Síntomas de la meningitis en bebés

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Introducción

Es bien sabido que los niños cuando nacen cuentan con un nivel de defensas muy bajas, por lo que los médicos recomiendan la colocación de ciertas vacunas que impidan que virus y enfermedades comunes, ataquen su sistema inmunológico, ya que muchas de estas son capaces de causar la muerte en los pequeños.

Si bien cuando se es adulto ya el efecto de las vacunas se han esfumado por el tiempo, las mismas defensas del cuerpo humano son capaces de luchar en contra enfermedades comunes sin poner en riesgo la vida de los mismos. En el caso de los niños mayores de dos años, estos a medida que van creciendo luego de los doce meses, van creando un sistema de anticuerpos que les ayuda a evitar enfermedades. Sin embargo, el problema más grande se lo llevan los bebés, ya que los mismos no saben cómo defenderse, ni cómo actuar ni mucho menos decir qué es lo que sienten.

Siempre que un bebé se enferma de cualquier cosa, es necesario que se visite al pediatra porque las condiciones en las cuales se puede mantener el niño, quizás no sean las correctas y esto podría empeorar una simple gripe.

¿Qué es la meningitis?

Dentro de nuestro organismo existen unas membranas que recubren lo que es el cerebro y la médula espinal, denominadas meninges, y cuando estas membranas se inflaman se genera lo que se conoce como la meningitis. Esta enfermedad suele ser sumamente peligrosa y es necesario que, sea cual sea el caso, exista un medio clínico que ayude a tratar la infección de forma inmediata, ya que si esto se retrasa puede ocasionar severas consecuencias.

Existen dos tipos de meningitis, la viral y la bacteriana. La meningitis viral es aquella que se caracteriza por ser menos agresiva que la bacteriana y que se trata de forma rápida con cierto reposo y con algunos analgésicos para los dolores, en donde los virus que atacan suelen entrar por la boca y expulsarse a través de las heces. Además, no suele ser contagiosa, a diferencia de la bacteriana.

Este tipo de meningitis suele ser un poco más difícil de tratar por el factor bactriano, porque no se trata sólo de diagnosticar qué tipo de meningitis es, sino cuál es la bacteria que está en el organismo. Esto se logra a través de una punción lumbar, un examen del cual hablaremos más adelante. La meningitis bacteriana se debe tratar de inmediato a base de antibióticos que sean sensibles a la bacteria y, por prevención y necesidad, es importante que todas aquellas personas que hayan tenido contacto directo con el afectado también comiencen un tratamiento, porque en este caso si resulta ser contagioso.

Estas bacterias pueden encontrarse en cualquier parte y mientras más bajas puedas llegar a tener las defensas, sobretodo en el caso de los niños, más rápido obtendrás la enfermedad.

Meningitis en bebés

En el caso de los bebés, la meningitis puede llegar a ser más que sólo peligrosa, ya que puede acabar con la muerte del niño en pocas horas si no se le trata de forma rápida y adecuada.

Esta enfermedad no sólo afecta a los más pequeños, sino también a los niños cuyas edades comprenden entre los dos y cinco años, en donde estos suelen mantener un poco más la calma por saber decir qué está ocurriendo en su cuerpo, caso contrario a los bebés, que no saben expresar nada de lo que está ocurriendo.

La meningitis (sea cual sea), que afecta a los bebés desde los primero días de su nacimiento, es denominada como meningitis neonatal, y sin importar incluso si es viral o bacteriana, se considera de forma general como peligrosa.

Si el tratamiento a colocar en los bebés no se aplica de forma inmediata, las consecuencias pueden llegar a ser fatales y varían desde una sordera, hasta una discapacidad intelectual y motora, llegando incluso a la muerte. Sin embargo, cuando el bebé ya pasa de ciertos meses después de su nacimiento y ocurre la infección, cuando es viral suele ser mucho más sencillo de tratar y pasa más leve de lo común, pudiendo durar unos diez días en el organismo, desapareciendo tras este tiempo. Si bien desaparece sola, existen dolores que pueden generar que el bebé no deje de llorar, por lo que se recomienda el hecho de recetarle algunos analgésicos.

¿La fiebre es sinónimo de meningitis en mi bebé?

Si bien el síntoma principal de esta enfermedad es la fiebre, en donde de esta forma se conoce mejor la enfermedad, no en todos los casos esta patología quiere decir que existe meningitis, ya que cualquier otra enfermedad o causa podría generar la fiebre regular.

Sin embargo, es importante que cuando la fiebre ocurre un par de veces en un mismo día, se busque la ayuda de un médico especialista para determinar qué es lo que está ocurriendo, observando además los otros síntomas que pueda mostrar el bebé, para así poder confirmar o descartar la infección.

¿Cuáles son los síntomas de la meningitis en bebés?

La meningitis, de forma general, muestra una serie de síntomas que suelen ser mucho más fáciles de establecer y de diagnosticar en el caso de los niños mayores de dos años, sobretodo porque los mismos son capaces de decir qué es lo que están sintiendo.

Cuando la enfermedad ataca de forma directa, el cambio suele ser muy brusco en el organismo del niño, por lo que el primer síntoma que puede generar es una fatiga incesante que los deja acostados durante muchas horas. Sin embargo, esto suele ser más difícil en el caso de los bebés, ya que los mismos no demuestran a ciencia cierta este tipo de patología.

Pese a ello, y muy a pesar de que es difícil, existen ciertos síntomas que presentan los bebés cuando tienen meningitis, teniéndolos todos en cuenta. Estos síntomas son los siguientes:

Fiebre

Por supuesto, el síntoma principal de la meningitis suele ser la fiebre, en donde la misma puede no bajar de los 40º y se vuelve frecuente durante horas.

Rigidez en el cuello

Si bien los bebés no suelen moverse demasiado, este síntoma suele ser un poco más fácil de notar ya que suelen tener molestias y dificultades al momento de mover el cuello, llegando incluso a no hacerlo en lo absoluto.

Dolor de cabeza

Este síntoma está comprobado científicamente, pero es uno de los más difíciles de notar ya que el bebés puede llorar sin parar y los padres no saben la verdadera razón, siendo el dolor de cabeza la causa de ese llanto.

Sensibilidad a la luz

Este es otro síntoma que se puede notar, sobretodo cuando es de noche y las luces están encendidas. Esto suele notarse porque el bebé cierra los ojos de inmediato y ladea la cabeza hacia donde no vea la luz.

Irritabilidad

Este síntoma es mucho más sencillo de notar ya que viene acompañado de somnolencia. El bebé suele estar lloroso todo el día y pierde el apetito rápidamente, pudiendo incluso tener diarrea o presentar vómitos.

Manos y pies fríos

Este síntoma es uno de los más notables de todos, sobretodo por las manos. Es importante tener en cuenta que no se trata de frío y saber notar la diferencia.

Salpullido en el cuerpo

De nuevo un síntoma más sencillo de notar, ya que el salpullido suele aparecer por todo el cuerpo y no desaparece con antialérgicos o cremas especiales para esto.

Manchas en la piel

Las manchas que aparecen en la piel son muy características, siendo este síntoma, además de la fiebre, uno de los más claros de toda la enfermedad. Las manchas pueden volverse pálidas o azules.

Fontanela abultada

La fontanela es aquella zona del cráneo del bebé en donde aún no se han fusionado los huesos. Esta, cuando ocurre meningitis, puede llegar a fusionarse o endurecerse.

Dificultad para respirar

En ocasiones la meningitis produce en los bebés cierta dificultad para respirar que puede acabar en convulsiones

Es de suma importancia que prestes atención a los síntomas que pueda presentar tu bebé, e incluso si apenas presenta uno de los antes mencionados, visites a tu médico de confianza de forma inmediata. Cuando existe meningitis en un bebé es de vida o muerte que esto se diagnostique a tiempo para poder establecer el tratamiento correcto sin perder tiempo. Si bien esto resulta complicado por la desesperación común, es necesario mantener la calma y ayudar a que el bebé esté mejor.

