Síntomas de la miopía

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Introducción

La miopía es una de las enfermedades oculares más comunes de todas, en donde un gran número de personas alrededor de todo el mundo la padece hoy en día. Se considera enfermedad ya que en la mayoría de las ocasiones la intensidad del problema tiende a ser moderada o severa, aunque según algunos especialistas no se puede catalogar como una enfermedad, sino como anomalía en la refracción del ojo. En sí, este problema consiste en ver borroso en todo momento, específicamente si los mismos se encuentran alejados de los ojos, ya que mientras más cerca se encuentren los ojos, más claro se ven a menos de que se cuente con otro problema ocular.

Esta enfermedad ocular puede aparecer en cualquier momento, tanto de forma repentina e intensa, como de forma leve y progresiva, de modo que puede corregirse rápidamente si se diagnostica con rapidez en su etapa inicial. La ventaja de este problema es que el mismo puede ser diagnosticado rápidamente siempre y cuando se visite al oftalmólogo, y cuenta con un gran número de opciones de tratamiento, las cuales veremos más adelante.

La miopía no suele aparecer en una edad específica, ya que puede comenzar en la infancia, incluyendo a niños con apenas cuatro o cinco años de edad. En ellos tiende a ser más difícil el diagnóstico, ya que no siempre demuestran tener un problema en su visión.

Síntomas de la miopía

Cuando se trata de enfermedades oculares, los síntomas tienden a aparecer rápidamente, por lo que la miopía puede observarse a simple vista, siempre y cuando se presten atención a las molestias. Cuando se está acostumbrado a ver borroso, el cuerpo se adapta a lo que ve, y el diagnóstico llega tardío y sólo cuando se ha intensificado el problema. Por ello, es importante informar tanto a niños, como a adultos sobre los síntomas de la miopía, con el fin de que todos puedan ser capaces de identificarlos a tiempo.

Los principales síntomas de la miopía, son los siguientes:

Visión borrosa

Cómo no, si este es el síntoma principal del problema. La borrosidad en este caso se caracteriza por tenerse siempre que se observa a larga distancia, ya que en sí, la visión borrosa es un síntoma principal de otras enfermedades oculares, por lo que identificar en dónde falla la vista, es necesario para poder diagnosticar la miopía.

Entrecerrar los párpados para ver con claridad

Cuando un individuo cuenta con miopía, es muy común que de forma involuntaria, los mismos entrecierren los párpados con el fin de enfocar mejor y ver con más claridad.

Dolor de cabeza

Cuando se está forzando la vista más de lo habitual, es común que comiencen a aparecer dolores de cabeza, por lo que estos tienden a ser un síntoma común durante la enfermedad. Cuando se trata la miopía, los dolores de cabeza se reducen.

Miopía nocturna

Este síntoma es tan sólo un nivel más intenso de borrosidad, sobretodo porque aparece durante la noche y mientras se está conduciendo, por lo que es recomendable no conducir durante la noche si se sufre de problemas de borrosidad.

Síntomas en los niños

Aunque parezca extraño, la miopía es una enfermedad ocular que afecta en gran número a los más pequeños, y si bien decíamos que no era sencillo de diagnosticar a simple vista, si se tienen presentes los siguientes síntomas, los mismos ayudan a identificar el problema a tiempo.

Dentro de estos síntomas, se encuentran entrecerrar los ojos de forma constante, sentarse más cerca de aparatos audiovisuales, no reconocer personas a distancia, parpadear frecuentemente y pasarse los dedos por los ojos en cada momento.

Es importante tener en cuenta estos síntomas, con el fin de que puedas evitar complicaciones y consecuencias a la larga, de modo que visites rápidamente al médico en busca de ayuda. Lo ideal es que la miopía se ataque a tiempo, de modo que se establezca un tratamiento adecuado que asegure una mejor visión.

Diagnóstico de la miopía

Gracias a que esta enfermedad es tan común y sus síntomas son tan específicos, se lleva a cabo un diagnóstico sencillo que no dura más de una hora con el oftalmólogo, quien rápidamente tras varias pruebas es capaz de identificar tu miopía, para luego proceder a establecer un tratamiento apropiado.

