Síntomas de la gota

por | julio 28, 2018

Introducción

La gota es una enfermedad muy común en un gran número de personas, que se genera gracias a la acumulación de cristales sumamente pequeños de ácido úrico. Estos cristales se van formando en ciertas articulaciones, lo que al final comienza a crear artritis. En algunas ocasiones, estos cristales se forman y se observan en diversos bultos, por lo que muchos individuos pueden palparlos fácilmente. Sin embargo, estos cristales también se forman en otras zonas del organismo, en donde la vía urinaria destaca. Cuando esto ocurre, los cristales forman cólicos nefríticos y otros síntomas dolorosos y molestos.

Según estadísticas, a nivel mundial un gran número de personas con gota desarrolla cólicos y molestias en esta zona. En sí, lo que ocurre es que la gota se considera una complicada forma de artritis que es capaz de aparecer en cualquier persona, sin importar la edad o el sexo de la misma, y genera una serie de síntomas de los cuales hablaremos más adelante.

La gota se caracteriza por ser una enfermedad que ocurre de manera repentina y por generar dolor e incomodidades, peculiarmente en horas de la noche. Ocurre que la articulación se vuelve caliente y se inflama, causando entonces el dolor y la sensibilidad extrema. A pesar de que hemos comentado que la gota afecta a cualquier tipo de persona, es mucho más común en hombres que en mujeres, sobretodo en edades maduras. Sin embargo, el número tiende a emparejarse en mujeres que están pasando por la menopausia.

La pseudogota es una patología que tiende a ser confundida en muchas ocasiones con la gota. Este suele ser un error porque en la pseudogota lo que se va formando son cristales de pirofosfato de calcio y por lo general ocurre en articulaciones existentes en las rodillas o en las muñecas. Es necesario establecer una diferencia entre ambas enfermedades.

Causas de la gota

Ya hemos dejado claro que la gota aparece cuando cristales de urato comienzan a acumularse en ciertas articulaciones, generando así los síntomas. Sin embargo, no hemos establecido las causas de esta acumulación. En la mayoría de las ocasiones los cristales de urato se forman cuando los niveles de ácido úrico en la sangre se encuentran elevados.

El ácido úrico es una sustancia que produce el propio cuerpo cuando se descomponen purinas, siendo estas unas sustancias que se encuentran en alimentos y en el propio organismo. Estos alimentos son los causantes de que los niveles de ácido úrico en la sangre aumenten de forma desmedida, en donde la carne roja, la grasa y los mariscos tienden a ser los principales; por otro lado, el hecho de ingerir alcohol de forma común también es capaz de causar que estos niveles aumenten.

De forma general, el ácido úrico debe ser diluido en la sangre para luego pasar por los riñones y ser expulsada a través de la orina. Sin embargo, este proceso se ve pausado cuando el cuerpo genera un número excesivo de ácido úrico y los riñones no tienden a expulsarlo en la medida correcta en estas cantidades. En este momento comienza la acumulación de los cristales de urato y comienza la gota.

Además del ácido úrico, aunque en menor medida, la gota también es causada por otras razones, como la obesidad de una persona, el hecho de ser hipertenso y tener un cuadro de estrés y cansancio emocional.

Factores de riesgo

Existen una serie de factores que genera que una persona se vuelva más propensa a desarrollar la gota. Estos factores, si se combinan, aumentan en gran medida estas probabilidades y son catalogados como factores de riesgo.

Los principales factores de riesgo de la gota, son los siguientes:

  1. Alimentos. Cuando un individuo comienza a ingerir alimentos específicos que aumenten el ácido úrico en la sangre, en exceso y de forma regular, esto causa que los riñones no despidan las cantidades comunes de estas sustancias, lo que aumenta el riesgo de contraer la gota.
  2. Obesidad. La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la gota, sobretodo porque en estos casos el ácido úrico producido por el organismo tiende a ser mayor que en otros individuos y el modo de desecharlo tiende a ser más difícil.
  3. Algunas enfermedades. Existen enfermedades que comúnmente ocasionan que la gota pueda desarrollarse en mayor medida, en donde destacan la diabetes y la presión arterial.
  4. Medicamentos. Existen además, algunos medicamentos capaces de aumentar el riesgo de padecer de la gota, en donde los diuréticos suelen ser los más comunes.
  5. Antecedentes familiares. Si una persona cuenta con un familiar directo que haya padecido de gota, este tiende a tener un número mayor de probabilidades de padecerla también.
  6. Edad y sexo. Si bien hemos dejado claro que la gota es capaz de afectar a cualquier persona, la enfermedad tiende ser mayor en hombres maduros y en mujeres que ya hayan pasado la menopausia.

