Síntomas del melanoma

por | noviembre 12, 2018

Introducción

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se caracteriza por formar parte de los más graves de la lista. Esto se basa en el hecho de que el cáncer comienza a producirse en las células que se encargan de generar melanina, siendo este el pigmento que ayuda a dar color a nuestra piel. Estas células son conocidas por melanocitos. Este tipo de cáncer puede llegar a encontrarse en otras zonas del cuerpo, como los ojos y algunos órganos internos, en donde los intestinos suelen destacar. Sin embargo, la enfermedad es específica de la piel y se considera peligrosa.

Este tipo de cáncer en la piel tiende a contar con diferentes causas y factores que aumentan las posibilidades de riesgo, es donde si bien la causa exacta no está del todo clara, se habla de una exposición exagerada a los rayos ultravioletas (UV) que surgen del sol, y de la exposición frecuente a cámaras solares que ayudan al bronceado natural. Tal parece que estos procesos, cuando se practican de forma regular, se infiltran en las células de la piel y activan el desarrollo del cáncer.

Es importante tener en cuenta este tipo de cáncer, ya que el mismo es capaz de aparecer de forma repentina en personas menores de cuarenta años, en donde estudios han revelado que las posibilidades de riesgo tienden a aumentar en el caso de las mujeres. Debido a esto, es necesario tener en cuenta todos los cambios cancerosos que puedan ocurrir durante este proceso, ya que si los mismos se detectan rápidamente, el melanoma tiende a ser tratado de forma correcta y en un periodo de tiempo determinado.

Es necesario, además, tener en cuenta que cualquier tipo de lunar, protuberancia, marca o cambio que se observe en cualquier de estas situaciones, en cualquier área de la piel, puede llegar a ser un indicativo de que algo malo está ocurriendo en el organismo, sobretodo cuando se trata a nivel de piel, cuyos cambios y avisos surgen rápidamente. Si bien todos contamos con lunares, se debe conocer cómo son cuando son lunares normales, ya que cualquier cambio extraño que ocurra en alguno de ellos, puede ser un aviso de que algo anda mal.

Un lunar normal, de forma común, cuenta con la peculiaridad de ser tomado como una mancha uniforme cuyo color por lo general es marrón, llegando a ser negro en algunas ocasiones. Los lunares son diferentes en gran medida, en donde pueden observarse planos o prominentes, completamente redondos u ovalados. De forma común, el tamaño no pasa de los seis milímetros de ancho, por lo que este cuadro característico de los lunares tiende a ser suficiente para buscar algún cambio. Por otro lado, es bien sabido que los lunares pueden ir apareciendo conforme van pasando los años en cada niño, así como también ocurre que muchos bebés nacen con algunos lunares. Partiendo de este hecho, es necesario entender que cada lunar que aparece luego de una edad adulta, puede ser algo más que sólo un lunar y un especialista debe estudiarlos.

Sin embargo, también se puede llevar un control sobre todos los lunares, ya que cuando uno de ellos se genera, el mismo tarda años con el mismo tamaño, forma y color. Un cambio que puede ocurrir, aunque no demasiado común, es que los lunares desaparezcan. Este proceso tiende a ser normal, por lo que no implica ningún tipo de causa cancerígena.

Cuando algún lunar comience a mostrar cambios en sus características comunes, como en su color y forma, es importante consultar con un médico especialista que aclare las causas de los cambios, ya que este tiende a ser el aviso principal de que, quizás, un melanoma se está formando en el organismo.

Síntomas del melanoma

Es importante tener en cuenta cuáles son las señales que indican que se están produciendo cambios en el organismo a nivel celular, así como saber cuáles son los síntomas que por lo general aparecen en casos de melanoma. La señal más fuerte de todas, es el hecho de que se forme un lunar nuevo en alguna zona del cuerpo, o bien, que uno ya existente comience a mostrar cambios en sus características. También puede ocurrir que un lunar sea completamente diferente a los demás, pudiendo ser este un indicativo importante.

Pese a lo anterior, el proceso puede tener muchas fallas y no todos los lunares están a la vista total de las personas, por lo que no siempre se pueden observar estos lunares y sus cambios en el tiempo correcto. Debido a esto, se ha establecido una regla denominada como ABCDE que se utiliza para identificar señales comunes de melanoma. Para ello, se debe tener en cuenta el modo de actuar del método y basarse en sus lunares, de modo que se estudie de la siguiente manera cada uno de ellos:

  1. A de asimetría. Es importante observar la asimetría de cada lunar, de modo que si alguno de ellos cuenta con mitades diferentes, no se trata de un lunar normal.
  2. B de borde. Un lunar tiende a ser anormal cuando sus bordes tienden a ser irregulares, en donde por lo general pueden observarse desiguales o poco definidos.
  3. C de color. El color de cada lunar debe ser común y uniforme, por lo que un lunar anormal que indique un melanoma puede combinar dos colores o contar con manchas extrañas de color, como azules, blancas o rosadas.
  4. D de diámetro. Este aspecto puede variar, ya que existen melanomas en donde los lunares tienden a medir menos de seis milímetros. Sin embargo, se establece una media común en donde se indica que si un lunar mide más de los seis milímetros de ancho, se habla de un problema interno.
  5. E de evolución. Es importante tener en cuenta la evolución de los cambios en el lunar, incluyendo todos los cambios importantes en sus características (color, tamaño y forma).

Pese a lo anterior y a que este método tiende a ser eficaz, no en todos los casos de melanomas tiende a ser de la misma forma, ya que el cáncer no siempre sigue dichas reglas. Pese a ello, se encuentran algunos síntomas comunes que pueden aparecer en personas con melanoma, y aunque algunos tienden a ser confundidos con regularidades frecuentes, deben ser observados por un médico.

Los principales síntomas del melanoma, además de los cambios en los lunares o manchas, son los siguientes:

Llagas que no cicatrizan

Es difícil observar que una llaga logre cicatrizar cuando se trata de un cáncer de piel como el melanoma, por lo que es común observar lesiones que tardan más tiempo del normal en comenzar a secar.

Propagación de pigmento

Por otro lado, otro de los síntomas principales del melanoma tiende a ser el hecho de que el pigmento del borde de la mancha o lunar, comienza a propagarse hasta la piel que se encuentra cerca al mismo.

Enrojecimiento o inflamación

También ocurre en muchos casos que más allá del borde de cada mancha o lunar, comienza a observar un tono rojizo o cierto grado de inflamación, que por lo general tarda en reducirse.

Cambios en la sensación

Es muy común observar pacientes con melanoma quejarse sobre cambios que sienten en su piel, sobretodo en las zonas con las manchas o los lunares extraños. Estos cambios tienden a ser sensibilidad en la zona, dolor al tacto o comezón frecuente, en donde en ocasiones se combinan dos o todas de estas molestias.

Cambios en la superficie lunar

Además de lo anterior, puede ocurrir que en donde se encuentre el lunar anormal o la mancha extraña, se observen cambios como descamación, sangrado y/o protuberancias.

Melanomas ocultos

Si bien la mayoría de los melanomas que se observan son a simple vista, lo cual ayuda al diagnóstico, también suele ocurrir que este tipo de cáncer se forme en zonas del cuerpo que se consideran ocultas, sobretodo porque no tienden a exponerse al sol como el resto de la piel. Estas zonas en donde pueden aparecer las lesiones cancerígenas suelen ser el espacio que está entre los dedos de los pies o de las manos, la planta de los pies, el cuerpo cabelludo y hasta los genitales.

Este tipo de cáncer de piel no suele ser muy frecuente de esta forma, y se consideran peligrosos ya que al aparecer en zonas poco estudiadas, no suelen tratarse de la forma correcta. En el caso de las personas de piel oscura, estas cuentan con altas posibilidades de que el melanoma ocurra en alguno de estos lugares.

Otros lugares frecuentes en donde surge el melanoma, es debajo de las uñas, en la boca, en las vías urinarias, en el tubo digestivo y en el ojo.

Causas y factores de riesgo

Cuando hemos dicho al comienzo de este artículo que las causas del melanoma no están claras, se debe a que el daño del ADN de las células de la piel y su desarrollo, no cuentan con una causa precisa. En sí, el melanoma ocurre cuando las células productoras de melanina funcionan de forma incorrecta, en donde el proceso es sencillo: las células de forma constante van naciendo de forma controlada y ordenada, en donde las células nuevas comienzan a empujar las células antiguas a la superficie de la piel, en donde mueren y caen. Sin embargo, cuando el proceso se ve afectado por los daños que ocurren en el ADN, las células nuevas se desarrollan fuera de controlar, creando entonces una masa de células malignas. Esto comienza a desarrollar el cáncer.

Ahora bien, existe una serie de factores que tienden a aumentar las posibilidades de riesgo de desarrollar el melanoma, en donde no sólo se trata de los rayos UV o los rayos de las cámaras de bronceado artificial, sino también de otros factores igual de comunes y frecuentes, en donde destacan los siguientes:

  1. Piel clara. El hecho de tener un color de piel claro, significa que la cantidad de melanina que existe en tu cuerpo es menor a la cantidad normal, lo que quiere decir que tienes menos protección contras los rayos UV. En sí, esto quiere decir que una persona con piel clara tiende a tener el doble de posibilidades de padecer de melanoma en comparación con una persona de color.
  2. Antecedentes de quemaduras solares. El hecho de controlar quemaduras por el calor del sol, genera que las posibilidades de contraer melanoma aumenten en más del 50% de las posibilidades.
  3. Exponerse de forma excesiva a los rayos ultravioletas. Los UV pueden provienen de forma común de los rayos del sol, los cuales atacan de forma directa la piel de cada persona. Sin embargo, no se trata tan sólo de recibirlos a través de este proceso natural, sino también a través de cámaras de bronceado, las cuales ya hemos mencionado con anterioridad.
  4. Vivir cerca del ecuador. El hecho de encontrarse cerca del ecuador de la Tierra, genera que los rayos del sol afecten con más potencia la piel de cada individuo, incluso utilizando cremas protectoras o ropa.
  5. Contar con lunares inusuales. Cuando una persona común cuenta con más de cincuenta lunares en todo su cuerpo, como número aproximado, esto causa que las posibilidades de riesgo de desarrollar un melanoma tiendan a aumentar en gran medida. Además, el hecho de contar con lunares diferentes, o poco usuales, en donde por lo general estos tienden a ser más grandes a los comunes, genera que las probabilidades se vuelvan aun mayores.
  6. Antecedentes familiares de melanoma. Si bien el melanoma no se cataloga como una enfermedad hereditaria, el hecho de contar con padres o familiares directos que hayan padecido de ella, genera que las posibilidades aumenten en gran medida.
  7. Sistema inmunitario debilitado. Por último, se encuentra el hecho de contar con un sistema inmune débil como último factor de riesgo, siendo este uno de los más importantes.

Cuando estos factores tienden a combinarse, en donde pueden ser incluso dos de ellos, las probabilidades de padecer de un melanoma tienden a incrementarse en más del doble.

¿El melanoma se puede prevenir?

Si bien ningún tipo de cáncer es capaz de prevenirse en un 100% de las probabilidades, en realidad el melanoma puede ser capaz de prevenirse en un porcentaje cercano a ese, sobretodo porque podemos establecer medidas preventivas basadas en algunos factores de riesgo de este tipo de cáncer.

Las mejores medidas preventivas para reducir el riesgo de desarrollar el melanoma, son las siguientes;

  1. Evita el sol. Si bien esto es difícil, se recomienda evitar el sol durante la hora del mediodía, es decir, entre las 10:00am y la 1:00pm, sobretodo porque durante esta hora el sol se encuentra muy fuerte y los rayos UV están muy fuertes. Si has de realizar actividades al aire libre, trata de que sean luego de las 4:00pm.
  2. Utiliza protector solar durante todo el año. Sí, durante todo el año. Aunque el cielo se encuentre nublado, esto no quiere decir que los rayos ultravioletas del sol no se encuentren afectando la Tierra, por lo que debes tener cuidado durante cualquier época del año. Ten presente que debes conseguir protectores solares que ofrezcan un porcentaje de protección más alto de 50%. Debes aplicarlo de forma abundante y, de ser posible, repetir la aplicación durante las próximas tres horas, ya que el sudor tiende  a escurrirlo del cuerpo.
  3. Utiliza ropa de protección. Si bien estarás utilizando protector solar, esto no ofrece un porcentaje de protección del todo confiable, por lo que el hecho de vestir ropa que cubra la mayor parte de la piel, tiende a ser una medida preventiva magnífica. Además, si no eres de soportar demasiado tiempo el calor de la ropa, entonces utiliza sombreros y sombrillas, de modo que la protección sea aún mayor, sólo encárgate de cubrir tus piernas. Existen empresas que ayudan a producir y vender ropa fotoprotectora, que ayuda a que la protección sea mucho mayor.
  4. Utiliza gafas de sol. El sol también es capaz de afectar la vista, de modo que las gafas de sol no se tratan tan sólo de un accesorio más para vernos mejor, sino también para proteger nuestros ojos de los rayos ultravioletas. Trata de adquirir unos que protejan tanto de rayos UVA como de ratos UVB.
  5. Evita cámaras de bronceado. Debes evitar a toda costa el hecho de recibir rayos UV artificiales para lograr un bronceado perfecto. Ya hemos dejado claro que este proceso es dañino para nuestra piel, por lo es necesario descartarlo.
  6. Examina tu piel en todo momento. Debes conocer todos y cada uno de tus lunares, de modo que puedas notar cuáles han crecido, en qué porcentaje, su forma y su color. Recuerda que cualquier tipo de mancha o marca es capaz de cambiar, por lo que lo ideal es conocerlos.

Por último, ten presente que debes revisar a fondo todo tu cuerpo. Esto incluye cuero cabelludo, orejas, uñas, ojos y zonas en donde sea difícil revisar a fondo. Para esto deberás utilizar un espejo, de modo que puedes observar los glúteos, los genitales a fondo y la espalda.

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