Síntomas de la obesidad

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Introducción

Desde hace muchos años, la obesidad es un problema global que afecta a un gran número de personas alrededor del mundo, incluyendo niños y jóvenes. Este se considera una condición, más allá de una enfermedad, que a su vez es capaz de generar patologías graves en quienes la padecen. No es sencillo controlarlo, ya que la dependencia a la comida y ciertos factores, son capaces de causar que el cuerpo siga aumentando de peso. Sin embargo, esta enfermedad es crónica pero tratable.

En sí, la obesidad consiste en el exceso de tejido adiposo que se encuentra en el cuerpo, siendo esta una gran cantidad de grasa acumulada. Cuando todo esto se acumula conjunto otros factores externos e internos, comienzan a ocurrir problemas mayores en donde aparecen enfermedades y patologías que ponen en riesgo la vida del individuo, como la diabetes, la hipertensión arterial, problemas cardíacos y ciertos tipos de cáncer, en donde esto conforma un círculo en el cual cada enfermedad agrava las otras.

Una persona es considerada como obesa siempre que su peso supere en más del 20% el punto en la escala de peso según sea su índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, a pesar de que esto cubre todas las edades, se exceptúan las personas musculosas, ya que su peso puede ser muy variado y no por ello se le estima como obesas.

Es importante manejar este tipo de situaciones de forma audaz y rápida, ya que los factores emocionales tienden a complicarse en cuanto a esto se refiere, por lo que buscar ayuda emocional es el primer paso para comenzar a tratar la obesidad. Es necesario recalcar, además, que cada organismo es diferente y el metabolismo de cada individuo tiende a causar efectos específicos en cada cuerpo, por lo que cualquier persona que no se cuide de forma correcta o tenga familiares obesos, tiende a aumentar sus probabilidades de sufrir de obesidad.

Causas de la obesidad

Cualquier persona que escuche hablar sobre la obesidad, u observe a una persona con este problema, tiende a culpar a la alimentación y sus malos hábitos, y si bien este tiende a ser la causa principal del problema, no es la única. Existen muchas causas que se implican en el desarrollo de la obesidad, en donde los hábitos alimenticios son la causa principal, así como la falta de ejercicio físico, factores hereditarios, genéticos y orgánicos.

Por otro lado, aunque en menor medida, existen ciertos factores socioeconómicos que motivan el desarrollo de la obesidad con más frecuencia, sobretodo en los casos de las mujeres que cuentan con un bajo nivel socioeconómico. Esto se debe a que las mujeres con un nivel más alto, tienden a alimentarse mejor y su estatus social les obliga a realizar ejercicio.

Además de dichos factores, también se observan factores psicológicos y emocionales influyendo de forma directa con el desarrollo de esta enfermedad, englobando personas de todas las edades. Estos, durante muchos años se han catalogado como factores radicalmente importantes en cuanto a la obesidad, sobretodo porque son considerados los prejuicios como factor principal. Es necesario destacar que las personas obesas tienden a sufrir de discriminación por sus cuerpos, y es que si bien no se debe tomar en cuenta la delgadez como un prototipo de cuerpo precioso, es aquel que se considera sano. Sin embargo, esto no es motivo suficiente para los prejuicios y la discriminación.

Cuando hablamos de mujeres obesas, estas tienden a sufrir de problemas emocionales mayores, motivados a su propia imagen, y es que cuando se miran al espejo las mismas observan de forma negativa su reflejo y esto les hace odiarse. Esto conlleva a una inseguridad muy marcada, y a problemas de depresión y ansiedad, lo que no les permite avanzar y tratar la obesidad.

Síntomas de la obesidad

Cuando la obesidad comienza a afectar la vida de cada individuo, estos comienzan a entrar en una etapa en donde todos sus sistemas internos comienzan a verse afectados, fallando parcial o totalmente. Cuando comienza a acumularse demasiada grasa debajo de lo que es el diafragma, las paredes torácicas comienzan a presionarse y los pulmones se ven comprimidos, lo que genera que el individuo con obesidad comience a respirar de forma errada y presente sensación de asfixia o ahogo.

Esto puede ocurrir, incluso, en situaciones leve en donde no realice esfuerzo. Al mismo tiempo, cuando ocurren problemas en la respiración, suelen comenzar también problemas en el sueño, en donde ambos problemas se combinan y forman una apnea del sueño, la cual consiste que la respiración se detenga de forma momentánea mientras se está durmiendo. Esto consigue otros síntomas secundarios propios de la enfermedad, como la somnolencia.

