Síntomas de la ictericia

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Introducción

La bilirrubina es una sustancia tóxica que surge una vez que la hemoglobina comienza a descomponerse. Esta descomposición ocurre durante un proceso normal en el cual se comienzan a reciclar los glóbulos rojos que se encuentran viejos. Esta sustancia una vez que se haya formado, comienza un viaje a través de la sangre hasta llegar al hígado, hasta alcanzar el punto en el cual se combina con la bilis.

Esta sustancia tóxica tiende a ser eliminada del organismo a través de las vías biliares, directamente hacia lo que es como el tubo digestivo. A partir de este punto comienza a eliminarse del cuerpo, por lo que produce ningún tipo de problema. Por lo general, la bilirrubina tiende a eliminarse a través de las heces en su gran mayoría, y por la orina, aunque en cantidades menores. Esto le otorga sus colores característicos a ambos elementos, por lo que cuando la bilirrubina no se elimina del organismo como debe ser, ocurren una serie de síntomas que modifican el color tanto de las heces, como de la orina.

La ictericia es una condición que ocurre cuando la bilirrubina no se elimina del organismo rápidamente, por lo que se mantiene en el torrente sanguíneo y se acumula en la piel, causando entonces una serie de síntomas que se hacen notar de forma gradual. En este proceso ocurren cambios de color en diferentes situaciones, por lo que las heces se tornan claras y la orina oscura. Esto sucede gracias a la poca cantidad de sustancia que se elimina por las heces, por lo que la cantidad aumenta en el caso de las orina, generando que la misma se observe oscura.

Esta condición no se considera lo suficientemente grave cuando ocurre por sí sola, ya que muchas enfermedades tienen dentro de su cuadro sintomatológico la ictericia, y en dichos casos ocurre un nivel más alto de gravedad y síntomas. Sin embargo, aún si la ictericia ocurre por sí sola en los niños, la situación tiende a cambiar, sobretodo en los casos de los recién nacidos, ya que en los mismos esto es capaz de ocasionar una lesión cerebral llamada Kernícterus.

Ictericia infantil

La ictericia tiende a ser muy común en el caso de los niños y los síntomas tienden a observar fácilmente en los mismos cuando diferentes zonas de su cuerpo comienzan a cambiar de color. Esta condición tiende a ser muy frecuente tanto en bebés recién nacidos, como en niños, y por lo general ocurre cuando el hígado de los infantes no se encuentra lo suficientemente maduro como para eliminar la bilirrubina del organismo. También suele ocurrir cuando el niño está pasando por alguna enfermedad capaz de causar la ictericia.

En la mayoría de los casos, la ictericia no debe ser tratada con medicamentos invasivos ya que los niños afectados responden muy bien a las terapias. Sin embargo, es importante tener en cuenta las causas de la misma ya que si no se trata de forma correcta en diferentes situaciones, ocurren una serie de complicaciones que colocan en riesgo la vida de los niños.

Síntomas de la ictericia

Como decíamos al comienzo del artículo, la ictericia es una enfermedad que puede ocurrir por una diversidad de situaciones y causa diferentes síntomas notables a simple vista. Sin embargo, es importante mencionar que en la mayoría de las ocasiones en los adultos los síntomas tienden a ser muy leves y no aparecen.

Los principales síntomas de la ictericia, son los siguientes:

Color amarillento

El color amarillento tiende a ser el síntoma principal de esta condición, y el mismo suele aparecer en la piel y en la parte blanca de los ojos. Este síntoma tiende a aparecer tanto en adultos como en niños, y tiende a ser muy común en los recién nacidos luego de los dos o cuatro días del nacimiento.

Cambios de color en heces y orina

De forma común, cuando la bilirrubina no se elimina de forma común y durante días, las heces comienzan a tornarse claras ya que esta sustancia es la que otorga el color característico y oscuro de las heces, por lo tanto las mismas se observan claras, llegando a un color blanquecino.

Por otro lado, ocurre lo mismo con la orina, pero en vez de colocarse clara, la misma se observa muy oscura, asemejándose con el color de las heces.

