Síntomas de la intolerancia al gluten

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Introducción

La intolerancia al gluten es una de las afecciones más comunes hoy en día, llegando a afectar a un 1% de toda la población mundial y alcanzando un alto índice de afectados en países como España y Estados Unidos. Este problema es capaz de generar ciertos síntomas que no pasan desapercibidos, y si bien pueden ser confundidos con otras afecciones, suelen ser bastante peculiares ya que aparecen tras el consumo de gluten. Debido a esto, en muchas ocasiones esta intolerancia no tiende a ser diagnosticada de forma rápida, por lo que requiere de un tiempo promedio para poder ser tomada en cuenta.

Sin embargo, existen ocasiones en donde los síntomas tienden a ser graves desde sus comienzos, lo que ocurre cuando la intolerancia al gluten es demasiado elevada. Esto causa síntomas más intensos de los comunes, además de que muestran dolores abdominales y malas digestiones.  Esta afección puede presentarse tanto en adultos, como en jóvenes y niños, por lo que es importante tener siempre presente el hecho de darles gluten a estos últimos, pero de forma leve, de modo que pueda observarse la forma en la que el cuerpo va a responder.

El gluten es una proteína muy común que se encuentra en diferentes cereales, como el trigo, el centeno, la cebada y la avena, aunque en esta última las cantidades a tomar en cuenta tienden a ser desconocidas aún, por lo que algunos especialistas indican que la avena no cuenta con gluten. Partiendo del hecho de que el consumo de gluten es la causa de los síntomas, se establece su eliminación total de la dieta como tratamiento permanente y correcto, ya que de forma inmediata esto calma los síntomas y reduce casi en su totalidad las molestias.

La intolerancia al gluten es también conocida como celiaquía, y se caracteriza por ser una enfermedad autoinmune que genera que el propio intestino delgado no pueda responder de forma correcta ante la proteína, lo que va dañando poco a poco el revestimiento del órgano, impidiendo entonces que el mismo pueda digerir nutrientes de forma correcta. Esto, a su vez, causa severos síntomas, por lo que debe tratarse la celiaquía de forma inmediata para evitar estas complicaciones. Sin embargo, esto no es tarea fácil, ya que un grandísimo número de personas afectadas en el mundo no tienen idea de que cuentan con esta enfermedad, por lo que no han sido diagnosticadas y siguen consumiendo gluten.

Cuando se trata de niños celiacos, estos tienden a sufrir algunas complicaciones más, ya que la intolerancia al gluten tiende a afectar de forma directa tu crecimiento y su desarrollo, lo que sumado a síntomas como fatiga, diarrea e inflamación abdominal, tienden a crear un cuadro sintomático llamativo.

Lamentablemente, la celiaquía no cuenta con una cura, por lo que vivir con esta enfermedad tiende a ser la opción más certera para lograr llevar una vida común. Aceptar el problema es el primer paso, aprender a vivir con él, es el último.

Causas de la intolerancia al gluten

A pesar de que la celiaquía es, hoy en día, una enfermedad muy común, las causas exactas de la misma tienden a ser desconocidas para todo el mundo, pero diversos estudios realizados han llegado a la conclusión de que diferentes factores tienen que ver con la misma, como la interacción de genes y algunos factores ambientales. Además, se estima que existen situaciones precisas que pueden causar el desarrollo de la intolerancia al gluten, como las bacterias que se encuentran en los intestinos y las infecciones gastrointestinales.

Existen ocasiones inciertas en donde la celiaquía tiende a aparecer después de una operación, tras un embarazo o por simple estrés emocional intenso, por lo que se dice que son diferentes los factores que logran contribuir a esta causa. En sí, lo que ocurre es que sistema inmune comienza a reaccionar de forma excesiva ante el gluten, dañando así las vellosidades del intestino delgado, las que se encargan de absorber las vitaminas, los minerales y los nutrientes de todos los alimentos que se consumen o ingieren.

Además de lo antes mencionado, existen algunos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollar la intolerancia al gluten, aunque no se sabe a ciencia cierta la razón de ello. Dentro de estos factores destacan el factor hereditario, el síndrome de Down, la diabetes tipo 1 y la artritis reumatoide.

