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Intolerancia a la lactosa en bebés

La intolerancia a la lactosa se define como la incapacidad con la que cuenta nuestro cuerpo para digerir el azúcar que se encuentra en la leche.

Esto quiere decir que no es precisamente la leche lo que causa un efecto negativo en nuestro organismo, sino lo que científicamente se denomina como un disacárido. Este término hace alusión a la combinación de dos moléculas azúcares, en donde una de ellas es conocida como glucosa, y la otra como galactosa.

¿Qué ocurre si un bebé es intolerante a la lactosa?

Lo que ocurre con esta afección, que ataca a cualquier persona, es el hecho de que el intestino no logra absorber todo el disacárido, sino que lo separa en ambas moléculas.

Esto ocurre gracias a la enzima llamada Lactasa, la cual se encarga se romper la lactosa con el fin de que los nutrientes y propiedades logren absorberse de forma correcta. Sin embargo, el problema comienza cuando no se produce suficiente enzima y se consume Lactosa en cantidades, por lo que comienza la intolerancia y los malestares.

Hoy en día, existen una gran cantidad de trastornos alimenticios, en donde todos y cada uno de ellos tiene sus consecuencias y niveles de gravedad.

Sin embargo, uno de los principales y más comunes es la intolerancia a la lactosa, sin importar el país en el cual se encuentren o la edad que tenga el afectado. Pese a ello, en los bebés suele ser demasiado común, lo que trae consigo preocupación y estrés en los padres.

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El hecho de que una persona común, incluyendo a los bebés en este grupo, no consuma leche, no quiere decir que tan sólo esto será suficiente para evitar los síntomas, ya que la intolerancia a la lactosa habla de un azúcar en la leche, lo que incluye en este rango a cualquier producto derivado de la misma.

Esto quiere decir que las personas intolerantes a la lactosa debes mantener un régimen estricto con la leche y cualquier otro producto derivado de ella, como el queso y el yogurt.

Mantener el control de la lactosa

Siempre que no se produzca lactasa en cantidades correctas, el cuerpo irá almacenando en el intestino una enorme cantidad de la enzima, lo que acaba dando como resultado ciertos problemas gastrointestinales. Sin embargo, este trastorno alimenticio no suele ser peligroso, pero sí produce incomodidades a cualquier nivel.

Pese a ello, es importante mencionar que en el caso de los niños puede subir de nivel en cuestión de gravedad, ya que estos no son capaces de prevenir los síntomas, ni mucho menos de actuar en contra de los mismos, lo que acaba en un punto de supervisión elevado en los padres.

Hablando directamente de la intolerancia a la lactosa en el caso de los más pequeños de la casa, esto se debe a que los mismos pueden nacer de forma prematura y la lactasa que producen en sus primeros meses de vida no suele ser la correcta.

Sin embargo, el verdadero trastorno suele hacer acto de aparición de forma brusca cuando el niño se encuentre en su primer año de vida o en el comienzo de la adolescencia, sin detener su curso partiendo en esas edades.

Por otro lado, los síntomas de este trastorno en los niños suelen ser evidentes en muchos sentidos, por lo que se dice que es una enfermedad ruidosa, lo que ayuda a que los padres mantengan mucho cuidado con los pequeños, con el fin de evitar complicaciones.

Causas

Si bien cada cuerpo es distinto y el desarrollo de los mismos surge de forma similar, pero no igual debido a cada madre, aún así se dice que la razón principal de este trastorno no se conoce, ya que no surge del mismo modo en todas las personas que la padecen, aún cuando la afección suele ser la misma.

Es tan común que un gran número de personas en todo el mundo la padecen desde que son bebés, manteniendo un régimen alimenticio que les prohíbe de forma exagerada o leve el consumo de cualquier producto derivado de la leche, o la leche en sí.

A pesar de lo que hemos dicho anteriormente, se puede llegar a ciertas teorías que nos indican ciertos factores que pueden ser los causantes de la intolerancia a la lactosa, a cualquier edad, como lo es el factor hereditario.

