Síntomas del linfoma de Hodgkin

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Introducción

El cáncer es una enfermedad que, lamentablemente, suele ser demasiado común en cualquier parte del mundo y en una gran cantidad de personas, sin importar la edad o el sexo de las mismas. Es importante señalar que todas las personas tenemos células cancerígenas en nuestro cuerpo, el problema comienza cuando estas células comienzan a crecer en un punto descontrolado, lo que se puede ir propagando por el resto del cuerpo que no esté con cáncer.

Cualquier tipo de célula de nuestro cuerpo puede convertirse en cáncer según ciertos patrones y causas que no se pueden establecer a ciencia cierta, ya que el cáncer de forma general, no tiene una causa bien establecida.

Un linfoma es un cáncer que aparece en los linfocitos, siendo estos mejor conocidos como los glóbulos blancos. Los linfomas se dividen en dos tipos: el linfoma Hodgkin y el linfoma no-Hodgkin. En este artículo nos enfocaremos en hablar de lo que es el primero. Es importante destacar que cualquier tipo de linfoma es peligroso y se comporta se forma parecida, propagándose por el resto del cuerpo. Sin embargo, ambos no responden al tratamiento del mismo modo.

El linfoma de Hodgkin, anteriormente mejor conocido como la enfermedad de Hodgkin, no es más que un cáncer que surge en el sistema linfático. Esto resulta del aumento desmedido de las células de dicho sistema y que pueden esparcirse más allá, por todo el organismo. Mientras más grande sea el cáncer, menos capacidad tendrá el cuerpo de resistir contra las infecciones comunes y corrientes, hasta llegar al grado de que una simple gripe haga más daño del común.

Para poder entender mejor cómo funciona el linfoma de Hodgkin, es necesario entender lo que es el sistema linfático, siendo este un sistema inmunitario que ayuda a que ciertas bacterias y enfermedades se combatan, además de que ayuda con la circulación de ciertos líquidos del cuerpo. Este sistema linfático está compuesto por los linfocitos, en donde hay dos tipos: los linfocitos B y los linfocitos T.

Los linfocitos B ayudan a producir proteínas que son anticuerpos y ayudan a que las bacterias se combatan y el organismo se mantenga protegido. Por otro lado, están los linfocitos T, que ayudan a desacelerar ciertas actividades de algunas células del sistema inmunitario. Generalmente, el linfoma de Hodgkin comienza con los linfocitos B.

Gracias a todos los avances que han ido surgiendo a nivel científico y de salud, si bien no tiene una cura precisa este tipo de cáncer, existen tratamientos que contribuyen a que el paciente se recupere en gran medida y la calidad de vida de los afectados se alargue y se mejore.

Síntomas del linfoma de Hodgkin

Este tipo de cáncer es bastante curioso y común, más que el linfoma No-Hodgkin, y se caracteriza por ser, en ocasiones, asintomático. Es decir, una persona puede poseer linfoma de Hodgkin y sentirse bien todo el tiempo, hasta que esto comienza a agravarse y los síntomas comienzan a aparecer.

Los síntomas principales del linfoma de Hodgkin, son los siguientes:

Protuberancias debajo de la piel

Uno de los síntomas más comunes de este tipo de linfoma, son las protuberancias que se forman debajo de la piel, generalmente en el cuello o en la ingle. Estas protuberancias son bastante molestas y se observan a simple vista, pero no suelen generar dolor. Estas protuberancias pueden ir aumentando su tamaño conforme vaya pasando el tiempo y se vayan multiplicando, generalmente cerca de la primera.

Pese a esto, es importante mencionar que no sólo esta enfermedad genera que los ganglios linfáticos aumenten su tamaño, por lo que es necesario visitar a un médico para diagnosticar la causa de esto. En ocasiones estos ganglios aumentan su tamaño debido a infecciones y desaparecen al cabo de algunas semanas. Si no visitas a un médico pensando que una infección es la causa, debes observar si desaparece o sigue aumentando, ya que el linfoma puede ser la verdadera causa.

