Síntomas de la legionella

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Introducción

La legionella no es más que una bacteria  que se encuentra en cualquier parte del mundo, ya que caracteriza por estar libre en el ambiente, específicamente en todos aquellos hábitats que sean acuáticos, entiéndase como ríos, estanques, lagos, aguas termales y cualquier otro ambiente en donde el agua componga más del 50% del lugar.

La legionelosis es una enfermedad bacteriana que es causada por la bacteria antes mencionada, y que surge a nivel pulmonar a través de dos formas clínicas. La primera es una infección pulmonar catalogada como la enfermedad del Legionario y la segunda, conocida como la fiebre de Pontiac, en donde la primera se muestra en forma de una pulmonía fuerte con mucha fiebre, y la otra suele manifestarse como un síndrome que se pronostica de forma leve y aguda.

Cuando se habla de una infección por legionella, se habla de una enfermedad que suele ser adquirida en dos tipos de ámbitos, ya que hablamos de una bacteria que se mantiene en el ambiente. Estos ámbitos son el comunitario y el hospitalario.

Esta enfermedad, en general, puede llegar a presentar no sólo un nivel de gravedad, sino que el mismo puede ser gradual y variable, llegando a presentar una diversidad de síntomas que varían desde la fiebre, hasta la muerte. Por lo general, la causa de esta enfermedad viene dada gracias a la exposición a la cual se someten las personas a los lugares en donde se halla agua y plantas.

Causas de la legionelosis

La causa principal de esta enfermedad, como ya hemos venido mencionando, es la bacteria legionella, esas que se hallan en diversas aguas. Sin embargo, la misma también se consigue en otros lugares, siendo el segundo principal la tierra que se le coloca a las macetas.

De todas las bacterias legionella que existen, la más común es la especie L. pneumophila, la cual se encuentra en todas las aguas dulces de todos los países del mundo. Sin embargo, la parte riesgosa del asunto está en los sistemas acuáticos artificiales que se encuentran en cualquier parte del mundo, ya que es en estas aguas en donde más se consigue la bacteria.

Estas bacterias pueden vivir, de forma común, en diversos medios acuáticos en diferentes temperaturas, incluyendo los 20º como la más baja, y los 50º como la más alta. Logran reproducirse y atacar el sistema inmunológico de todas las personas, sin importar edad ni raza.

Síntomas de la legionella

Hablando de forma más específica, hablamos de legionelosis como una enfermedad que abarca dos formas, la neumónica, y la no neumónica, siendo ambas atacadas por la legionella de forma directa.

Para poder establecer los síntomas que generan la legionella, es necesario establecer los síntomas en ambas enfermedades, hablando de cada una de ellas por separado.

Fiebre de Pontiac

Esta es la forma no neumónica de la legionelosis, siendo caracterizada por ser una enfermedad común pero no demasiado conocida por este nombre y que en algunas ocasiones es capaz de pasar desapercibida, sobretodo porque sus síntomas no suelen durar más de cinco días y son muy similares a los de una gripe común.

Los síntomas principales de la fiebre de Pontiac, son muy específicos, pero tienden a manifestarse de forma gradual al cabo de uno o dos días, lo que genera que la enfermedad no sea tomada como peligrosa, ya que no existe ningún caso de muerte por fiebre de Pontiac en todo el mundo.

Los síntomas son los siguientes:

  1. Fiebre. Este síntoma suele ser el principal, sobretodo porque se trata de una infección que se encuentra activa en el cuerpo.
  2. Escalofríos. Los escalofríos suelen aparecer de la nada y en diversos momentos del día, generando sensación de frío en el cuerpo del afectado.
  3. Dolor muscular. La mialgia es capaz de mantener en la cama al paciente durante horas, hasta que poco a poco se le va pasando.

Estos síntomas son muy similares a los de la enfermedad del legionario, con la diferencia de que desaparecen mucho más rápido, pasan desapercibidos y no presentan neumonía en lo absoluto, por lo que toma como una infección muy leve.

