Síntomas de la hipertensión

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Introducción

La presión arterial es una enfermedad que padecen un gran número de personas alrededor de todo el mundo, tanto mujeres como hombres, incluyendo adolescentes en menor medida. Este trastorno consiste en que la sangre comienza a realizar una gran presión en las arterias del corazón, lo que acaba generando un gran número de complicaciones y enfermedades cardíacas. En sí, entran en juego dos factores cuando ocurre la presión alta: la cantidad de sangres que comienza a bombear en el corazón, y la resistencia al flujo de esta sangre. Si las arterias se vuelven estrechas y la cantidad de sangre bombeada es muy grande, la presión se volverá más alta.

En muchas ocasiones, la hipertensión no suele mostrar síntomas, denominándose como hipertensión silenciosa. Los síntomas no aparecen y la presión arterial suele estar muy alta, y aún así los individuos no tienen idea de lo que ocurre en su organismo. Este hecho es grave y coloca en riesgo la vida de estos individuos, sobretodo porque este trastorno cardíaco debe ser controlado de inmediato y de por vida, con el fin de evitar problemas mayores.

No obstante, la hipertensión es fácil de detectar, incluso sin síntomas. Esto se debe a que en la mayoría de las consultas médicas de cualquier profesional, medir la presión arterial tiende a ser un procedimiento común, por lo que de esta forma se logra diagnosticar un cuadro hipertensivo y fomentar al control con el cardiólogo. De este modo, se han creado un gran número de medicamentos especiales para tratar esta enfermedad.

Síntomas de la hipertensión

Como decíamos, un gran número de personas con hipertensión no saben que sufren de esta enfermedad porque no presentan ningún síntoma que pueda evidenciarlo. En otras ocasiones, los síntomas tienden a ser leves y no se vinculan a una alta presión arterial. Sin embargo, en muchos otros individuos los síntomas si se hacen notar y fomentan el control del trastorno.

En algunas ocasiones en donde se presentan síntomas leves, los mismos comienzan a aumentar de forma gradual hasta aparecer de forma brusca. Esto ocurre cuando la presión arterial ya ha aumentado en un número peligroso, llegando a considerarse mortal.

Los principales síntomas de la hipertensión, son los siguientes:

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza tiende a ser el principal síntoma de esta enfermedad, sobretodo porque el mismo se caracteriza por ser muy fuerte y alojándose en todo el centro de la cabeza. Además, el mismo no suele cesar de forma rápida con algún medicamento.

Dificultad para respirar

La dificultad para respirar es otro de los síntomas característicos de la hipertensión, sobretodo porque tiende a aparecer justo cuando la presión está muy alta.

Mareo y pesadez

El mareo y la pesadez suelen surgir cuando la presión arterial se encuentra en aumento de forma gradual, por lo que se considera uno de los primeros síntomas de la hipertensión.

Dolor en el pecho y palpitaciones del corazón

Estos síntomas suelen ser muy peculiares y tienden a confundirse con un infarto por la intensidad de los mismos. El dolor suele ser punzante y en una zona fija, similar al lugar en el cual se sientes las palpitaciones del corazón completamente fuertes y rápidas.

Sangrado por la nariz

En algunas ocasiones suele ocurrir que la nariz comienza a sangrar en cantidades leves y de forma constante. Sin embargo, este síntoma no suele ser muy frecuente en todas las personas con hipertensión.

Fiebre y visión borrosa

Por último, algunos individuos comienzan a padecer de cuadros leves de fiebre y visión borrosa, sobretodo cuando el nivel de la presión se encuentra muy elevado.

Causas de la hipertensión

La hipertensión se clasifica en dos tipos, sobretodo porque existen diferencias en las causas. Es decir, uno de ellos no cuenta con una causa aparente, siendo esta denominada como hipertensión primaria, la cual se caracteriza por aparecer a través del tiempo de forma irregular.

Por otro lado, está la hipertensión secundaria, la cual es aquella que se caracteriza por aparecer por algún trastorno de salud que quizás todavía no se ha diagnosticado. Esta, además, suele aparecer de forma repentina, sin avisar y suele ser muy alta. Dentro de las posibles causas que puedan ocasionar el aumento de la presión arterial, se encuentra la apnea obstructiva, los problemas renales, tumores y problemas tiroideos. Además de esto, el uso de algunos medicamentos también suelen generar un cuadro de hipertensión.

