Síntomas del lupus

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Introducción

El lupus es una enfermedad capaz de causar un gran número de complicaciones siempre que no se trate. En sí, esta enfermedad ataca el sistema inmunológico de un individuo, lo que acaba causando una serie de síntomas que pueden sentirse y observarse a simple vista, tanto por el paciente, como por sus más allegados. Esto se debe a que surge inflamación, dolor y enrojecimiento en diferentes zonas del cuerpo.

Esta enfermedad tiende a producir síntomas que pueden a variar de un organismo a otro, y si bien afecta en gran medida a nuestra piel, de forma interna el lupus daña un sinfín de órganos, articulaciones y músculos; lo que acaba por dañar la calidad de vida de quien la padece. Lamentablemente, no se cuenta aún con una cura para este problema, y se considera como un problema crónico que tiende a agudizarse si se le permite, y es que si bien curarse es difícil, controlarlo es posible y ofrece mejoras en los síntomas y una extensión en la calidad de vida.

El lupus puede variar en cuanto a su forma de actuar en el cuerpo, ya que cada organismo recibe los síntomas de forma diferente y según su sistema inmune. De forma común y en la mayoría de los casos, esta enfermedad es capaz de aparecer según brotes o episodios, en donde los afectados comienzan a sentirse enfermos, mientras que por otro lado, existen episodios en donde no hay síntomas de ningún tipo. A su vez, los síntomas que aparecen pueden ser leves o intensos.

Causa del lupus

Como ya hemos comentado, el lupus es una enfermedad del sistema inmunológico, lo que quiere decir que se trata de una enfermedad autoinmune. Esto quiere decir que es el mismo sistema inmune que genera anticuerpos que en vez de ayudar, atacan tejidos y células del organismo. En sí, el organismo debe crear anticuerpos como defensa ante diferentes agentes externos patógenos, como las bacterias y los virus, de modo que este proceso es defensivo. Sin embargo, cuando se habla de enfermedades autoinmunes, este proceso genera un daño en el organismo partiendo de un proceso común.

Sin embargo, la verdadera razón de este error en el organismo todavía se desconoce, lo que quiere decir que la causa real de la enfermedad todavía resulta ser incierta. Sin embargo, es importante resaltar el hecho de que el lupus no es contagioso, ya que este proceso es propio de cada organismo y no se trata de una bacteria o de otro agente patógeno que pueda encontrarse en el ambiente. Por otro lado, puede tenerse en cuenta un factor hereditario y ciertos factores desencadenantes que puedes tomarse como factores de riesgo que aumentan en gran medida la posibilidad de desarrollar la enfermedad.

Los factores desencadenantes del lupus, son los siguientes:

  1. Ciertos cambios hormonales. Existen momentos en la vida en donde el organismo comienza a desarrollar cambios en sus hormonas tras sufrir procesos comunes, como la pubertad, la menopausia, ciclos menstruales diferentes y hasta un embarazo. Esto quiere decir que las mujeres tienen una alta tendencia de padecer de lupus.
  2. Sufrir una infección. El hecho de sufrir una infección a partir de un virus, específicamente, tiende a aumentar en gran medida las posibilidades de padecer de esta enfermedad.
  3. Tratamientos farmacológicos prolongados. Existen medicamentos que tienden a debilitar el sistema inmune, siempre y cuando sean ingeridos de forma constante y por un periodo de tiempo prolongado. Estos medicamentos suelen ser mayormente antibióticos.
  4. Herencia familiar. No nos referimos especialmente a contar con padres con lupus, sino con familiares directos que cuenten con enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple o la psoriasis.
  5. Otros factores. Existen, además, otros factores que también tienden a influir como factor de riesgo común de esta enfermedad, en donde destacan niveles muy altos de estrés y los rayos UV.

Síntomas del lupus

Como decíamos al comienzo de este artículo, el lupus tiende a mostrar una serie de síntomas que si bien no siempre salen a relucir, en muchas ocasiones se observan en brotes y ataques. El cuadro sintomático de esta enfermedad tiende a funcionar para un diagnóstico, aunque más adelante hablaremos brevemente sobre cómo funciona esto.

