Síntomas de la neumonía

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Introducción

La neumonía es una enfermedad que afecta a un gran número de personas en todo el mundo, incluyendo niños y adultos mayores. Este es un tipo de infección respiratoria que afecta los sacos de los pulmones, bien sea uno de ellos, o ambos. Lo que ocurre es que estos sacos tienden a llenarse de cierta cantidad de líquido, o pus, lo que a su vez causa que se desarrolle la flema. Cuando hay flema con la tos, esto es un sinónimo de que una infección está ocurriendo en los pulmones, la cual puede estar causada por diversos agentes patógenos externos, como bacterias y virus.

Además de la flema, la neumonía es capaz de causar otra serie de síntomas específicos, que son propios de una infección, como la fiebre y otros de los cuales hablaremos más adelante. Como decíamos, esta enfermedad es capaz de afectar a personas de cualquier edad, en donde en el caso de los niños, personas con inmunodeficiencia y adultos mayores, se torna grave, pudiendo llegar a ser mortal si no se trata de la forma correcta. Sin embargo, mientras más rápido se diagnostique el problema, mayores serán las probabilidades de superar la enfermedad.

Síntomas de la neumonía

Como estábamos comentando, además de lo que hemos mencionado, la neumonía es una enfermedad que avisa gracias a una serie de síntomas que son capaces de desarrollarse, lo que al mismo tiempo ayuda a fomentar el diagnóstico preciso y así proceder a atacar la infección. Estos síntomas tienden a variar dependiendo del tipo de agente causal de la enfermedad, además de que se toman en cuenta otros factores como la edad y el estado de salud general del afectado.

Sin embargo, la mayoría de las ocasiones estos síntomas tienden a ser confundidos con síntomas de enfermedades comunes, como una gripe o un resfriado común, lo cual genera que las complicaciones se desarrollen a raíz de un tratamiento equivocado. Para establecer una diferencia más clara entre estas patologías, a continuación les dejamos los principales síntomas de la neumonía:

Dolor al respirar o toser

El dolor en el pecho es uno de los principales síntomas en aparecer en estos casos, especialmente cuando se realizan ciertas actividades comunes como respirar, hablar demasiado, estornudar o toser. El dolor puede variar, dependiendo de la cantidad de líquido que se encuentre en los pulmones, pudiendo ser intenso o leve.

Desorientación

Este es un síntoma que resulta ser poco habitual en el caso de las personas menores a sesenta y cinco años, por lo que se toma en cuenta como un síntoma común de la neumonía en el caso de los adultos mayores. En sí, pasa que ocurren ciertos cambios en la percepción mental de los afectados.

Tos

La tos en casos de neumonía tiende a ser constante y suele estar acompañada de mucha flema. Este síntoma, junto con el dolor en el pecho, tiende a ser preciso de la neumonía en cualquiera de los casos, ya que es uno de los principales de la enfermedad.

Fatiga

La fatiga tiende a afectar a cualquier persona que esté padeciendo de una neumonía, incluso si sus otros síntomas se encuentran débiles y no tiende a mostrarse en demasía. Este síntoma es capaz de empeorar cuando se realizan actividades físicas o el sistema inmune se encuentra debilitado.

Fiebre

La fiebre es el principal síntoma de neumonía después de la tos con flema, sobretodo porque esta es la forma más confiable que tiene el cuerpo de indicar que agentes patógenos se encuentran en el organismo. La fiebre tiende a caracterizarse por ser alta (+38º), frecuente y por estar acompañada de transpiración y escalofríos. Sin embargo, la temperatura corporal tiende a variar en ciertos casos, como en los adultos mayores, los cuales pasan de tener fiebre, a tener una temperatura más baja de lo común.

Otros síntomas

Existen otros síntomas que son capaces de aparecer en ciertos casos, aunque no son demasiado frecuentes y sus causas todavía no están demasiado claras, como las náuseas, los vómitos y la diarrea. Por otro lado, también se encuentra la dificultad para respirar, la cual se manifiesta en la mayoría de los casos conjunto a la tos.

Es necesario que se presten atención a todos y cada uno de estos síntomas, ya que los mismos son capaces de mostrarse de forma leve en algunos casos. Para poder diferenciarlos de otras patologías, se toman en cuenta ya que suelen ser más frecuentes y duran más tiempo. Pese a ello, es necesario tener en cuenta cualquier tipo de cambio que esté ocurriendo en los bebés y niños más pequeños, ya que en estos los síntomas no tienden a mostrarse de forma común.

