Síntomas de la H. pylori

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Introducción

La Helicobacter pylori, mejor conocida como H pylori, es una bacteria muy conocida que se encuentra en más de la mitad de la población mundial. Esta bacteria se encuentra en muchos organismos sin ser capaz de causar ningún tipo de consecuencia, mientras que en otras ocasiones genera infecciones. Esta bacteria tiende a encontrarse, además, en diferentes alimentos contaminados y aguas en el mismo estado, y puede ser la causante de un gran número de enfermedades comunes, como la gastritis o el cáncer de estómago.

Esta bacteria, de forma común, tiende a producir una infección muy común que a su vez causa una serie de síntomas. Esta infección es capaz de atacar a cualquier personas sin importar el sexo o la edad, en donde incluso en el caso de los niños esta bacteria tiende a atacar en mayor medida. Esto se debe a que los niños tienden a tocar superficies, alimentos u objetos, que pueden estar contaminados con la bacteria, y luego proceder a colocar dichas manos en su boca. Una vez que la bacteria se introduzca en el organismo de un individuo sano, sin importar su edad, pasa por un periodo de incubación en el cual la bacteria tiende a reproducirse, infectando el estómago.

No obstante, es muchos de los casos particularmente no se observan síntomas, por lo que los individuos no saben que probablemente tengan la bacteria en su interior. Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda infectar a otras personas, y que las mismas sí presenten síntomas.

Al tratarse de una infección muy común, la misma cuenta con antibióticos específicos que ayudan a eliminarla, siempre y cuando junto al tratamiento se receten medidas especiales que eviten el contagio nuevamente de la bacteria. Es decir, si una persona recibe tratamiento para la H. pylori, y sigue colocando en su boca objetos infectados o sigue tomando agua contaminada, la bacteria no dejará de hacer efectos.

Síntomas de la H. pylori

Como decíamos, si bien en muchos casos la bacteria no tiende a producir síntomas, en muchos otros los síntomas son relevantes y causan molestias en el individuo afectado. No está clara la razón por la cual en algunos individuos ocurren síntomas y en otros no. Sin embargo, lo que sí está claro, es que la bacteria es capaz de vivir por años en el estómago, aunque el mismo se encuentre con niveles muy altos de ácido.

Los principales síntomas de la H. pylori, son los siguientes:

Dolor y/o ardor en el estómago

Cuando la bacteria comienza a producir síntomas, el principal tiende a ser un dolor agudo en todo el estómago, similar a cólicos. Además, en muchas ocasiones sucede que además de dolor, ocurre que el estómago arde, independientemente de haber consumido alimentos o no.

Este suele ser uno de los síntomas que primero aparecen, y tienden a ser confundidos con una mala digestión o con cualquier otra patología simple a nivel estomacal.

Dolor abdominal agudo en caso de estómago vacío

Además del dolor común estomacal, ocurre que en cuando se está formando una infección por la bacteria H. pylori, en los casos en donde el estómago se encuentra vacío, surge un dolor similar pero más intenso, a nivel abdominal. Este dolor tiende a ser frecuente sólo en estos casos y es capaz de causar molestias generales en el cuerpo.

Náuseas

Independientemente de si se consumen alimentos o no, el estómago tiende a sentirse incómodo, lo que causa otros síntomas, como las náuseas. Las náuseas son capaces de aparecer de forma repentina, sobretodo cuando se ha consumido algún alimento eventualmente. En ocasiones poco frecuentes, las náuseas tienden a producir vómitos que causan ardor en el estómago.

Pérdida de apetito

De todos, este tiende a ser uno de los principales síntomas de la infección por esta bacteria, sobretodo porque genera que el estómago no produzca ningún tipo de sensación de hambre. Este síntoma puede evolucionar hasta un punto en el cual el individuo desarrolla cierta tendencia negativa hacia los alimentos, siendo esto similar a un rechazo profundo.

Pérdida de peso

La pérdida de peso es otro de los síntomas más relevantes de la bacteria H. pylori, sobretodo porque parte de la falta de apetito y de lo que la bacteria va produciendo en el estómago del individuo afectado. La pérdida de peso se puede observar de forma progresiva o brusca, ya que en algunos casos el afectado puede observarse delgado repentinamente, o ir bajando de peso de forma gradual. Ambos casos tienden a ser llamativos.