Los principales síntomas del lupus, son los siguientes:

Cansancio

Si bien todavía no se conoce el cuadro sintomático preciso del lupus, un gran número de individuos afectados por la enfermedad tienden a catalogar el cansancio como el síntoma principal, por no decir que es el primero en aparecer. En sí, el cansancio puede estar asociado a un gran número de causas que surgen tras el lupus, como la evolución de la enfermedad, la falta de actividad física que causa la misma, la falta de vitamina D e incluso alguna complicación que pueda estar ocasionando en los órganos el lupus. Por otro lado, se habla también sobre un cansancio asociado con el tratamiento que deba utilizarse para tratar la enfermedad.

Sin embargo, a pesar de la causa que pueda ocasionar este síntoma, la realidad es que el mismo tiende a entrometerse directamente con la calidad de vida del paciente, sobretodo porque el nivel del mismo tiende a ser intenso e influye en la capacidad funcional del individuo afectado.

Erupción malar

Un gran número de personas que sufren de lupus, tienden a desarrollar una erupción malar color roja que se caracteriza por contar con una forma extraña de mariposa. El color puede llegar a cambiar según pasen los días y por lo general aparece en la zona de las mejillas y del puente nasal.

Este tipo de erupción es también capaz de aparecer en otras zonas del cuerpo, aunque ocurren en menor medida, en donde los hombros, las orejas, el pecho y los brazos en la zona superior, tienden a ser las zonas más comunes. Se establece una conexión precisa de esta erupción con zonas del cuerpo que reciban luz solar de forma constante, y además de lo anterior, este síntoma también cuenta con la característica principal de mantenerse durante semanas y ser dolorosa.

Por otro lado, partiendo de este síntoma ocurre que muchas personas con lupus tienden a desarrollar cierto grado de fotosensibilidad, de modo que al exponerse al sol durante largo tiempo, la piel del afectado suele empeorar.

Dolor e inflamación de las articulaciones

También relacionado con el lupus de forma directa, la mayoría de los afectados tienen altos índices de desarrollar artritis, en donde más de un 90% de los casos de lupus desarrollan la enfermedad. En sí, la artritis se caracteriza por la inflamación de todo el revestimiento de las articulaciones, y siendo esta una enfermedad, la misma cuenta con diferentes síntomas como la rigidez y el dolor en las articulaciones. Por lo general, la artritis tiende a desarrollarse de forma intensa en las manos y en las muñecas, en donde los síntomas pueden ser intermitentes y aparecer en diferentes momentos.

Además de esto, los síntomas suelen ser persistentes durante las mañanas e ir disminuyendo durante el día.

Fiebre

Por último, se encuentra la fiebre, que si bien no cuenta con una causa aparente en todo este proceso, tiende a ser uno de los síntomas principales de la enfermedad. En sí, este síntoma se caracteriza por sobrepasar los 38º C y puede tratarse con antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Complicaciones del lupus

Ya hemos dejado claro que el lupus es una enfermedad complicada de la cual se desconoce la causa y no se tiene una cura, además de que tiende a producir una serie de síntomas muy peculiares, molestos y dolorosos. Por otro lado, también ocurre que puede tratarse y de no hacerlo, surgen complicaciones peligrosas para quien padece la enfermedad.

Las principales complicaciones potenciales del lupus, son las siguientes:

  • Riesgos en el embarazo. Cuando se trata de mujeres con lupus que de repente salen embarazadas, puede ocurrir que resulten ciertos problemas. Si el lupus no es intenso y se cataloga como leve o moderado, el nivel de riesgo tiende a ser muy pequeño y los bebés podrán nacer sanos y sin complicaciones aparentes. Pese a ello, cuando una mujer con lupus tiende a quedar en cinta, se considera su embarazo como uno de alto riesgo, tanto para la mujer como para el feto.
  • Enfermedad cardíaca. Por otro lado, otra de las posibles complicaciones de esta enfermedad no tratada, tiende a ser un problema que surge en el corazón, a nivel de inflamación, en donde esta puede surgir directamente en el miocardio/endocardio, o en el pericardio, siendo este la membrana que rodea el corazón. Cuando esto surge, comienzan a aparecer problemas mayores a nivel valvular.
  • Problemas renales. Los problemas renales aparecen cuando los riñones comienzan a inflamarse por la enfermedad principal, lo que a su vez causa una nefritis. Esta enfermedad no tiende a causar dolor pero genera que el órgano deje de funcionar de forma correcta. Esta complicación genera otros síntomas, como el color oscurecido en la orina y ciertas partes del cuerpo inflamadas, como las piernas, los ojos y los dedos.
  • Diabetes. El hecho de sufrir de lupus es un factor de riesgo muy alto para la diabetes, y es que el riesgo de presentar resistencia a la insulina se incrementa enormemente en los casos de personas con esta enfermedad autoinmune, y cuando se trata de personas que ya padecen ambas enfermedades, las mismas van evolucionando rápidamente en sintonía. Además, si se presentan ambas enfermedades, también se presentan otras complicaciones al mismo tiempo.
  • Problemas pulmonares. Si bien no siempre ocurre, las personas con lupus no tratada tienden a correr un alto índice de riesgo de presentar problemas a nivel de los pulmones, como la pleuritis, siendo esta una inflamación en la cavidad torácica. Esta complicación presenta también una serie de síntomas como dolor en el pecho y falta de aire.
  • Otras complicaciones. Además de las anteriores, pueden surgir complicaciones aún más graves que ponen en decadencia la calidad de vida del afectado, como la inflamación de la médula espinal, la inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis), el SAF (síndrome de anticuerpos antifosfolípidos) y disfunción neurológica.

Es importante que el lupus se controle con el fin de evitar estas complicaciones, a pesar de que realmente el nivel de prevención de las mismas es imposible de asegurar ya que el lupus no es una enfermedad sencilla de anticipar.

Tratamiento del lupus

Como habíamos mencionado en apartados anteriores, el diagnóstico definitivo del lupus es complicado de realizar y podría incluso tardar más de un año en poder realizarse, y es que hoy en día no existe una prueba específica que ayude a generar el diagnóstico, por lo que se necesita del hecho de descartar otras enfermedades para dar con el lupus. Para el diagnóstico, el especialista deberá generar un historial médico, realizar un chequeo exploratorio y realizar muestras de sangre.

Como decíamos, el lupus no cuenta con una cura, pero sí con la posibilidad de controlarse, por lo que se puede asegurar años de vida con calidad siempre que se tomen en cuenta aspectos importantes. En sí, el tratamiento con medicamentos se receta con el fin de que los brotes se puedan prevenir, además de que se busca mejorar los síntomas y reducir daños en los órganos.

Los medicamentos que tienden a recetarse para controlar el lupus, son los siguientes:

  1. Antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Estos medicamentos se recetan con el fin de reducir daños que pueden ser causados directamente en las articulaciones, de modo que ayudan a desinflamar las mismas y a reducir en gran medida los dolores que se alojan tanto en estas, como en los músculos.
  2. Antipalúdicos. Estos medicamentos son muy preciso y ayudan a tratar distintos síntomas al mismo tiempo, como la artritis y problemas en la piel. Estos son fármacos específicos para el lupus y sus síntomas, de modo que ayudan a mejorar el cansancio y a eliminar la fiebre, además de lo anterior. Son medicamentos efectivos y no tienden a producir efectos secundarios demasiado graves.
  3. Corticoides. Estos fármacos son importantes para tratar el lupus, ya que son medicamentos que ayudan a tratar un gran número de complicaciones que son generadas por la enfermedad principal. Su efecto es magnífico, y es que reduce la inflamación en todo el cuerpo y ayuda a desactivar la enfermedad cuando se encuentra activa.
  4. Inmunosupresores. Estos medicamentos deben formar parte del tratamiento sólo si se trata de un caso muy grave de lupus, especialmente si ha generado complicaciones en los riñones. Sin embargo, es importante tener cuidado con ellos ya que cuenta con efectos secundarios graves, por lo que se recomienda una administración por poco tiempo.

Puede ocurrir que surjan otros medicamentos, dependiendo de las complicaciones que haya generado la enfermedad, sobre todo con el fin de tratarlas y reducirlas en la mayor medida posible.

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