Enfocándonos en la intolerancia a la lactosa en los bebés, es bastante extraño que un niño nazca con esta afección en su organismo, ya que esto significaría malestares desde el comienzo de su vida, siendo intolerante hasta a la leche materna. Si un niño nace con este trastorno, quiere decir que el factor hereditario entra en acción, ya que ambos padres cuentan con el gen específico que les impide ser tolerantes a la lactosa, y el niño lo contraer de forma automática.

Sin embargo, esto suele ser difícil, por lo que las estadísticas afirman que de cada diez niños, tan sólo dos podrían nacer con este trastorno, y no contraerlo con el tiempo.

Siempre que un bebé nazca intolerante a la lactosa, se observará desde un principio, ya que no podrá consumir la leche materna, ni ningún otro tipo de leche a menos de que sea una fórmula especial libre de lactosa, y sufrirá de episodios de diarrea extrema.

De ser así, esto no quiere decir que el bebé será intolerante a la lactosa de por vida, ya que cuando nacen con dificultad para tolerar la lactosa, con el tiempo pueden ir desarrollando más cantidad de lactasa e ir tolerando poco a poco cualquier tipo de leche.

Sin embargo, para esto se requiere de paciencia y tolerancia, ya que no se sabe a ciencia cierta cuándo podría ocurrir esto.

Por otro lado, y hablando ya en términos generales, cualquier persona puede volverse intolerante a la lactosa en cualquier momento de sus vidas, ya que incluso el consumo de ciertos medicamentos puede afectar la producción de lactasa, o aquellas que son celíacas, pueden a su vez ser intolerantes a la lactosa, aún cuando en periodos anteriores no contaban con esta afección.

Síntomas

Como ya hemos mencionado con anterioridad, esta enfermedad no suele ser silenciosa y los síntomas son inmediatos, por lo que podrás observarlos desde el comienzo en tu bebé.

Los síntomas comunes de la intolerancia a la lactosa en bebés no suelen ser demasiados, pero son suficientes para determinar el trastorno, y son los siguientes:

Diarrea

Ya esto lo habíamos mencionado. La diarrea es el síntoma principal y inmediato de la intolerancia a la lactosa, sobretodo en los más pequeños, ya que su cuerpo responde de forma rápida a la escasa producción de la enzima lactasa.

Cólicos abdominales

Este síntoma es difícil de observar a simple vista, ya que al no poder comunicar sus dolores, los bebés suelen confundir a los padres.

Sin embargo, un padre suele darse cuenta de forma rápida que si no es hambre, pañal o sueño, algún dolor debe estarle molestando. Además, los cólicos vienen acompañados de gases, lo que facilita aún más el hecho de entender el síntoma.

Hinchazón abdominal

La hinchazón abdominal no se hace esperar apenas los cólicos comienzan, lo que da como resultado una serie de gases que acaban por preocupar a los padres de forma inmediata.

Hinchazón abdominal

Es necesario tener en cuenta que estos síntomas pueden llegar a ocurrir de forma inmediata al consumir lactosa, o bien unos treinta minutos/dos horas después. Si el niño come alimentos sólidos, es importante eliminarlos de forma inmediata una vez que presente los síntomas.

Hablando en términos generales, nuevamente, explicamos que no en todas las ocasiones surgen síntomas, ya que existen personas que son levemente intolerantes a la lactosa y no producen síntomas. Esto quiere decir que los afectados pueden consumir algunos lácteos sin abusar y de forma poco regular, manteniendo los niveles de lactasa al margen con la lactosa que está siendo consumida.

¿Intolerancia a la lactosa, o alergia a la leche?

Estas dos afecciones son totalmente distintas, ya que un problema de intolerancia es un problema intestinal a nivel molecular, mientras que una alergia es un problema del sistema inmunológico.

