Síntomas de la intolerancia a la lactosa

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Introducción

Hoy en día, es muy común observar una gran cantidad de niños a quienes se les niega el hecho de consumir helado, leche o cualquier otro alimento que contenga lácteos. Esto se debe a que existe una condición denominada como intolerancia a la lactosa y consiste en, como su nombre nos indica, un problema en el organismo que impide que los lácteos sean procesados de forma correcta por el mismo. Este problema genera un gran número de síntomas que ocurren inmediatamente después de consumir los lácteos, o también, algunos minutos después.

La intolerancia a la lactosa es un proceso que ocurre cuando el cuerpo humano no logra crear una cantidad suficiente de enzima lactasa. Esta enzima es la encargada de descomponer la lactosa en dos azúcares de menor tamaño, en donde uno de ellos se conoce como glucosa, y el otro como galactosa. Si la cantidad de lactasa no es la adecuada, esto causa que la lactosa no se descomponga de forma correcta en el intestino delgado, pasando entonces directamente hacia el intestino grueso, en donde las bacterias de esta zona comienzan a fermentarla, causando entonces una serie de gases y ácidos. Una vez que este proceso ocurra, los síntomas comienzan a aparecer, siendo muy específicos y comenzando con dolor abdominal y gases, y acabando en diarrea.

De forma común, el tiempo que necesita el organismo en digerir algún alimento que contenga lactosa varía entre media hora y dos horas, por lo que durante este tiempo pueden comienzan a aparecer los síntomas. La intolerancia a la lactosa tiende a ser un problema que ataca de forma frecuente a niños y jóvenes, en donde en los primeros tiende a ser un proceso grave ya que su sistema digestivo no tolera ni un poco la lactosa. Sin embargo, cada organismo es distinto y existen ocasiones en donde no surgen demasiados síntomas y funciona con reducir la ingesta de lácteos para que no se produzcan síntomas a menudo.

Afortunadamente, este problema puede controlarse, aunque deben seguirse algunas recomendaciones muy precisas que fomentan disciplina alimenticia y diferentes hábitos, en donde esto asegura evitar los síntomas y llevar una vida saludable. Este tipo de intolerancia es capaz de ser muy frecuente en personas americanas e hispanas, teniendo entonces una alta tendencia de padecerla.

Si bien en una gran mayoría de los casos la intolerancia a la lactosa no suele curarse, en casos de personas afortunadas el problema tiende a ser temporal, por lo que tras luego de llevar un régimen alimenticio y algunos medicamentos, el problema acaba por desaparecer por completo.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Como decíamos, es muy común que surjan síntomas tras consumir lactosa, siempre que se sea intolerante a la misma, en donde esto puede ocurrir media hora después de haberlos consumido, o bien, en un periodo que abarca las dos horas. Cualquier tipo de alimento que tenga lactosa, es incapaz de ser tolerado por el organismo, por lo que no se trata tan sólo de un vaso de leche o de una copa de helado, sino de quesos y derivados de los lácteos, en general.

Es importante tener en cuenta los signos que suelen aparecer tanto en niños, como en adultos, con el fin de determinar la enfermedad a primera estancia. Por ello, a continuación les presentamos los principales síntomas de la intolerancia a la lactosa:

Diarrea

Es común que surja diarrea tras haber consumido o ingerido cualquier tipo de producto lácteo, siendo este uno de los principales síntomas de este problema.

Calambres abdominales

Los tan temidos retorcijones son otros de los síntomas que comienzan a aparecer en primera estancia, además de que se caracterizan por ser intensos y progresivos, por lo que pueden aparecer de forma leve e ir aumentando su intensidad hasta volverse insoportables. Este tiende a ser uno de los síntomas más difíciles en los casos de los niños.

Flatulencias

Las flatulencias son muy comunes cuando se trata de malas digestiones, así como también cuando se trata de intolerancia a la lactosa. Las flatulencias pueden aparecer de forma repentina y mantenerse durante un largo rato.

Inflamación abdominal e irritación anal

La inflamación abdominal tiende a ser muy común en el caso de los niños con este problema, y suele observarse a simple vista. Además, la irritación anal es otro de los principales síntomas en aparecer en los más pequeños, debido a que cuando la lactosa se fermenta partiendo de las bacterias, esto produce ácidos, lo que causa que las heces se vuelvan más ácidas y causen la irritación. A este problema se le conoce como dermatitis del pañal.

Los síntomas pueden variar en cuanto a la intensidad de los mismos, dependiendo de la cantidad de lactosa que se consuma al día y del grado de insuficiencia de lactasa en cada organismo. Partiendo de este hecho, se habla de síntomas graves o de síntomas leves que tienden a reducirse al máximo al no consumir lactosa de ninguna forma, o bien, de reducir la cantidad de ingesta de la misma. A pesar de que estos tienden a ser los síntomas más comunes, los mismos no son tan específicos y pueden aparecer otros menos comunes. Para pode establecer una relación entre la lactosa y los síntomas, es importante tener presente que los mismos aparezcan tras consumir alimentos con lactosa, en donde no necesariamente debe ser leche o helado, sino también quesos y yogures.

Es importante identificar los síntomas y el momento en el cual aparecen, de modo que se pueda establecer un pre-diagnóstico y acudir al médico con esta sospecha. Esto debe ser realizado de inmediato en el caso de los niños, siempre que los síntomas sigan apareciendo por más de tres días.

Causas de la intolerancia a la lactosa

Como ya hemos mencionado, la causa de la intolerancia a la lactosa es la insuficiencia de lactasa, lo que causa que la lactosa se desplace directamente hacia el intestino grueso sin procesarse ni absorberse, causando entonces los síntomas cuando esta interactúe con las bacterias del estómago.

Por otro lado, existen una serie de factores de riesgo que causan que las probabilidades de padecer de este problema, se incrementen, y son los siguientes:

  1. Edad. Si bien la intolerancia a la lactosa puede ocurrir en cualquier persona, sin importar sexo o edad, en el caso de los niños y de las personas mayores tiende a ser mayor la severidad del caso, por lo que este tiende a ser uno de los principales factores de riesgo.
  2. Nacimiento prematuro. Las células protectoras de lactasa comienzan a formarse durante el tercer trimestre de gestación, por lo que cuando un niño nace de forma prematura, los niveles de lactasa son escasos, por lo que estos bebés tienden a tener altas posibilidades de padecer de este problema.
  3. Enfermedades que afectan el intestino delgado. Existen algunos problemas del intestino que son capaces de fomentar el desarrollo de la intolerancia a la lactosa, en donde destacan la enfermedad de Crohn y la celiaquía.
  4. Algunos tratamientos oncológicos. Existen casos en donde el hecho de recibir radioterapia contra el cáncer en la zona del abdomen, es capaz de aumentar el riesgo de padecer de este problema.

Estos factores de riesgo pueden actuar de forma individual o en conjunto, en donde en este último caso tienden a aumentarse en gran medida las posibilidades de padecer de intolerancia a la lactosa.

Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa

Una vez que comiencen a aparecer los síntomas, es necesario que se visite a un médico de forma inmediata, de modo que el mismo pueda establecer el diagnóstico y las pautas necesarias para detener los síntomas y solucionar el problema. Los síntomas de la intolerancia a la lactosa tienden a ser confundidos en muchas ocasiones con una mala digestión, en donde la única particularidad que tiende a identificar a simple vista el verdadero problema, es el hecho de que los mismos aparecen luego de que consumir o ingerir algún alimento con lactosa.

Para poder realizar el diagnóstico, el especialista debe analizar los síntomas del paciente, realizar un chequeo físico del mismo y, de sospecharse de la intolerancia a la lactosa, se establece una prueba de hidrógeno espirado. Esta prueba consiste en soplar dentro de un tubo y tomar esta muestra del aliento, dar a beber alguna bebida con lactosa al paciente y luego repetir la prueba. Si se padece de intolerancia a la lactosa, la prueba generará un nivel elevado de concentración de hidrógeno y metano.

Esto ocurre gracias a que cuando la lactosa no es digerida, se provocan concentraciones más altas de estos gases en el sistema digestivo. Partiendo de este hecho, esta prueba tiende a ser la mejor para diagnosticar rápidamente esta afección y es sencilla de realizar en niños, jóvenes y adultos mayores.

Tratamiento para la intolerancia a la lactosa

De forma muy común y en casos sencillos, tras diagnosticar la intolerancia a la lactosa, se receta una serie de cuidados precisos que ayudan a reducir los síntomas en gran medida, hasta hacerlos desaparecer. En sí, no tienden a recetarse medicamentos específicos para esto, ya que con el sólo hecho de reducir el consumo de lácteos es suficiente. En ciertos casos más leves, no es necesario que se elimine por completo la lactosa de la dieta, ya que ciertos pacientes tienden a tolerar el queso y la margarina, por lo que les basta con eliminar la leche, el yogurt y el helado de su dieta para evitar síntomas.

Sin embargo, existen muchos casos que se caracterizan por ser graves, en donde el paciente debe eliminar por completo su consumo de lactosa de su dieta. No obstante, debido a la demanda de individuos con este problema, han salido al mercado diferentes tipos de leche sin lactosa, por lo que pueden consumirlos sin problema.

Pese a lo anterior, en distintos casos el problema, aunque sea grave, puede llegar a ser temporal, por lo que tras el régimen de eliminar la lactosa por completo de la dieta del individuo, basta para reparar el daño y volver de forma progresiva a incluir lactosa en los alimentos que se consumen de forma regular.

Además de todo esto, existen algunos medicamentos que ayudan a reponer la lactasa, por lo que puedes ingerirlos siempre y cuando el médico los haya recetado y al pie de la letra.

Vivir con intolerancia a la lactosa

Es necesario que cada organismo acepte su problema, incluso si son niños mayores a siete años, que tienden a comprender su problema y deben aprender a evitarlo. Cada cuerpo es distinto, de modo que esta afección no tiende a ser idéntica en dos personas diferentes. Es ideal que cada individuo encuentre las mejores estrategias para evitar los síntomas y mantener una calidad de vida adecuada, bien sea consumiendo alimentos sin lactosa o no consumiendo nada en lo absoluto.

En el caso de los niños, es recomendable que los padres lleven un diario de alimentos de los mismos, en donde pueda establecer las reacciones del organismo del niño en cuanto a algunos alimentos, de modo que pueda medirse la cantidad de alimentos hacen daño, y cuáles.

Consumir e ingerir alimentos y bebidas que funcionen como complementos digestivos es una buena idea siempre y cuando el cuerpo los asimile de forma correcta. Estos son alimentos especiales para personas con intolerancia a la lactosa, cuya ingesta debe ser consultada con el médico, especialmente en el caso de los niños.

En algunos casos, ciertos especialistas tienden a recomendar el consumo reducido de lactosa en los casos de los niños, incluso cuando deberían evitarla por completo. Esto se debe al hecho de que deben mantener cierta cantidad de calcio, vitamina D y proteínas en su organismo, de modo que los mismos crezcan sanos y fuertes.

Es importante tener presente el hecho de consultar con un dietista sobre el mejor método de llevar la intolerancia a la lactosa, además de que aceptar la enfermedad es el primer paso para superarla. Si les preocupa el hecho de perder nutrientes y calcio, en el caso de sus hijos en crecimiento, siempre puede darles a consumir alimentos como el salmón, las almendras, jugo de naranja y coliflor. Estos le brindarán muchas vitaminas y minerales a sus hijos.

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