Fiebre

La fiebre suele aparecer de forma repentina por algunos días, pudiendo extenderse por varias semanas y suele ser intermitente.

Sudoración excesiva

La sudoración desmedida suele ocurrir por las noches y es tan fuerte que el afectado en ocasiones debe despertarse para cambiar su ropa y las sábanas.

Pérdida de peso

La pérdida de peso suele ser constante y se extiende por algunos meses, llegando a ser muy notable en la fisionomía del paciente.

Picazón

Si bien este no es uno de los síntomas más destacables del linfoma de Hodgkin, suele aparecer en una cantidad leve de afectados y ocurre de forma general en el cuerpo.

Cansancio

El cansancio que suele atacar a los afectados con Hodgkin es un tipo de cansancio nada sutil, capaz de derrumbar las defensas y la energía de quien padece la enfermedad. Suele aparecer de forma repentina y del mismo modo puede desaparecer.

Pérdida de apetito

Así como bajar de peso es un síntoma común, perder el apetito también lo es. En ocasiones la pérdida de apetito puede durar días seguidos en donde comer acaba en nauseas por no tolerar los alimentos.

Otros síntomas

En ocasiones el linfoma de Hodgkin puede venir acompañado de algunos síntomas, mucho menos recurrentes que los anteriores y que surgen en algunos pacientes, no de forma regular. Dentro de estos síntomas destacan la tos, la dificultad para respirar y cierto dolor en el pecho causado por los mismos ganglios inflamados.

Estos síntomas aparecen sólo cuando el afectado cuenta con ganglios linfático dentro del pecho, en donde estos comienzan a contraer la tráquea y se produce la tos y la dificultad para respirar. Este último síntoma surge comúnmente cuando el individuo se mantiene acostado.

Si bien estos son todos los síntomas principales de contar con Hodgkin, esto no necesariamente quiere decir que se cuente con la enfermedad, ya que son síntomas que también pueden acabar indicando otra patología, tal vez menos grave, como una infección o una inflamación excesiva. Sin embargo, es necesario que siempre que existan algunos de los síntomas se recurra de forma inmediata al médico para que el mismo realice el diagnostico y pueda establecer la causa de los mismos.

Diagnóstico del linfoma de Hodgkin

Una vez que hayas visitado al médico por los síntomas que estés sintiendo, es necesario que el mismo te haga una revisión y un análisis, a través de una conversación en la cual intentará entender tus síntomas a profundidad y deberá saber tu historial clínico y familiar, para saber si existe algún factor hereditario en los síntomas.

Una vez realizado esto y siempre que exista la posibilidad del cáncer, se deben realizar ciertos estudios para determinar o descartar el hecho de que el linfoma existe en el organismo. Dentro de estos estudios se encuentran como principales los exámenes de sangre, seguidos de una radiografía y una tomografía computarizada y otra por emisión de positrones. Esto busca observar a fondo cómo se ven por dentro los ganglios linfáticos. Cabe la posibilidad de que también se realice una biopsia en lo que es el tejido linfático de modo que en un laboratorio se observe más a fondo.

Una vez que el linfoma de Hodgkin se diagnostique, el médico deberá averiguar en qué estadio se encuentra el cáncer, ya que el linfoma tiene cuatro estadios, en donde el primero suele ser el más temprano y el que es más fácil de tratar y va progresando hasta llegar al cuatro, en donde el mismo significa que está propagado por todo el cuerpo y suele representar mucha gravedad.

¿Cómo se trata el linfoma de Hodgkin?

Una vez que se haya diagnosticado el linfoma y el estadio del mismo, dependiendo de esto último es que se debe establecer un tratamiento eficaz para reducir el problema en gran medida. Por lo general, existen dos tratamientos eficaces y comunes que se aplican para tratar el problema, generalmente aplicándose en conjunto, y son los siguientes:

Quimioterapia

La quimioterapia es uno de los tratamientos más comúnmente utilizados para combatir cualquier tipo de cáncer, y consiste en la combinación de ciertos medicamentos que combaten las células cancerígenas que se encuentran en el organismo, por un medio endovenoso y por un tiempo determinado, de forma regular pero no demasiado seguida. Sin embargo, es importante mencionar el hecho de que este tratamiento cuenta con ciertos efectos adversos que suelen desaparecer una vez que el tratamiento ha finalizado.