Lo ideal es intentar reducir los síntomas al mismo tiempo que se va matando la infección. Si no se realiza esto a tiempo, las consecuencias pueden ser fatales.

¿Cómo se diagnostica la meningitis?

Una vez que visites a tu médico porque tu bebé presentó alguno de los síntomas anteriores, es importante que el especialista realice un examen visual y físico en el bebé para determinar si físicamente se observa algún síntoma determinante.

De ser así, el médico deberá recetar la realización de un examen de sangre por medio del cual buscará saber si existe meningitis en el bebé. Sin embargo, esto no es suficiente, ya que se requiere de la realización de una punción lumbar.

Pero… ¿en qué consiste la punción lumbar?

Este tipo de prueba se realiza para confirmar que el bebé padezca de meningitis, y qué tipo es, ya que así como hemos venido explicando, la meningitis viral no se comporta igual a la bacteriana, y diferenciar la una de la otra es más que sólo primordial.

Si bien en la mayoría de los casos en los bebés se presenta una meningitis viral, también suele suceder que la meningitis es bacteriana, por lo que es necesario realizar de una punción lumbar para establecer la diferencia.

La punción lumbar consiste en el hecho de pinchas lo que es la espalda, a la altura de la cintura, hasta llegar a las vértebras y aún más allá, hasta poder tomar una muestra de lo que es el líquido cefalorraquídeo que se encuentra en esta zona. La idea de esto es que este líquido pueda estudiarse a fondo.

Si surge que la meningitis existente es viral, debe establecerse qué tipo de virus es y buscar la forma de expulsarlo del organismo si aún no se ha ido. Si por el contrario estamos hablando de una meningitis bacteriana, es necesario realizar un cultivo de este mismo líquido para poder establecer qué tipo de bacteria es y qué antibióticos son sensibles y resistentes ante el mismo.

Gracias a esta prueba se logra establecer un tratamiento eficaz y preciso que ayude a eliminar el virus o la bacteria que esté causando la meningitis, ya que lo ideal es perder el menor tiempo posible para poder tratar la enfermedad.

La punción lumbar no suele ser un examen fácil de realizar, menos cuando se trata de bebés, pero es necesario. Lo ideal es mantener la calma y tener paciencia, sin achantar el proceso ya que cada segundo que pasa es crucial para que la vida de tu bebé no se vea afectada ni a largo, ni a corto plazo.

¿Se puede prevenir?

La única forma de prevenir la meningitis es a través de la vacuna que se coloca luego de haber nacido, pero es importante resaltar el hecho de que las vacunas no son 100% efectivas y que las defensas del bebé están muy bajas, por lo que si bien ayudan en contra un gran número de gérmenes, no actúa ante todos.

Esto no quiere decir que la vacuna es innecesaria, en lo absoluto ya que la misma ayuda en gran medida, pero no es completamente eficaz en los primeros meses de vida, por lo que es común que la enfermedad ataque. Además, una vez que se haya puesto la vacuna y aún cuando le haya podido surgir la enfermedad al bebé, el efecto de la misma sigue surgiendo por los años que dure la vacuna en el organismo, ya que a medida que el niño va creciendo, sus defensas van apoyando la vacuna.

¿Cuál es el mejor tratamiento para la meningitis?

El tratamiento correcto se establece luego de haberse realizado la punción lumbar, ya que de este modo se puede observar la causa principal de la meningitis.

Si se trata de una meningitis viral, se establece un periodo de reposo de diez días, como mínimo, además de la ingesta de mucho líquido y si el bebé está amamantando, mantener esto cada cierta hora para que el bebé no se deshidrate. Si siente dolor o se encuentra muy lloroso, el médico receta un analgésico adecuado para su edad y si esto no mejora, se recomienda ingresar al bebé en un hospital para monitorear los síntomas.

Por otro lado, si se trata de una meningitis bacteriana, es de suma importancia que se establezca un tratamiento que se base en un antibiótico sensible a la bacteria y se lleve a cabo en un hospital.

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