Síntomas del herpes genital

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Introducción

El término herpes, viene dado gracias al virus del herpes simple, el cual es un virus capaz de dividirse en dos tipos, el VHS-1 y el VHS-2. Estoes virus se divide en estos dos tipos gracias a la peculiaridad de que ambos son capaces de causar enfermedades similares, pero distintas en algunos aspectos. En sí, se tratan del herpes labial y del herpes genital. Ambas afecciones son capaces de atacar a un gran número de personas en todo el mundo, debido a que el virus es contagioso y no suele ser eliminado del organismo, por lo que sólo se activa en algunas situaciones en especial, una vez que haya surgido el primer brote.

El herpes genital, tal como su nombre nos lo indica, es una enfermedad contagiosa que cuenta con diferentes métodos de contagio, en donde el más común tiende a ser la vía sexual. Y es que así como podemos observar, la enfermedad ataca la zona de los genitales, tanto en hombres como en mujeres. Es increíble la cantidad de personas que son capaces de sufrir de herpes y a simple vista no saberlo, por lo que esto nos deja claro que los exámenes de ETS son necesarios siempre que se comienza a tener relaciones íntimas con una misma persona. Además, el uso de protección es importante en todo momento mientras estas dudas no se aclaran.

Una vez que el virus ataca, el mismo comienza a incubar y diferentes síntomas aparecen en la mayoría de los casos, en donde el más común tiende a ser una serie de llagas que se observan en diferentes zonas de los genitales, como la vulva, la vagina, el cuello uterino, el ano, el pene, las nalgas y el escroto. En algunos casos, cuando el virus infecta otras zonas del cuerpo, como la boca, tienden a aparecer las lesiones en esta zona en general.

Como comentábamos, no existe forma alguna de eliminar el virus del herpes simple del organismo de una persona, por lo que se habla de una enfermedad sin cura, pero que se caracteriza por contar con tratamientos que ayudan a reducir el contagio hacia otras personas y a reducir los síntomas que aparecen cuando el virus se activa. Y es que si bien se mantiene en el organismo, el mismo puede estar dormido, por lo que no muestra síntomas ni signos de aparición, hasta que las defensas del cuerpo se debilitan y el virus ataca nuevamente. Por otro lado, es importante destacar que una vez que el herpes genital haya comenzado, los brotes se van volviendo menos frecuentes conforme va pasando el tiempo.

Si bien esta enfermedad es contagiosa, molesta y dolorosa, la misma no se considera peligrosa ya que no coloca en riesgo la vida del individuo afectado, pero sí tiende a reducir su calidad de vida en ciertos aspectos, sobretodo porque afecta las relaciones sexuales.

Métodos de contagio

Como hemos mencionado con anterioridad, el herpes genital es una enfermedad contagiosa que no deja el organismo una vez que lo ataca. La propagación del virus se caracteriza por realizarse de forma muy sencilla, siempre que exista un contacto de piel con piel, entre dos personas: una que porte el virus, y otra sana.

En sí, el contagio suele ocurrir cuando los genitales infectados de una persona, entran en contacto con otros que estén sanos, o bien, con su boca o ano, lo que genera que el virus entre en un organismo sano y comience a incubar. El sexo es el principal medio de contagio de esta enfermedad, incluso cuando se está utilizando protección, ya que no se trata sólo de los genitales del individuo afectado, sino también de otras zonas de su cuerpo que son difíciles de proteger.

En múltiples ocasiones, las lesiones que aparecen en los genitales gracias al herpes, tienden a desaparecer cuando el virus se encuentra adormecido, por lo que no se puede saber a simple vista si alguien es portador o no de este virus. Sin embargo, cuando las llagas aparecen, las mismas tienden a estar acompañadas de otros síntomas, como picazón y dolor, lo que ayuda a determinar la salud sexual de una persona. En efecto, el herpes puede propagarse incluso si no se tienen llagas o lesiones.

Por otro lado, es importante destacar que incluso si el pene no penetra completamente la vagina, el herpes se transmite, y es que el sólo contacto mínimo es capaz de transportar el virus de un organismo, a otro. Además, no sólo es a través de las relaciones sexuales que se puede transmitir el herpes, ya que a través de un beso también se transporta el virus siempre y cuando se porte el mismo en dicha zona.

Síntomas del herpes genital

El herpes genital cuenta con la particularidad, al igual que el herpes oral, de mostrar una serie de síntomas que aparecen cuando el virus ataca, y luego no mostrarlos nuevamente durante mucho tiempo. Es importante destacar que esto no quiere decir que el virus haya desaparecido del organismo, sólo se ha adormecido y es capaz de aparecer nuevamente cuando las defensas se debilitan.

Los principales síntomas del herpes genital, son los siguientes:

Ampollas

El principal síntomas del herpes genital, tal y como ya hemos estado mencionando a lo largo del artículo, son una serie de ampollas que son capaces de aparecer en diferentes zonas del área genital, tales como la vaginal, la vulva, el cuello uterino (en el caso de las mujeres), en el pene (en el caso de los hombres) y en el ano, en las nalgas y en la cara interna de los muslos, en ambos casos. Cuando estas ampollas tienden a romperse, comienzan a volverse llagas. A su vez, estas ampollas son dolorosas y molestas.

Ardor al orinar

En muchas ocasiones, no todas específicamente, ocurre que partiendo de las llagas del herpes, surge ardor en la orina. Esto depende de la zona en la cual se encuentren las lesiones. A su vez, esto provoca dificultad para orinar, sobretodo por la inflamación de las llagas y por el dolor en las mismas.

Picazón

La picazón es uno de los principales síntomas del herpes genital, siendo este uno de los primeros en aparecer. La picazón puede ser molesta, dolorosa y frecuente, por lo que se recomienda utilizar ropa desahogada para evitar irritación.

Dolor en la zona genital

Es muy común que surja dolor en la zona de los genitales, incluso si ya no se tienen llagas o ampollas. Además, esto provoca que tener relaciones sexuales se dificulte ya que si las llaga están en la zona interna de la vagina o en el glande, el dolor se intensifica.

Malestar general

Además, partiendo del virus que ataca al individuo, suelen surgir síntomas similares a los que ocurren cuando el virus de la influenza ataca. Dentro de estos síntomas se encuentran fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y debilidad muscular.

Estos tienden a ser los principales síntomas del herpes genital, en donde los mismos son capaces de variar dependiendo de cada organismo. Por ejemplo, en el caso de las personas con un sistema inmune débil, los síntomas tienden a ser más intensos y el dolor es persistente.

Diagnóstico y tratamiento

Al tratarse esta enfermedad de una que muestra ampollas y llagas, es común que el afectado visite a su médico de confianza, en donde el mismo deberá realizar un chequeo físico al paciente y tomar una muestra de secreción de las ampollas. Esta es la mejor forma de diagnosticar el herpes, ya que se esta tomando una muestra directa de una lesión.

Sin embargo, como ya hemos visto, no siempre se presentan llegas, por lo que es necesario tener en cuenta los otros síntomas y hablar de forma abierta y sincera con el especialista, ya que el segundo método de diagnostico, es a través de una prueba de sangre. Es necesario, además, tomar la situación con calma y serenidad, ya que este tipo de pruebas no suele ser demasiado común. Y es que las pruebas de ETS no suelen formar parte de un chequeo común de rutina, por lo que puede llegar a impactar emocionalmente en el paciente.

Una vez la prueba haya dado positivo, es necesario que el especialista tome en cuenta otras características del paciente antes de establecer un tratamiento. Y es que el herpes genital no tiene cura, ni el herpes oral tampoco. Ambos virus una vez que atacan el organismo de una persona, establecer el mismo como su nuevo hogar. Pese a ello, se recetan medicamentos que ayuden a reducir los síntomas, como el dolor, la irritación y la picazón, mientras el brote vaya cesando.

Existen ciertos medicamentos especiales para herpes que generan que el tiempo de cada brote se disminuya, lo que además ayuda a que otros brotes se prevengan y no ocurran; así como existen algunas recomendaciones para reducir la inflamación y eliminar más rápido las llagas, en donde destacan ducharse con agua caliente, mantener la zona de los genitales siempre secas, no utilizar ropa apretada y colocar compresas de hielo en las zonas con llagas.

¿Puedo evitar el herpes?

El herpes, en cualquiera de sus presentaciones, es una enfermedad altamente contagiosa, por lo que se establece que el modo de propagación es de piel a piel. Si bien es difícil saber a ciencia cierta quién tiene herpes genital, ya que en ocasiones los brotes no se observan a simple vista, es necesario tener presente que sí se puede evitar el contagio de esta enfermedad, siempre que se llevan a cabo algunas pautas.

Ya hemos dejado claro que el herpes genital se contagia a través del contacto íntimo, a través del sexo anal, vaginal y oral, especificando que no es necesaria la penetración o la eyaculación para que el contagio ocurra. Basta con que ambos genitales se rocen para que el virus automáticamente se propague. Partiendo de este hecho, se dice que la mejor forma de evitar el contagio, es no mantener contacto íntimo con alguna persona.

Pese a ello, la situación es complicada ya que la mayoría de las personas tienden a tener relaciones íntimas con otras, sin conocer el organismo de su pareja sexual. Enfocándonos en este hecho, establecemos el uso de protección como una de las principales medidas preventivas del herpes genital, aunque la misma no sea completamente segura.

Decimos que el uso de protección con preservativos no es completamente seguro porque el herpes es capaz de vivir en zonas en donde estas barreras de látex no pueden proteger, por lo que es necesario tener en cuenta este hecho para poder buscar el mejor porcentaje de protección.

Si estás contagiado con herpes genital, sé conciente y evita mantener relaciones sexuales mientras tengas un brote ya que en este momento el contagio es más rápido, pero no se puede dejar de utilizar preservativo, ya que el virus se contagia aunque físicamente no se observe el herpes.

Recomendaciones para evitar el contagio

Además de lo anterior, existen algunas recomendaciones que se pueden llevar  acabo con el fin de reducir en gran medida el contagio de herpes genital, especialmente si eres tú quien lo ha adquirido; y son las siguientes:

  1. ¡No olvides los preservativos! Hemos de repetirlo, ya que esta es la primera regla para evitar el contagio. Además, se debe utilizar protección bucal también, ya que el herpes genital puede contraerse en la boca.
  2. Reconoce el inicio de un brote y evita las relaciones sexuales en ese momento, incluso con preservativo incluido.
  3. No toques las llagas con tus manos, ya que esto genera que el virus se mantenga en ellas y propague el virus hacia otras zonas de tu cuerpo o personas. Lava muy bien tus manos en todo momento y utiliza agua, jabón y antibacterial.
  4. Evita humedecer lentes de cualquier tipo con tu lengua, ya que el herpes es capaz de llegar hasta los ojos y propagar la enfermedad.
  5. Si observas alguna llaga en tu boca, evita el contacto con otras personas, incluyendo niños.
  6. Cada vez que tengas una pareja sexual nueva, debes informarle sobre tu condición, sobretodo antes de tener relaciones sexuales. Esto le permitirá elegir si desea seguir y tomar medidas, o evitarlo. Recuerda que esta enfermedad es muy común y un gran número de personas en todo el mundo la padecen, por lo que no debes sentir vergüenza.

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