Saltar al contenido

Síntomas de la mastitis

noviembre 12, 2018

Introducción

La mastitis es una infección que se caracteriza por afectar los tejidos mamarios de un gran número de mujeres alrededor de todo el mundo. Este problema puede llegar a ser muy doloroso, ya que cuenta con síntomas que varían entre inflamación y calor, además de un dolor intenso. De forma muy común, esta infección ataca a muchas mujeres que están amamantando, por lo que se estima que una gran mayoría de los casos ocurre a través de esta forma. Sin embargo, también es necesario tener presente que esta infección puede ocurrirle a cualquier mujer, incluso si no está en plena lactancia.

Cuando se habla de una mastitis en la lactancia, esta es capaz de aparecer durante el postparto, en donde el tiempo aproximado en el cual puede comenzar, es a partir de la sexta semana posterior al parto, o bien, hasta la décima. Pese a esto, en ocasiones más variadas puede ocurrir durante la lactancia aún cuando hayan pasado más de doce semanas, por lo que el hecho de cuidar y proteger al bebé supone una tarea difícil en estos casos.

A pesar de muchas creencias erróneas, el hecho de dejar de amamantar por una mastitis, es un completo error, incluso si se está comenzando un tratamiento con antibióticos para tratar la infección, ya que el hecho de seguir amamantando al niño forma parte de este tratamiento y ayuda tanto a la madre, como al niño. No obstante, esto debe ser dirigido por el médico tratante, ya que existen casos extremos en donde las complicaciones pueden aparecer rápidamente.

Tipos de mastitis

Nos resulta importante exponer las diferencias de los dos tipos de mastitis que existen actualmente, con el fin de evitar confusiones y generar autodiagnósticos erróneos. Los tipos de mastitis son puerperal y no puerperal.

La mastitis puerperal es aquella que se conoce mejor como mastitis por lactancia, y es aquella de la cual hemos estado hablando. Por lo general, esta infección surge durante el periodo de lactancia del bebé, y se produce gracias al estancamiento de la leche materna en cuanto a los conductos mamarios se refiere. Es muy común y tiende a ser tratada rápidamente por los especialistas.

Por otro lado, se encuentra la mastitis no puerperal, la cual engloba cualquier tipo de infección mamaria del pecho y se caracteriza por poder ocurrir tanto en mujeres, como en hombres y en niños, y no suele ocurrir durante el periodo de lactancia específicamente, sino en cualquier etapa de la vida.

Síntomas de la mastitis

Como decíamos al comienzo, la mastitis es capaz de producir un gran número de síntomas que por lo general alertan a la persona padeciente, y como ya dejamos claro que este puede ser un problema también en hombres y niños, hemos de establecer todos los síntomas que suelen ocurrir de forma generalizada.

Los principales síntomas de la mastitis, son los siguientes:

Sensibilidad mamaria y temperatura al tacto

Este tiende a ser uno de los síntomas más iniciales del problema, ya que el pecho comienza a sentirse caliente al tacto y se vuelve sensible, por lo que cualquier roce es capaz de producir molestias.

Malestar general

Es bien sabido que cuando los senos duelen, o la zona del pecho en general, se crean momentos en donde el cuerpo se siente cansado, similar a un resfriado. Esto se debe a toda la energía que la infección está destruyendo del organismo de la persona afectada.

Hinchazón en las mamas

Otro de los síntomas que tardan menos en aparecer en la inflamación de las mamas, siendo este uno de los síntomas más claros de esta infección. Puede ocurrir en una mama o en ambas, dependiendo de la zona en la cual se encuentre la infección. En la mayoría de los casos la mastitis ataca una zona mama.

Dolor y ardor durante la lactancia

En el caso de las mujeres que están lactando, las mismas comienzan a sentir dolores y ardor durante la lactancia, sobretodo por la fuerza que está realizando el bebé al succionar la mama. Esto genera molestias permanentes en la mujer.

Enrojecimiento

Es muy común observar cómo la mama afectada tiende a ponerse roja, en donde por lo general el enrojecimiento tiende a ser cuneiforme. Esto puede diferenciar una mama sana de una mama con infección en sus tejidos.

