Síntomas de la hepatitis

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Introducción

La hepatitis es una enfermedad viral que se caracteriza por ser común alrededor de todo el mundo, en muchos de sus tipos, y es causada por un virus específico. Esta infección consiste en un ataque directo hacia el hígado, siendo este un órgano sumamente importante en el organismo humano, el cual lleva a cabo cierta cantidad de funciones. Inclusive, es necesario mantener el hígado sano en todo momento, ya que sin este, cualquier individuo moriría.

En sí, la hepatitis es una infección capaz de generar complicaciones por lo que se establece entonces este término como la denominación de un conjunto de afecciones que surgen en el hígado. Es decir, la hepatitis se define comúnmente como un conjunto de afecciones hepáticas que consistan, básicamente, en su inflamación. Hoy en día, existen un gran número de situaciones y enfermedades capaces de fomentar el desarrollo y el contagio de la hepatitis, y es que esta infección es contagiosa y suele propagarse principalmente por el torrente sanguíneo.

Como decíamos, existen diferentes tipos de hepatitis, en donde cada uno de ellos cuenta con características similares, como es el caso de los síntomas y los métodos de tratamiento. Sin embargo, es necesario establecer cada uno de ellos y determinar el que se esté desarrollando en el organismo

Tipos de hepatitis

Los principales tipos de hepatitis conocidos actualmente, son los siguientes:

  1. Hepatitis A. La hepatitis A es aquella infección hepática que se caracteriza por transmitirse a través de diferentes objetos infectados, así como sustancias incluyendo heces y agua. Al tratarse de una infección que se transmite a través de la materia fecal, y una persona sana mantiene contacto con su boca y el ano de la persona infectada, se genera el contagio. Además, la hepatitis A también puede transmitirse de una madre al feto a través del parto.
  2. Hepatitis B. Este tipo de hepatitis es aquella infección que se transmite a través de las relaciones sexuales, de jeringas contaminadas y de cualquier otro objeto contaminado con sangre de una persona infectada. En sí, esta infección es creada por un virus específico (VHB) en donde el mismo se encuentra en cualquier líquido corporal.
  3. Hepatitis C. Este tipo de hepatitis se asemeja mucho al anterior en los medios de contagio, ya que también se contagia a través de jeringas, relaciones sexuales y contacto con los líquidos corporales de la persona infectada. La diferencia con la hepatitis A, radica en el hecho de que tanto la hepatitis C como la hepatitis B, son capaces de mantenerse en el cuerpo durante un tiempo prolongado.
  4. Hepatitis E. La hepatitis E es un tipo de hepatitis que no es demasiado frecuente y se diferencia en algunas características a los tipos anteriores. Este se caracteriza por contagiarse a través de las heces y el contacto de las mismas, sólo que por lo general esto ocurre a través de aguas contaminadas y no a través del contacto de una persona con otras.

De todos estos tipos, la forma más común de contagio suele ser a través del método sexual, siendo este la forma de transmisión más común.

Síntomas de la hepatitis

Los síntomas que ocurren cuando existe hepatitis, son los síntomas que surgen cuando el hígado ya no está funcionando de forma correcta y las células del órgano se comienzan a dañar gradualmente. Cuando el hígado comienza a dañarse, una ligera cantidad de cicatrices comienzan a formarse en el mismo, en donde las cuales pueden evolucionar siempre que la infección no se trate. Siempre que el hígado cuente con una cantidad menor de células sanas en el organismo, los síntomas comienzan a mostrarse, por lo general leves. Dentro de los síntomas principales que aparecen cuando esto ocurre, el cansancio tiende a ser el primero.

Si hemos de establecer diferencias entre los tipos de hepatitis que existen hoy en día, se habla de una hepatitis A que por lo general muestra síntomas, a diferencia de la hepatitis B que en pocas ocasiones arroja signos, o de la hepatitis C, que en la mayoría de los casos no se presentan síntomas sino cuando el hígado ya está muy dañado. Siempre que en la hepatitis se muestren síntomas, sin importar el tipo que sea, las similitudes entre los mismos son muy notables, por lo que a continuación estableceremos una lista con los principales síntomas de la hepatitis, siendo estos también síntomas que aparecen de forma general en los tipos de cada uno de ellos.

