Síntomas de la hepatitis B

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Introducción

La hepatitis B es una enfermedad del hígado que se considera grave partiendo de todas las complicaciones que es capaz de causar, además de que la misma es contagiosa. Esta enfermedad es causada por el virus de la hepatitis B (VHB) y puede volverse crónica, lo que quiere decir que la misma es capaz de durar un plazo mayor a seis meses en el organismo de un individuo. Al tratarse de una enfermedad hepática, esto quiere decir que de forma gradual la enfermedad va causando daño en el hígado, hasta generar insuficiencia o cáncer, siendo estas algunas de las complicaciones más grandes de la infección hepática.

Sin embargo, a pesar de tratarse de una enfermedad grave, la misma es bastante frecuente y en muchos de los casos los adultos con hepatitis B tiende a mejorarse en poco tiempo y el virus se elimina por completo. Esta infección genera una serie de síntomas graves que si bien aún así los adultos tienden a recuperarse, en el caso de los niños tienden a ocasionar complicaciones. Incluso, en niños menores de doce años, la hepatitis B es capaz de producirse crónica y mantenerse en el organismo de los afectados.

Además de todo esto, la hepatitis B cuenta con una vacuna que ayuda a prevenir la enfermedad, en donde la misma debe ser aplicada en bebés con el fin de que el organismo se inmunice a la infección. Sin embargo, a pesar de contarse con este método preventivo, más algunas recomendaciones especiales, todavía no se conoce una cura específica para eliminar el virus.

Síntomas de la hepatitis B

Como decíamos, esta enfermedad es capaz de generar una serie de síntomas que pueden variar dependiendo de la gravedad de la infección. Estos pueden comenzar a ser leves y de forma gradual ir aumentando en intensidad, hasta alcanzar síntomas que indican problemas graves. Una vez que se haya incubado el virus en el organismo, el mismo tiene un tiempo para comenzar a actuar, el cual puede variar entre dos semanas y cuatro meses. No obstante, no en todos los casos se presentan síntomas, aunque estas situaciones son en menor medida, suelen ocurrir tanto en adultos como en niños.

Sin embargo, es necesario conocer los síntomas que se presentan cuando la hepatitis B está ocurriendo en un individuo, por lo que a continuación les hablamos sobre los principales síntomas de la hepatitis B:

Dolor abdominal

El dolor abdominal es un síntoma que suele ocurrir en la mayoría de los casos, sobretodo en donde se sitúa en el hígado. Esto tiende a ocurrir cuando el órgano comienza a inflamarse por el daño incurrido en el mismo.

Orina oscura

Tal como ocurre en el caso de la hepatitis C, en la hepatitis B también se observa un color oscuro en la orina del individuo afectado. Este tiende a ser uno de los síntomas más comunes de esta enfermedad.

Fiebre

Al tratarse de una infección grave, la hepatitis B viene acompañada de un cuadro de fiebre que puede variar en intensidad, comenzando con un nivel moderado hasta alcanzar una temperatura mayor a 40º.

Dolor articular

Los dolores articulares son dolores que atacan en ciertas zonas, extendiéndose a través de todo el cuerpo. Este síntoma no suele aparecer en todos los casos y en el caso de los niños tiende a ser imposible de detectar.

Pérdida de apetito

La pérdida de apetito es uno de los principales síntomas de la hepatitis B, sobretodo porque el organismo no se siente preparado para tolerar y digerir alimentos. Aunado a este síntoma, ocurre que el individuo tiende a bajar de peso de forma considerable, sobretodo cuando la hepatitis B resulta ser duradera.

Náuseas y vómitos

Además de la pérdida de apetito, el organismo del afectado tiende a padecer de náuseas y vómitos, aunque en muchas ocasiones estos últimos tardan en aparecer. De forma común, las náuseas son el síntoma principal y los vómitos aparecen cuando la hepatitis B es crónica.

Fatiga y debilidad

Cuando existe una infección haciendo daño en el organismo, específicamente en un órgano que cuenta con funciones específicas, es común que el cuerpo comience a sentirse fatigado y débil, síntoma que va aumentando en intensidad, dependiendo del tiempo de duración de la infección en el organismo.

