Síntomas de la neumonía en niños

Introducción

La neumonía es una enfermedad que consiste en la inflamación crónica de uno o ambos pulmones, y que se caracteriza por ser muy frecuente en los niños, siendo entonces denominada neumonía infantil. Esta inflamación surge partiendo de una infección que se da en estos órganos del cuerpo, específicamente en la parte más profunda de los mismos. Por lo general, este tipo de infección puede surgir por diferentes razones, en donde destacan los virus y las bacterias.

En el caso de los niños, la neumonía suele surgir cuando un virus ataca las vías respiratorias de los niños en cuestión, que por lo genera ocurre cuando existe un cuadro de rinitis o de fiebre. Esto provoca una serie de síntomas que en el caso de los niños suelen ser más complicados de sobrellevar, debido a que sus vías respiratorias suelen ser más débiles que las de los adultos, causando entonces una seria dificultad para respirar.

Por otro lado, cuando la neumonía infantil es provocada por una bacteria, la infección muestra principalmente un ataque de fiebre, conjunto la dificultad para respirar.

¿La neumonía es contagiosa?

Esta suele ser una de las preguntas más realizadas en consultas médicas por los padres cuyos hijos tienen neumonía. La respuesta es variada, ya que a pesar de que la enfermedad en sí no resulta ser contagiosa, las causas de la misma sí lo son. Es decir, dicho de un modo más práctico, las bacterias y los virus que causan la neumonía, de forma general, suelen ser contagiosos. Esto, en líneas generales, genera que la neumonía se considere contagiosa ya que los agentes causales se encuentran siempre presentes en las mucosidades de las personas afectadas.

Esto quiere decir que tanto los virus como las bacterias que estén causando la neumonía, pueden ser transportados a otros individuos completamente sanos, siempre que las partículas de saliva o moco entren en contacto con el organismo de estas personas. En pocas palabras, cuando una persona con neumonía tose, estornuda o habla cerca de otras personas, existe una probabilidad mayor del 50% de que personas sanas se contagien.

Por otro lado, a pesar de que estas formas son las más comunes, en realidad no son las únicas, ya que el hecho de utilizar vasos, cubiertos o platos de personas con neumonía, es otra forma segura de contraer la enfermedad ya que los agentes causales se encuentran presente en estas superficies y llegan rápidamente hacia el organismo del individuo sano.

Partiendo de este hecho, es necesario que los niños se encuentren alejados de otras personas, sobretodo si las mismas tienen síntomas similares a un resfriado. Y si por el contrario, son los niños quienes presentan la infección pulmonar, es necesario que se encuentren en reposo, alejados de personas sanas para así evitar la reproducción de la misma.

Entonces, ¿existen diferentes tipos de neumonía?

Al hablar de diferentes agentes causales, se habla entonces de una enfermedad que parte de un término generalizado para englobar lo que resulta la infección en los pulmones, pero que sin embargo, se debe dividir en dos tipos: la neumonía bacteriana y la neumonía viral.

Específicamente hablando en el caso de los niños, la neumonía suele ser viral, y es causada por el virus sincitial respiratorio (RSV), o por el estreptococo del grupo B (EGB).

Causas de la neumonía

Ahora bien, hablando de forma más específica y global en cuanto a la neumonía se refiere, hemos de establecer las causas habituales de la enfermedad, partiendo de la bacteria Streptococcuspneumoniae. Sin embargo, esta no es la única causa, ya que existen otras bacterias capaces también de generar la infección en los pulmones, como la Chlamydia pneumoniae, conm la diferencia de que estas atacan en menor medida.

Destacando la neumonía en los niños, cuando se habla de una neumonía infantil viral, la misma se caracteriza por ser menos grave que la neumonía infantil bacteriana. Además, cuando un niño cuenta con una neumonía viral, el infante se vuelve vulnerable ante una neumonía bacteriana, siendo esta mucho más grave.