Ten presente inquietud, llanto, vómito y  temperatura, ya que ante cualquier muestra de fiebre, debes visitar a un médico. Cuando hablamos de neumonía, estamos hablando de una enfermedad que puede ser mortal en personas mayores, personas con un sistema inmune debilitado, niños menores de dos años y personas con algún tipo de insuficiencia (respiratoria, cardíaca, etc.).

Causas de la neumonía

Al comienzo de este artículo ya hemos mencionado que la neumonía es una infección que es causada por diferentes agentes patógenos externos, en donde los más comunes tienden a ser las bacterias y los virus que se consiguen en el aire. En sí, la neumonía no se considera una enfermedad contagiosa, pero es capaz de transmitirse el agente causal de un individuo a otro. Sin embargo, es más probable que se realice el contacto a través de otras situaciones, que de una persona a la otra.

Lo que ocurre es que los virus y bacterias se encuentran en el aire que constantemente estamos aspirando; sin embargo, nuestro cuerpo cuenta con defensas capaces de impedir que estos agentes causales lleguen hasta los pulmones, infectándolos. El problema comienza cuando el organismo no se encuentra lo suficientemente fuerte como para defenderse de estos agentes, por lo que los mismos alcanzan su camino hacia diferentes lugares del organismo, principalmente los pulmones.

Para ser más específicos en el tema, a continuación les dejamos una lista con las principales causas de la neumonía:

  1. Bacterias. De forma general y según diferentes estudios realizados por profesionales, las bacterias tienden a ser las causas principales de esta enfermedad, siendo la bacteria más común aquella que es conocida como Streptococcuspneumoniae. Por lo general, la bacteria suele aparecer cuando el organismo se encuentra débil por alguna patologías similar, como una gripe, un resfriado, etc.
  2. Organismos tipo bacteria. Existen ciertos agentes que son similares a lo que es una bacteria común, en donde la causa más común de la neumonía en base a estos agentes, tiende a ser el micoplasmapneumoniae, con la diferencia de que tiende a ofrecer síntomas más leves de los comunes, por lo que diagnosticarlo suele ser más complicado.
  3. Hongos. Cuando la neumonía tiende a ser causada por un hongo, esto tiende a ocurrir cuando se trata de personas que cuentan con un estado de salud más débil del normal, ya que los hongos atacan en situaciones de salud irregulares. Por lo general, el contagio ocurre gracias a los hongos que se encuentran en la tierra o en las heces de las aves.
  4. Virus. Por último, se encuentran los virus, los cuales comúnmente causan los resfriados y las gripes, y si bien en menor frecuencia tiende a causar neumonía, estos agentes lo logran en casos de niños menores de cinco años de edad y en algunos casos de adultos mayores. Sin embargo, esto no es razón suficiente como para no tomar el caso en serio, ya que puede la neumonía puede manifestarse de forma intensa y peligrosa.

 De forma común, los medios de contagio con estos agentes pueden ser muy variados, en donde el principal tiende a ser aquel que ocurre en los hospitales. Cuando esto ocurre, estamos hablando de bacterias fuertes y resistentes a diversos antibióticos, ya que se encuentran en este sitio. Esto quiere decir que cuando la neumonía se adquiere en un hospital, la misma se vuelve peligrosa. El contagio también puede ocurrir por un lugar específico, una superficie infectada determinada o por aspiración, en donde sea cual sea el caso, es importante buscar la causa y tratar la enfermedad a partir de ella.

Diagnóstico de la neumonía

Una vez que comiences a sentir que algunos de los síntomas anteriormente descritos te está ocurriendo, es importante que acudas rápidamente al médico, sin importar la edad que tengas, ya que de esto dependerá el hecho de prevenir complicaciones que pueden ir desde las más leves, hasta la muerte. Lo ideal es que consultes con un neumonólogo,  ya que este es el especialista calificado para revisar tus pulmones y saber en qué estado de salud te encuentras.

Es necesario que el mismo analice tu historial médico y estudie los síntomas que le vas a explicar con detalle. Luego, procederá a realizar un chequeo físico exploratorio en el cual utilizará un estetoscopio con el cual escuchará tus pulmones y podrá deducir si los mismos se encuentran sanos o tienen algún tipo de líquido. Esto se logra cuando sonidos anormales se sientes cuando tomas aire.