Síntomas graves

Cuando la ictericia viene acompañada de otra patología y enfermedad grave, es necesario que se tenga en cuenta la aparición de otros síntomas que se consideran de gravedad, en donde destacan el dolor abdominal, cambios neurológicos (confusión, somnolencia, entre otros), sangre en las heces o en los vómitos y fiebre.

Es decir, si la ictericia llega acompañada de estos síntomas, la misma debe ser rápidamente tratada por un médico profesional, sobretodo porque algunos órganos pueden no estar funcionando de forma correcta.

¿Cuándo es necesario visitar al médico?

De forma común, así como decíamos en el caso de los síntomas graves, también es importante mantener la ictericia bajo control cuando se trata de los niños, más todavía en el caso de los recién nacidos. Estos deben mantenerse bajo chequeo médico durante las primeras cuarenta y ocho horas de vida, y aún así mantenerse en control durante la primera semana de vida, ya que en ocasiones la ictericia puede aparecer durante este tiempo.

Por otro lado, en el caso de los adultos, es necesario visitar al médico cuando aparecen síntomas extraños durante la ictericia o bien, siempre que la misma dure más de dos semanas. Lo ideal es buscar la causa del problema y tratar la condición partiendo del mismo.

Causas de la ictericia

Al comienzo de este artículo hemos mencionado que la ictericia ocurre cuando la bilirrubina se encuentra acumulada en el organismo, siendo esta sustancia la principal encargada de otorgar el color amarillento tanto a la piel, como a la parte blanca de los ojos. Ahora bien, la razón por la cual esta sustancia se comienza a acumular en el organismo, puede ser muy variada.

En el caso de los niños, ocurre por un hígado inmaduro que no logra eliminar la bilirrubina lo suficientemente rápido. Por otro lado, tanto en adultos, como en jóvenes o niños, la ictericia también puede ocurrir por una serie de trastornos, dentro de los cuales destacan hemorragias internas, septicemia, infecciones bacterianas, insuficiencia hepática y cualquier otra enfermedad que afecte al hígado o a los riñones de forma directa.

Factores de riesgo de la ictericia

Además de las principales causas de la ictericia, existen también una serie de factores que aumentan las posibilidades de riesgo de que ocurra esta condición. Estos factores son capaces de ocasionar complicaciones, por lo que la ictericia puede considerarse grave en estos casos.

Los principales factores de riesgo de la ictericia, son los siguientes:

  1. Nacimiento prematuro. Como hemos venido mencionando a lo largo de este artículo, es común la ictericia en los recién nacidos ya que los mismos pueden nacer con el hígado inmaduro. Esto tiene a ocurrir con mayor probabilidad cuando el niño nace prematuro.
  2. Hematomas importantes durante el nacimiento. Si durante el parto el bebé nace con hematomas o los mismos ocurren durante el mismo, el hecho de que los glóbulos rojos se descompongan, genera que la bilirrubina comience a acumularse en la piel del niño.
  3. Grupo sanguíneo. Si el bebé nace de una madre con el grupo sanguíneo diferente al bebé, pudo haber ocurrido que el niño haya recibido anticuerpos a través de la placenta. Esto genera que los glóbulos rojos se descompongan y se genere la ictericia.

¿Cómo se diagnostica la ictericia?

Una vez que los síntomas hayan comenzado, es recomendable visitar a un médico con el fin de que el mismo busque la causa principal de la ictericia, incluso si los síntomas son leves. Esto se debe a que como hemos mencionado más arriba, algunos trastornos graves son capaces de incluir entre sus síntomas lo que es esta condición, por lo que se deben descartar estas causas.

Lo ideal es visitar a un médico profesional, sobretodo en el caso de los niños. El mismo deberá realizar un chequeo físico exploratorio y establecer alguna prueba específica para medir la bilirrubina en el organismo. Dentro de estas pruebas, los análisis de sangre suelen ser los principales ya que muestran de forma correcta los valores sanguíneos, incluyendo la bilirrubina y los glóbulos rojos.

