Síntomas del menisco

By | marzo 13, 2018

Introducción

El cuerpo humano está formado por una gran cantidad de huesos, vasos sanguíneos, articulaciones, músculos, órganos y más, en donde cada una de las partes cumple un papel fundamental en la vida de la persona. Para hablar de forma específica y explicar lo que son las afecciones en el menisco, es necesario explicar en donde se encuentra el mismo, y para ello debemos hablar de una parte específica de la pierna.

La rodilla se encuentra en la parte central de nuestras piernas, y se conforma de una diversidad de huesos, comenzando con el fémur, el cual es el hueso específico del muslo, siguiendo con la espinilla y con la tibia, la cual se caracteriza por ser redondeada. Además de huesos, también existen ciertos tejidos muy blandos que básicamente se van conectando entre sí. Entre lo que es el fémur y la tibia, se van encontrando ciertos discos que se observan en forma de C y que se caracterizan por ser cartilaginosos, siendo denominados meniscos.

Un menisco busca actuar como agente amortiguador, tratando de absorber todos esos golpes que van dirigidos directamente al hueso y permitiendo con esto que la rodilla se mantenga estable. Sin embargo, al obtener todo el impactos, estos discos suelen dañarse, llegando a romperse por completo en el desgarre, o de forma parcial. Esto ocurre siempre que existe un movimiento involuntario y muy fuerte en la rodilla, generalmente cuando la misma se dobla y con esto los discos se tuercen.

Sin importar por donde observes el menisco, el mismo cuenta con forma de cuña, siendo esta una ventaja al querer conservar la superficie del fémur y su forma redondeada. Todos los bordes externos del menisco cuentan con una entrada y un flujo moderado de sangre que permiten que cualquier desgarro que surja en esta zona, se cure sola. Sin embargo, este flujo de sangre no existe en lo que es la parte interna del menisco, por lo que los desgarres que ocurren justo en esta zona suelen ser muy fuertes.

¿Cuáles son las funciones principales del menisco?

Además de lo que ya hemos explicado anteriormente, los meniscos no solo funcionan de ese modo, sino que también cuentan con una serie de funciones que ayudan a que los huesos de la rodilla se mantengan siempre estables.

Dentro de las funciones principales de los meniscos, se encuentran las siguientes:

  1. Ayudan a que la conexión que existe entre el fémur y la tibia sea perfecta, de modo que la rodilla puede moverse con soltura sin generar dolores o incomodidades.
  2. Como ya habíamos mencionado, los meniscos sirven para amortiguar y a su vez permiten que la rodilla genere sus movimientos con soltura, sin necesidad de requerir de un segundo apoyo.
  3. Otra de sus funciones más importantes es la de establecer una estabilidad en todos los movimientos que se van formando gracias a los demás elementos que existen en la rodilla y ocupar los espacios en blanco que existen entre los mismos.
  4. Y por último, pero no por eso menos importante, los meniscos buscan ayudar en la producción y en la distribución del líquido sinovial intrarticular, de modo que la rodilla siempre se mantiene lubricada, evitando con esto que el desgaste del cartílago se genere de forma gradual y el mismo se vaya reduciendo.

Desgarre de menisco

Como ya habíamos mencionado, al tratarse de discos que buscan amortiguar golpes en los huesos, los mismos se pueden romper y desgarrar, lo cual suele ser muy frecuente en los deportistas y en todas aquellas personas que realizan algún tipo de ejercicio o movimiento brusco.

Los desgarres del menisco pueden ir desde lo más leve, hasta lo más grave, pudiendo curarse solos al ser en la parte externa del menisco, o requerir ciertos tratamientos cuando el daño ocurre en la parte interna.

Siempre que existe un desgarro de menisco, la rodilla automáticamente deja de realizar sus funciones con la misma facilidad con la que las realiza de forma diaria, por lo que surgen ciertos síntomas que hacen evidente que existe un problema en esta zona.