Factores de riesgo de la hipertensión

Además de las causas antes nombradas, existen también una serie de factores que son capaces de fomentar el desarrollo de la hipertensión, siendo estos muy comunes y siempre que se combinen, las probabilidades suelen aumentar en gran medida.

Los principales factores de riesgo de la hipertensión, son los siguientes:

  1. Edad y sexo. A pesar de que la hipertensión es un trastorno que ataca a cualquier persona, incluyendo adolescentes, en realidad el riesgo suele aumentar considerablemente luego de que un individuo pasa los cuarenta y cinco años de edad. Además, la hipertensión suele ser más frecuente en hombres mayores.
  2. Raza. De nuevo, estamos ante un factor de riesgo muy particular, sobretodo porque las personas de raza oscura tienden a tener más probabilidades de padecer de hipertensión.
  3. Antecedentes familiares. Por otro lado, a pesar de que la hipertensión no es completamente considerada una enfermedad hereditaria, las probabilidades aumentan en gran medida cuando se tienen padres con hipertensión.
  4. Sobrepeso. El hecho de tener sobrepeso aumenta la necesidad de suministrar oxígeno a los tejidos, lo que genera más volumen de sangre, y por ende, hipertensión.
  5. Sedentarismo. El sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo de padecer de enfermedades cardíacas, sobretodo infartos e hipertensión.
  6. Tabaquismo. El tabaquismo genera que la presión aumente de forma rápida, además de que la nicotina tiende a dañar tejidos y arterias del corazón.
  7. Exceso de sodio. El hecho de consumir alimentos que contengan demasiada sal es uno de los principales factores de riesgo de la hipertensión. Inclusive, en muchos individuos hipertensos se reduce al máximo el consumo de sal.
  8. Alcohol. Por otro lado, el hecho de ingerir alcohol en exceso comienza a dañar las arterias del corazón de forma gradual, sobretodo en el caso de los hombres mayores.
  9. Estrés. Es bien sabido que el estrés es una enfermedad mortal capaz de dañar un sinfín de sistemas y órganos de cualquier individuo, incluyendo el corazón, por lo que forma parte de los principales factores de riesgo de la hipertensión.

En el caso de los niños, la hipertensión tiende a ser un trastorno muy peculiar y poco frecuente, sobretodo porque no es común. Sin embargo, suele ocurrir cuando los mismos tienen problemas de corazón o en los riñones.

Complicaciones de la hipertensión

La hipertensión es una enfermedad que se considera grave, sobretodo cuando la misma no es controlada por un médico profesional. Esto ocurre porque los vasos sanguíneos de esta zona tiende a dañarse, lo que a su vez va dañando otros órganos y sistemas del organismo. Esto va empeorando conforme vaya aumentando el nivel de la presión arterial.

Las principales complicaciones de la hipertensión, son las siguientes:

  1. Ataques al corazón o ACV. Las arterias del corazón son sumamente importantes, por lo que las mismas deben mantenerse sanas. Cuando existe un nivel muy elevado de presión arterial y no se controla, ocurren accidentes cerebrovasculares y ataques directos al corazón.
  2. Aneurismas. Las aneurismas se forman cuando los vasos sanguíneos se comienzan a debilitar y se abultan. Siempre que uno de estos bultos se rompe, la muerte se encuentra muy cerca del individuo.
  3. Insuficiencia cardíaca. Siempre que existe una presión muy alta en las arterias, el corazón comienza a bombear más sangre de la normal, lo que va debilitando el músculo del corazón y se vuelve más grueso. Esto genera la insuficiencia cardíaca.
  4. Síndrome metabólico. El síndrome metabólico es un síndrome muy particular que no siempre ocurre por una hipertensión pero es generado en algunos individuos como una complicación de este trastorno. A su vez, este síndrome es capaz de hacer aparecer otras complicaciones, como la diabetes y los ACV.
  5. Problemas con la memoria y/o la comprensión. Estas complicaciones suelen englobar diversas características, como la capacidad de pensar, recordar y aprender.

Recomendaciones ante la hipertensión

Siempre que una persona haya sido diagnosticada con hipertensión, la misma deberá seguir el tratamiento específico que el médico deberá establecer, con el fin de mantener un control absoluto en la presión del individuo. Sin embargo, el tratamiento con medicamentos no es sólo lo único que se puede llevar a cabo para mantener la presión arterial controlada, y según profesionales en la materia, se han establecido algunas recomendaciones específicas que se deben llevar a cabo al pie de la letra.

Las recomendaciones ante la hipertensión, son las siguientes:

  1. Mantén una dieta balanceada. Es importante que todos los individuos con hipertensión mantengan una dieta saludable, consumiendo verduras, frutas y vegetales y eviten a toda costa cualquier alimento con alto contenido graso, ya que esto influye considerablemente con las arterias y su posición. Además, es recomendable que se consuman alimentos ricos en potasio, ya que el mismo ayuda a mantener la presión arterial controlada.
  2. Reduce el consumo de sal. Es importante, además, que cualquier persona con antecedentes de hipertensión o cuadros hipertensivos de cualquier tipo, mantengan un nivel reducido de sodio en su organismo, por lo que consumir alimentos bajos en sal es importante.
  3. Mantén un peso saludable. Es imprescindible que mantengas un peso preciso que se adecue a tu altura, ya que personas con sobrepeso son más propensas a padecer de hipertensión.
  4. Realiza actividad física. El hecho de realizar actividad física controlada es una de las principales recomendaciones y deberes a llevar a cabo por pacientes hipertensos, sobretodo porque esto ayuda a controlar la presión arterial y libera el cuerpo de estrés y vibras negativas que generan un aumento desmedido en esta presión. Además, esto ayuda con el peso. Ahora bien, si el individuo mantiene enfermedades que le impidan realizar ejercicio, deberá consultar con sus médicos de confianza con el fin de establecer algún deporte suave que se adapte a sus situaciones.
  5. Limita la ingesta de alcohol. Es imprescindible que el alcohol sea ingerido de forma moderada, sin importar la edad del afectado, e incluso si no presenta cuadros hipertensivos. Es bien sabido que el alcohol tiene diversidades de elementos que conforman su composición, por lo que es necesario evitarlo a toda costa. Además, este elemento también influye en otros sistemas del organismo.
  6. Evita el tabaquismo. Es de suma importancia que evites todo lo que tenga que ver con tabaco, cigarrillo, pipa y cualquier otro elemento que dañe las arterias del corazón. Esto genera que las mismas se endurezcan partiendo de un daño gradual en las paredes de los vasos sanguíneos. Y, si no eres fumador activo, evita el humo del mismo.
  7. Mantén el estrés bajo control. Si bien esto realmente no es muy fácil hoy en día, es importante que el estrés se controle. Esto requiere de paciencia y dedicación, y en ocasiones de la ayuda de profesionales. Actualmente, se consiguen una gran cantidad de deportes y actividades que ayudan a mantener el estrés controlado, sobretodo si las mismas son al aire libre.
  8. Mantén un control de tu presión arterial en casa. Cualquier persona hipertensa debe mantener un control en su hogar con un tensiómetro que sea aceptado por el médico. El mismo deberá enseñarle a utilizarlo de forma correcta y establecerá los parámetros indicados  en los que debe estar en resultado. Sin embargo, es necesario que no se establezcan modificaciones en la medicación aunque el control se muestre normal de forma regular, ya que esto sólo indica que la hipertensión está controlada, no curada. Pese a ello, esto también es un indicativo de que puedes dejar de visitar al médico de forma constante.
  9. Practica relajación en casa. Si no sabes cómo realizarlo, puedes buscar un profesional y establecer diferentes actividades de respiración con el fin de relajar el cuerpo. Lo ideal es respirar de forma lenta, pausada y profunda, de forma constante y en casa. Está comprobado que esto ayuda a bajar la presión arterial.
  10.  Si estás embarazada, controla tu presión arterial. Incluso si no eres una persona hipertensa, debes tener presente que debes controlar tu presión arterial ya que el embarazo tiende a aumentar el riesgo de hipertensión.

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