Síntomas de la intolerancia al gluten

Como decíamos, la intolerancia al gluten tiende a generar una serie de síntomas bastante particulares que ayudan a o0bservar que algo va mal en nuestro sistema digestivo, sobretodo porque los mismos sólo aparecen cuando se trata de algunos alimentos. Es importante destacar que no se trata sólo de consumir trigo o cebada, sino de leer los empaques de los alimentos procesados que se estén adquiriendo, ya que los mismos tienden a contener gluten como agregado.

Por otro lado, también hemos comentado que los síntomas tienden a confundirse con otras afecciones, por lo que es importante tenerlos en cuenta a detalle. Por ende, a continuación les dejamos una lista con los principales síntomas de la intolerancia al gluten:

Malestar abdominal

El malestar abdominal que tiende a aparecer luego de consumir alimentos con gluten, en todas aquellas personas con celiaquía, suman una serie de gases, inflamación abdominal, diarrea o estreñimiento, en donde todos estos tienden a surgir de forma progresiva o en conjunto. Para poder diferenciar estos síntomas de cualquiera mala digestión, es necesario tener en cuenta todo aquello que se ha consumido antes de los síntomas, de modo que se pueda llevar un seguimiento en cuanto a los alimentos y así poder establecer si los mismos se deben a cualquier alimento, o sólo a aquellos que contienen gluten.

Mareos

Los mareos son otro de los síntomas comunes de la celiaquía, además de que los mismos no aparecen solos sino en conjunto con otros signos, como confusión mental, sensación de cansancio tras la comida y cierto grado de desorientación. Pese a ello, los mareos pueden ocurrir por cualquier situación en general y aunque forman parte de esta lista, en muchos casos no son un síntoma demasiado relevante en la intolerancia al gluten.

Sin embargo, para poder determinar que exista una causa ajena a una causa común para estos síntomas, se debe tener en cuenta el hecho de descartar algunas causas para el mareo, como cansancio, no alimentarse bien y un embarazo.

Cambios de humor

Los cambios de humor en cuanto a celiaquía se refiere, tienen que ver directamente con el hecho de que el cuerpo gasta demasiada energía en luchar contra el organismo y su problema con el gluten, lo que va generando otros síntomas, como irritabilidad, cansancio, ansiedad, tristeza y fatiga.

Incluso cuando se lleva a cabo una noche de sueño completa y tranquila, tienden a aparecer estos síntomas y el cuerpo tiende a sentirse cansado en todo momento.

Migraña crónica

La migraña crónica es un síntoma muy común en la intolerancia al gluten, y tiende a ser muy peculiar ya que la misma aparece cuando ya han pasado más de treinta minutos de haber consumido el gluten, o bien, luego de una hora. Este puede venir acompañado de un cuadro sintomático, junto a cierto grado de borrosidad en la vista y dolor alrededor de los ojos.

Lo particularidad de este tipo de migraña, es que la misma aparece rápidamente tras haber consumido el gluten de alguna forma u otra, por lo que es importante tener en cuenta todo lo que se está consumiendo.

Picazón en la piel

La picazón en la piel es uno de los síntomas más característicos de la intolerancia al gluten, sobretodo porque tiende a ser uno de los primeros en aparecer tras consumir alimentos con gluten. Comienza siendo una resequedad persistente en la piel, que luego va generando picazón y finalmente muestra una serie de puntos rojos. Pese a ello, se debe tener en cuenta que esto también puede resultar por alguna otra afección, como una intoxicación, enfermedades como lupus y psoriasis.

Para confirmar que surjan por gluten, o para tener una idea más clara de lo que ocurre, se deja de consumir alimentos con gluten durante tres días. Si a raíz de esto la picazón cesa, entonces puede deberse a este problema.

Intolerancia a la lactosa

Existen ocasiones en donde el hecho de contar con celiaquía, es también un indicio para padecer de intolerancia a la lactosa, ya que de alguna forma y otra, ambas afecciones se entrelazan.

Otros síntomas

Por otro lado, surgen otros síntomas que pueden variar de un organismo a otro, como la pérdida de peso tras una falta de apetito constante (tanto en niños, como en adultos), vómitos constantes, pérdida de masa muscular y cierto grado de anemia.