Otros problemas que suelen ser causados por la obesidad y pueden tomarse erróneamente como síntomas, suelen ser los problemas ortopédicos, en donde el dolor en la zona de la espalda baja tiende a ser el síntoma más destacable, así como artrosis en zonas específicas y dolorosas, como las caderas y las rodillas. Hemos de decir que estos son síntomas errados de la obesidad ya que estas son tan sólo complicaciones del problema principal, que tienden a aparecer luego de que la obesidad ya forma parte de la vida cotidiana de una persona.

Además de lo anterior, ocurren también otros problemas que son tomados como síntomas, como los trastornos cutáneos. Cuando hablamos de obesidad, hablamos de personas con una cantidad muy pequeña de superficie corporal, ya que dado a su peso, este no suele ser el correcto. Cuando esto ocurre, las personas con obesidad comienzan a presentar irritaciones y otros tipos de problemas a nivel de su piel. Por otro lado, también suelen ocurrir edemas, debido a la acumulación de líquido que puedas tener en tus pies y en tus tobillos.

Ahora, si bien lo anterior puede ser tomado como síntomas comunes de la obesidad, en un punto más lógico y detallado, los síntomas anteriores son propios de las consecuencias que conlleva el hecho de sufrir de obesidad, pero no de la condición como tal. Por lo tanto, a continuación les presentamos los principales síntomas de la obesidad:

Baja resistencia

Cuando un individuo comienza a subir de peso de forma descontrolada, comienzan problemas de resistencia física. Incluso cuando apenas se encuentra en sobrepeso y no ha comenzado la obesidad, la resistencia física de la persona comienza a reducirse de forma considerable. Esto, a su vez, comienza a generar síntomas que tienen que ver directamente con la baja resistencia que ocurre en estos individuos, como la fatiga y el agotamiento.

Si bien cualquier persona es capaz de sentirse agotado, el agotamiento por sobrepeso se caracteriza por ser precoz, por lo que por cualquier tipo de esfuerzo físico mínimo, genera un agotamiento extremo. Lo mismo ocurre con la fatiga, ya que en las personas con sobrepeso esta tiende a ocurrir de forma frecuente.

Molestias articulares

Cuando una persona tiende a aumentar su peso, esto genera que el cuerpo no esté preparado para ello y comienzan a surgir ciertos síntomas articulares que aparecer cuando las articulaciones comienzan a soportar un peso que no es el correcto. Cuando estas articulaciones comienzan a cansarse, comienza un dolor frecuente en toda la columna vertebral, así como en otras zonas del cuerpo, como las rodillas y los tobillos. En el caso de estos últimos, los mismos tienden a soportar todo el peso del cuerpo.

Esto acaba generando complicaciones como las que hemos comentado anteriormente, en donde la artrosis es una de las principales.

Trastornos respiratorios

Cuando comienzan los problemas pulmonares y los problemas del sueño, como la apnea, o antes de ello, ocurren síntomas específicos como los problemas respiratorios frecuentes y los ronquidos frecuentes, por lo que este tiende a ser uno de los principales síntomas del sobrepeso.

Cuando una persona con obesidad comienza a roncar, esto se debe a que cuentan con una interrupción común durante el sueño, debido a una falla respiratoria común. A través de estos síntomas, surgen y se agravan otros, probablemente ya existentes, como el cansancio, la fatiga y el agotamiento.

Sudoración excesiva

Por último, cuando una persona comienza a desarrollar obesidad, comienza un duro cambio en su organismo que le produce sudor en exceso, gracias a la cantidad de masa corporal que comienza a producir, así como la grasa que comienza a producirse en su interior.

Tipos de obesidad

Cuando hablamos de obesidad, hablamos de un término en general que tiende a desglosarse en dos tipos, uno denominado como androide/central y otro denominado como periférica/imoide. De ambas clasificaciones, la androide tiende a ser la más grave, ya que es aquella que se caracteriza por localizar la grasa en la zona del tronco, lo que conlleva a diferentes complicaciones patológicas y metabólicas, en donde la diabetes tipo 2 es una de las más importantes.

Cuando hablamos de la obesidad periférica, esta es aquella que se caracteriza por acumular la grasa en la zona de la cintura en adelante, bajando a través de las piernas, hasta los pies. Este tipo de obesidad tiende a producir complicaciones en las articulaciones debido a todo el peso acumulado a esta zona.