Tipos de gota

La gota es una enfermedad que puede ser clasificada en tres tipos, partiendo de sus características principales.

  • Gota aguda. La gota aguda es aquella que se caracteriza por atacar a una sola articulación, generando una serie de síntomas no demasiado recurrentes.
  • Gota crónica. Esta, a diferencia de la anterior, es el tipo de gota que se caracteriza por generar una serie de síntomas relevantes ya que tienden a verse afectadas más de una articulación.
  • Pseudogota. La pseudogota se establece como un tipo de gota, a pesar de ser diferente, ya que suele generar síntomas similares a causas diferentes.

Síntomas de la gota

Cuando la gota está en sus comienzos, se considera aguda ya que tiende a atacar una sola articulación. Con el paso del tiempo, y siempre que esta no se trate, comienzan a verse afectadas otras articulaciones, generando así un tipo de gota crónica. Por lo general, las articulaciones que se ven afectadas tienden a ser las que se encuentran en el pie, específicamente en el dedo gordo o en el tobillo. En casos menores, las rodillas también se ven afectadas.

Dolor intenso

El dolor que ocurre en el caso de la gota, se caracteriza por ser punzante e intenso y en la mayoría de las ocasiones esto suele comenzar en el dedo gordo, a pesar de que el dolor suele extenderse a través de las zonas cercanas. Cuando este dolor comienza a extenderse, ataca gradualmente lo que es la zona del tobillo y las rodillas. En casos diferentes, la gota también afecta las manos, sobretodo las muñecas, los dedos y los codos. Por lo general, el dolor tiende a ser mayor durante las noches.

Inflamación

La inflamación se observa en todas las zonas en donde las articulaciones cuentan con la acumulación de cristales de urato, y por lo general la piel se vuelve rojiza. La inflamación puede llegar a observarse hasta el doble del tamaño común de la zona y la piel se vuelve sensible al roce.

Fiebre

La fiebre es un síntoma no demasiado usual en el caso de la gota, pero tiende a ser común en algunos individuos. Se caracteriza por ser una fiebre moderada y no repetir más que un par de veces.

Molestias

Una vez que el dolor comience a cesar, comienzan una serie de molestias que se caracterizan por ser persistentes. Estas molestias son capaces de durar un par de días y extenderse hasta algunas semanas. Estas molestias son difíciles de describir pero algunos individuos afectados asemejan esto como un dolor leve y hormigueo en la zona.

Amplitud de movimiento limitada

En la mayoría de las ocasiones en donde la gota no se trate, el movimiento de la zona afectada tiende a observarse limitada y genera dolor y/o molestias. En sí, lo que ocurre es que las articulaciones afectadas no logran ser movilizadas de forma común y normalidad.

Tofos

Los tofos tienden a ser un síntoma bastante notable, sobretodo porque se trata de protuberancias que se desarrollan debajo de la piel, en todos los alrededores de las articulaciones afectadas. Estos tofos tienden a observarse fácilmente desde el exterior y pueden alcanzar tamaños considerables. Por lo general, estas protuberancias aparecen en zonas como los dedos, las manos y los codos. En algunas ocasiones, los tofos llegan acompañados de sustancias blancas, aunque esto sólo ocurre cuando la gota tiene años en un mismo organismo.

¿Cómo se diagnostica la gota?

Una vez que se tengan uno o más de los síntomas anteriormente descritos, es importante que se visite a un médico rápidamente, sobretodo porque mientras más rápido se diagnostique la enfermedad causal de dichos síntomas, más rápido se establecerá el tratamiento y más probabilidades de desaparecer los síntomas en un tiempo considerable, existirán.

Una vez se visite al médico especialista, el mismo deberá abrir una historia clínica del paciente, estudiar sus síntomas y realizar un chequeo físico exploratorio en donde se puedan analizar los síntomas físicamente observable a simple vista.