Enfermedad del legionario

Esta es la forma neumónica la legionelosis y puede llegar a alargarse más de una semana en el cuerpo del afectado, llegando hasta los dieciséis días de incubación de la bacteria. Existen algunos síntomas iniciales que se presentan y alertan al afectado ya que no pasan desapercibidos como los de la fiebre de Pontiac, de modo que generan preocupación y envían al paciente al médico de inmediato.

Los síntomas principales de la enfermedad del legionario, son los siguientes:

  1. Fiebre. La fiebre en este caso puede ser bastante persistente, durando un periodo prolongado en el cuerpo del individuo.
  2. Pérdida de apetito. Esto afecta considerablemente a todos los pacientes afectados con esta enfermedad, generando que bajen de peso.
  3. Malestar general. Esto en ocasiones suele ser el síntoma inicial, generando que el paciente se vea confundido con una simple gripe.
  4. Cefalea. Los dolores de cabeza afectan a un gran número de afectados y suelen perdurar un par de horas sin descanso.
  5. Diarrea. En ocasiones la bacteria afecta de forma directa al estómago, generando diarrea y mala digestión.
  6. Confusión. La confusión tiende a afectar a los pacientes luego de los dos días de que el mismo tenga la enfermedad.
  7. Tos. La tos suele ser uno de los principales síntomas en aparecer en los pacientes, causando molestias y cansancio pulmonar inmediato.
  8. Neumonía. La neumonía es común cuando existe la enfermedad del legionario, sobretodo cuando ya han pasado más de cuatro días de los síntomas iniciales.
  9. Muerte. La muerte se considera un síntoma grave que llega cuando la neumonía ya ha avanzado demasiado, causando insuficiencia pulmonar, respiratoria y cardíaca.

Si esta enfermedad no se trata de forma rápida, la misma puede llegar a empeorar de forma progresiva y muy rápida, sobretodo en los primeros siete días de que la bacteria se haya instalado en el sistema del afectado.

Complicaciones de la legionelosis

Hablando en términos generales nuevamente, si la legionelosis no se trata, sobretodo cuando se habla de la enfermedad del legionario, la misma puede llegar a acabar en una neumonía grave que podría acabar en la muerte del afectado.

Las complicaciones más comunes de la infección por legionella, son las siguientes:

  1. Insuficiencia respiratoria.
  2. Conmoción severa.
  3. Insuficiencia renal aguda y multiorgánica.

Tratamiento de la legionella

La forma más común para tratar la legionella, al tratarse de una bacteria, es a través de una serie de antibióticos. Lo ideal es que se realice un diagnostico específico con el fin de determinar la bacteria y observar cómo van avanzando los síntomas conforme van pasando los días, y establecer un tratamiento específico para combatir la enfermedad.

Si el tratamiento no es el correcto, es necesario que se coloque uno que funcione, ya que esto podría acabar en ciertas secuelas cerebrales que acaban con la vida normal del afectado.

¿Cómo se transmite la legionella?

Es importante tener en cuenta que la legionella se puede transmitir de forma certera, siendo el método más común de transmisión el de la inhalación de aerosoles que se encuentren contaminados. Estos aerosoles se van relacionando con aire acondicionado, sistemas de agua en diferentes aerosoles e instalaciones de hidromasaje. Estos métodos de transmisión son bastantes fuertes ya que tienen un alcance muy grande, lo que afecta a un gran número de personas.

Por otro lado, al tratarse de una bacteria que sobrevive en el agua y en diversas temperaturas, también es capaz de transmitirse a través del agua y del hielo, estando ambos contaminados. Los niños recién nacidos que se ven expuestos a lugares contaminados, son capaces de verse gravemente enfermos si no se les trata de forma inmediata.

Esta bacteria no es capaz de transmitirse una persona a otra, ya que sólo se observa en ciertos ligares y afecta de forma directa a los pulmones de las personas, más sin embargo no es capaz de transmitirse de un organismo humano a otro.

