Síntomas de la infección de riñón

By | noviembre 12, 2018

Introducción

Una infección en el riñón es una afección grave que forma parte de las infecciones urinarias comunes, diferenciándose de las anteriores por sus síntomas y por el nivel de gravedad que implica. Por lo general, las infecciones ocurren en la uretra y en la vejiga, y en menor medida en los riñones. Incluso, en ocasiones este tipo de infección mejor conocida como pielonefritis, comienza como una infección común en la uretra y luego parte hacia la vejiga, hasta llegar a uno o dos riñones.

Al tratarse de una infección renal grave, es imprescindible que la misma sea tratada rápidamente para evitar posibles complicaciones peligrosas, y es que si la bacteria no se elimina, los daños en los riñones pueden ser permanentes. Además, otra severa complicación que coloca la vida del individuo en riesgo, es el hecho de que las bacterias se diseminen a través del torrente sanguíneo.

De forma general, la infección de riñón suele tratarse a base de antibióticos ya que la bacteria que está causando la afección tiende a ser eliminada a través de estos fármacos, siempre y cuando el mismo surja efecto en la bacteria. Es decir, cada bacteria se vuelve resistente ante ciertos antibióticos, por lo que es importante determinar el tipo de agente patológico externo que está causando la afección y atacarla. En casos más leves, el tratamiento no requiere de hospitalizar al paciente.

Síntomas de la infección de riñón

Cuando los riñones dejan de funcionar de forma correcta partiendo de alguna afección, como lo es la pielonefritis, comienzan a aparecer una serie de síntomas que ayudan a diagnosticar la infección, aunque esto no siempre funciona de forma precoz porque los síntomas iniciales tienden a confundirse con otras patologías. Partiendo de este hecho, llegamos a la conclusión de que es importante establecer cuáles son los síntomas de una pielonefritis con el fin de informar a todos los individuos posibles y que los mismos acudan rápidamente a un médico.

Por ende, a continuación les mostramos los principales síntomas de la infección de riñón:

Fiebre

Es curioso que las infecciones urinarias comunes (en la uretra/vejiga), no generen fiebre como síntomas, por lo que este síntoma es clave para descartar ambas opciones. Es decir, de todas las infecciones en las vías urinarias existentes, la infección en el riñón es la única que genera fiebre como síntoma. Esto viene combinado, además, con una serie de escalofríos que de forma inconfundible ayudan a diagnosticar esta infección.

Dolores

Cuando existe una infección en los riñones, bien sea en uno o en ambos, ocurren diferentes dolores, en donde el principal tiende a ser en la zona de la espalda o en un costado en especial. Muchos de los individuos afectados comentan sentir el dolor en la zona de la ingle.

Por otro lado, surge otro tipo de dolor, el dolor abdominal, el cual tiende a volverse intenso en algunas ocasiones, generando así que el afectado cuente con dificultad para respirar de forma profunda.

Necesidad continua de orinar

Es muy común que al existir una infección en las vías urinarias, surja este síntoma, el cual a diferencia de otras infecciones urinarias, tiende a ser más frecuente cuando la infección ataca los riñones. Este síntoma consiste en que el afectado mantenga ganas de orinar de forma constante, sintiendo en todo momento su vejiga llena, a pesar de no tener orina.

Molestias al orinar

Por otro lado, uno de los síntomas principales de este tipo de infección, tienden a ser algunas molestias que surgen al orinar, en donde algunas ocasiones surge dolor y en otras surge ardor.

Hematuria

En casos más graves, la infección de riñón es capaz de generar que en la orina se observen modificaciones, como la sangre en la orina. En otras ocasiones surge pus o una pequeña cantidad de sangre en dicho líquido. Es necesario prestar suma atención a este síntoma, ya que podría ser el indicio de una complicación. Además, cabe destacar que la orina suele observarse turbia y con olor desagradable.

Náuseas y vómitos

Por último, en algunas ocasiones también ocurren estos síntomas, dependiendo del tiempo que lleve activa la infección de riñón en el organismo. Algunas veces las náuseas no alcanzan a llegar hasta los vómitos.

