Síntomas de un infarto

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Introducción

Un ataque al corazón, ataque cardíaco o como mejor se le conoce, infarto, es un ataque que ocurre cuando el flujo de sangre que va hacia el corazón se ve bloqueado por una placa gruesa es las arterias, cuya placa puede estar compuesta por una gran acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias específicas que van permaneciendo en las arterias hasta que la sangre ya no alcanza a llegar al corazón. Cuando esto ocurre, las coronarias, siendo así denominadas las arterias que van directo al corazón, se ven obstruidas y por lo tanto, ocurre el infarto, lo que genera también que el músculo del corazón se vea dañado, tanto de forma parcial, como de forma total.

Otra forma de nombrar al infarto de forma común, es como infarto de miocardio, y es una condición abrupta que puede generar la muerte del individuo que lo está padeciendo, siempre y cuando no se presten atención a los síntomas iniciales que surgen antes de que ocurra el colapso en el corazón. Es necesario que se avise a emergencias o se visite a un médico siempre que se sienta algún síntoma de los que hablaremos a continuación, con el fin de evitar la muerte del paciente.

Síntomas de un infarto

Existen ocasiones en donde un infarto no genera una gran cantidad de síntomas, en donde incluso en ocasiones el colapso ocurre sin mostrar síntomas anteriores al mismo. Sin embargo, en la mayoría de los casos ocurren ciertos síntomas que una vez que se conozcan, permiten que un individuo, tanto afectado como tan sólo cercano al afectado, sepa cómo actuar ante este hecho.

Los principales síntomas del un infarto, son los siguientes:

Malestar en el pecho

Uno de los primeros síntomas en aparecer cuando las coronarias se encuentran parcialmente obstruidas o tres tercios de ellas de esta forma, es un malestar intenso en la zona del pecho, al nivel del corazón. Este puede ser un dolor, una opresión, una compresión o una presión, según lo describen los pacientes, que suele propagarse hacia otras zonas del cuerpo, especialmente la espalda, el brazo y el cuello. En ocasiones más drásticas, el dolor alcanza la barbilla.

Malestar estomacal

Además del malestar a nivel del pecho, ocurre que en muchos individuos también surgen otros síntomas que atacan a nivel digestivo, generando así un cuadro de náuseas, de mala digestión y de dolor abdominal. En otras ocasiones surge dolor estomacal y diarrea.

Falta de aire

Otro de los síntomas más comunes de un infarto, sobretodo aquellos que ocurren antes del colapso, se encuentra la falta de aire. Esta es una sensación de asfixia rotunda que ataca de forma brusca, generalmente acompañando el malestar en el pecho.

Sudor frío

El sudor frío es un síntoma muy común que aparece justo antes del colapso del corazón, por lo que se considera un síntoma preventivo. Es necesario prestar atención a este tipo de sudoración, ya que el mismo tiende a aparecer junto a los malestares tanto de pecho, como digestivos.

Fatiga

La fatiga es otro de esos síntomas preventivos que indican que algo está ocurriendo en el organismo del individuo, y tiende a ocurrir de forma brusca en ciertos momentos. Sin embargo, la fatiga, dependiendo del daño en el corazón, puede variar en intensidad.

Aturdimiento o mareos repentinos

Por último, otro de los principales síntomas de un infarto, es el aturdimiento que puede ocurrir en los afectados de forma brusca y cuyo síntoma se hace notar de forma relevante. Además, el afectado tiende a marearse y a sentir momentos de confusión, una vez que las arterias ya están gradualmente obstruidas.

Es importante destacar que estos síntomas tienden a ser los más generales pero no siempre ocurren de la misma forma en todos los individuos, sobretodo porque en ocasiones no se presenta ninguno, y en otros, ocurren todos al mismo tiempo. Además, la intensidad de los mismos también es capaz de variar, por lo que en algunos individuos puede ocurrir un dolor leve mientras que en otros el dolor tiende a ser insoportable.