Si el especialista cree estar presente ante un problema mayor y sospecha de una neumonía, entonces el mismo te recomendará realizarte algunas pruebas, en donde destacan los exámenes de sangre como principales, con el fin de buscar el tipo de agente que está causando los síntomas; una radiografía de tórax, con el fin de que la neumonía pueda observarse a simple vista y así ubicar la zona precisa en la cual se encuentra la infección; una pulsioximetría, por medio de la cual se busca medir el nivel de oxígeno que se encuentra en la sangre, ya que cuando existe una neumonía, esta cantidad no es la correcta.

Una prueba de esputo, siempre que se cuente con flema o líquido, en donde el paciente deberá toser y expulsar lo más que pueda con el fin de que esto sea enviado hacia un laboratorio para estudiarse y así saber precisamente cuál agente patógeno está causando la enfermedad. Una vez listo el diagnóstico, el especialista deberá proceder a establecer el tratamiento correcto.

Tratamiento para la neumonía

Cuando se habla de un tratamiento, hablamos de un medio por el cual se busca reducir síntomas, eliminas agentes causales y evitar complicaciones, por lo que se debe comenzar rápidamente con ello. De forma común, cuando la neumonía no se encuentra demasiado avanzada, la misma es tratada a partir del hogar, con cuidados específicos y la ingesta de los medicamentos recetados por el especialista. Sin embargo, cuando hablamos de una neumonía grave, es necesario que la enfermedad se trate desde una clínica. Los síntomas pueden ceder unos días después de que el tratamiento haya comenzado, a excepción del cansancio, el cual es capaz de perdurar algunos días más.

Dentro de los principales medicamentes que se recetan para tratar la neumonía, dependiendo de la causa, se encuentran los antibióticos. Estos son fármacos que se recetan siempre y cuando el agente causal de la enfermedad sean bacterias, en donde las bacterias pueden identificarse y los antibióticos pueden elegirse de forma precisa para eliminar rápidamente la causa. Por otro lado, se deben recetar medicamentos para la tos, ya que este tiende a ser uno de los síntomas que más quitan energía del organismo y debe ser tratado. De forma común, se recetan expectorantes que ayuden a remover todos los fluidos de los pulmones y así expulsarlos rápidamente.

Por último, pueden recetarse analgésicos para reducir otros síntomas, como la fiebre y el malestar general, así como puede que en vez de antibióticos, deban ser recetados antivirales que eliminen los virus. En el caso de los niños, el pediatra debe estar al tanto del tratamiento y aprobar el mismo, ya que en estos puede variar.

Recomendaciones a tomar en cuenta

Además de lo anterior, existen algunas recomendaciones que deben llevarse a cabo con el fin de acelerar la mejora de los síntomas, como los siguientes:

  1. Descansa en todo momento. Debes evitar realizar actividades físicas que te agoten, de modo que tus pulmones no requieran de más oxígeno del que puede adquirir mientras se encuentran infectados. Lo ideal es evitar la tos, la cual empeora si se realiza cualquier esfuerzo. Si tienes fiebre, evita tus quehaceres diarios, como la escuela o el trabajo. No debes dejar de descansar hasta que estés completamente seguro de que la neumonía se ha ido.
  2. No te deshidrates. Debes tomar líquidos en todo momento, evitando a toda costa la deshidratación. Además, el hecho de ingerir agua ayuda a que la mucosidad espesa de los pulmones comience a aflojarse y sea expulsada de forma más sencilla.
  3. No dejes de tomar los medicamentos. No importa si te comienzas a sentir bien, debes tomar los medicamentos como te los ha recetado el médico, ya que de otro modo generarás que la neumonía se mantenga activa.

Existen maneras de prevenir la neumonía, aunque no del todo. Es decir, se pueden reducir las probabilidades de padecerla vacunándote, ya que existen ciertas vacunas que ayudan a prevenir neumonías y gripes; debes vacunar a tus hijos también, sobretodo aquellos menores de dos años, ya que esto les ayuda a evitar enfermedades de este tipo a temprana edad. Además de esto, debes mantenerte siempre con las manos limpias y una buena higiene en general, evita el cigarrillo, tanto fumarlo como su humo y mantén siempre fuerte tu sistema inmune.

Fuente| Wikipedia

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