Es importante tener en cuenta todos y cada uno de estos síntomas, ya que una infección de riñón puede llegar a ser potencialmente mortal si no se trata de forma inmediata. Incluso, cuando existe una infección de orina común y general, tiende a ser tratada rápidamente para evitar que la misma se dirija hasta los riñones. Visitar al médico inmediatamente es la mejor recomendación ante estos síntomas.

Causas de la infección de riñón

Como ya hemos comentado con anterioridad, se busca detener cualquier tipo de infección urinaria que esté comenzando tanto en la uretra, como en la vejiga, ya que de no tratarse, las bacterias tienden a llegar hasta los riñones, siendo esta la causa principal de la pielonefritis. Sin embargo, ocurre también que cualquier otra bacteria que se encuentre alojada en el organismo del individuo, siempre que no se trate, puede llegar hasta los riñones e infectarlo.

Además de las causas, existen también una serie de factores de riesgo que aumentan de forma considerable el hecho de contraer una infección de riñón, dentro de los cuales destacan los siguientes:

  1. Ser mujer. El hecho de ser mujer tiende a ser uno de los principales factores de riesgo de la infección de riñón, sobretodo porque la uretra de las mismas tiende a ser más corta que la de los hombres, lo que quiere decir que el espacio a recorrer por las bacterias es más corto y se les facilita más el hecho de recorrer las vías urinarias y llegar hasta los riñones. En el caso de las mujeres embarazadas este riesgo aumenta el doble.
  2. Bloqueo en las vías urinarias. El hecho de no poder orinar con la frecuencia normal por algún tipo de bloqueo en las vías urinarias, genera que las bacterias se concentren en la orina y viajen a través de toda la zona, pudiendo llegar hasta los riñones. Este bloqueo puede ocurrir por un cálculo renal o cualquier otro tipo de problema en la estructura de las vías urinarias.
  3. Sistema inmune débil. El hecho de contar con un sistema inmunodeprimido por alguna enfermedad en especial, aumenta el hecho de una infección en las vías urinarias. Dentro de alguna de estas enfermedades destacan la diabetes y el SIDA.
  4. Lesiones en los nervios cercanos a la vejiga. Siempre que un individuo cuente con algún tipo de lesión en la zona que recubre la vejiga, específicamente en los nervios, esto quiere decir que las vías urinarias se volverás sensibles ante las infecciones, lo que da paso de forma muy rápida hacia las infecciones renales.
  5. Utilizar un catéter urinario por un periodo de tiempo prolongado. El hecho de tener un tubo de drenaje de la orina introducido en tu organismo a través de la vejiga, es capaz de generar que las bacterias entren con más facilidad a tus vías urinarias y así fomentar la infección de riñón.

Todos estos factores, mientras más se combinen, más aumentarán las probabilidades de padecer de una infección en los riñones.

Diagnóstico y tratamiento de la infección de riñón

Una vez que los síntomas anteriores hayan aparecido, es importante tener en cuenta que podría estar ocurriendo una infección, por lo que visitar al médico de forma inmediata es lo más recomendable. El profesional deberá analizar los síntomas del paciente, realizarse un chequeo físico exploratorio y pedir la realización de una muestra de orina, con el fin de buscar cualquier anomalía en la misma, anomalías tales como sangre, pus o bacterias. De ser necesario, el médico puede realizar también una muestra de sangre con el fin de analizar si el organismo en general cuenta con organismo patógenos externos.

Una vez que los resultados se encuentren completos y el diagnóstico haya sido certero en caso de infección de riñón, se procede entonces a establecer el mejor tratamiento para tratar la infección renal, con el fin de evitar complicaciones que coloquen en riesgo la vida del afectado. Como mencionábamos, la mejor forma de tratar la pielonefritis es a través de antibióticos, los cuales dependerán del tipo de bacteria que esté afectando los riñones y de los síntomas que la infección esté generando.

De forma común, al comenzar el tratamiento los síntomas tienden a comenzar a reducirse en gran medida pasadas las primeras cuarenta y ocho horas con los antibióticos. Sin embargo, es importante seguir el tratamiento al pie de la letra y tomar estos medicamentos por siete días como mínimo. Una vez finalizado el tratamiento, algunos médicos recomiendan repetir la muestra de orina y confirmar que ya la infección haya cesado.