Por otro lado, también es importante destacar que en ocasiones un infarto es capaz de aparecer de forma brusca, sin avisar, y tiende a ser fulminante. Sin embargo, en algunas ocasiones ocurren los síntomas y no siempre surgen horas antes del ataque cardíaco, sino semanas o días antes, por lo que es necesario tener en cuenta los dolores de pecho como principal síntoma recurrente que informe de un posible infarto.

¿Qué hacer ante un infarto?

Es imprescindible que se presten atención a los síntomas y se visite al médico de forma inmediata, sin pensarlo ni por una hora, ya que el tiempo es vida y de este depende que una persona con un infarto logre vivir. Lo ideal es actuar de forma inmediata, llamando primeramente tanto a familiares como al servicio de emergencia médica del lugar, incluso si no crees que sea un infarto.

De no poder comunicarte con el servicio, busca ayuda cercana a cualquier familiar, amigo o vecino y que te transporte al hospital más cercano. Es importante estar en manos de expertos ante cualquiera de los síntomas anteriores. Incluso si no sabes a quién llamar y crees poder conducir, hazlo y llega hasta el centro de salud más cercano.

Mientras llega el médico que te atenderá y te están entregando algún medicamento, como aspirina o nitroglicerina, debes tomarlos según te lo indiquen, sobretodo porque ambos medicamentos reducen el daño cardíaco e impiden que la sangre se coagule en el corazón, sobretodo la aspirina.

Si no eres el paciente pero alguien está padeciendo de algún síntoma como los que hemos mencionado en el bloque anterior, es necesario que actúes rápido y llames a emergencias o bien, dirijas al afectado hacia un hospital. Si el mismo se encuentra inconsciente, debes realizarle una reanimación cardiopulmonar, con el fin de que el flujo sanguíneo se mantenga. Esto debe realizarse presionando de forma rápida y fuerte el pecho de la persona a un ritmo rápido, pasando las cien compresiones por minuto.

Causas de un infarto

Como ya hemos mencionado, el infarto ocurre cuando las coronarias se obstruyen y ocurre un colapso por la falta de flujo sanguíneo hacia el corazón. Sin embargo, esto también suele ocurrir cuando las arterias del corazón se ven dañadas por alguna causa externa, en donde el consumo de grasas suele contribuir. Por lo general, esto ocasiona que las coronarias se estrechen y el flujo de sangre se vea presionado. De forma general, esta tiende a ser la causa principal del infarto, y se le denomina como enfermedad de las arterias coronarias.

En sí, lo que ocurre es que el colesterol acumulado puede causar una grieta y derramarse en el torrente sanguíneo, generando que un coágulo de sangre se forme en el lugar en el cual ocurrió la grieta. Dependiendo del tamaño de este coágulo, se obstruye en cierta cantidad el flujo sanguíneo, por lo que mientras más grande sea esta obstrucción, menos sangre llegará hasta el corazón.

Otras de las causas comunes de un infarto, es lo que se conoce como el espasmo de una de las coronarias, lo que ocasiona que el flujo de sangre hacia el corazón se vea interrumpido. Esto, a su vez, es causado por una serie de factores en donde las drogas y el tabaco son los principales.

Factores de riesgo de un infarto

Además de las causas antes mencionadas, también existen una serie de factores de riesgo que contribuyen a aumentar las probabilidades de padecer de un infarto, dentro de los cuales destacan los siguientes:

  1. Edad. Aunque un infarto es capaz de atacar a un gran número de personas sin importar la edad o el sexo del mismo, en realidad según estudios realizados, se ha llegado a la conclusión de que los hombres de cuarenta y cinco años y las mujeres de cincuenta y cinco años, son más propensos a padecer de un infarto.
  2. Tabaquismo y drogas. Como decíamos, el hecho de consumir drogas ilegales y fumar cualquier tipo de cigarrillo, tabaco o pipa, suele aumentar las probabilidades de generar un colapso en las arterias del corazón, lo que genera un ataque cardíaco.
  3. Hipertensión. Si un individuo sufre de presión arterial alta y no se controla, esto con el tiempo va generando que las arterias del corazón se vayan dañando, y si esto se combina con la obesidad y factores anteriores, el riesgo tiende a ser mayor.
  4. Tener los valores altos (triglicéridos y colesterol). Este tiende a ser uno de los principales factores de riesgo de un infarto, sobretodo porque estas sustancias son las principales que se van acumulando en las arterias del corazón. Si estos valores se controlan, las probabilidades de padecer de un infarto tienden a reducirse en gran medida.
  5. Diabetes. El hecho de padecer de diabetes tiende a aumentar las posibilidades de padecer de un infarto, ya que la insulina no se produce de forma correcta y los niveles de azúcar en la sangre tienden a aumentar, generando así que mientras esto no se controle, las probabilidades de padecer de un infarto, aumenten.
  6. Antecedentes familiares. Si bien un infarto no es una condición hereditaria, según investigaciones realizadas por profesionales, las personas con padres o familiares directos que hayan padecido de un infarto a temprana edad, son más propensos a padecerlos que quienes no cuentan con este factor.
  7. Otros factores. Además de todos los factores mencionados con anterioridad, existen otros que también aumentan las probabilidades de riesgo de padecer de un infarto, sobretodo cuando los mismos se combinan. El estrés tiende a ser uno de los principales, sobretodo porque esta enfermedad tiende a dañar un gran número de órganos del organismo, en donde el corazón no es la excepción. Además de esto, tanto la obesidad, como el sedentarismo, son factores importantes ya que cuando no se realiza ejercicio de forma constante y se lleva una mala alimentación, el colesterol se va acumulando de forma más fácil en las arterias del corazón.

Estos factores suelen ser importantes y es necesario tenerlos en cuenta con el fin de evitarlos o reducirlos en un gran porcentaje.

¿Cómo se diagnostica un infarto?

Una vez que estés sintiendo algún síntoma, debes visitar al médico de forma inmediata con el fin de que el mismo te realice un chequeo físico y luego proceda a analizar tus síntomas. De sospechar de un infarto, y aún si no, el profesional deberá establecer la realización de algunas pruebas con el fin de encontrar la causa del problema y descartar algunas patologías.

Dentro del chequeo físico se deberá observar a detalle el cuerpo del paciente y al mismo se le deberá medir la presión arterial, el pulso y la temperatura. Una vez realizado esto, comenzarán las pruebas especiales, dentro de las cuales destacan las siguientes:

  1. Electrocardiograma. Un electrocardiograma tiende a ser siempre una de las principales pruebas a realizar si se sospecha de un infarto, sobretodo porque mediante la misma se puede ir registrando la actividad del corazón, en donde los resultados pueden observarse en una pantalla o pueden imprimirse en un papel. Por lo general, esta prueba ofrece resultados inmediatos y previene un infarto o muestra su desarrollo.
  2. Análisis de sangre. Es importante que se realicen exámenes de sangre con el fin de observar si está la presencia de enzimas cardíacas, las cuales aparecen cuando el corazón ha sido dañado. Además, también deben observarse los valores del colesterol y de los triglicéridos.

Las siguientes pruebas tienden a ser realizadas si las anteriores no ofrecen resultados óptimos o bien, para complementar el diagnóstico:

  1. Radiografía de tórax. Esta radiografía ayuda a observar el tamaño del corazón y de los vasos sanguíneos. Suele ser una prueba complementaria.
  2. Ecocardiograma. El ecocardiograma es una prueba con imágenes en donde el corazón se muestra con más detalles, ofreciendo además el sonido de los latidos del corazón, el tamaño del mismo, la capacidad máxima de bombeo y el flujo de sangre que entra y sale del mismo.
  3. Cateterismo coronario. Esta prueba se realiza inyectando un tinte en las coronarias por medio de una sonda, que por lo general se realiza a través de la pierna. Esto ayuda a observar las zonas que se encuentran bloqueadas y por donde lo está fluyendo la sangre.
  4. Tomografía computarizada (TC). Por último, la tomografía computarizada es una prueba en donde se observa con más detalle toda la zona del pecho, incluyendo corazón, pulmones, vasos sanguíneos y demás.