Por otro lado, en algunos casos más graves ocurren otros síntomas más extraños, como la piel de gallina en la zona de los muslos y los brazos, una debilidad en el cabello que lo vuelve quebradizo, dolores articulares e infertilidad. Además, en casos de mujeres embarazadas tienden a ocurrir abortos recurrentes.

Estos síntomas pueden aparecer en cualquier momento y atacan en igualdad a cualquier persona, sin importar su sexo o su edad. Es importante tenerlos en cuenta junto a los demás, a pesar de que algunos de los mismos sean extraños en algunos casos de intolerancia al gluten.

Diagnóstico y tratamiento de la intolerancia al gluten

La razón por la que hemos estado mencionando que existen muchas personas hoy en día que no se han diagnosticado con celiaquía, se debe a que este tipo de diagnóstico no es sencillo. Esto parte de su variación en los síntomas y en la peculiaridad de los mismos de formar parte de otros cuadros sintomáticos más comunes que la intolerancia al gluten.

Pese a esto, los exámenes de sangre para diagnosticar esta enfermedad deben ser realizados incluso si sólo se tiene la simple sospecha de padecerla, ya que la misma debe ser tratada a tiempo para reducir complicaciones y síntomas. Las pruebas son sencillas de realizar, por lo que si se tiene la sospecha de ser celiaco, es importante realizarlas lo antes posible.

Una vez se haya diagnosticado la enfermedad, se procede entonces a realizar un tratamiento que ayude a reducir los síntomas y las complicaciones, sin medicamentos. Y es que el tratamiento para celiacos se basa únicamente en una dieta exclusiva cuyo régimen se basa en consumir todo menos gluten. Los mismos pueden consumir carne, pescado, huevos, verduras, frutas y hasta arroz, pero deben evitar por completo cualquier tipo de alimento procesado que contenga gluten como proteína agregada, por lo que leer los empaques debe ser más que sólo una obligación.

Afortunadamente, tras la grandiosa demanda que existe de personas celiacas, muchos mercados han surtido sus tiendas con productos especiales para los mismos, alimentos completamente gluten free.

Lo que se busca con este régimen es reducir los síntomas a cero, y prevenir complicaciones que pueden llegar a ser peligrosas para la salud del afectado, en donde destacan las siguientes:

  1. Desnutrición: cuando el daño intestinal ya ha llegado hasta el límite, ocurren problemas mayores, ya que el intestino deja de absorber cualquier tipo de nutriente o vitamina que entre al organismo, lo que causa desnutrición partiendo de una anemia.
  2. Pérdida de calcio y densidad ósea. De nuevo, esta es otra complicación que surge tras la dificultad del intestino de absorber nutrientes, lo que acaba causando un ablandamiento de los huesos y osteoporosis, esta última complicación surge por lo general en los adultos.
  3. Cáncer. En casos mucho más extremos, en donde la intolerancia al gluten no se trate de ninguna forma, tienden a desarrollarse diferentes tipos de cáncer, como el linfoma intestinal y el cáncer de intestino delgado.

Cuando se trata de niños, las complicaciones pueden ser aún mayores, ya que en los mismos es capaz de producirse problemas para desarrollarse, una pubertad tardía, cierto nivel de pérdida de peso, anemia y artritis. Estas complicaciones pueden ser muy comunes en niños celiacos menores de diez años.

Vivir con intolerancia al gluten

Una vez se haya realizado el diagnóstico, el paciente debe tener un momento de asimilación y comprender de qué se trata esta enfermedad, ya que no resulta fácil comenzar un régimen de forma brusca y sin aviso. Lamentablemente, la celiaquía no avisa, por lo que no se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocurrirá, ni cuándo. Sin embargo, una vez que se acepte el problema, se puede aprender a vivir con el mismo de forma muy fácil, siempre y cuando se cuente con fuerza de voluntad.

En el caso de los niños, es importante que los mismos comprendan su condición y sus familiares y amigos le ayuden a digerir la noticia con más tacto del normal, de modo que no sientan que son diferentes sólo por no poder comer lo que mayoría sí puede. Hoy en día, muchos alimentos sin gluten ayudan a llevar una vida común en casi su totalidad, incluyendo postres y harinas especiales para prepararlos.

No es sencillo comenzar a vivir con celiaquía, pero una vez aprendes, es lo más normal del mundo.

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