En sí, una vez visites al oftalmólogo, el mismo deberá estudiar tus síntomas y proceder a comenzar a observar tus ojos de cerca gracias a diferentes aparatos, con luces específicas y a fondo. De este modo, el especialista podrá revisar tu córnea, tus párpados, tu retina, tu pupila y todo tu globo ocular, buscando síntomas físicos que puedan estar ayudando a tus síntomas.

Además, se realiza un examen en donde deberás observar hacia un punto específico y deberás leer en voz alta palabras, letras o números, en diferentes tamaños. De este modo el médico logrará establecer la intensidad del problema. Si bien los tratamientos para la miopía los observaremos en gran escala más adelante, de forma general basta con la utilización de anteojos que ayuden a que puedas ver mejor.

Causas de la miopía

En sí, las causas de la miopía tienen que ver con un defecto en la forma del ojo, el cual puede llegar a ser demasiado largo o bien, contar con una córnea con una curva más pronunciada de lo normal. Cuando esto ocurre, sucede que los rayos de la luz que entran en el ojo, en vez de enfocarse en la retina, lo hacen delante de la misma, produciendo entonces que la vista se torne borrosa en todo momento. Lamentablemente, no se conoce aún la causa de este defecto en los ojos.

Para explicar el proceso de forma más específica, se habla de un proceso que engloba tanto de la córnea, como de la lente cristalina, en donde la primera es aquella superficie transparente que cubre el ojo, y el segundo es la estructura también transparente que va cambiando de forma con el fin de ayudar al ojo a enfocar según sea la distancia a la cual está observando. Cuando hablamos de un ojo normal, ambos enfoques cuentan con una forma perfecta, cuyo proceso refractivo es el correcto y la nitidez se hace presente en la vista.

Sin embargo, el problema comienza cuando la forma de la lente o de la córnea no cuenta con la forma correcta, de modo que si no es curva y lisa, la luz no podrá entrar de forma precisa en el ojo. Partiendo de esta explicación, se explica entonces la razón por la cual se identifica la miopía como un problema refractivo.

Además de lo anterior, existen también algunos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollar o empeorar la miopía, en donde destacan los siguientes:

  1. Antecedentes familiares. Si bien no se sabe aún si la miopía puede considerarse como una enfermedad hereditaria, en muchos casos parecer ser así, ya que mientras más padres o familiares directos padezcan de esta enfermedad, más altas son las posibilidades de que algunos de sus hijos también la desarrollen.
  2. Leer. A pesar de que leer es magnífico y hasta saludable, esto también es capaz de dañar el ojo siempre que se realiza de forma excesiva y frecuente. Además, para poder leer de forma correcta debe realizarse a una distancia precisa y no demasiado cerca.
  3. Condiciones ambientales. Si bien estos factores no son del todo factibles o comunes, según algunos estudios realizados por expertos, se ha llegado a la conclusión de que el hecho de pasar demasiado tiempo al aire libre genera que las posibilidades de desarrollar una miopía.

Cuando dos o más de estos factores se combinan, las posibilidades se vuelven aún mayores.

Tratamientos para la miopía

Como ya habíamos mencionado a lo largo del artículo, existen diferentes tratamientos para la miopía, en donde cada uno de ellos se adapta a cada situación, persona y características entre ambos, ya que esta enfermedad ocular en capaz de afectar a personas de cualquier edad, siendo este un factor importante a tener en cuenta. De forma muy común y en más de un 80% de las ocasiones, para tratar la miopía se recomiendan los lentes correctivos/anteojos.

Cuando se habla del uso de lentes correctivos, estamos hablando de un proceso largo en el cual se busca una mejora de más de un 75% en los síntomas, específicamente la visión borrosa y los dolores de cabeza. En sí, este proceso busca contrarrestar la forma de la córnea, y puede ser a través de diferentes modelos, en donde destacan los siguientes:

  1. Anteojos. La gran mayoría de las personas con miopía tienden a preferir los anteojos para tratar la enfermedad, sobretodo porque es un método seguro de corrección, son prácticos y pueden adaptarse a un sinfín de situaciones.
  2. Lentes de contacto. Los lentes de contacto son lentes correctivos que deben colocarse directamente sobre los ojos, en donde estos también pueden adaptarse a cada individuo. Sin embargo, cuentan con algunas desventajas y no son aptos ara niños menores de doce años.