Ictericia

Por último, la ictericia es uno de los síntomas más característicos de la hepatitis B, y consiste en la pigmentación amarillenta de algunas zonas del cuerpo, especialmente la piel y la zona interna de los ojos.

Es necesario visitar a un médico si algunos de los síntomas anteriores ha estado surgiendo, sobretodo si los mismos se han mantenido. Es importante prestar atención a la fiebre y a la ictericia, ya que son indicativos de una infección grave.

Formas de contagio de la hepatitis B

Como ya hemos mencionado, la hepatitis B es causada por un virus (VHB), el cual se caracteriza por contagiarse de una persona a otra, por lo que la enfermedad se considera contagiosa y es capaz de propagarse a través de la sangre y de cualquier otro líquido corporal, excepto la saliva. Partiendo de este hecho, se establecen algunos métodos de contagio en donde estornudar y toser no suelen encontrarse.

Las principales formas de contagio de la hepatitis B, son las siguientes:

  1. El contacto íntimo. La hepatitis B es una infección que se transmite fácilmente a través las relaciones sexuales, siempre y cuando no se realicen con la protección adecuada, desde que comienza la relación. Además, es importante tener en cuenta que no sólo se trata del coito, sino también del contacto con secreciones vaginales y la saliva, con la boca del otro individuo.
  2. La utilización de agujas usadas. Al tratarse de un virus que se propaga a través de la sangre, el hecho de utilizar una jeringa que ya haya sido utilizada por alguien infectado, de forma automática infecta a la persona sana. Por lo general, esto ocurre en centros de salud poco conocidos y en el uso de drogas. Además, esto también genera preocupación en todas aquellas personas que trabajan en hospitales y clínicas y se utilicen jeringas, ya que apenas un pinchazo de una de estas con el VHB, genera el contacto.
  3. Contagio de madre a hijo. Efectivamente, si una mujer tiene hepatitis B y se encuentra embarazada, las posibilidades de contraer al bebé son muy altas y ocurre durante el parto. Pese a ello, este se puede interrumpir siempre y cuando se inmunice al bebé recién nacido con la vacuna.

Es importante tener presente estas formas de contagio, sobretodo porque las mismas pueden variar en contexto, pero básicamente estas son las principales, y es necesario evitarlas.

Por otro lado, existen también una serie de factores que aumentan las posibilidades de contagio, sobretodo cuando estos se combinan en un individuo. Los principales factores de riesgo de la hepatitis B, son los siguientes:

  1. Mantener relaciones sin protección con diferentes personas, así como también cambiar de pareja sexual de forma constante.
  2. Mantener contacto frecuente con alguna persona infectada con la hepatitis B, sobretodo si la misma es crónica y todavía se mantiene en su organismo.
  3. Trabajar en lugares en donde se observe y se manipule sangre de forma constante.
  4. Viajar de forma constante a lugares con muchas personas.

Todos estos factores son capaces de aumentar de forma considerable las probabilidades de contagio de la hepatitis B, sobretodo si las mismas se combinan.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis B?

Siempre que se estén llevando a cabo algunos de los síntomas, es importante que el afectado visite a un médico con el fin de que el mismo pueda realizar un análisis de los síntomas y un chequeo físico exploratorio del mismo. Una vez que se establezcan algunas teorías y el profesional sospeche de la presencia del VHB, el mismo establecerá ciertas pruebas con el fin de diagnosticar la hepatitis B y buscar daños hepáticos. Estas pruebas son las siguientes:

  1. Análisis de sangre. Lo primero que se debe realizar es un análisis de sangre completo en donde se establezca la presencia del virus de la hepatitis B, y de este modo poder identificar si la misma es aguda o crónica.
  2. Ecografía hepática. De mostrarse los análisis de la infección, positivos, el profesional deberá enfocarse en establecer el daño hepático que haya podido ocurrir en el paciente, y una ecografía funciona muy bien.
  3. Biopsia de hígado. Por último, de ser necesario, el médico establecerá una biopsia del hígado con el fin de verificar a ciencia cierta el daño ocurrido en el órgano. Esta biopsia se realiza insertando una aguja muy delgada a través de la piel, directamente hacia el órgano y tomar la muestra.