Por otro lado, existen dos tipos más de obesidad, más conocidos y frecuentes, y son los siguientes:

Obesidad mórbida

La obesidad mórbida es uno de los principales tipos de obesidad observados en el mundo, siendo una de las enfermedades principales más vistas a nivel mundial en estos tiempos. Es impactante la cantidad de personas que tienden a padecer de obesidad mórbida, incluso cuando hoy en día existen diferentes medios y campañas que inclinan hacia una alimentación saludable. Con el fin de tratar esta enfermedad tan grave, se hace necesaria la realización de una cirugía, ya que los medios alimenticios no surten efectos positivos.

Las mejores cirugías a realizar en estas circunstancias tienden a ser las restrictivas, las cuales son aquellas menos agresivas y se caracterizan por reducir el tamaño del estómago, con el fin de que el afectado tienda a comer menos cantidad de comida. Sin embargo, esta tiende a ser lenta en comparación con la cirugía re-seccionista, la cual es aquella en donde el individuo comienza a perder peso de forma rápida e inmediata. Por lo general, este tipo de cirugía se realiza en pacientes con obesidad mórbida. Por otro lado, también se hacen uso de ciertas cirugías reductoras comunes, aunque estas no tienden a ser efectivas en todos los casos.

Obesidad infantil

La obesidad infantil es un problema común que sigue causando sorpresa en muchas personas, ya que es impresionante cómo un niño de uno o dos años es capaz de desarrollar obesidad sin seguir los patrones comunes, comenzando con la edad. Sin embargo, ocurre de forma frecuente en una de cada cien familias y puede extenderse la obesidad hasta edades adultas, lo que dificulta aún más su trato. Las causas que pueden ocasionar este extraño desarrollo, pueden ser alteraciones endocrinometabólicas que hasta ahora no se han analizado a fondo.

Cuando la obesidad comienza en edades que sobrepasan los cinco años, se recomienda establecer dietas específicas y flexibles, en donde los niños puedan comenzar a comer sano sin problemas y así reduzcan las posibilidades de una obesidad mórbida en un futuro.

Tratamiento para la obesidad

Si bien hablar de obesidad no siempre es tomado como un problema demasiado importante, lo cual se trata de un error ya que desde hace algunos años, la obesidad se ha catalogado como un problema crónico que debe ser tratado a tiempo con el fin de evitar complicaciones como las que hemos mencionado con anterioridad. La mejor forma de prevenir la obesidad, es detectando el sobrepeso en individuos de forma prematura, de modo que se puedan establecer medidas drásticas que se acoplen a cada organismo. El peso debe cambiar rápidamente para poder hablar de cambios positivos, ya que mientras más lento sea el metabolismo, más rápido se subirá de peso.

Si bien ya hemos establecido que la mejor forma de tratar la obesidad es previniéndola, no siempre se logra, por lo que se han establecido diferentes medios por los cuales se puede tratar la enfermedad, sobretodo con el fin de buscar mejoría rápidamente y así dejar atrás cualquier tipo de consecuencia.

Al tratarse de una enfermedad crónica, requiere de un tratamiento a largo plazo, en donde se deben de establecer medidas alimenticias drásticas y específicas, modificaciones en las conductas comunes y el establecimiento de ejercicio físico. Además, si se requiere, se utilizan medicamentos terapéuticos para tratar el problema desde adentro.

Cuando se habla de una obesidad desarrollada gracias a enfermedades, se hacen uso de fármacos que ayuden a reducir estos problemas, con el fin de que la obesidad pueda mejorar rápidamente. Además de todo esto, es importante definir el hecho de que la persona obesa no debe perder kilos, sino grasa corporal, lo que gracias a conductas alimenticias correctas genera una grandiosa rentabilidad metabólica. Mientras más grasa corporal se pierda, menos serán las probabilidades de una muerte prematura. En casos extremos, se hacen uso de las cirugías mencionadas con anterioridad.

Prevención

Ya hemos mencionado que la obesidad se puede prevenir, y es que efectivamente para poder llegar a este estado, debe primero comenzar un proceso de aumento de peso que debe ser frenado a tiempo para evitar la enfermedad peligrosa, y es que si se observan cambios desfavorables en el cuerpo, debe buscarse ayuda inmediata.

Lo ideal es llevar una dieta balanceada, sana y equilibrada, en donde puedas crear conductas alimenticias correctas, con una ingesta de grasa mínima, combinando esto con la práctica regular de ejercicio físico.

La clave del éxito siempre será la constancia, por lo que mientras más te acoples a hábitos correctos y saludables, menos probabilidades tendrás de ser obeso.

Fuente| Wikipedia

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