Por otro lado, se encuentra la cirugía refractiva, la cual es un método seguro que asegura la mejora de la visión en un gran porcentaje, lo que acaba reduciendo en gran medida el uso de lentes correctivas a menos de que se cuente con otro tipo de enfermedad ocular, como el astigmatismo, por ejemplo. En sí, este procedimiento se lleva a cabo gracias a un rayo láser que se utiliza para moldear la córnea hacia la forma correcta. No obstante, no se recomienda para realizarse en niños o adolescentes, sino hasta que los ojos estén formados por completo.

Complicaciones

Si bien no se cataloga la miopía como una enfermedad peligrosa, en realidad es importante tratarla a tiempo con el fin de evitar ciertas complicaciones que engloban algo más allá de tan sólo la calidad de vida, la cual disminuye de forma considerable en la mayoría de las ocasiones. El hecho de contar con la vista limitada es un factor negativo de peso en la vida de cualquiera. Sin embargo, existen otras complicaciones que veremos a continuación:

  1. Fatiga ocular. La fatiga ocular ocurre cuando la miopía ya tiene demasiado tiempo desarrollada e intensificándose, de modo que jamás ha sido tratada o no ha sido tratada de forma adecuada. Esto se observa en la necesidad imperiosa de entrecerrar los ojos durante largos periodos de tiempo para enfocar mejor.
  2. Seguridad alterada. Este tipo de complicación es capaz de poner en riesgo tu vida y la de cualquier otra persona, sobretodo si se conduce de forma regular. Es importante evitar esta acción a menos de que la vista no falle.
  3. Otros problemas oculares. Cuando la miopía ya está demasiado grave y avanzada, esto es capaz de causar problemas graves, como cataratas, glaucoma y desprendimiento de retina.

Todas estas complicaciones son capaces de ocurrir en cualquier tipo de persona, por lo que visitar a un especialista a tiempo es la clave para evitarlas.

Recomendaciones

Para finalizar, es importante destacar algunos hechos relevantes de la miopía, siendo el primero la desventaja de no poder prevenir la miopía. Lamentablemente, este problema no cuenta con una causa específica y sin ella, no se puede establecer una prevención, por lo que tan sólo es importante evitar los factores de riesgo en la mayor medida posible.

Por otro lado, existen algunas recomendaciones a tomar en cuenta con el fin de reducir las posibilidades de desarrollar, o empeorar, la miopía, y son las siguientes;

  1. No dejes de visitar al oftalmólogo. Es necesario que no dejes de visitar al especialista, ya que los cambios oculares son capaces de aparecer en cualquier momento y cualquier enfermedad es mejor atacarla a tiempo.
  2. Controla tus enfermedades crónicas. Existen enfermedades que son capaces de generar el desarrollo o el empeoramiento de cualquier enfermedad ocular existente, en donde la miopía está entre las primeras. Dentro de estas enfermedades destacan la diabetes y la hipertensión.
  3. Protege tus ojos de los rayos ultravioletas. Busca ayuda para proteger tus ojos, utilizando lentes de sol que aseguren la protección de los mismos en todo momento.
  4. Utiliza lentes correctivos correctos. Es importante que si te han diagnosticado con miopía y te han colocado anteojos, te sientas a gusto con ellos, de modo que puedas observar con más claridad. De lo contrario, harás daño a tus ojos.
  5. Reduce la fatiga ocular. Es necesario que si eres de los que observa durante mucho tiempo aparatos tecnológicos como computadoras, teléfonos, entre otros, des un descanso a tus ojos. Esto lo logras alejando la vista durante algunos minutos de aquello que estés observando, en donde libros también cuentan.

Sin embargo, la recomendación más acertada de todas, es reconocer tus síntomas y consultar con un médico. Mientras más rápido comiencen tu tratamiento, menos probabilidades tendrás de empeorar.

Fuente| Wikipedia

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