Fiebre

Al tratarse de una infección, uno de los principales síntomas en aparecer es la fiebre, la cual se caracteriza por sobrepasar los 38º C, pudiendo alcanzar los 40º C si no se detiene la infección.

Es necesario tener presente estos síntomas e cualquier momento, observar diferencias entre una mama y otra, prestar atención a cualquier síntoma extraño, y tomar en cuenta el malestar general como algo importante ya que puede ser algo más que sólo una simple gripe. Si notas que uno de tus pechos se observa enrojecido o inflamado, es necesario que te comuniques directamente con tu especialista, ya que podrías estar padeciendo de una mastitis.

Sin embargo, no se trata tan sólo de crear una consulta telefónica, sino de mostrarle lo que tus ojos están viendo. De igual manera, si se trata de una mastitis en el caso de un hombre o de algún niño, cualquiera de los dos debe dirigirse rápidamente hacia un médico para establecer un diagnóstico. Lo ideal es buscar un tratamiento lo más pronto posible.

Causas de la mastitis

De forma general, la mastitis es más común en mujeres que están lactando, y es que si bien este proceso tiende a ser una habilidad que todas deben tener presente, existen ocasiones en donde la misma se realiza de forma incorrecta. Esto causa que la leche se encuentre atrapada en la mama, causando así la infección por obstrucción.

Sin embargo, existen otras causas que son capaces de generar la mastitis, y dentro de ellas destacan las siguientes:

  1. Conducto galactóforo obstruido. Esto es lo que ocurre cuando la mastitis por lo general aparece en mujeres que se encuentran amamantando, y es que cuando la mama no alcanza a vaciarse por completo, un conducto galactóforo puede verse obstruido por la leche, causando su regreso y una infección segura.
  2. Bacterias que entran en los pechos. Por otro lado, cuando hablamos de una mastitis que no se produce por una lactancia materna, se habla entonces de una infección por bacterias que se encuentran en la superficie de la piel y que entran en la mama a través de alguna lesión o de una abertura que se encuentre en la zona. Las bacterias generan una reproducción en los tejidos de la mama y se forma la infección. Cuando esto ocurre en mujeres que están amamantando, la leche materna tiende a protegerlos de estas bacterias.

Además de estas causan, existen también una serie de factores de riesgo que generan que las posibilidades de desarrollar una mastitis sea más alta de lo normal, en donde destacan los siguientes: amamantar durante las primeras semanas después del parto; tener los pezones lastimados por cualquier razón o contar con una lesión en la zona superficial del seno; amamantar en una misma posición todo el tiempo; utilizar ropa interior ajustada en la zona de los pechos o ropa demasiado apretada; someterse a un estrés excesivo y no alimentarse de forma correcta.

Estos factores pueden trabajar de forma individual o en conjunto, en donde las probabilidades tienden a ser más altas cuando se unen los factores.

Diagnóstico de la mastitis

Una vez que comiences a notar los síntomas y decidas visitar al médico, el mismo deberá comenzar por estudiar los síntomas que irás describiendo, formulando preguntas y buscando un primer diagnóstico. Luego, el especialista deberá pasar hacia la exploración física, en donde se deberá estudiar cada mama con mucho cuidado. El médico deberá observar si la paciente, en caso de que sea mujer, cuente con fiebre y sensibilidad al tacto.

Es importante que el especialista descarte otras afecciones, como abscesos mamarios, en donde los mismos tienden a formar parte de una serie de complicaciones que pueden generarse cuando la mastitis no se ha tratado. Con el fin de poder establecer un tratamiento correcto, el especialista deberá tomar una muestra de la leche materna y enviarla hacia un laboratorio para realizarle un cultivo. Partiendo de este resultado, se puede establecer el mejor antibiótico a tomar.

Por otro lado, si los síntomas están muy fuertes, es necesario descartar el cáncer de mama inflamatorio a través de una mamografía diagnóstica. Si aún con el tratamiento los síntomas no cesan, será necesaria una biopsia para descartar problemas mayores.

