Síntomas del linfoma

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Introducción

Lo que se conoce como un linfoma, es definido de forma básica y simple como un cáncer, tomando este nombre ya que el mismo se va desarrollando en lo que son las células blancas del sistema linfático de cualquier persona.

Este cáncer, como la gran mayoría de los otros que existen, se caracteriza por presentar una serie de síntomas destacables, sobretodo en la parte de los ganglios linfáticos, los cuales comienzan por agrandarse, siendo este el síntoma inicial y más llamativo. Partiendo de este surgen otros síntomas, también llamativos, como la pérdida de peso y la fatiga. Más adelante hablaremos de esto en profundidad.

Es necesario visitar a un médico de forma inmediata con el fin de que el mismo analice los síntomas y realice las pruebas pertinentes para saber qué está ocurriendo en los ganglios linfáticos del afectado, de modo que el linfoma pueda ser detectado a tiempo y recibir un tratamiento. De este diagnóstico también hablaremos más adelante.

Un poco más sobre el linfoma

Al tratarse de un cáncer que se establece en los linfocitos de un sistema que forma parte del sistema inmunitario del cuerpo, el mismo suele afectar grandes partes del organismo de la persona, lo que va generando malestares en nivel general. Esto también debilita ciertos órganos, así como diversos canales por los cuales va viajando la linfa, que es un líquido específico e importante, y una gran cantidad de vasos sanguíneos.

Existen dos tipos de linfomas, de los cuales hablaremos en gran medida más adelante. Existe el linfoma Hodgkin y el linfoma no-Hodgkin, en donde el primero no suele ser demasiado usual, pero sí severo.

Todos los linfomas suelen presentar diferencias entre ellos, comenzando por la forma en la que los mismos se comportan en cada organismo, y el modo en el cual responden a los tratamientos establecidos.

Síntomas del linfoma

Cuando existe un linfoma en el organismo de una persona, el mismo puede detectarse de forma inmediata gracias a sus síntomas, siendo los mismos específicos y resaltantes.

Dentro de los síntomas principales del linfoma, se encuentran los siguientes:

Agrandamiento de ganglios

Algunos ganglios se pueden inflamar de forma inmediata, siendo generalmente los más afectados aquellos que se encuentran en el cuello, en las axilas y en la ingle. Pueden inflamarse algunos o todos al mismo tiempo.

Pérdida de peso

La pérdida de peso puede ser inexplicable y se da de forma brusca en un periodo de tiempo medianamente corto.

Fiebre

La fiebre surge en diversas horas y puede llegar a ser bastante persistente, llegando acompañada de una fatiga extrema.

Transpiración excesiva

La transpiración que surge cuando existe un linfoma, suele darse generalmente en las horas nocturnas de sueño, siendo la misma muy notable por la cantidad de sudor que surge.

Picazón

Este es uno de los síntomas más extraños, ya que la picazón no se da en un lugar específico, sino en todo el cuerpo. La misma puede afectar todo el cuerpo, o ciertas zonas y luego ir variando las mismas.

Falta de apetito

Si bien ya hablamos sobre la pérdida de peso, la misma no tiene nada que ver con la pérdida de apetito, a pesar de que ambos son síntomas clave del linfoma. Sin embargo, puede surgir uno sin necesidad de que surja el otro.

Dificultad para respirar

La dificultad para respirar puede ocurrir en diversos momentos del día y genera una tos inexplicable y molesta que incomoda la vida diaria del afectado.

Dolor en ciertas zonas del cuerpo

En algunos casos se presentan ciertos dolores en el abdomen, que pueden extenderse hasta el pecho y llegar a los huesos.

Sensación de llenura

Incluso si sólo se ha consumido una pequeña porción de comida, la sensación de llenura puede llegar de forma inmediata.

Diagnóstico y evaluación del linfoma

Luego de encontrar algunos de los síntomas principales del linfoma, es necesario que el afectado visite a su médico para encontrar la causa de los mismos. El médico deberá analizar toda la historia clínica del paciente y realizarle unas preguntas personales sobre ciertas conductas del cuerpo y de la mente, para ir descartando otras enfermedades o patologías que podrían también estar generando ciertos síntomas de forma similar. Luego, el mismo deberá realizarle un examen físico al paciente, con el fin de observar sus reflejos, su temperatura, su presión arterial y otras características.