¿En dónde existe un riesgo mayor de contraer la bacteria?

Como ya hemos venido mencionando, la bacteria se encuentra en un hábitat acuático, por lo que cualquier lugar en donde exista agua dulce, es capaz de ser riesgoso para las personas.

Por lo general, al tratarse de una bacteria acuática, la misma puede circular a través de las cañerías de las ciudades, afectando a un gran número de personas en un mismo tiempo, llegando a través de duchas, spas, jacuzzis y cualquier otro método por el cual las personas pueden tener contacto con el agua contaminada.

¿Se puede prevenir la legionella?

La respuesta es negativa. Se pudiese prevenir totalmente la bacteria si la misma fuese transmitida a través de una persona a otra o por el hecho de ingerir el agua contaminada, pero la realidad es que se transmite por inhalación y no se puede saber a ciencia cierta en qué momento el agua podría estar contaminada. Sin embargo, existen recomendaciones que se pueden llevar a cabo para evitar que el agua se vea contaminada.

Lo ideal es que cada edificio y lugar en la ciudad se vea en la obligación de mantener todas las áreas acuáticas limpias y de este modo la proliferación de la bacteria se vea disminuida. Es importante mantener ciertas medidas en los aparatos y las instalaciones de todos los lugares por los cuales se mantiene el agua dulce que va directo a los departamentos, hogares y sitios comunes y turísticos en donde exista movimiento de personas.

Las recomendaciones específicas que se pueden llevar a cabo para tratar de disminuir un poco la infección por legionella, son las siguientes:

  1. Todas y cada una de las torres de enfriamiento existentes en una ciudad, deben ser limpiadas de forma periódica, en un plazo mínimo de una semana, desinfectándolas y manteniéndolas limpias en todo momento.
  2. En las mismas torres de enfriamiento, es recomendable anexar ciertos separadores de gotas con el fin de que la difusión de aerosoles de estas torres se reduzca en gran medida.
  3. En todas aquellas zonas en donde existan instalaciones y aparatos específicos para realizar hidromasajes o cualquier otra actividad que tenga que ver con agua, se debe llevar a cabo una limpieza exhaustiva en donde agentes biocidas, como el cloro, no falten en lo absoluto. Esto debe ser realizado, al menos, una vez a la semana y de forma constante.
  4. Como decíamos más arriba, la bacteria se mantiene viva en temperaturas que oscilan entre los 25º y los 50º, por lo que todos aquellos sistemas de agua se deben mantener por debajo de la primera temperatura, y por encima de la segunda. Es decir, los sistemas de agua fría, deben estar por debajo de los 20º preferiblemente, y los de agua caliente, por encima de los 60º. Es necesario, además, que también se utilicen agentes biocidas para eliminar cualquier bacteria existente.
  5. Si existen grifos que no se utilicen, es necesario que los mismos se destapen al menos una vez por semana, de modo que el agua no se estanque y se reduzca el riesgo de mantener la bacteria viva.

Todas estas recomendaciones han sido recopiladas por personas profesionales que buscan reducir los ataques de la legionella, pero nada de esto asegura que la enfermedad pueda ser combativa o prevenida de ninguna forma, ni siquiera en un porcentaje mayor al 30%. Sin embargo, es importante tenerlas en cuenta ya que esto podría contribuir a que tanto la legionella, como cualquier otra bacteria alojad en el agua, se mantenga al margen y no afecte a las personas.

Factores de riesgo

Existen ciertos factores de riesgo que podrían acrecentar la infección por legionella, sobretodo aquella que es neumónica. Dentro de los factores de riesgo principales, se encuentra el hecho de haber pasado por una cirugía recientemente, alguna intubación o aspiración, la colocación de ciertas sondas o cualquier tipo de actividad que tenga que ver con los pulmones.

Las personas que tienen cáncer en sus sistemas, son vulnerables a la legionella, sobretodo porque sus defensas son bajas y su sistema no afecta la bacteria.

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