Dentro de los efectos adversos de la quimioterapia se encuentran el cansancio, la fatiga, los mareos, la falta de apetito y la pérdida de peso, además de otros mucho más notables como la caída del cabello y la disminución de los valores en la sangre. Por otro lado, todos los pacientes que reciben quimioterapia están propensos de sufrir infecciones en muchas ocasiones, ya que su sistema inmunológico se debilita y los vuelve propensos a enfermedades.

Pese a esto, todos los pacientes deben soportar estos efectos ya que una vez que el organismo comienza a tolerar los medicamentos y estos efectos comienzan, esto quiere decir que la medicina está surgiendo un efecto positivo sobre las células cancerígenas. Además, existen algunos medicamentos que se establecen para combatir algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia, como las vitaminas y las pastillas para las náuseas y los vómitos.

Radioterapia

Además de la quimioterapia, la radioterapia es otros de los tratamientos más eficaces para combatir el linfoma de Hodgkin, y consiste en el uso de rayos X de forma potente con el fin de que las células cancerosas se exterminen. Este tratamiento también genera ciertos efectos adversos, como mucho cansancio y problemas estomacales. Sin embargo, sus efectos son muy buenos y una vez que finaliza el tratamiento, los efectos posteriores también lo hacen.

Tipos de linfoma de Hodgkin

Así como los linfomas se dividen en dos tipos, en linfoma de Hodgkin también se divide en dos tipos, en donde las diferencias radican en la forma en la cual se propagan, y son los siguientes:

Linfoma de Hodgkin clásico

Este tipo de linfoma es aquel que se caracteriza por ser el más común en la gran mayoría de los casos. En este cáncer se establece que las células malignas son células anormales de linfocitos B y que todas las células agrandadas tienen algunas células denominadas como Reed-Sternberg y muchas otras células inmunológicas que suelen ser comunes.

De todas, estas son las células que van generando las inflamaciones de los ganglios linfáticos, produciendo así las protuberancias y los síntomas.

Linfoma de Hodgkin con predominio linfocitario nodular

Por otro lado, está este tipo de linfoma, el cual es aquel que en menos ocasiones suele ocurrir y el cual se caracteriza por contar con células cancerosas (NLPHD) muy grandes, denominadas como popcorn debido a que se parecen a las palomitas de maíz. Estas células suelen ser unas variantes de las comunes Reed-sternberg.

Suele ser un tipo de cáncer que aparece en el cuello y bajo el brazo, en protuberancias muy grandes y llamativas. No conoce de edad ni de sexo, aunque ciertos estudios han revelado que suele aparecer con mayor frecuencia en los hombres que en las mujeres.

¿Cómo se puede vivir con linfoma de Hodgkin?

Como pueden ver, las personas que cuentan con linfoma de Hodgkin pueden curarse y mantenerse con una vida normal siempre que lleven su tratamiento como debe ser. Este tipo de linfoma es muy común en los niños, y estos son los primeros en llevar una vida normal tras acabar con su tratamiento. Sin embargo, es necesario que todos los enfermos hagan ciertos cambios en su día a día, con el fin de mejorar su calidad de vida con ayuda del tratamiento.

Es importante que protejas tu cuerpo de ciertas infecciones y lesiones mientras el tratamiento siga su curso, y si existe algún tipo de educación, la misma debe suspenderse o llevarse en casa, cuando exista más calma y menos riesgo de enfermedades.

Pese a eso, cualquier tipo de actividad que hayas abandonado en algún momento, una vez que el tratamiento finalice se puede retomar de forma gradual. Además, tienes que visitar a tu médico de forma regular para que el mismo vea tu evolución durante y después del tratamiento.

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