Por otro lado, también se encuentra una prueba cutánea especial que sirve para medir la reflexión de una luz específica que va brillante a través de la piel. Como pruebas extras y para generar el diagnóstico certero, se establece la realización de un examen de orina y otro de heces.

¿Cómo se debe tratar la ictericia?

Una vez que se haya diagnosticado la ictericia y se haya establecido la causa de la misma, es necesario establecer un tratamiento de ser necesario. En la mayoría de las ocasiones de los niños con esta condición, la misma tiende a desaparecer en pocas semanas, sin necesidad de ningún tratamiento, a menos de que la misma tenga que ver con alguna enfermedad.

Para establecer un posible tratamiento en el caso de los niños, se habla de cualquiera de los siguientes:

  1. Fototerapia. La fototerapia es un tratamiento que se lleva a cabo con el fin de estructurar las moléculas de bilirrubina con el fin de que las mismas puedan eliminarse a través de las heces o la orina. Este consiste en colocar al bebé en un sitio especial con una lámpara especial arriba del mismo. Se deben cubrir los ojos del bebé y el mismo sólo deberá utilizar un pañal.
  2. Inmunoglobulina intravenosa (IgIV). Cuando la ictericia tiene que ver directamente con el tipo de sangre de la madre, el bebé deberá recibir una proteína especial que ayuda a reducir niveles de anticuerpos.
  3. Exanguinotransfusión. Este tratamiento se lleva a cabo cuando la ictericia no está cediendo ante ningún otro tratamiento, y consiste en extraer cantidad pequeñas de sangre de forma constante, con el fin de eliminar la bilirrubina y los anticuerpos de la misma, y luego volver a transferirla al cuerpo del niño.

Estos tratamientos, como decíamos, se adecuan a cualquier situación y algunos de ellos pueden también ser aplicados en adultos con ictericia.

Recomendaciones

Además del tratamiento que se pueda llevar a cabo, existen también una serie de recomendaciones que se pueden llevar a cabo con el fin de acelerar el proceso de recuperación. En sí, la ictericia no se considera grave, pero se requiere de una serie de modificaciones en la alimentación tanto de niños, como de adultos, con el fin de reducir los niveles de bilirrubina del organismo.

Las recomendaciones ante estos casos, son las siguientes:

  1. Alimentación con más frecuencia. Esta recomendación es necesaria en los casos de niños lactantes. Es importante que los mismos sean alimentados de forma frecuente y en más ocasiones, sobretodo porque los mismos necesitarán de mayores cantidades de leche con el fin de evacuar con más frecuencia y poder eliminar bilirrubina en más cantidades del organismo. En el caso de los adultos, los mismos deberá llevar a cabo una alimentación sana con el fin de evacuar de forma constante y sin problemas. La fibra tiende a ser recomendable en estos casos.
  2. Alimentación complementaria. En el caso de deshidratación o de desnutrición en cualquier caso, es importante que se lleve a cabo una alimentación complementaria que fomente el hecho de evacuar de forma regular.
  3. Ingerir líquidos. Es importante que se ingieran líquidos de forma constante con el fin de que cualquier individuo con ictericia logre orinar de forma constante y de este modo eliminar más cantidad de bilirrubina del organismo.

Complicaciones de la ictericia

Cuando la ictericia no se controla y las cantidades de bilirrubina no dejan de elevarse, se pueden formar una serie de complicaciones importantes y severas, sobretodo en el caso de los niños, dentro de las cuales destacan las siguientes:

  1. Encefalopatía bilirrubínica aguda. Esta es una complicación muy grave que afecta el cerebro de los niños y suele considerarse peligrosa. Esta ocurre cuando la bilirrubina alcanza el cerebro. No obstante, si la misma se trata rápidamente, se pueden evitar daños duraderos.
  2. Ictericia nuclear. La ictericia nuclear aparece cuando la encefalopatía bilirrubínica aguda no se controla y el daño se mantiene permanente en el cerebro. Esta complicación es capaz de causar severos daños, en donde destaca la parálisis cerebral atetoide y la pérdida de la audición.

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