En el caso de la neumonía viral, ya hemos mencionado el virus que comúnmente genera la infección, siendo este el virus sincitial respiratorio. Sin embargo, existen otros que también causan la neumonía, sólo que en menor medida, como el adenovirus y el virus de la gripe. Estos virus se caracterizan por encontrarse siempre en el aire, por lo que contraer una neumonía por alguno de estos virus, es muy común.

La infección de los pulmones comienza con un proceso lento y pausado, en donde primero comienza la infección en la nariz y en la garganta, generando entonces síntomas similares a una gripe común, incluyendo dolores de garganta en estos casos. Una vez que esta infección se haya mantenido en estas zonas por más de tres días, se dirige directamente hacia los pulmones. La dificultad para respirar surge por el bloqueo en las vías respiratorias gracias al líquido que se va generando, conjunto a los desechos y a los glóbulos blancos.

Existe una diferencia notable en la neumonía infantil causada por un virus, y en aquella que es causa por una bacteria, y esta radica en el hecho de que en el caso de los niños con neumonía bacteriana los síntomas aparecen rápidamente, mientras que en el caso de la neumonía infantil viral, los síntomas aparecen de forma gradual.

Síntomas de la neumonía en los niños

Como decíamos anteriormente, la neumonía es capaz de mostrar síntomas, bien sea de forma inmediata o de forma más lenta, pero siempre confundiéndose con síntomas de gripe o de algún resfriado, lo que genera que la infección sea difícil de detectar de forma precoz. Partiendo de este hecho, es necesario que cualquier padre preste atención a los síntomas que pueda presentar su hijo y así llevarlo rápidamente al pediatra con el fin de que se diagnostique la neumonía, o cualquier otra patología que esté ocurriendo.

Los principales síntomas de la neumonía en los niños, son los siguientes:

Fiebre

La fiebre es el síntoma principal de la neumonía, y aparece rápidamente cuando el agente causal de la enfermedad es una bacteria. Esta se caracteriza por ser muy alta y por durar más de 48 horas.

Tos

La tos se debe al mal funcionamiento de los pulmones al existir una infección en los mismos. Este síntoma puede durar varios días, y puede aumentar en intensidad conforme pasen los días.

Respiración agitada

La respiración se vuelve apresurada cuando los pulmones no funcionan de forma correcta. Es importante que se establezca un ejercicio para mejorar la superficialidad de la respiración y así ayudar a estos órganos a que funcionen mejor.

Dificultad respiratoria

Como ya habíamos mencionado, la dificultad respiratoria se vuelve latente siempre que los pulmones no estén funcionando de forma correcta. En el caso de la neumonía bacteriana este síntoma aparece más rápido que los demás, junto a la fiebre.

Ruidos crepitantes en el pulmón

Cuando la neumonía ya se ha establecido y los síntomas respiratorios han comenzado, en los pulmones se escuchan ciertos sonidos crepitantes que generan desconcierto en los pacientes.

Pérdida del apetito

Cuando existe una infección, es normal que exista también un tiempo en el cual el apetito se debilite, lo que causa a su vez pérdida de peso involuntaria. En el caso de los niños, es necesario atender este síntoma de forma rápida con el fin de que no se deshidraten.

Vómitos

Los vómitos son un síntoma que surge en los niños debido al exceso de tos existentes y de la necesidad de expulsar toda la mucosidad que está impidiendo el buen funcionamiento de los pulmones.

Malestar general

El malestar general es un síntoma que ataca de forma general a cualquier persona con neumonía, pero que se hace notar aún más en el caso de los niños con esta infección, ya que su sistema inmunológico se encuentra debilitado.

Diagnóstico de la neumonía en los niños

Como comentábamos, es difícil diagnosticar esta infección pulmonar ya que los síntomas suelen ser muy similares a los que ocurren en un resfriado común o en una gripe. Sin embargo, al tratarse de niños es necesario que estos síntomas sean analizados por un pediatra ya que las probabilidades de que cualquier gripe se convierta en una neumonía, se encuentran muy altas.