Tratamiento para la mastitis

Al tratarse de una infección, el médico deberá realizar el diagnóstico y tras tener todas las pruebas en sus manos, deberá establecer el tratamiento correcto para así reducir los síntomas y eliminar la infección. En sí, el tratamiento consta de varios medicamentos, en donde los antibióticos tienden a ser los principales. Estos pueden recetarse durante diez a catorce días, dependiendo la gravedad de la infección. Este tratamiento no debe ser detenido, aunque los síntomas hayan desaparecido, se debe completar cada pastilla durante el tiempo que el especialista haya establecido.

Por otro lado, también se recetan analgésicos, los cuales ayudarán a reducir el dolor y, si se combinan con antiinflamatorios no esteroideos, se consigue reducir también la inflamación y el enrojecimiento. Además de esto, si la mastitis es a raíz de amamantar, se debe tener cuidado con la técnica de lactancia, ya que las mamas deben vaciarse por completo para evitar recaídas.

El descanso es fundamental para poder mejorar rápidamente, por lo que debes evitar estar de pie durante mucho tiempo y no dejes de amamantar, incluso si estás tomando antibióticos. Si aún con todo esto no observar una mejora en todo el proceso, es importante que vuelvas con el especialista para descartar posibles complicaciones.

Recomendaciones a tomar en cuenta

Además de llevar a cabo el tratamiento al pie de la letra, existen algunas recomendaciones que puedes llevar a cabo con el fin de evitar un problema mayor y para mejorar en menos tiempo, y son las siguientes;

  1. ¡No dejes de amamantar! En lo absoluto debes dejar de amamantar a tu bebé, este proceso te ayudará a mejorar y el bebé podrá seguir alimentándose.
  2. Descansa, de preferencia con tu bebé al lado. Esto te ayudará con el proceso de lactancia y así podrás protegerlo en todo momento.
  3. Evita la congestión de las mamas. No esperes a que estén completamente llenas para dar de amamantar a tu bebé, o si no aún no es el tiempo, busca donde almacenar la leche, pero vacíalas. Además, a la hora de amamantar, busca diferentes posiciones para hacerlo, de modo que así evitas la congestión de los tejidos.
  4. No dejes de beber líquidos, de preferencia agua.
  5. Utiliza ropa interior adecuada, que no sea ajustada para ti.
  6. Realiza compresas de agua caliente en las zonas de las mamas que no puedas vaciar. Realiza esto de preferencia antes de amamantar a tu bebé.
  7. Cuando comiences a amamantar, hazlo con la mama que se encuentra inflamada de modo que pueda ir aliviando la inflamación.
  8. No dejes de tomar el tratamiento de forma adecuada, sin detenerlo.

¿La mastitis se puede prevenir?

Esta tiende a ser una de las preguntas más frecuentes con respecto a este tema, y si bien no siempre es fácil prevenir una infección, se puede llevar a cabo una serie de recomendaciones que ayudan a reducir las probabilidades de desarrollar una mastitis. Sin embargo, estas se adecuan a mujeres que están amamantando, ya que son estas las que tienen mayor tendencia a desarrollar la infección.

  1. Lo ideal es que consultes con un especialista en lactancia con el fin de que el mismo te ofrezca los mejores consejos para comenzar con la ardua tarea de amamantar.
  2. Mientras estás amamantando a tu bebé, busca vaciar todos tus pechos. Si no lo logra el bebé, busca ayuda de un extractor de leche y refrigera si deseas guardarla.
  3. Si has de cambiar al bebé de un pecho al otro, asegúrate de que el primero se encuentre vacío, de lo contrario, evita el cambio.
  4. No amamantes en la misma posición cada vez. Busca cambiar de posición cada vez que comiencen un proceso nuevo.

Si llevas a cabo estas simples recomendaciones, lograrás reducir en más de un 80% las probabilidades de contraer una mastitis por lactancia. Además, si tienes alguna lesión en el pecho, evita mantenerla al descubierto y mantenla siempre desinfectada.