la realización de una Gammagrafía ósea.

Por otro lado, a modo de complemento, se deben realizar exámenes de sangre que ayuden a observar si existe algún indicio de cáncer óseo en la sangre, específicamente hablando en el caso del osteosarcoma, un examen de sangre ayuda a determinar el nivel de fosfatasa alcalina, la cual suele aumentar su concentración en la sangre cuando existe este tipo de cáncer.

Sin embargo, a pesar de todas estas pruebas y de posiblemente un diagnóstico certero, la única forma de asegurar la existencia de un cáncer de huesos, independientemente de cuál sea el mismo, es a través de una biopsia. Es decir, se busca extraer una muestra del hueso gracias a una aguja, y cuya muestra debe ir directamente hacia un laboratorio con el fin de examinarla y establecer el tipo de células que contiene.

¿Cómo se debe tratar el cáncer óseo?

Luego de realizadas las pruebas pertinentes y de realizar un diagnóstico certero sobre este tipo de cáncer, entonces se habla de la búsqueda del estadio del cáncer, del tipo del mismo y de su avance, ya que de estos tres elementos informativos se busca establecer un tratamiento adecuado. Por lo general, se trabaja con un tratamiento que combina diferentes actividades, en donde la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía, suelen ser los ganadores.

Si se habla de un osteosarcoma, se establece entonces que el mejor tratamiento a llevar a cabo es la cirugía combinada con quimioterapia. Al tratarse de tumores alojados en huesos largos y grandes, resulta ser más sencillo de extraerse y con las dosis adecuadas de quimioterapia, incluso si se administra antes de la cirugía, los resultados suelen ser positivos. Es poco común utilizar radioterapia para tratar este tipo de cáncer, sobretodo porque no suele ser sensible ante estos tumores malignos.

¿El cáncer óseo se puede prevenir?

Lamentablemente, el cáncer de huesos no es un tipo de enfermedad que realmente pueda prevenirse, sobretodo porque sus causas aún no han sido descubiertas. Si el caso fuese otro, podría buscarse una prevención basada en atacar las causas, pero hasta que esto no suceda, no se establece una respuesta positiva.

Sin embargo, médicos profesionales han establecido ciertas medidas preventivas que logran reducir el riesgo de padecer de este tipo de cáncer, o de cualquiera, en general. Estas recomendaciones se basan en evitar completamente cualquier tipo de vicio, sobretodo la nicotina, y de llevar una dieta balanceada y saludable.

Ahora bien, se aconseja que ante cualquier tipo de dolor extraño o diferente, se establezca prioridad ante el mismo, ya que dejar pasar cualquier evento anormal en el organismo, independientemente de lo leve que pueda ser, si el mismo no tiene una explicación lógica, requiere de atención médica. Mientras más pronto se diagnostique el cáncer, sin importar cuál sea, más probabilidades a favor existen de curarlo y eliminarlo.

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