Sin embargo, los términos suelen ser comúnmente confundidos ya que los síntomas son muy similares, en donde en ambas afecciones destacan los dolores abdominales y la diarrea luego de consumir lactosa, sin importar la edad ni el sexo de la persona afectada.

Para poder diferenciar ambas situaciones, sobretodo en los bebés, es necesario que tengas presente los síntomas de la alergia a la leche, los cuales son los siguientes: comezón habitual, salpullido extraño en la piel del bebé, incluyendo ambos síntomas en el rostro, además de unos ojos llorosos sin razón, una urticaria en la cara y una nariz sorbiendo mocos, aún cuando no exista ningún tipo de virus o gripe.

De cualquier modo, es necesario que se visite a un médico siempre que se tengan dudas, además de que es necesario buscar ayuda profesional para buscar soluciones.

¿Se puede prevenir la intolerancia a la lactosa en los bebés?

Es imposible hablar de un método que ayude a prevenir con éxito la intolerancia a la lactosa, ya que hablamos de un problema a nivel intestinal y molecular. Sin embargo, existen algunos consejos que puedes llevar a cabo siempre que tu bebé sufra este trastorno:

  1. Si le das alimentos comprados fuera de casa, sea el que sea, es necesario que leas las etiquetas de los mismos, para poder determinar la cantidad de lactosa que tenga.
  2. Evita todos los productos lácteos que se te crucen en el camino, ya que cualquier cosa que tenga lactosa puede afectar la salud de tu bebé. Y es que no sólo se trata de los productos derivados de la leche, ya que hasta los cereales cuentan con lactosa, las sopas, la mantequilla y hasta el pan.
  3. Mantén siempre un ojo en tu bebé cada vez que consuma algo de lo cual no estés seguro/a. Recuerda que no todos los cuerpos son iguales y algunos afectados la pueden llegar a digerir en cierta parte, así como algunos pueden no tolerarla en absoluto. Es necesario que tengan presente los síntomas y luego de cada comida, observar muy bien a tu bebé. De este modo sabrás qué alimentos y productos tolera, y cuáles debes desechar.
  4. Pese a lo anterior, es necesario que tu bebé reciba todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, por lo que es necesario que visites a un médico para que te ayude con esta parte.

Lista de alimentos para los intolerantes a la lactosa

Sin embargo, a continuación te dejamos con una lista que te será de mucha ayuda, ya que contiene alimentos que cuentan con calcio y otros nutrientes y no son derivados de la leche en lo absoluto, así te aseguras de alimentar bien a tu bebé y le evitas un daño en su salud:

  1. Todas las hortalizas cuyo color sea el verde. Es necesario que las mismas estén frescas y sean lavadas muy bien.
  2. La leche de soya y sus derivados, como el queso. Esto aporta una gran cantidad de nutrientes para los más pequeños de la casa y les ayuda en su desarrollo.
  3. El brócoli y la naranja, ambos llenos de nutrientes que aportarán a tu hijo un sinfín de vitaminas y nutrientes necesarios para su crecimiento.
  4. El salmón enlatado, que se puede conseguir en una gran diversidad de supermercados y que suele ser exquisito para el paladar de los más pequeños.
  5. Cualquier pan fortificado que consigas. Y si no confías, siempre puedes consultar con el panadero encargado de hacerlos y asegurarte de que no contengan nada de leche. De este modo podrás alimentar a tu hijo sin miedo a que esto pueda hacerle daño.
  6. Además de la naranja, existen otras frutas que tu bebé puede tolerar de forma magnifica y le aportará los nutrientes y las propiedades necesarias para que pueda desarrollarse de forma correcta. De este modo podrá crecer a medida que recibe nutrientes y disfruta de una excelente fruta, como la mandarina.
  7. Y suplementos vitamínicos. Si bien estos no son alimentos, los incluimos en la lista ya que tu bebé puede necesitar un refuerzo. Ten presente que estos deben ser recetados por el médico de tu bebé.