Los principales síntomas de la hepatitis, son los siguientes:

Ictericia

De todos los síntomas que pueden aparecer en un cuadro de hepatitis, independientemente del tipo que sea, la ictericia es el más característicos y relevantes de todos, sobretodo porque es uno de los síntomas que aparecen sólo en situaciones puntuales, por lo que sirve como síntoma principal para realizar un diagnóstico. En sí, la ictericia es una condición en la cual tanto la piel del afectado, como la zona interna de sus ojos, toman un color amarillento que se observa a simple vista, por lo que no permite que el individuo pase desapercibido.

La ictericia ocurre gracias a la bilirrubina que se acumula de forma constante en la sangre, impidiendo que las tonalidades características de la piel y de ciertas zonas se observe de forma clara. Esto ocurre ya que cuando el hígado se inflama y se daña gracias a la infección, el mismo deja de realizar sus funciones principales, dentro de las cuales destaca el hecho de eliminar la bilirrubina que es generada gracias al bazo. Partiendo de esta información, es también destacar que la ictericia no sólo aparece en la hepatitis, sino en cualquier otra patología que influya en el buen funcionamiento del hígado.

Acolia fecal

La acolia fecal es una condición que se presenta de forma muy común en las personas afectadas con hepatitis, y consiste en el hecho de evacuar heces cuyo color no es característico, sino muy claro, alcanzando tonalidades blanquecinas. Este síntoma también ocurre por la misma razón por la que ocurre la ictericia: por un exceso de bilirrubina.

Orina oscura

A diferencia de las heces que pierden su color común por uno más claro, la orina se vuelve más oscura y también se debe a la presencia de la bilirrubina en la sangre, sobretodo cuando la misma se acumula. Los riñones de un individuo común tienen la tarea de filtrar sustancias inútiles o que se encuentren en exceso en el organismo, tal como la bilirrubina. Esto genera que el color de la orina sea muy oscuro.

Comezón en la piel

Siguiendo con un patrón de síntomas que tienen que ver directamente con la bilirrubina que se acumula en el organismo por un mal funcionamiento del hígado, surge lo que es una comezón difusa en la piel. Esto aparece ya que la bilirrubina genera irritación en las terminaciones nerviosas del organismo.

Se dice entonces que este síntoma está altamente vinculado con la ictericia, sobretodo porque en personas con color de piel más oscura, pasa desapercibido el color amarillento pero se encuentra la presencia de picazón.

Dolor abdominal

Como ya hemos comentado, la hepatitis es la inflamación del hígado, lo que genera que el órgano se encuentre en un tamaño diferente al normal. Esto, además de inflamarse, tiende también a generar mucho dolor, un dolor que se extiende a través de todo el abdomen pero comienza específicamente en la parte superior derecha del abdomen, específicamente debajo de las costillas.

En ocasiones en donde el hígado se inflama más de lo común, tiende a generar además de dolor, ciertas palpitaciones que tienden a sentirse a través del abdomen.

Malestar

Además de todos los síntomas anteriores siendo cada uno de ellos específicos, la hepatitis es también capaz de generar un cuadro de malestar común en el afectado, siendo algunos de estos síntomas secundarios similares a los que aparecen en un resfriado común. De forma general, el cansancio, la debilidad muscular, la falta de apetito, la pérdida de peso y los vómitos, tienden a ser algunos de los síntomas más peculiares dentro de este cuadro clínico sintomático.

Fiebre

La fiebre es un síntoma común que aparece cuando el organismo está siendo atacado por cualquier tipo de agente patógeno externo, entiéndase como virus, hongo, bacteria, parásito, entre otros. Al tratarse la hepatitis de una enfermedad infecciosa, es completamente esperado que surja un cuadro de fiebre, en donde por lo general tiende a ser leve y surge acompañada de cualquier síntoma anteriormente mencionado.