Ahora bien, cuando se trata de casos más graves o de causas que requieren de un tratamiento aparte, se habla de hospitalizaciones y la visita a un médico especialista, como un nefrólogo y un urólogo. Si se trata de una infección de riñón por alguna anomalía en las estructuras de las vías urinarias, se puede recurrir a la cirugía.

Recomendaciones ante una infección de riñón

Si estás padeciendo una infección renal y ya tienes un tratamiento farmacológico para tratarla, también puedes seguir una serie de recomendaciones que favorecen tu mejora, así como ayudan a aliviar los síntomas más rápidamente. Los consejos a seguir son los siguientes:

  1. Aplica calor. Si tienes una gran cantidad de dolor, el hecho de colocar calor en la zona ayuda de forma efectiva para aliviar el malestar, sobretodo cuando se trata de un dolor en los riñones. Puedes colocar compresas húmedas en cada costado y repetir el proceso cuando las mismas se enfríen. Al mismo tiempo, consulta con tu médico y toma algún analgésico que te ayude con el dolor.
  2. Bebe suficiente agua. Es de suma importancia que te mantengas hidratado en todo momento mientras estás realizando el tratamiento e incluso después, ya que mientras más agua bebas, más ganas de orinar tendrás y de forma más rápida eliminarás las bacterias de tus vías urinarias. Además, debes evitar la cafeína y el alcohol de forma radical, ya que esto irrita tus riñones.
  3. Toma una cucharadita de bicarbonato de sodio al día. El bicarbonato de sodio es magnífico junto a la comida principal, sobretodo porque el mismo actúa como filtro. Es decir, luego de tu almuerzo, o durante el mismo, toma un vaso de agua junto a una cucharadita de este polvo blanco, con el fin de que tus riñones logren filtrar mejor, depurándole y generando que sus funciones sean realizadas del modo correcto. Además, el bicarbonato de sodio ayuda a eliminar toxinas alojadas en el organismo.

Estas recomendaciones deben ser seguidas junto al tratamiento del médico. Por ningún motivo posible, aun cuando se sientan mejoras, se debe interrumpir el tratamiento con antibióticos. Ten en cuenta las posibles complicaciones que pueden ocurrir si no se trata de forma correcta la pielonefritis, dentro de las cuales destacan las siguientes:

  1. Cicatrices en el riñón. Siempre que la pielonefritis no se trate de forma adecuada, pueden ocurrir cicatrices en los riñones infectados, generando enfermedad renal crónica. Además, esto puede acabar generando insuficiencia renal con el tiempo.
  2. Septicemia. Si las bacterias no se filtran y los riñones dejan de actuar del modo correcto, esto genera que los mismos no filtren los desechos y/o bacterias de la sangre y los mismos se devuelvan a través del torrente sanguíneo, causando así una intoxicación.
  3. Complicaciones en el embarazo. Si una mujer embarazada tiene una infección renal no tratada, esto puede causar que el bebé se mantenga con un peso por debajo del normal.

Por último, en casos extremos y graves, la muerte tiende a formar parte de estas complicaciones.

¿La infección de riñón se puede prevenir?

Una infección renal forma parte de las infecciones urinarias, y si bien en muchas ocasiones estas son difíciles de prevenir, en la mayoría de los casos puede lograrse el hecho de reducir las probabilidades de contraerlas. Esto puede ser posible gracias a las siguientes recomendaciones preventivas:

  1. Ingiere agua de forma constante. El agua genera que las bacterias se puedan eliminar a través de la orina, siempre y cuando evites bebidas como alcohol y el café, o al menos trata de reducir su ingesta.
  2. No aguantar las ganas de orinar. El hecho de aguantar las ganas de orinar es imprescindible para evitar que bacterias se mantengan acumuladas en las vías urinarias.
  3. Vaciar la vejiga luego de tener relaciones sexuales. En el caso de las mujeres, es importante vaciar la vejiga luego de haber tenido intimidad para así eliminar bacterias de la uretra.
  4. Debes limpiar la zona vaginal de forma correcta. La forma ideal de limpiar la zona es desde adelante hacia atrás, con el fin de evitar que las bacterias del ano se propaguen hacia la vejiga.

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