Si al visitar al pediatra la misma sospecha de una neumonía, deberá solicitar la realización de una radiografía de tórax con el fin de analizar el estado de sus pulmones. Además, un examen de sangre ayudará a observar el nivel de anticuerpos que se encuentran en el organismo del niño, con el fin de poder realizar un diagnóstico certero.

Siempre que la neumonía sea diagnosticada, el médico deberá establecer la causa de la misma, para poder buscar el tratamiento correcto, ya que no siempre se tratan del mismo modo. Además de lo anteriormente dicho, el pediatra deberá realizar un chequeo físico en el niño y escuchar atentamente los pulmones, con un estetoscopio. Este chequeo ayuda a detectar la frecuencia respiratoria y cualquier tipo de disminución existentes en los sonidos, y es que cuando existe una neumonía, es común cierto ruido anormal.

Tratamiento de la neumonía

Para poder establecer el mejor tratamiento para la neumonía, es necesario primero establecer cuál es la causa de esta infección y estudiar cada uno de los síntomas en el niño. Dependiendo de esto, se tiene que establecer un tratamiento que debe ser realizado al pie de la letra. De realizarse un tratamiento incorrecto o de no realizarse ninguno, pueden surgir severas complicaciones para la vida del infante.

En el caso de la neumonía bacteriana, se deben recetar medicamentos antibióticos y mucho reposo, sobretodo en el caso de los niños. Sin embargo, en el caso de la neumonía viral, los antibióticos no hacen ningún tipo de efecto, por lo que es necesario establecer rápidamente el agente causal de la enfermedad.

De forma común, en el caso de la neumonía viral se establece un tratamiento a base de líquidos, reposo y medicamentos que ataquen los síntomas principales, como antialérgicos, jarabes expectorantes, medicamentos para la fiebre y para los dolores.

Estos tratamientos pueden realizarse en el hogar. Sin embargo, cuando se trata de una neumonía grave, es necesario hospitalizar al niño y mantener siempre un personal capacitado para humedecer la habitación y aspirar la nariz del niño. Esto ayudará a normalizar los niveles de oxígeno que entran en los pulmones del niño.

De forma común, las neumonías no suelen complicarse, por lo que en un plazo no menor de siete días se deben de estar observando mejoras de casi un 70%. No obstante, quedan secuelas en cuanto a la tos se refiere, en donde la misma puede durar hasta varias semanas después.

Recomendaciones del cuidado en el hogar

Si tu hijo presenta un cuadro de neumonía, independientemente de la causa que la haya desarrollado, es necesario tener mucho cuidado a la hora de la recuperación, ya que de esto dependerán las secuelas del niño y la mejora inmediata del mismo.

Las recomendaciones del cuidado en casa, son las siguientes:

  1. Si se han establecido antibióticos, el tratamiento deberá ser llevado a cabo de forma correcta, sin interferir en el mismo, a pesar de que se muestren mejoras o no.
  2. Si se cuenta con fiebre, a pesar de que el niño tenga un tratamiento para este síntoma, se recomienda colocar toallas húmedas en la frente del niño para acelerar la mejora en la temperatura corporal.
  3. Mantener hidratado al niño es ideal, por lo que es necesario ofrecer agua de forma constante.
  4. Ofrecer comida que sea suave para su garganta y les sea de su agrado, ya que se debe evitar la pérdida de peso en el niño.
  5. El niño debe mantenerse en un ambiente completamente libre de humor, por lo que las ventanas deben mantenerse cerradas y el área completa debe mantenerse con oxígeno puro. Si alguien cercano fuma, debe mantenerse alejado.
  6. Enseñe al niño a expulsar grandes cantidades de mucosidad mientras está tosiendo.

Estas recomendaciones deben ser aplicadas en todo momento durante el tratamiento, manteniéndose firmes algunos días después de que la neumonía haya pasado, sobretodo la parte de los olores y la mucosidad. Es probable que la tos se mantenga durante días después, por lo que expulsar cualquier tipo de mucosidad es lo ideal para acabarla rápidamente.

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