Hinchazón

La hinchazón que se observa en el individuo afectado tiende a ser a nivel abdominal, en ocasiones por una combinación de los síntomas anteriores. Por lo general, el dolor abdominal tiende a ser combinado junto con la inflamación que aparece en el organismo.

Este síntoma no siempre aparece; por lo general surge cuando la infección ya tiene varias semanas en el organismo.

Eructos frecuentes

Por último, cuando existe una infección por la H. pylori, es muy común que el afectado comience a presentar una serie de eructos frecuentes, que tienden a ser confundidos con una indigestión común.

Todos estos síntomas son capaces de confundirse con otras afecciones, más leves que esta infección, por lo que muchos individuos tienden a automedicarse basando sus creencias en malas digestiones o en el consumo de alimentos pesados. Sin embargo, es necesario visitar a un médico siempre que estos síntomas perduren más de tres días, sobretodo porque los dolores (estomacales y/o abdominales) tienden a empeorar con los días. Es importante que se establezca un diagnóstico con el fin de generar un tratamiento y aliviar los síntomas.

Por otro lado, es importante prestar atención a otros síntomas, en donde los cuales tienden a generarse cuando la bacteria ya ha evolucionado en el estómago. Estos síntomas tienden a ser sangre en vómitos o heces y dificultad para tragar.

Factores de riesgo de la H. pylori

La bacteria H. pylori se encuentra en una gran diversidad de lugares, como alimentos, fuentes de agua, organismos humanos, superficies, entre otros, por lo que tiende a ser muy común que una persona sana se contagie con esta bacteria y la misma cause síntomas como los anteriormente descritos.

Esta enfermedad tiende a ser muy común en los niños, por lo que muchos de los factores de riesgos que a continuación se describirán, tienen que ver con esta característica, en donde la misma tiende a ser también un gran factor de riesgo.

Los principales factores de riesgo de la H. pylori, son los siguientes:

  1. La edad. Como decíamos, si bien esta infección es capaz de encontrarse en cualquier persona, sin importar el sexo o la edad, tras diferentes estudios realizados en base a esta infección, se ha llegado a la conclusión de que la misma tiende a ser más común en niños menores de doce años.
  2. Vivir en condiciones de hacinamiento. El hecho de vivir en un lugar en donde convivan muchas más personas, genera un riesgo mayor a contraer la infección por esta bacteria, sobretodo porque la misma tiende a ser contagiosa.
  3. No tener una fuente de agua limpia. Como mencionábamos, la bacteria tiende a encontrarse en aguas contaminadas, por lo que es muy común que personas de bajos recursos o que no cuenten con una base de agua limpia, tengan más probabilidades de padecer de esta infección.
  4. Consumir alimentos contaminados. Es importante que se tenga siempre en cuenta el hecho de que deben consumirse alimentos en buen estado, en donde las carnes y los pescados deban estar congelados por un mínimo de tiempo de veinticuatro horas antes de ser cocinados, y todo se encuentre completamente cocinado. La bacteria fácilmente vive en estos alimentos, por lo que deben ser cocidos por completo para evitar consumirla viva.

Estos factores de riesgo tienden a aumentar considerablemente las posibilidades de contraer esta infección, sobretodo si los mismos tienden a combinarse.

¿Cómo se diagnostica la infección por H. pylori?

Una vez que se visite el médico, el mismo deberá realizar un chequeo físico del paciente y deberá analizar cada uno de sus síntomas. Si el profesional tiende a sospechar de esta infección, el mismo procederá a realizar una serie de pruebas que ayudarán a establecer la causa del problema, y por ende, la patología.

Estas pruebas pueden realizarse en conjunto, algunas de ellas o de forma individual, y son las siguientes:

  1. Análisis de sangre. A través de los exámenes de sangre se puede observar si existe una infección o si la misma ya ha pasado. Sin embargo, esta prueba no es precisamente la mejor para diagnosticar la H. pylori, por lo que tiende a ser realizada conjunto a otras pruebas.
  2. Prueba de aliento. La prueba de aliento tiende a ser una de las pruebas más utilizadas a la hora de diagnosticar la infección y consiste en que el paciente trague una pastilla, un líquido específico o un alimento que se caracterice por digerirse fácilmente, siempre y cuando tenga moléculas de carbono marcadas. En el caso de existir la bacteria, el carbono tiende a liberarse cuando lo consumido se digiere. Este aliente debe ser exhalado en una bolsa y el profesional utilizará un dispositivo especial con el fin de detectar las moléculas de carbono y establecer la infección. Sin embargo, existen algunos medicamentos que pueden impedir que los resultados de esta prueba sean concisos, por lo que el médico establecerá que estos medicamentos dejen de ser ingeridos por más de una semana antes de realizar la prueba.
  3. Análisis de heces. Esta prueba es también muy común, tanto como la anterior, y se utiliza una muestra fecal del paciente con el fin de estudiarla en un laboratorio. Del mismo modo en el que ocurre con la prueba de aliento, algunos medicamentos deberán dejar de ser tomados por un tiempo antes de realizarse esta prueba, ya que los mismos interfieren en los resultados correctos.
  4. Endoscopia. La endoscopia es una prueba diferente a las anteriores y tiende a ser más invasiva. Por lo general, el paciente se encuentra sedado ya que un tubo largo y flexible, con una cámara incorporada, tiende a ser insertado en el organismo a través de la garganta y por el esófago, hasta llegar al estómago y a los intestinos. Además, de ser necesario, a través de este mismo proceso se puede establecer una muestra del tejido con el fin de estudiarlo en un laboratorio. Esta prueba por lo general se realiza cuando los síntomas persisten y las pruebas anteriores no muestran resultados positivos.

Como decíamos, estas pruebas pueden realizarse en combinación o de forma individual, dependiendo de los resultados. Por lo general, la prueba de aliento tiende a ser la principal y si la misma muestra resultados positivos, no hace falta la realización de otra prueba.

Tratamiento para la infección por H. pylori

Una vez que se haya diagnosticado la infección por la H pylori, la misma debe ser tratada con algunos medicamentos especiales que buscan aliviar los síntomas y eliminar la bacteria. Lo usual es que esta bacteria se trate con una combinación de antibióticos, por lo general dos de ellos, con el fin de que la bacteria no se vuelva resistente a uno de ellos. Además de esto, el médico podría recetar alguno de los siguientes tipos de medicamentos:

  1. Inhibidores de la bomba de protones. Estos medicamentos ayudan a que la producción de ácido estomacal disminuya en gran medida, en donde el más recetado por los profesionales tiende a ser el omeprazol.
  2. Bloqueadores de la histamina (H-2). Estos medicamentos, como indican su nombre, buscan que la histamina se bloquee. Esta es una sustancia especial que genera que la producción de ácido, se produzca.
  3. Subsalicilato de bismuto. Y por último, este medicamento tiende a ser recetado siempre que exista algún tipo de úlcera estomacal, sobretodo porque la protege y no genera que se creen complicaciones.

Estos medicamentos deben ser administrados en las dosis recetadas por el médico, por el tiempo establecido por el mismo. De observarse mejoras, aún así se debe seguir con el tratamiento, ya que de lo contrario la bacteria seguirá en el estómago.

Complicaciones de la infección por la H. pylori

Si bien este tipo de infección no se considera demasiado grave, la misma debe ser tratada con el fin de que la bacteria se elimine. De mantenerse por mucho tiempo la bacteria en el organismo y producir síntomas, se pueden generar una serie de complicaciones que tienden ser más difíciles de tratar.

Dentro de las principales complicaciones de la bacteria H. pylori, se encuentran las siguientes:

  1. Úlceras estomacales. Si la bacteria permanece en el estómago, la misma es capaz de dañar gradualmente la mucosa que protege este órgano y el duodeno, lo que genera que el ácido estomacal genere una úlcera.
  2. Inflamación de la mucosa del estómago. Esto, mejor conocido como una gastritis, es capaz de surgir gracias a la bacteria H. pylori, sobretodo porque la misma va dañando la mucosa del estómago, irritándola.
  3. Cáncer de estómago. El cáncer de estómago tiende a ser una de las complicaciones más graves de esta infección, aunque el porcentaje de probabilidades es escaso.

En sí, estas complicaciones tienden a ser muy poco comunes ya que en la mayoría de los casos la bacteria tiende a ser diagnosticada y tratada rápidamente.

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