Sin embargo, esto no es suficiente para diagnosticar la gota ya que existen otras afecciones que tienden a producir inflamación y dolores, por lo que es necesario ampliar el chequeo hasta una parte más profunda. Partiendo de este hecho se establecen una serie de estudios específicos con el fin de poder diagnosticar esta enfermedad.

Dentro de las principales pruebas para diagnosticar la gota, se encuentran las siguientes:

  1. Prueba de líquido sinovial. Esta prueba es una de las principales, sobretodo porque tiende a realizarse específicamente sobre la zona afectada. Este examen consiste en insertar una aguja especial en la zona de la articulación afectada y extraer el líquido presente en la misma. Este líquido, al tratarse de gota, deberá contener los cristales de urato, los cuales serán visibles gracias a un microscopio.
  2. Análisis de sangre. Los exámenes de sangre deben ser realizados con el fin de observar en qué cantidades tienes los valores en la sangre, presentando especial atención al valor del ácido úrico y a la creatinina en la sangre. Sin embargo, estos exámenes no funcionan de forma individual para diagnosticar la gota, por lo que se consideran exámenes secundarios. Esto se debe a que muchas personas presentan gotas y sus niveles se encuentran normales.
  3. Radiografía. Las radiografías son una prueba especial que ayuda a observar la zona de las articulaciones con mayor detalle, sobretodo en caso de tofos o anormalidades en los huesos de la zona. Además, esta prueba ayuda a descartar cualquier posible causa de inflamación.
  4. Ecografía. La ecografía es una prueba con imágenes que ayudan a observar de forma específica y detallada los cristales de urato, ya que tienden a observarse en la imagen. Esta es una de las mejores pruebas para diagnosticar la enfermedad.
  5. Tomografía computarizada de doble energía. Y por último, se encuentra esta otra prueba por imágenes en la cual también se observan los cristales de urato en cualquier situación; es decir, con o sin inflamación.

Por lo general, estas pruebas tienden a combinarse con el fin de establecer un diagnóstico preciso y proceder a realizar el tratamiento.

Tratamiento de la gota

Dependiendo de la causa de la gota, se debe establecer el tratamiento. En la gran mayoría de los casos, esta enfermedad es causada por el aumento desmedido de los niveles de ácido úrico en la sangre, por lo que el tratamiento tiende a comenzar por regular estos niveles de forma definitiva. Además, es importante tratar los síntomas con el fin de aliviarlos y de forma gradual eliminarlos.

A pesar de tratarse de una enfermedad curable, esto sólo aplica cuando la misma se ha diagnosticado de forma precoz y no cuando hayan aparecido tofos, por lo que es de suma importancia establecer un tratamiento rápido y un diagnóstico precoz. Lo ideal es evitar daños mayores a largo plazo en las articulaciones afectadas. De observarse tofos de gran tamaño, se requiere de una cirugía en la cual se extirpen estos bultos.

El dolor debe tratarse rápidamente, con medicamentos específicos que combinen antiinflamatorios con analgésicos, con el fin de que tanto la inflamación como el dolor, cesen. Además, de ser requerido, el médico establecerá que la articulación no se mueva.

¿La gota se puede prevenir?

Lamentablemente, la gota es difícil de prevenir, sobretodo porque cuenta con diferentes causas o factores de riesgo. Sin embargo, existen algunas medidas preventivas que pueden llevarse a cabo con el fin de reducir los riesgos de desarrollar esta enfermedad.

Las recomendaciones preventivas, son las siguientes:

  1. Ingiere mucho líquido de forma común. No dejes de tomar agua y jugos naturales, ya que esto ayuda en tus valores sanguíneos.
  2. Evita totalmente la ingesta de alcohol en exceso. De ser posible, consume alcohol sólo en ocasiones específicas.
  3. Consume muchos alimentos ricos en vitaminas y minerales. Dentro de estas destacan los cereales y las verduras.
  4. Evita consumir mucha carne roja, alimentos grasosos y pescado azul. Además, reduce consumir mariscos en exceso.

Estas medidas preventivas ayudan a reducir los riesgos de desarrollar la enfermedad, pero no son un método de prevención 100% confiable.

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