Insuficiencia hepática aguda

La insuficiencia hepática aguda es un cuadro poco común en estos casos, que surge sólo cuando los síntomas anteriores no aun sido tratados y la inflamación del hígado tiende a ser excesiva. Cuando esto ocurre, el órgano deja de funcionar de forma correcta, e incluso deja de funcionar totalmente, colocando la vida del afectado entre la vida y la muerte. Además, ya en este punto ocurren otra serie de complicaciones que pueden llevar al paciente a la muerte, y en donde la única solución es un transplante de hígado.

Formas de contagio de la hepatitis

La hepatitis, como ya hemos mencionado, es una enfermedad que se caracteriza por ser contagiosa, por lo que de forma general es necesario tener en cuenta las principales formas de contagio de la misma, y son las siguientes:

  1. Consumir cualquier tipo de alimento que se encuentre contaminado con el virus, y es que este patógeno es capaz de vivir en diferentes fritas, verduras y mariscos, además de que logran vivir en agua y frío, por lo que se consigue en agua y hielo.
  2. Mantener cierto contacto con heces, líquidos corporales o sangre de personas infectadas con hepatitis, independientemente del tipo de virus que sea.
  3. Mantener una mala higiene es otra de las causas principales del contagio del virus de la hepatitis, sobretodo porque si mantienes el virus en tus manos, pueden contagiar alimentos y objetos.
  4. Mantener relaciones sexuales, tanto con coito como sin él, con personas infectadas con la enfermedad.

Como mencionábamos, es importante tener en cuentas las principales causas de esta infección hepática, con el fin de evitarlas. Hoy en día, el mejor método de diagnóstico para la hepatitis en general, es a través de un análisis de sangre y una radiografía, ya que a través de ambos se puede establecer la enfermedad y determinar el estadio del hígado.

Tratamiento para la hepatitis

Hoy en día, no existe un tratamiento que cure por completo la hepatitis, a menos de que se realice un transplante de hígado. Sin embargo, el médico luego de diagnosticar la enfermedad, deberá determinar el tipo de virus que está atacando el organismo y establecer una serie de pautas a realizar y una serie de medicamentos a ingerir. De forma general, el tratamiento depende del tipo de hepatitis que esté ocurriendo, pero los antivirales suelen funcionar muy bien y algunos otros medicamentos que reduzcan los síntomas más notables.

Además, las recomendaciones a seguir deben ser llevadas a cabo al pie de la letra para una mejora completa, y son las siguientes:

  1. Mantén un reposo absoluto que dure, al menos, quince días. Es necesario que no realices actividades físicas innecesarias.
  2. Consume alimentos que te brinden proteínas y evita alimentos grasosos, ya que esto impide que mejores con rapidez. Además, no debes dejar de consumir líquidos, en especial agua. Si la misma es embotellada o filtrada, mejor.
  3. Evita las bebidas alcohólicas por completo, antes, durante y después del tratamiento.
  4. Lleva a cabo al pie de la letra la receta médica del profesional, incluso si los mismos no mejoran la infección de forma precisa. Además, debes evitar medicamentos de venta libre comunes, como analgésicos que tu médico no te haya recetado.
  5. Si presentas vómitos o diarreas, es importante que justo después de estos cuadros te hidrates nuevamente para evitar un cuadro de deshidratación.

Es sumamente importante que lleves a cabo estas recomendaciones para alcanzar una mejora en poco tiempo y así reducir las posibilidades de contagio en personas sanas.

¿La hepatitis se puede prevenir?

Esta tiende a ser una de las preguntas más frecuentes en personas jóvenes que conocen la enfermedad, y la respuesta depende del tipo de hepatitis que se esté desarrollando o se pueda desarrollar. En el caso de la hepatitis A y de la hepatitis B, existe una vacuna que se coloca en personas de cualquier edad, tanto bebés recién nacidos, como adultos que nunca hayan recibido estas vacunas.

Lamentablemente, en el caso de la hepatitis C y de la hepatitis E, aún no se han creado vacunas para prevenir las infecciones. Por otro lado, además de las vacunas, siempre que se conozcan los medios de contagio y los factores de riesgo, se pueden establecer algunas recomendaciones preventivas que se basan especialmente en mantener el cuerpo alejado de cualquier persona, jeringa o aguja que pueda estar infectada con sangre.

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