Síntomas del menisco

Cuando existe un desgarro en el menisco, los síntomas aparecen de forma inmediata ya que el primero de todos suele ser el dolor que surge, inclusive si el desgarro fue muy leve. Para hablar específicamente de los desgarros moderados o fuertes que generan una serie más amplia de síntomas, a continuación hablamos de los mismos:

Ruido seco

El primer síntoma que ocurre, siendo específicos, es el sonido que surge tras la lesión, en donde el mismo se caracteriza por ser seco y profundo, como un chasquido elevado.

Dolor

El dolor es el síntoma principal de este desgarre, y puede surgir directamente en la rodilla o en un lado de ella. Suele empeorar siempre que la rodilla se flexione o se presione con algo. Es un síntoma que se caracteriza por desaparecer de forma gradual, pudiendo incluso no dejar nunca de aparecer de forma esporádica, sobretodo si la lesión no recibe el tratamiento adecuado para ellos.

Hinchazón

La hinchazón puede no ocurrir al momento de ocurrir la lesión, sino que al cabo de dos o tres días la misma va apareciendo de forma gradual, generando dolor e incomodidad.

Rigidez

La rigidez surge en la rodilla luego de dos días de ocurrir la lesión y se va produciendo de forma gradual hasta llegar a un punto en el cual la rodilla no se flexiona.

Poca movilidad

Luego de generarse la lesión y tras los síntomas anteriores, la rodilla no se mueve con la misma soltura que siempre ya que las articulaciones se vuelven rígidas y difíciles de mover con facilidad.

Sensación incómoda

Otro de los síntomas más difíciles de tolerar de esta lesión, es el hecho de que la rodilla queda sentida en un punto grave en la cual genera la sensación de que la misma quedará paralizada al intentar flexionarla, lo que da como resultado miedo en el afectado. Esto puede incluso llegar a extenderse al punto en el cual deja de ser una sensación y se vuelve una realidad, por lo que la rodilla no se extiende ni siquiera la mitad de lo que debería.

Además de esto, también existe otra sensación mucho más profunda, en donde en vez de quedarse estancada en un mismo sitio, la misma cede de forma involuntaria y sin previo aviso, lo que puede acabar en que el paciente caiga al suelo.

¿Cómo se diagnostica el desgarre del menisco?

Es importante tener en cuenta los síntomas antes mencionados, con el fin de que si sientes algunos de ellos, tengas en cuenta que debes visitar de forma inmediata al médico para realizar un chequeo, tanto físico como más profundo, en donde el mismo comenzará realizando una historia clínica en donde le realiza preguntas al paciente para saber cómo se realizó la lesión. Además, el mismo también analizará el historial médico y hereditario del paciente con el fin de observar si los síntomas pueden estar ocurriendo gracias a otras patologías y afecciones.

Luego de conversar con el afectado, el médico deberá realizar un chequeo físico comenzando a palpar toda la pierna, enfocándose en la rodilla y así ir determinando en donde el dolor suele ser más fuerte y si existe alguna sensibilidad inusual al tacto.

Para poder determinar si el menisco está desgarrado, se debe realizar una prueba denominada Mc Murray, siempre por un profesional. Esta consiste en que la rodilla se doble y luego se extienda para rotarla.

Por último, para poder confirmar el desgarro, es necesario que el médico recete la realización de una radiografía para diagnosticar con más razón le lesión, ya que a través de esta prueba se pueden observar los tejidos blancos de la rodilla.

¿Por qué ocurre el desgarre de menisco?

Las causas que pueden generar el desgarro del menisco pueden ser varias, desde una lesión, hasta un problema más grave y ajeno a la voluntad del afectado. Por lo general, el menisco se desgarra mucho más fácilmente en las personas mayores, justo cuando los huesos se vuelven débiles a los golpes y malos movimientos.

En las personas jóvenes también ocurre, con la diferencia de que en estas ocasiones suele suceder debido a diversos malos movimientos o golpes fuertes que van directo a esta zona.

Las causas principales que generan el desgarro del menisco, son las siguientes:

  1. Degeneración del tejido.
  2. Poca movilidad de la rodilla, lo que genera rigidez y finalmente el desgarre.
  3. Levantar cosas pesadas y de forma brusca.
  4. Realizar movimientos bruscos y repentinos en ciertas direcciones en donde la rodilla no está acostumbrada. Esto puede ocurrir en accidentes y juegos deportivos.
  5. Impactos directos en la rodilla de forma brusca.
  6. Caer encima de la rodilla, impactando sobre la misma de forma repentina.
  7. Lesiones de ligamentos.