Una vez realizado lo anterior, para descartar o asegurar la existencia del linfoma en el cuerpo, el especialista deberá encargar una serie de exámenes y pruebas que ayuden a que la enfermedad aparezca con seguridad y se pueda tratar de forma correcta. Dentro de las pruebas que pueden llegar a ordenar el médico, se encuentran las siguientes:

  1. Análisis de sangre: los análisis de sangre son necesarios y obligatorios para poder determinar la existencia de un linfoma, ya que es importante y necesario observar la cantidad de glóbulos rojos y blancos que se encuentran en el organismo. Además, es importante analizar la cantidad de plaquetas que se hallan en el mismo.
  2. Biopsia de ganglios linfáticos: este proceso busca extirpar de forma quirúrgica lo que es uno de los ganglios linfáticos para observar de forma microscópica la ausencia o la presencia de células de linfoma.
  3. Aspiración y biopsia de la médula ósea: este es otro proceso quirúrgico mediante el cual se busca extraer por medio de una aguja muy delgada, y a través del hueso de la cadera, el líquido que se encuentra en la médula ósea, con el fin de buscar enfermedades y linfomas.
  4. Punción pulmonar: mediante este procedimiento se busca extraer una pequeña cantidad del líquido cefalorraquídeo, y analizarlo con el fin de buscar células del linfoma.
  5. Radiografía de tórax: la idea de realizar este examen físico, es con el fin de localizar todos aquellos ganglios linfáticos que se encuentren en un tamaño mayor al común.
  6. TC del cuerpo: con este examen también se buscan ganglios linfáticos que se encuentren en un tamaño fuerza del común, sobretodo en el abdomen y el cuello.
  7. Exploración de PET: este examen es maravilloso para averiguar si el ganglio linfático que se encuentre en un tamaño mayor al normal, es cancerígeno. Esta prueba se realiza antes y después del tratamiento, para ver la evolución del mismo.
  8. Exploración por RMN: esta exploración es sumamente importante para descartar o asegurar el hecho de que el linfoma haya realizado un recorrido hacia el cerebro o hacia la médula espinal.

Antes de realizar cualquiera de estas pruebas, es necesario de que todas aquellas mujeres que están embarazadas, en riesgo de estarlo o buscando un bebé, informen de ello al médico, ya que los rayos X pueden llegar a ser invasivos y peligrosos para el feto. Además, es importante mencionar que no siempre se realizan todas estas pruebas, ya que con tan sólo algunas de ellas se puede confirmar el linfoma.

¿Cómo se debe tratar el linfoma?

Luego de realizar el diagnóstico y llegar a la conclusión de que existe un linfoma en el organismo, es necesario el paciente visite a su médico de forma inmediata para combatir el cáncer y así detener su evolución. Todas las opciones de tratamiento que existen deben ser establecidas por el profesional luego de identificar el tipo de linfoma y en qué estadio se encuentra el mismo, además de tomar en cuenta otros factores importantes, como la edad del paciente y su salud de forma general.

Dentro de los tratamientos comunes para combatir el linfoma, se encuentran los siguientes:

  1. Quimioterapia: la quimioterapia es uno de los tratamiento combatientes del cáncer que más es conocido y utilizado en todo el mundo, sobretodo por la rapidez de sus efectos. Este tratamiento puede ser aplicado solo o en compañía de radioterapia, y consiste en la aplicación, endovenosa u oral, de ciertos medicamentos que buscan destruir todas las células cancerígenas que existan en el organismo.
  2. Profilaxis del SNC: este tratamiento consiste en diversos medicamentos quimioterapéuticos que se inyectan de forma directa en la columna vertebral, con el fin de reducir la propagación del cáncer y de disminuir su efecto en cuanto a cerebro se trata.
  3. Radioterapia: este tratamiento busca exterminar los tumores cancerosos o reducir su tamaño lo más que se pueda, además de que gracias a su radiación de alta energía, pueden matarse una gran cantidad de células cancerígenas.
  4. Terapia con anticuerpos monoclonales: este tratamiento es mejor conocido en ciertos países como una terapia dirigida, y así como nos lo indica su nombre principal, consiste en el uso de ciertas células conocidas como anticuerpos monoclonales. Estas buscan encontrar las células dañinas y atacarlas desde su centro. Si estas células son combinadas con quimioterapias, el linfoma será combatido de mucha mejor forma.
  5. Terapia biológica: por otro lado, tenemos una terapia menos invasiva, ya que la misma consiste en la utilización de ciertas sustancias naturales o creadas de forma especial en el laboratorio. Estas tienen el objetivo claro de aumentar las defensas propias del organismo, lo que acaba en una disminución en el efectos del linfoma.
  6. Trasplante de células madre: y por último, tenemos lo que es el trasplanta de células madre, siendo este un tratamiento efectivo pero no del todo fácil para aplicar. El mismo consiste en que la persona afectada reemplace sus propias células madre, por otras de una persona sana, lo que da como resultado que otra médula ósea s vaya formando. Por lo general, este tratamiento suele ser aplicado una vez que el linfoma ha vuelto luego de haber sido exterminado.

Tipos de linfoma

Tal como habíamos mencionado al comienzo, existen distintos tipos de linfoma que se clasifican según la célula linfática que esté afectada, en donde estos se dividen en el linfoma Hodgkin, y en el linfoma no-Hodgkin.

El linfoma Hodgkin es aquel se caracteriza por aparecer en cualquier momento, sin importar la edad que tenga el afectado. Sin embargo, y a pesar d que no se basa en el sexo de la persona para aparecer, es más frecuente en hombres que en mujeres, y por lo general suele curarse completamente.

Por otro lado, está el linfoma No-Hodgkin, dentro del cual se encuentran todos los otros tipos de linfomas existentes. Estos linfomas varían dependiendo de las células afectadas y del grado en el cual se encuentren.

¿Cuáles son las causas del linfoma?

El linfoma es un tipo de cáncer, y como todos los tipos de cáncer que existen los mismos no tienen una causa precisa, ya que aún las investigaciones no han arrojado algo exacto. Sin embargo, según sea el tipo de linfoma, se pueden destacar ciertos aspectos importantes que ayudan a que el cáncer surja de forma brusca.

Linfoma No-Hodgkin

Dentro de lo que es este tipo de linfoma, los factores de riesgo principales son los siguientes:

  1. La edad: este tipo de cáncer es más propenso a aparecer en las personas que sobrepasan los 60 años de edad.
  2. Ubicación geográfica: existen ciertos países en donde este tipo de cáncer es mucho más común y propenso a aparecer, como Estados Unidos y África.
  3. Productos químicos y radiación: existen ciertas circunstancias en las cuales se encuentran algunas personas y que son consideradas factores de riesgo, como la utilización de algunos productos químicos y la exposición a diversas radiaciones nucleares.
  4. Inmunodeficiencia: está comprobado que todas aquellas personas que sufran de inmunodeficiencia por alguna infección, está más propensa a sufrir de linfoma, así como todas aquellas que cuenten con enfermedades autoinmunes.
  5. Infecciones: sin importar qué tipo de infección sea, inclusive una gripe, es capaz de aumentar el riesgo de padecer de un linfoma debido a que sus defensas disminuyen.

Linfoma Hodgkin

Por otro lado, tenemos algunos otros factores de riesgo que varían a diferencia del linfoma anterior:

  1. Mononucleosis infecciosa: todas aquellas personas que hayan sufrido de este virus están propensas a sufrir de un linfoma en cualquier momento.
  2. La edad: existen dos tipos de edades que se ven afectadas por el linfoma, aquellas que varían entre los 20 y los 22 años, y todas aquellas personas que sobrepasen los 55 años.
  3. Sexo: a pesar de que el linfoma afecta a cualquier tipo de persona, algunos estudios han revelado que afecta más a los hombres que a las mujeres.
  4. Herencia: si bien no se considera que el cáncer sea una enfermedad hereditaria, ciertos estudios han revelado que si existe algún familiar directo que haya padecido de linfoma, el riesgo a padecerlo aumenta en gran medida.

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