Además de esto, no siempre se necesitan sentir síntomas para establecer una prueba de diagnóstico ya que la hepatitis B es una enfermedad muy común hoy en día, por lo que en personas sanas también se realizan.

Tratamiento para la hepatitis B

Una vez que se establezca el diagnóstico de la hepatitis B, es importante que el médico determine si la misma es aguda o es crónica, ya que partiendo de este hecho se establece el tratamiento correcto. Cuando se trata de hepatitis B aguda, se dice que la misma tiende a desparecer en poco tiempo y sin necesidad de un tratamiento. Sin embargo, en ocasiones se establece un descanso prolongado para una mejora más eficaz, además de la ingesta de alimentos y mucho líquido. De tener síntomas tediosos, se establecen algunos medicamentos específicos para tratar los mismos.

Ahora bien, cuando se habla de hepatitis B crónica, es necesario que se establezca un tratamiento prolongado que puede incluso durar toda la vida, con el fin de que la enfermedad hepática se reduzca y las probabilidades de contagio también. Dentro de este tratamiento se consiguen medicamentos antivirales, inyecciones de interferón (una sustancia especial que ayuda a combatir infecciones fuertes, pero que no debe ser administrada durante el embarazo) o un trasplante de hígado cuando el órgano ya está demasiado dañado.

Complicaciones de la hepatitis B

Como hemos venido comentando a lo largo de este artículo, la hepatitis B crónica es capaz de generar una serie de complicaciones graves que deben evitarse a toda costa, sobretodo porque el hígado es capaz de dañarse en casi un 100%. Las principales complicaciones de la hepatitis B, son las siguientes:

  1. Cirrosis. La cirrosis es una enfermedad grave que consiste en una serie de cicatrices en el hígado. Cuando esto ocurre, el órgano comienza a perder una gran cantidad de funcionalidad, sobretodo cuando la misma se mantiene sin un tratamiento.
  2. Cáncer de hígado. El cáncer de hígado es una complicación severa que debe evitarse por completo, ya que el tratamiento para el mismo tiende a ser invasivo, y en sí, esta complicación es completamente peligrosa.
  3. Insuficiencia hepática. La insuficiencia hepática es una condición grave en donde el órgano deja de realizar sus funciones vitales, generando entonces que el hígado llegue hasta su última faceta vital. Por lo general, llegado hasta este punto se requiere de un trasplante de hígado.
  4. Otras complicaciones:Además de las complicaciones anteriores, surgen también otras más leves, como ciertas enfermedades renales y algunas inflamaciones.

¿La hepatitis B se puede prevenir?

Como ya habíamos mencionado en bloques anteriores, hoy en día existe una vacuna contra la hepatitis B que debe ser aplicada, de forma recomendable, en bebés recién nacidos. Sin embargo, si a una persona no se le ha aplicado en su infancia, también puede recibir la vacuna durante la adolescencia y la adultez.

Además de la vacuna, existen también una serie de recomendaciones preventivas que pueden llevarse a cabo con el fin de evitar el contagio de la infección, en donde destacan las siguientes:

  1. De tener parejas sexuales, es necesario conocer su estado de salud, por lo que se recomienda pedir los resultados de análisis de sangre en donde se muestre la existencia de este virus y algún otro.
  2. Sin embargo, es recomendable utilizar preservativos en todo momento para así evitar el contagio de esta infección y de cualquier otra enfermedad de transmisión sexual. Pese a esto, los preservativos no previenen la enfermedad en su totalidad, sólo reducen el riesgo.
  3. No utilices drogas, sobretodo si las mismas deben ser inyectadas. Es importante, además, evitar el contacto directo con alguna jeringa utilizada por cualquier personas.
  4. Evita realizarte alguna perforación o algún tatuaje en centros poco saludables y exige agujas completamente nuevas y estériles.

Todas estas recomendaciones, de llevarse a cabo en conjunto, tienden a mostrar resultados factibles, por lo que las probabilidades de contagio del virus de la hepatitis B, se reducen en gran medida.

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