Estas pruebas pueden realizarse individuales, si se consigue la falla, o en conjunto, con el fin de asegurar aún más el diagnóstico y descartar otras patologías.

Tratamiento para el infarto

Una vez diagnosticado el infarto, es necesario buscar el mejor tratamiento para combatir el daño causado en los tejidos de las arterias. Lo ideal es impedir que este daño siga aumentando y que el flujo de sangre se reestablezca de forma rápida.

El tratamiento por lo general consiste en medicamentos, dentro de los cuales destacan los siguientes:

  1. Aspirina. La aspirina es una pastilla que se recomienda cuando el colapso está comenzando, ya que ayuda a mantener el flujo sanguíneo.
  2. Trombolíticos. Estos medicamentos se recomiendan rápidamente ya que los mismos tienen un efecto magnífico, ya que los mismos disuelven lo que es un coágulo de sangre. Incluso, este medicamento suele ser recetado luego de un ataque cardíaco, ya que aumenta las posibilidades de vivir.
  3. Analgésicos. Los analgésicos ayudan a detener el dolor en el pecho, que por lo general va aumentando en intensidad. Además, los mismos también reducen otros síntomas, como los dolores abdominales y los malestares estomacales.
  4. Betabloqueadores. Estos medicamentos son magníficos ya que ayudan a reducir la presión en el corazón, generando que el músculo se relaje y deje de contraerse, lo que además regula los latidos del corazón y reduce la presión arterial.
  5. Otros medicamentos. Además de los anteriores, se pueden establecer otros medicamentos que ayudan a tratar la angina del pecho, como la nitroglicerina. Además, por otro lado también están los inhibidores de enzima, los cuales ayudan a reducir la presión arterial.

Complicaciones

Incluso si un infarto logra detenerse, el mismo cuenta con una serie de complicaciones que ocurren cuando el corazón queda dañado tras el ataque cardíaco, y destacan las siguientes:

  1. Arritmias. Las arritmias son los ritmos acelerados del corazón, lo que se considera anormal. Esta complicación tiende a ser mortal si no se controla de forma adecuada.
  2. Insuficiencia cardíaca. Cuando el ataque cardíaco ocurre, el tejido del corazón se puede ver afectado, lo que ocasiona que el corazón deje de bombear sangre de forma adecuada. Esta complicación puede ser temporal o permanente, dependiendo del tratamiento y del daño ocasionado.
  3. Rotura de tejidos cardíacos. Esta complicación se considera completamente peligrosa, sobretodo porque en la mayoría de los casos tiende a ser mortal. Esta consiste en un hueco en el corazón partiendo de áreas debilitadas por el infarto.
  4. Problemas en las válvulas. Por último, puede ocurrir que en medio de un ataque al corazón, las válvulas se vean afectadas de forma considerable.

¿Un infarto se puede prevenir?

Si bien un ataque cardíaco puede ocurrir en cualquier momento y según diferentes situaciones, el mismo puede prevenirse de dos formas:

  1. Medicamentos. El hecho de tomar medicamentos para reducir el riesgo de un ataque cardíaco de forma considerable, sobretodo si se cuenta con alguna patología como la hipertensión. Además, si se cuenta con alguna insuficiencia cardíaca, se deben tomar previsiones.
  2. Cambios en el estilo de vida. Es imprescindible que se lleven a cabo una serie de cuidados tanto en el estilo de vida, como en la alimentación, comenzando por evitar el estrés y por reducir el consumo de alimentos grasosos.

Además, es importante evitar el cigarro, el tabaco, la pipa y las drogas, y realizar ejercicios de forma regular.

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