¿Se puede prevenir el desgarre de menisco?

Como ya hemos visto, por lo general las causas del desgarro de menisco suelen ser repentinas y a causa de agentes externos que no se ven venir en el momento indicado. Sin embargo, existen algunas recomendaciones que se pueden llevar a cabo para prevenir que, a pesar de las causas anteriormente mencionadas, el menisco salga dañado.

Las pautas a tomar en cuenta para prevenir las lesiones del menisco, son las siguientes:

  1. Realizar ejercicios de forma regular y continua, ya que esto da como resultado que los huesos y las articulaciones, así como los músculos, se vayan fortaleciendo, lo que ayuda a que los golpes no sean demasiado impactantes para estas zonas.
  2. Antes de realizar cualquier tipo de ejercicio o deporte, es necesario que se realice una serie de calentamientos con el fin de que la rodilla se prepare para cualquier tipo de impacto o esfuerzo brusco y fuerte, evitando así el desgarre.
  3. Si realizas ejercicios o deportes, cada cierto tiempo debes dejar descansar tu cuerpo, de modo que el mismo se recupere antes de comenzar de nuevo con las sesiones.
  4. A pesar de lo que puedas pensar, el calzado es fundamental, sobretodo a la hora de realizar ejercicios o movimientos constantes, ya que mientras más cómodos y correctos sean los zapatos, más comodidad sentirá la rodilla al movilizarse.
  5. Asegúrate de realizar los movimientos que sean correctos, ya que un mal movimiento genera que el menisco se lastime.

¿Cómo debe tratarse el desgarre de menisco?

Existen dos características importantes que se deben establecer para poder tratar el desgarre del menisco: saber si es un desgarre leve, o un desgarre moderado.

En el caso de que la lesión sea leve, gracias al flujo de sangre que existe en la zona externa del disco, la misma puede sanar sola sin necesidad de una intervención más profunda. Sin embargo, se puede realizar una serie de pasos que ayuden a que los síntomas leves, como el dolor y la hinchazón, se reduzcan.

A continuación les hablamos de la mejor forma de tratar el desgarre de menisco, según su gravedad.

Desgarre de menisco leve

Para tratar el desgarre de menisco leve, se deben seguir los siguientes pasos:

  1. Descansar. Es sumamente importante que le des un descanso a tus piernas, sobretodo a tu rodilla, mientras tengas dolor e hinchazón. Si es necesario, busca utilizar muletas que impidan que ejerzas presión en la zona afectada.
  2. Hielo. Pueden aplicar hielo (envuelto en una toalla) es la zona afectada o compresas bien frías, pero no más de cuatro veces al día y por veinte minutos. Esto ayudará a que la inflamación disminuya y a que el dolor vaya cesando.
  3. Compresión. Si el dolor suele ser persistente y molesto, busca aplicar un vendaje elástico para que el mismo genere presión.
  4. Elevación. Mantén la pierna estirada en todo momento y elevada. Esto puedes realizarlo con ayuda de almohadas. La elevación debe ser hasta que la pierna se encuentre por encima del corazón.
  5. Medicamentos antiinflamatorios. Pueden ayudar a que la hinchazón baje más rápido para que el dolor se vuelva más leve, con la toma de medicamentos específicos.
  6. Fisioterapia. Esto no siempre aplica al tratarse de una lesión leve, pero en ocasiones el médico puede establecer algunas sesiones con el fin de estabilidad la rodilla.

Desgarre de menisco moderada/fuerte

Ahora bien, en el caso de un desgarre de menisco mucho más fuerte, con los consejos anteriores no basta, por lo que luego de realizar el diagnostico se considera necesario realizar una intervención quirúrgica. Por lo general, la más utilizada no es demasiado invasiva y se denomina como cirugía artroscópica.

Sin embargo, en ocasiones en donde la gravedad suele ser mayor, se requiere de una operación mucho más compleja en donde se debe abrir la parte afectada y observar qué ha ocurrido.  Y reposo. El reposo es fundamental, incluso meses después de la lesión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *